China advierte que las “llamas de la guerra” se extienden antes de reunión Xi-Trump
Por John Liu, CNN
El principal diplomático de China presentó a su país como defensor de la paz y la estabilidad mientras la guerra en Irán continúa, al tiempo que adoptó un tono conciliador hacia Estados Unidos antes de una esperada cumbre entre los líderes de ambas naciones.
“Esta fue una guerra que nunca debió haber ocurrido y una guerra que no beneficia a nadie”, dijo Wang Yi, ministro de Relaciones Exteriores de China, en una conferencia de prensa el domingo al margen de la sesión anual del legislativo chino.
Wang, al presentar a China como “la fuerza más importante del mundo para la paz, la estabilidad y la justicia”, reiteró el llamado de Beijing a un cese del fuego inmediato para “evitar que la situación escale y prevenir el desbordamiento y la propagación de las llamas de la guerra”.
“Todas las partes deben volver a la mesa de negociaciones lo antes posible y resolver sus diferencias mediante un diálogo en igualdad de condiciones”, añadió.
La creciente preocupación de China por la guerra con Irán se produce mientras su líder, Xi Jinping, se prepara para recibir este mes al presidente de Estados Unidos Donald Trump en Beijing, para conversaciones clave entre las dos mayores economías del mundo. Se espera que la cumbre aborde una amplia gama de asuntos importantes, desde tensiones comerciales hasta Taiwán.
A la inminente reunión se suma ahora un nuevo elemento de complejidad: una guerra que se intensifica rápidamente en Medio Oriente.
Los líderes de Irán han mantenido durante mucho tiempo estrechas relaciones con Beijing. China —como muchos otros países— ha observado con preocupación la muerte del líder iraní, el ayatola Alí Jamenei, así como el aumento de los precios del petróleo y el impacto en la economía mundial provocado por la escalada del conflicto.
Más de una semana después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra Irán, la guerra no muestra señales de disminuir. Trump dijo el viernes que no habrá acuerdo con Irán salvo una “rendición incondicional”, sin detallar demandas específicas.
Beijing ha aprovechado el momento para proyectar una imagen de superpotencia confiable y responsable, en contraste con Estados Unidos, que —según la visión china— ha introducido incertidumbre en el mundo mediante nuevas guerras, la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el lanzamiento de una guerra comercial global contra aliados cercanos y contra China.
Beijing ha proporcionado “la fuente más valiosa de estabilidad y certeza para un mundo turbulento, convirtiéndose en un ancla insustituible en medio del caos global”, sostuvo Wang el domingo.
Al mismo tiempo, Wang pidió mantener el compromiso con Washington para gestionar las diferencias clave, al tiempo que expresó su bienvenida a la próxima cumbre entre Xi y Trump. Dijo que los líderes de ambos países han dado ejemplo al ayudar a que la relación bilateral logre estabilidad general a pesar de las turbulencias.
“Lo que se necesita ahora es que ambas partes hagan preparativos exhaustivos, fomenten un entorno propicio, gestionen las diferencias existentes y eliminen interferencias innecesarias”, dijo Wang el domingo, en respuesta a una pregunta del periodista de CNN Steven Jiang.
“China y Estados Unidos son ambas grandes potencias, y ninguna puede cambiar a la otra; pero sí podemos cambiar la forma en que interactuamos”, añadió, al instar a Estados Unidos a avanzar en la misma dirección.
En el mismo escenario el año pasado —poco después de que Trump lanzara la primera ofensiva arancelaria contra China de su nuevo Gobierno— Wang advirtió a Estados Unidos contra un “enfoque de doble cara” en su relación con China y subrayó que Beijing “se opone firmemente a la política de poder y a la hegemonía”.
Si el mensaje del año pasado fue de advertencia en medio de la incertidumbre, el de este año estuvo marcado por la confianza. China ha resistido en gran medida los ataques arancelarios de Trump y ha validado su estrategia de línea dura, al tiempo que ha elevado su posición global mientras el presidente estadounidense provoca sacudidas en todo el mundo.
Una serie de aliados tradicionalmente cercanos de Estados Unidos, desde el presidente de Francia, Emmanuel Macron, hasta el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, y el canciller de Alemania, Friedrich Merz, han visitado China en los últimos meses, en señal de los esfuerzos exitosos de Beijing por acercarse a ellos. Wang hizo referencia a ese desarrollo.
“Hemos observado que un número creciente de figuras influyentes en Europa reconoce que China no es un competidor, sino un socio global”, dijo, al tiempo que instó a una mayor cooperación y comercio entre ambos bloques.
El ministro de Relaciones Exteriores de China también pareció responder al intento de Trump de posicionar su Consejo de Paz como una alternativa a la ONU, al prometer defender el multilateralismo y proteger al organismo internacional.
“Los intentos de eludir a la ONU y comenzar de nuevo, de impulsar un sistema separado o de formar pequeños bloques y círculos exclusivos no obtienen apoyo y no son sostenibles”, dijo Wang.
Sin embargo, la conferencia de prensa de Wang no abordó muchos de los asuntos que han inquietado a otros países y a los vecinos de China en un momento de crecientes tensiones en la región del Indo-Pacífico.
China ha inundado el mercado mundial con sus exportaciones y ha utilizado su dominio en la producción de tierras raras como herramienta de presión, lo que amenaza con provocar importantes alteraciones en la cadena de suministro global. También ha intensificado la presión militar sobre Taiwán, así como los enfrentamientos navales con Filipinas y Japón.
Wang tampoco mencionó a Ucrania, ahora en su quinto año de guerra con Moscú, aunque subrayó que la relación de China con Rusia está “imperturbable ante el viento y la lluvia, tan estable como una montaña”.
Desde que Moscú lanzó una invasión a gran escala contra Ucrania en 2022, Beijing se ha negado a criticar a Rusia y se ha mantenido como su socio clave, actuando como un importante salvavidas económico y diplomático.
“China y Rusia comparten un alto nivel de confianza política mutua. Estar espalda con espalda es una característica definitoria de la relación entre China y Rusia. No tememos ninguna provocación ni presión externa”, dijo Wang.
Steven Jiang y Fred He, de CNN en Beijing, y Chris Lau en Hong Kong, contribuyeron a este reporte.
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