Quién era el atacante de la Universidad Old Dominion, un veterano y simpatizante convicto del ISIS
Por Alaa Elassar, CNN
En un patrón sombrío que se ha vuelto demasiado familiar, otro campus ha sido devastado por un tiroteo, esta vez en la Universidad Old Dominion en Virginia, donde un atacante disfrazó la violencia con el lenguaje de la religión.
Las autoridades federales están investigando el tiroteo del jueves en la Universidad Old Dominion como un acto de terrorismo, tras identificar al atacante como Mohamed Bailor Jalloh, de 36 años, un exmiembro de la Guardia Nacional de Virginia que ya había cumplido condena en prisión por intentar ayudar al grupo terrorista ISIS.
El teniente coronel Brandon Shah, instructor del programa ROTC, padre y esposo, falleció en el ataque. Otras dos personas fueron hospitalizadas con heridas, según informó el jefe de la Policía Universitaria, Garrett Shelton, quien señaló que las tres víctimas estaban vinculadas a la universidad.
Los investigadores federales dicen que aún están reconstruyendo los hechos que condujeron al ataque y qué llevó a Jalloh a perpetrar el tiroteo.
El caso ha vuelto a poner en el punto de mira el pasado de Jalloh, incluida una condena por terrorismo hace casi una década, que fue consecuencia de una investigación que, según los funcionarios, les quitó el sueño, así como las circunstancias que rodearon su liberación anticipada de prisión.
Durante la investigación previa a su ingreso en prisión, los investigadores supieron que Jalloh había expresado admiración por la masacre a tiros de Fort Hood en 2009, cuando el psiquiatra del Ejército Nidal Hasan mató a 13 personas e hirió a decenas en una base militar de Texas.
Esto es lo que sabemos sobre Jalloh.
Jalloh, ciudadano estadounidense naturalizado nacido en Sierra Leona, sirvió como ingeniero de combate en la Guardia Nacional de Virginia entre 2009 y 2015, según un oficial del Ejército de Estados Unidos.
Durante una investigación realizada en 2016, las autoridades descubrieron que había comenzado a consumir conferencias en línea de un líder fallecido de Al-Qaeda y que, finalmente, decidió no reincorporarse al Ejército tras abandonar la Guardia Nacional.
Ese mismo año, los fiscales federales dijeron que Jalloh intentó ayudar al ISIS. Según el Departamento de Justicia, intentó obtener armas que creía que se usarían en un ataque perpetrado en nombre del grupo y también intentó enviar dinero a la organización terrorista.
Sin que él lo supiera, la persona con la que se comunicaba era una fuente del FBI que estaba vigilando su comportamiento.
En 2016, Jalloh intentó inicialmente comprar un rifle tipo AR-15 en una armería de Virginia, pero se le denegó la compra porque no tenía la documentación requerida, según la declaración jurada.
Según las autoridades, regresó más tarde ese mismo día y compró otro rifle, pero el arma había sido inutilizada antes de que saliera de la tienda. Fue detenido al día siguiente.
Según consta en una declaración jurada del FBI presentada en su caso penal, en conversaciones con la fuente, Jalloh había hablado sobre posibles plazos para un ataque en suelo estadounidense y “expresó que era mejor planificar una operación para el Ramadán”.
El Ramadán es uno de los periodos más sagrados del Islam, un mes dedicado al ayuno, la oración, la reflexión y la renovación espiritual. Las enseñanzas de esta fe enfatizan la compasión, la paciencia y la moderación, incluyendo el dominio propio de la ira y la crueldad, valores que deben practicarse con mayor profundidad durante el Ramadán.
Un elemento central de la doctrina islámica es la prohibición de quitar la vida a personas inocentes, un principio que contrasta directamente con los actos de violencia que a veces se llevan a cabo erróneamente en su nombre.
Jalloh se declaró culpable de intentar proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera designada y fue condenado a 11 años de prisión y cinco años de libertad condicional supervisada en 2017.
Jalloh estaba cumpliendo su condena en un centro federal de baja seguridad en Allenwood, Pensilvania, antes de ser trasladado en agosto de 2024 a un centro residencial de reinserción, comúnmente conocido como casa de transición, en el área de Baltimore, según la Oficina Federal de Prisiones.
Fue puesto en libertad bajo custodia federal en diciembre de 2024, aproximadamente dos años y medio antes de que terminara su condena.
Su liberación se produjo gracias a una disposición federal que permite a algunos reclusos obtener la libertad anticipada tras completar un programa de tratamiento por abuso de sustancias, según la Oficina Federal de Prisiones.
Según las autoridades, Jalloh declaró en 2016 que había estado pensando en llevar a cabo un ataque similar a la masacre de Fort Hood de 2009.
Según la agente especial a cargo del FBI, Dominique Evans, las autoridades creen que esa obsesión pudo haber influido en el tiroteo del jueves, que tuvo como objetivo una reunión del ROTC (Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva) que incluía tanto a personal militar en servicio activo como a estudiantes que se entrenaban para el servicio militar.
El caso anterior de Jalloh suscitó especial preocupación entre los investigadores y expertos.
En el libro “Homegrown: ISIS in America”, el investigador de terrorismo Alexander Meleagrou-Hitchens dedicó una sección completa al caso de Jalloh en 2016. Cuando se conoció la noticia del ataque, Meleagrou-Hitchens dijo que quedó atónito.
“Hasta donde yo sabía, seguía en la cárcel”, declaró a CNN, y añadió que la noticia planteaba serias dudas sobre cómo gestionan las autoridades a las personas condenadas por apoyar a organizaciones terroristas una vez que son puestas en libertad.
Meleagrou-Hitchens dijo que varios factores hicieron que Jalloh resultara particularmente preocupante para los investigadores en aquel momento. Entre ellos se encontraban su entrenamiento militar, su viaje a Sierra Leona tras abandonar la Guardia Naciona, donde intentó contactar con militantes vinculados al ISIS en Nigeria, y su comunicación con un “planificador virtual” del ISIS.
Estos agentes cibernéticos, acantonados en territorio que una vez estuvo bajo el control del ISIS, buscaron simpatizantes en países occidentales y ayudaron a planificar posibles ataques desde la distancia.
Según declaró Meleagrou-Hitchens a CNN, las ambiciones de Jalloh en aquel momento parecían reflejar la magnitud de la masacre de Fort Hood.
Los agentes especiales a cargo del caso de Jalloh en 2016 dijeron que, de la multitud de casos que investigaron a lo largo de los años, este fue el que “les quitó el sueño”, escribió Meleagrou-Hitchens en su libro.
Según la Oficina Federal de Prisiones, los reclusos con condenas relacionadas con el terrorismo ya no pueden optar a la libertad anticipada en virtud de una nueva disposición de 2025. El director de la oficina, William Marshall, implementó el cambio el 25 de septiembre de 2025, mediante una decreto de la era Trump, garantizando que los reclusos con cargos relacionados con el terrorismo ya no cumplan los requisitos para la libertad anticipada en virtud de la anterior disposición federal.
Tras su liberación de prisión en diciembre de 2024, se cree que Jalloh vivió con su familia en Sterling, Virginia. Según consta en los registros judiciales, estaba cursando clases en línea en la Universidad Old Dominion después de su puesta en libertad.
Según los documentos judiciales, en el momento del tiroteo seguía bajo libertad condicional impuesta por el tribunal, aunque un agente de libertad condicional visitaba la casa que compartía con su hermana solo dos veces al año. La visita más reciente tuvo lugar en noviembre de 2025.
No está claro si Jalloh mostró alguna señal de alerta que pudiera haber surgido durante el año que pasó fuera de prisión antes del ataque.
Los reportes desde el vecindario donde posiblemente vivía dibujaban la imagen de un hogar relativamente tranquilo.
Según los vecinos, en esta elegante casa adosada de tres plantas y ladrillo rojo conviven varias generaciones. Dicen que la familia suele organizar al menos una gran reunión al año, a menudo con música a todo volumen.
Un cartel colocado en la puerta principal de la casa de la familia de Jalloh decía: “¡No deseamos hablar con la prensa!”.
Después de que CNN llamara a la puerta, un hombre de mediana edad abrió y reiteró que la familia no quería hablar con los periodistas.
“Realmente no queremos hablar con los medios de comunicación. Por favor, comprendan que estamos pasando por un momento muy difícil”, dijo.
No confirmó si Jalloh vivía allí.
Los vecinos comentaron a los periodistas que la familia era bastante reservada.
Kenneth Brown, residente del barrio, declaró a CNN que ocasionalmente veía a Jalloh paseando por la zona.
“Él te miraba desde arriba y ni siquiera te reconocía”, dijo Brown.
Según las autoridades, la violencia se produjo a última hora de la mañana del jueves en el interior de Constant Hall, el edificio principal de la Facultad de Negocios de la Universidad Old Dominion.
Old Dominion, una universidad pública con aproximadamente 24.000 estudiantes, está ubicada en Norfolk, Virginia, a unos 320 kilómetros al sureste de Washington.
Según los investigadores, Jalloh entró en una clase o reunión a la que asistían estudiantes del programa ROTC y miembros del servicio militar en activo en la universidad.
Según los documentos judiciales, pidió dos veces a las personas presentes en la sala que confirmaran que se trataba de un evento del ROTC.
Momentos después, según las autoridades, gritó “Allahu Akbar”, una frase árabe que significa “Dios es el más grande”, y abrió fuego.
La frase “Allahu Akbar” es una expresión fundamental en el Islam y se recita muchas veces durante las cinco oraciones diarias de los musulmanes. Es común que los musulmanes de todo el mundo la utilicen en su vida cotidiana para alabar a Dios en momentos de gratitud, alegría y celebración, como al recibir buenas noticias o celebrar logros importantes, y también en tiempos de adversidad, como recordatorio de que la fe es más fuerte que cualquier desafío.
Los estudiosos de la religión y los líderes comunitarios han señalado desde hace tiempo que los grupos extremistas a veces se han apropiado indebidamente de la frase durante actos de violencia, un uso que contrasta marcadamente con su profundo significado espiritual dentro de la fe.
Cuando Jalloh comenzó a disparar, el grupo de estudiantes que se encontraba en la sala reaccionó rápidamente, se abalanzaron sobre el atacante y lograron reducirlo, dijo Evans.
“Los valientes miembros del ROTC que estaban en esa sala lo redujeron, y si no hubiera sido por ellos, no estoy seguro de qué más podría haber hecho”, dijo Evans.
Según varias fuentes policiales informadas sobre el caso, uno de los estudiantes apuñaló a Jalloh. Se desconoce la causa final de la muerte del agresor.
La Policía informó que las primeras llamadas que alertaban del tiroteo se recibieron a las 10:43 a.m. Los agentes llegaron cuatro minutos después y, a las 10:50 a.m., las autoridades determinaron que el atacante estaba muerto.
Zachary Mulder, estudiante de Old Dominion, contó que acababa de salir de clase en Constant Hall y estaba leyendo en otro edificio cuando, de repente, varias personas entraron corriendo gritando que había un tirador.
“Se me cayó el alma a los pies”, declaró Mulder a WTKR, afiliada de CNN. “No sabía muy bien qué estaba pasando. Solo sabía que tenía que irme inmediatamente”.
Posteriormente, los investigadores declararon que el arma de fuego utilizada en el ataque del jueves había sido adquirida ilegalmente. Según la fiscalía, la persona que vendió el arma declaró a las autoridades que Jalloh dijo necesitarla para protegerse mientras trabajaba como repartidor.
Kenya Mcchell Chapman fue arrestado el viernes en relación con la venta de una pistola a Jalloh.
Según documentos judiciales, un teléfono celular recuperado cerca del cuerpo de Jalloh permitió a las autoridades reconstruir sus movimientos recientes. Los investigadores dicen que, en los días previos al ataque, se desplazó repetidamente entre varios lugares de Virginia, incluyendo su domicilio, el campus universitario, otra residencia y un centro islámico.
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Con información de Emma Tucker, Elizabeth Wolfe, Hannah Rabinowitz, Holmes Lybrand y Rebekah Riess, de CNN.
