Símbolos tallados en objetos de 40.000 años de antigüedad podrían ser un antecedente de la escritura
Por Jacopo Prisco, CNN
Según un nuevo análisis, marcas y símbolos tallados por humanos de la Edad de Piedra, hace más de 40.000 años, en utensilios y figurillas podrían ser un antecedente de la escritura.
Las marcas, halladas en 260 objetos procedentes de Alemania, son muy diferentes de los sistemas de escritura modernos, pero muestran el mismo nivel de complejidad y densidad de información que la escritura protocuneiforme, que surgió en Mesopotamia, o el actual Iraq, hace unos 5.300 años. La escritura utilizaba símbolos pictográficos abstractos y pronto evolucionó hacia la escritura cuneiforme, considerada por los investigadores como el primer sistema de escritura conocido.
“Son muy similares, de hecho son indistinguibles de la escritura protocuneiforme más antigua”, afirmó Christian Bentz, profesor asociado de la Universidad del Sarre (Alemania) y coautor de un estudio sobre las tallas de la Edad de Piedra, publicado el lunes en la revista PNAS. “Esto nos sorprendió mucho, ya que habríamos esperado que estas secuencias de signos no se acercaran ni a la protoescritura ni a la escritura moderna”, añadió.
Los investigadores utilizaron métodos asistidos por computadora para analizar cerca de 3.000 signos geométricos, incluyendo cruces, puntos, muescas y líneas. Talladas en objetos de marfil, hueso y asta, las marcas a menudo representaban animales comunes en la zona en aquella época, como mamuts lanudos, leones, osos y caballos. Algunas de las figurillas, que presentaron una mayor densidad de información en comparación con los utensilios, representaban híbridos de humano y león, quizás como una forma de conexión o aprecio por el principal depredador de la Tierra, según los autores del estudio.
Los objetos analizados en el estudio provienen de una zona relativamente pequeña de los Alpes Suabos, en el suroeste de Alemania, pero no son los únicos que presentan este tipo de marcas, comunes en utensilios y esculturas del Paleolítico, o Edad de Piedra Antigua, que datan de hace 34.000 a 45.000 años. “Eso es aproximadamente cuando los humanos anatómicamente modernos entraron en el continente europeo desde África y comenzaron a vivir allí”, explicó la coautora del estudio, Ewa Dutkiewicz, arqueóloga y curadora del Museo de Prehistoria e Historia Temprana de Berlín.
“Además de estas marcas, tenían arte figurativo. Tenían herramientas. Tenían adornos personales. Tenían instrumentos musicales”, añadió Dutkiewicz. “Por lo tanto, su comportamiento era bastante moderno, y ahora podríamos decir que la base de un sistema de signos también estaba presente en esa época”.
Los signos suelen presentarse en patrones —como línea, línea, línea o cruz, cruz, cruz— lo cual no es común en el lenguaje hablado, según los investigadores. Algunos de los objetos fueron descubiertos hace casi 100 años, pero las excavaciones en curso están constantemente desenterrando nuevos. A lo largo de los años, los investigadores han interpretado las marcas con diversos significados, como registros de caza, calendarios lunares, patrones de pelaje o simplemente decoración.
“Cuando vi el resultado en pantalla, no podía creerlo”, recordó Bentz sobre el momento en que vio por primera vez el análisis informático y detectó una coincidencia entre las marcas más antiguas de la Edad de Piedra y la escritura protocuneiforme encontrada en tablillas más modernas de la antigua Mesopotamia. “Le envié una captura de pantalla a mi colega”.
La selección de símbolos parece tener una lógica, según Bentz. “En figurillas de animales, como mamuts y caballos, pero también en utensilios, encontramos cruces”, dijo, “pero nunca encontramos cruces en figurillas humanas, así que de alguna manera debió haber una especie de tabú o convención para no colocar cruces en figurillas humanas”. Otros estudios han sugerido que las cruces podrían significar sacrificios rituales, añadió, así que quizás por eso no se encontraron en esculturas de personas.
Sin embargo, aún es imposible atribuir un significado específico a los signos. “Se trata de figuras geométricas muy básicas, así que aunque esté bastante seguro del significado de un objeto específico, podría ser completamente diferente en otro”, dijo Dutkiewicz, al señalar que el significado de un símbolo también podría haber cambiado a lo largo de los miles de años que abarcan los objetos.
Los hallazgos podrían impulsar un replanteamiento de nuestro concepto de escritura y su importancia en la evolución humana, señaló Dutkiewicz. “Normalmente, cuando hablamos de escritura, parece un logro enorme y monolítico que los humanos finalmente alcanzan para civilizarse”, dijo. “Pero cuando observamos la evidencia arqueológica, vemos que hay mucho más que el lenguaje escrito”.
Las marcas demuestran que la capacidad para desarrollar un lenguaje escrito ya existía, pero un lenguaje escrito no es una necesidad y muchas culturas alrededor del mundo no lo desarrollaron, agregó Dutkiewicz. “Sin embargo, la capacidad mental para transformar información en códigos es mucho más antigua de lo que pensábamos; ese es el cambio drástico que muestra nuestro estudio”, afirmó.
El nuevo estudio contiene evidencia clara de que las secuencias de marcas transmiten algo, según Robert Kentridge, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Durham (Inglaterra), quien no participó en el trabajo. “No sabemos qué transmiten, pero transmiten información”, afirmó Kentridge. “No son simplemente aleatorias. No son solo decoración”.
Kentridge fue coautor de un estudio previo sobre objetos del mismo período que presentan marcas similares, en el que los investigadores intentaron descifrar el significado de los signos. Su equipo encontró una asociación entre un símbolo similar a la letra Y y el momento en que los animales representados en el objeto dieron a luz, así como un vínculo entre una X y la época del año en que se observó a los animales apareándose. “Si eres un cazador del Paleolítico, quizás sea importante saber estas cosas”, concluyó.
Sin embargo, añadió, el enfoque de Bentz y Dutkiewicz —abstenerse de asignar significado a los símbolos— es el más sensato. Independientemente de su significado, las marcas deberían presentar a estos ancestros humanos de la Edad de Piedra bajo una luz diferente.
“No tanto en arqueología, pero sí entre el público en general, todavía existe la tendencia a ver a estas personas como cavernícolas que se golpeaban con grandes palos, y eso parece completamente erróneo”, concluyó.
“Hay sofisticación en el arte y la escultura que produjeron”, añadió Kentridge. “Estoy bastante seguro de que si los vistiéramos con un traje, o con vaqueros y una camiseta, serían como nosotros”.
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