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¿Qué rayos le acaba de pasar al Dow?

Análisis de David Goldman y Aaron Blake

Los mercados están repuntando con una apuesta conocida: que el presidente Donald Trump, una vez más, dará marcha atrás —no por nada se llama TACO Tuesday— (TACO es el acrónimo en inglés usado por Wall Street de “Trump Always Chickens Out”, que en español sería algo como Trump siempre se echa para atrás).

El Dow, el S&P 500 y el Nasdaq acaban de tener su mejor día desde mayo de 2025, disparándose al alza el martes en gran parte por un informe (y una semiconfirmación) de que la Casa Blanca está considerando poner fin a la participación de Estados Unidos en la guerra con Irán sin reabrir el estrecho de Ormuz. CNN confirmó después que Trump y su Gobierno creen cada vez más que no pueden prometer reabrir el estrecho como requisito previo para declarar el fin de las hostilidades con Irán.

Eso sería un resultado extraordinario: la guerra no parece ni de cerca estar terminando e incluso si lo estuviera, las repercusiones económicas globales de que Irán siga bloqueando la importante vía marítima serían duraderas, medidas en años, no en semanas o meses.

El petróleo se negocia en un mercado global, y los precios del crudo y la gasolina en EE.UU. se mantendrán altos mientras el estrecho de Ormuz esté cerrado, sin importar cuánto proclame “drill, baby, drill” el presidente Donald Trump.

Uno pensaría que eso sería una mala noticia para los mercados.

Sin embargo, el Dow subió más de 1.000 puntos, o 2,4 % el martes. El S&P 500 avanzó 2,8 %; y el Nasdaq, que había entrado en corrección la semana pasada, subió 3,8 %.

La razón: Trump ha dado marcha atrás repetidamente en algunas de sus políticas y propuestas económicamente más significativas, generando latigazos en los mercados y dejando a los operadores con pérdidas importantes si estaban del lado equivocado de una apuesta.

“Se despiertan cada mañana, se van a dormir cada noche, frotándose las manos, pensando: ‘Esto es genial. Lo único que tengo que hacer es estar del lado correcto de la gran montaña rusa, y todo va a estar bien’”, dijo Dan Alpert, socio director de Westwood Capital.

En otras palabras: incluso si los mercados no creen ni una palabra de lo que dice Trump, es mejor ganar dinero dándole el beneficio de la duda que perder dinero ignorándolo. Los operadores no solo están preocupados por un TACO: están tratando de aprovechar la situación.

Trump ha cambiado de rumbo repetidamente en varias políticas, incluidos los aranceles, Groenlandia, inmigración y ahora Irán. Es demasiado para que los operadores de Wall Street lo entiendan.

Durante años, Trump ha demostrado ser un político notablemente inconsistente. Pero podría decirse que le funciona de ciertas maneras.

A veces plantea ideas muy distintas o adopta posiciones diferentes —y mutuamente excluyentes— en rápida sucesión, invitando a la gente a escuchar y creer la que quiera.

Un gran ejemplo es cómo Trump habló sobre las deportaciones durante la campaña de 2024.
A veces planteó una deportación masiva histórica de prácticamente todos los inmigrantes indocumentados, mientras que en otros momentos se enfocó más en deportar el universo mucho más limitado de migrantes que han sido condenados por delitos violentos.

Así, cuando el presentador de podcast Joe Rogan empezó a distanciarse públicamente de Trump en los meses posteriores a darle un respaldo crucial a finales de 2024, Rogan afirmó que no sabía hasta dónde llegarían las deportaciones de Trump.

“De verdad pensé que solo iban a ir por los criminales”, dijo Rogan, aunque Trump había hablado públicamente de ir mucho más allá.

Trump también tiende a oscilar entre distintos enfoques, casi como si estuviera probando nuevas estrategias en tiempo real.

Cuando realizaba más mítines políticos en su primer mandato, los usaba para tomarle el pulso a su base sobre un tema determinado.

Una de las mayores formas en que esto se manifestó en su segundo mandato fueron los aranceles de Trump, que a veces subían o bajaban en grandes cantidades en cuestión de horas, dependiendo de las reacciones de los mercados u otros países.

También se pudo ver, sin duda, en la antesala de la guerra con Irán. A principios de enero, Trump sugirió que Estados Unidos acudiría en ayuda de los manifestantes si el régimen iraní seguía matándolos. Pero luego, pese a que las muertes continuaron, se negó a hacer cumplir de inmediato su propia línea roja.

Pasarían casi dos meses hasta que Trump atacara en Irán. Solo que esta vez el propósito declarado ni siquiera era lo que había anticipado a principios de enero.

Independientemente de cuán intencionales sean las declaraciones cambiantes de Trump, el resultado es un presidente que ha demostrado ser políticamente flexible, pero que también oscila de forma descontrolada de un enfoque a otro, de maneras que pueden ser difíciles de implementar para quienes lo rodean.

Y pocos temas generan más dificultades para implementar sus caprichos cambiantes que una guerra en Medio Oriente.

Las acciones comenzaron el día al alza después de que The Wall Street Journal informara que Trump había dicho a sus asesores que aceptaría un escenario final sin ninguna resolución sobre el estrecho. Hegseth, cuando se le preguntó por el informe, dio una confirmación tácita durante una conferencia de prensa el martes por la mañana.

“Creo que otros países deberían prestar atención cuando el presidente habla”, dijo Hegseth el martes. “Ha demostrado que cuando habla quiere decir algo. Está señalando: Quizás quieran empezar a aprender a luchar por ustedes mismos”.

Más tarde el martes, las acciones subieron aún más después de que los medios estatales iraníes informaran que el presidente Masoud Pezeshkian había emitido un comunicado en el que Teherán está listo para poner fin a la guerra, a cambio de garantías de seguridad.

Para demostrar lo nerviosos que estuvieron los mercados el martes, mientras los rumores del comunicado circulaban en redes sociales, no fue sino hasta última hora de la tarde que las agencias de noticias iraníes finalmente informaron del comunicado, que en última instancia solo se hizo eco de lo que Pezeshkian ha venido diciendo desde hace semanas.

“(El movimiento del mercado de hoy) no está justificado por las noticias”, dijo Art Hogan, estratega jefe de mercados de B. Riley Financial. “Esto es el mercado diciéndoles que estaba listo para cualquier tipo de buena noticia”.

Los mercados podrían dar un giro en U mañana. Pero, por ahora, los operadores se están preparando para otro TACO.

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Allison Morrow y Matt Egan, de CNN, contribuyeron a este reportaje.

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