Si la guerra ha terminado, ¿cuándo volverá todo a la normalidad?
Análisis por David Goldman, CNN
En un acontecimiento sumamente prometedor para la guerra en Medio Oriente y la economía mundial, Irán acordó reabrir el estrecho de Ormuz.
Por ahora, al menos.
Si la guerra realmente está terminando, la pregunta lógica para cualquiera que haya llenado el tanque de gasolina en el último mes es: ¿Cuándo volverán los precios a ser los que eran antes de la guerra?
No en un futuro próximo. Casi con toda seguridad no este año. Quizás nunca.
Antes de lograrlo, tendrían que suceder muchas cosas, y alcanzar una paz duradera con un país al que Estados Unidos e Israel bombardearon durante semanas es solo el comienzo.
“No esperen que los precios vuelvan a ser los de antes de la guerra”, declaró Joe Brusuelas, economista jefe de RSM US, a CNN.
Suponiendo que el estrecho se haya reabierto realmente, está a punto de desatarse una pesadilla logística.
Primer paso: Eliminar los cuellos de botella del estrecho. Eso va a llevar mucho tiempo, ya que los buques cisterna se mueven casi tan rápido como se puede ir en bicicleta.
En primer lugar, los aproximadamente 128 buques cisterna atrapados en el estrecho, que transportan alrededor de 160 millones de barriles de petróleo, según Capital Economics, deben zarpar. Esto permitirá que los buques cisterna vacíos entren al estrecho, carguen y regresen.
Según Victoria Grabenwöger, analista sénior de petróleo de Kpler, la recuperación de la plena capacidad de tránsito de los buques cisterna podría tardar hasta tres meses.
Segundo paso: Reducir las reservas. Los barcos vacíos primero extraerán el petróleo de los almacenes que se han llenado, porque los productores no tenían dónde más guardarlo.
La buena noticia es que las refinerías fueron pragmáticas con sus reservas y nunca las llenaron por completo. Esto debería reducir el tiempo que, de otro modo, se necesitaría para reactivar las bombas. Sin embargo, unos inventarios superiores a lo habitual retrasarán la recuperación de la producción de petróleo a su plena capacidad.
Tercer paso: Reiniciar la producción. Los pozos petrolíferos de Medio Oriente estuvieron prácticamente paralizados durante la guerra. Poner en marcha la producción no es tan sencillo como pulsar un interruptor. Se trata de un complejo desafío de ingeniería que implica principios físicos avanzados y un trabajo que puede durar varias semanas.
Será necesario reiniciar la producción, lentamente, para evitar el colapso de los yacimientos de crudo, lo que requeriría perforaciones adicionales y reparaciones importantes. Es preciso reequilibrar el agua y el gas inyectados en los pozos, lo cual es una tarea compleja.
Debido a que los pozos de la región son grandes y están muy cerca unos de otros, reiniciar la producción requerirá una importante coordinación entre empresas y países para garantizar que la presión del agua y del gas inyectados se mantenga constante en todos los pozos.
Cuarto paso: Realizar reparaciones. Varias refinerías, productores de gas natural y algunos productores de petróleo sufrieron daños durante la guerra. Según las compañías, algunas reparaciones de la infraestructura crítica dañada podrían tardar años en completarse.
Hay mucho procesos que hay que volver a poner en marcha: la producción de crudo, que asciende a 12 millones de barriles diarios, y la de productos petrolíferos refinados, que ascienden a 3 millones de barriles, se han suspendido en todo Medio Oriente, principalmente en Arabia Saudita e Irak, según Kpler. No es tarea fácil.
Todo esto presumiendo que la guerra ha terminado y que no habrá más perturbaciones en el estrecho. Y todos sabemos lo que sucede cuando se da algo por sentado…
En las últimas semanas se han producido numerosos intentos fallidos de paz, lo que ha llevado a los operadores a mantener altos los precios del petróleo.
El escepticismo persiste: a pesar de que el petróleo se desplomó más del 8 % el viernes, el precio del crudo Brent se mantiene por encima de los US$ 90, unos US$ 20 más que antes del inicio de la guerra.
Los operadores estarán atentos a cómo se desarrolla la situación en las próximas semanas y meses para ver si Irán está realmente dispuesto a renunciar al estrecho, la baza que había utilizado para maximizar su influencia económica sobre Estados Unidos.
De ser así, ¿dejará Irán de cobrar peajes a los barcos que transitan por esa víal? ¿Continuará la administración bloqueando el petróleo iraní o cederá ante la exigencia de Irán de que se levante la medida como condición para la paz?
Además, las navieras deberán sentirse seguras al enviar sus buques a través del estrecho.
Las aseguradoras han disparado los precios de los seguros marítimos en miles de puntos porcentuales y podrían mostrarse reacias a ofrecer coberturas asequibles mientras la situación siga siendo precaria. Lloyd’s de Londres declinó hacer comentarios.
Irán había amenazado con minar el estrecho y, el viernes, ordenó a los barcos que transitaran por una ruta designada, y solo si recibían permiso para pasar. Es posible que los barcos no estén dispuestos a correr ese riesgo.
Según Grabenwöger, los buques cisterna podrían comenzar a tantear el terreno, por así decirlo, en las próximas semanas para asegurarse de que las operaciones puedan reanudarse sin incidentes. Es probable que las empresas soliciten escoltas navales y coordinación para garantizar la seguridad.
La naviera alemana Hapag-Lloyd calificó el anuncio de la reapertura como “buenas noticias” y expresó su deseo de “cruzar el estrecho lo antes posible” una vez que se resuelvan sus cuestiones de seguro y despacho aduanero.
Por otro lado, el gigante naviero Maersk afirmó que no ha realizado cambios en sus directrices para los buques desde que Trump anunció la reapertura del estrecho, pero indicó que eso podría cambiar a medida que evolucione la situación.
“Los detalles del acuerdo serán cruciales”, afirmó Helima Croft, directora global de estrategia de materias primas en RBC Capital Market y exanalista de la CIA. “Si Irán sigue teniendo la última palabra sobre el tránsito, algunas aseguradoras y transportistas podrían mostrarse reacias a volver a participar”.
Los operadores intentarán tantear un nuevo precio mínimo para el crudo, quizás cerca de los US$ 80, pero no mucho menos, dijo Dan Pickering, fundador y director de inversiones de Pickering Energy Partners.
“Sospecho que habrá contratiempos que harán de este un mercado muy volátil”, opinó.
El mercado de futuros prevé que el precio del petróleo Brent ronde los US$ 77 a finales de año, sin volver a los precios de antes de la guerra hasta 2029.
Históricamente, el Brent necesita estar en torno a los US$ 60 dólares para que la gasolina cueste US$ 3 el galón, señaló Michael Green, estratega jefe de Simplify Asset Management. El mercado no prevé que esto ocurra hasta 2030.
Cuanto más dure esta paz y cuantas más pruebas haya de que se está reactivando la producción, más podrían bajar los precios del petróleo.
Pero eso son muchas suposiciones.
“Nos sentiríamos más seguros ante la posibilidad de un acuerdo de paz si recibiéramos señales positivas de ambas partes, por supuesto”, declaró Thierry Wizman, estratega global de divisas y tipos de interés de Macquarie Group. “En este momento, la confianza en la recuperación del mercado requiere confianza únicamente en Trump”.
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Con información de Mitchell McCluskey, de CNN.
