Afganistán dice que más de 400 personas murieron en ataque paquistaní contra un hospital en Kabul; Islamabad niega acusación
Por Reuters
Más de 400 personas murieron y 265 resultaron heridas en un ataque aéreo perpetrado por Pakistán contra un hospital de rehabilitación para usuarios de drogas en Kabul, declaró este martes un portavoz del gobierno talibán afgano, lo que representa una marcada escalada en el conflicto entre ambos países vecinos.
Pakistán rechazó la acusación, calificándola de falsa y engañosa, y afirmó que la noche del lunes “atacó con precisión instalaciones militares e infraestructura de apoyo a terroristas”.
El ataque aéreo se produjo horas después de que China declarara que seguía dispuesta a continuar sus esfuerzos para aliviar las tensiones entre estas naciones islámicas del sur de Asia, e instara a ambas partes a evitar la expansión de la guerra y a regresar a la mesa de negociaciones.
El conflicto, que comenzó el mes pasado, es el más grave registrado hasta la fecha entre estos países vecinos, que comparten una frontera de 2.600 kilómetros.
Hamdullah Fitrat, portavoz adjunto de los talibanes, informó que el ataque aéreo tuvo lugar el lunes a las 9 p.m., hora local, y que su objetivo fue el hospital estatal Omid, el cual, según precisó, funcionaba como un centro de rehabilitación de drogas con capacidad para 2.000 camas.
El Ministerio de Información de Pakistán señaló que el Hospital Omid se encontraba a varios kilómetros de distancia de Camp Phoenix, el “sitio de almacenamiento de municiones y equipos militares terroristas” que, según afirmó, fue el objetivo del ataque.
“Las detonaciones secundarias visibles tras los ataques indican claramente la presencia de grandes depósitos de municiones”, afirmó en una publicación en X el ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar.
Residentes de Kabul —incluido un periodista de Reuters— afirmaron que Camp Phoenix, una base militar abandonada de la OTAN situada en la ciudad, fue convertida en un centro de tratamiento de adicciones hace aproximadamente una década; los lugareños se referían a ella como Campamento Omid, o “campamento de la esperanza”, aunque su nombre oficial era “Hospital Ibn Sina para el Tratamiento de la Adicción a las Drogas”.
Fue precisamente este centro el que resultó alcanzado, señalaron, añadiendo que el Hospital Omid y el Campamento Omid no guardaban relación alguna entre sí.
El mes pasado estallaron feroces combates entre estos dos vecinos del sur de Asia —que en el pasado fueron estrechos aliados— a raíz de una serie de ataques aéreos paquistaníes en Afganistán que, según Islamabad, tenían como objetivo bastiones de grupos militantes.
Islamabad sostiene que Kabul ofrece refugio seguro a los militantes que lanzan ataques contra Pakistán. Los talibanes niegan dicha acusación, argumentando que combatir la militancia es un problema interno de Pakistán.
En el lugar del ataque aéreo, una estructura ennegrecida de una sola planta mostraba las marcas de las llamas. En otras zonas, los edificios quedaron reducidos a montones de madera y metal —en algunos de ellos, apenas unas pocas literas permanecían intactas—, mientras que mantas, pertenencias personales y ropa de cama yacían esparcidas por el suelo.
Abdul Mateen Qanie, portavoz del Ministerio del Interior afgano, informó que 408 personas resultaron muertas y 265 heridas.
Las autoridades afganas indicaron que los fallecidos y los heridos fueron trasladados a diversos hospitales de Kabul, aunque no ofrecieron detalles sobre cuántos cuerpos se habían recuperado ni sobre la metodología empleada para contabilizar las víctimas.
La mayoría de los fallecidos eran civiles y personas con problemas de adicción, añadió Zabihullah Mujahid, portavoz de los talibanes.
Reuters no pudo verificar las cifras de víctimas.
A lo largo del conflicto, ambas partes han afirmado haber infligido graves daños al bando contrario; sin embargo, no ha sido posible realizar una verificación independiente de tales afirmaciones.
El Consejo Noruego para los Refugiados, una organización humanitaria independiente, declaró que su personal había presenciado un gran número de víctimas.
“Esta mañana visitamos el hospital que atiende a personas con adicciones en Kabul y encontramos a cientos de civiles muertos y heridos”, señaló la organización en un comunicado. “Los civiles y la infraestructura civil nunca deben convertirse en objetivos militares”. Los testigos relataron haber escuchado la explosión de tres bombas justo en el momento en que las personas que se encontraban en el centro concluían sus oraciones vespertinas, y añadieron que dos de ellas impactaron en habitaciones y áreas de pacientes.
“Todo el lugar se incendió. Fue como el día del juicio final”, afirmó Ahmad, de 50 años, quien aseguró estar recibiendo tratamiento en las instalaciones y que solo proporcionó su nombre de pila. “Mis amigos ardían entre las llamas, y no pudimos salvarlos a todos”.
El portavoz del primer ministro de Pakistán calificó de “mentiras constantes” la alusión de las autoridades afganas a que se estaba atacando a personas en rehabilitación de drogas, y afirmó que las “operaciones antiterroristas” de Pakistán continuarían durante el tiempo que fuera necesario para eliminar a los “terroristas y su infraestructura”.
China hizo una vez más un llamamiento a la calma y a la contención, así como a garantizar la seguridad del personal, los proyectos y las instituciones chinas en la región.
“China […] seguirá desempeñando un papel constructivo, a través de sus propios canales, para reducir las tensiones y mejorar las relaciones entre ambos países”, declaró Lin Jian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La India, archirrival de Pakistán —y que recientemente ha forjado estrechos lazos con los talibanes afganos—, declaró que condenaba inequívocamente el ataque.
“El hecho de que este ataque se haya perpetrado durante el sagrado mes del Ramadán —un periodo de paz, reflexión y misericordia para las comunidades musulmanas de todo el mundo— lo hace aún más reprobable”, afirmó en un comunicado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la India.
El conflicto había remitido gracias a los esfuerzos de mediación de países amigos —entre ellos China—, pero recrudeció nuevamente apenas unos días antes de la festividad del Eid al-Fitr, que marca el fin del sagrado mes del Ramadán.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
