Cómo la destrucción de hábitats y el cambio climático contribuyeron al aumento de casos de hantavirus en Argentina
Por Anabella González, CNN en Español
El brote de hantavirus en el crucero que zarpó desde Argentina, que ya causó la muerte de tres personas, ha puesto la mirada en cómo los casos han mostrado una tendencia en aumento en el país en los últimos años. Un crecimiento en parte asociado al cambio climático, las urbanizaciones en zonas silvestres y los cambios en el hábitat, según apuntan el Ministerio de Salud de Argentina y expertos consultados.
A nivel nacional, la temporada 2025-2026 muestra una cantidad de casos que se ubica “por encima del umbral de brote”, con un incremento sostenido de los casos acumulados a lo largo de la temporada, dijo el Ministerio de Salud argentino en su último reporte epidemiológico.
La temporada ya registra 101 casos confirmados, de acuerdo con los datos del último boletín epidemiológico, publicado el lunes. La cifra representa cerca del doble de los 57 casos registrados durante el mismo período de la temporada anterior.
En Argentina hay áreas de riesgo de contagio históricas en cuatro regiones geográficas: Noroeste (en las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán), Noreste (Misiones, Formosa y Chaco), Centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos) y Sur (Neuquén, Río Negro y Chubut).
El hantavirus en Argentina se suele desarrollar en zonas rurales y peri rurales, donde hay sembrado, malezas altas, humedad o clima subtropical. Por eso su aparición es frecuente en zonas alejadas de las ciudades. Pero hay factores que están contribuyendo a la aparición de casos en otras zonas que no son las históricamente endémicas para el virus.
“La distribución de los reservorios, junto con la creciente interacción humana con ambientes silvestres, la destrucción del hábitat, el establecimiento de pequeñas urbanizaciones en zonas rurales y los efectos del cambio climático contribuyen a la aparición de casos fuera de las zonas históricamente endémicas”, informa el Ministerio de Salud.
El hantavirus, una enfermedad causada generalmente por la exposición a la orina o las heces de roedores, suele transmitirse a los humanos al inhalar partículas de aerosoles cargados de partículas virales de los roedores infectados.
Fenómenos climáticos extremos, como las sequías y episodios de lluvias intensas que tuvieron lugar en los últimos años, crean condiciones que permiten que el hantavirus prospere, según expertos.
“El cambio climático está influyendo en todas las enfermedades”, dijo a CNN el infectólogo Ricardo Tejeiro, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología.
Esto influye sobre todo en que los intermediarios o transmisores del virus, ya sean los roedores en el caso del hantavirus o los mosquitos (por ejemplo, en el caso del virus del dengue), se desarrollen en zonas donde antes el clima no lo permitía.
¿Por qué? por los cambios que se generan en el hábitat, apuntan los especialistas.
“En zonas muy frías en las que no había tanta humedad, el roedor no podía desarrollarse. A medida que el cambio climático genera que la zona tenga más humedad y bajen las temperaturas, el roedor se empieza a desarrollar”, señaló el infectólogo.
Estos aspectos también afectan a otras enfermedades como el dengue, explica, una infección de la que se han reportado casos en zonas frías del sur de Argentina donde las condiciones antes no lo permitían. “El cambio climático hizo que se desarrolle el mosquito en zonas donde antes no había”, agregó Tejeiro.
Si se analiza cómo es la incidencia de la enfermedad en Argentina, comienza levemente en septiembre, va en aumento entre octubre y enero, y se retira a fines de abril.
En la medida en que aumentan las temperaturas, eso genera cambios en el ecosistema que inciden de distintas maneras en la presencia del roedor colilargo, principal vector del virus en la zona de Argentina y Chile. “Hay una mejor adaptabilidad de estos roedores a los cambios climáticos, lo que podría facilitar la mayor cantidad de casos que estamos viendo”, explicó Eduardo López, infectólogo y pediatra que fue asesor del Gobierno de Argentina durante la pandemia de covid-19.
Los incendios forestales de la historia reciente en Argentina hacen también que tanto la población como la fauna se movilicen y busque otros lugares, dijo a CNN Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Vacunología. Esto hace que la exposición sea mucho mayor.
Además de los fenómenos climatológicos, los cambios en el acceso al turismo han modificado también el alcance del virus. “Que cualquiera vaya a hacer turismo en una zona de riesgo, que no esté desmalezada, representa un peligro muy alto”, apuntó Debbag.
Entre los distintos tipos de hantavirus que circulan en Argentina, la variante Andes, originaria de América Latina, tiene una particularidad: es transmisible entre personas. Y es ese tipo de virus el que generó los contagios en el crucero MV Hondius, según confirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera que en este brote “parece haber ocurrido” esa transmisión entre humanos.
“Es el único de toda la familia de virus hantavirus que tiene documentado desde hace muchos años desde Argentina con transmisión interhumana”, dijo Debbag.
Epuyén, en la provincia de Chubut, es un antecedente histórico clave de esta variante. A fines de 2018, este pueblo de la Patagonia argentina registró decenas de infectados por hantavirus y 11 muertos, luego de una reunión social. Esto sentó un precedente concreto de que la transmisión del virus podía transmitirse por contacto estrecho.
Se trata de una variante agresiva que tiene un 30 % de mortalidad, mayor a la de las demás cepas. Si bien hay variaciones dependiendo de cada región, la letalidad de la enfermedad varió entre el 10 % y el 32 % durante el periodo 2019-2024 en Argentina.
Sebastián Valle, habitante de Epuyén, contó a CNN en 2019 cómo en cuestión de semanas perdió a su padre y a dos de sus hermanas por hantavirus. Su padre asistió al cumpleaños donde había una persona infectada y fue el primero en presentar síntomas días después. Luego murió una de sus hermanas, Lorelei, y a los pocos días su otra hermana.
Por estas horas, el Ministerio de Salud de Argentina avanza con la reconstrucción del recorrido realizado por la pareja neerlandesa que es considerada el “caso índice” del brote de hantavirus detectado en el crucero para intentar determinar el posible origen de los contagios.
El barco partió del puerto de Ushuaia el 1 de abril, pero no está confirmado que el contagio haya ocurrido en el país, ya que el virus puede incubarse en un plazo de entre una y ocho semanas y la pareja había realizado viajes previos por otros países de América Latina.
La primera víctima, un pasajero neerlandés de 70 años, murió a bordo del barco el 11 de abril, por lo que la primera infección pudo entonces haberse producido antes del embarque de los pasajeros o durante el viaje. Su esposa murió días después en Johannesburgo; y la tercera víctima mortal es una mujer, que enfermó el 28 de abril y murió el 2 de mayo.
Equipos técnicos sanitarios de Argentina viajarán a Ushuaia, donde no se ha registrado ningún caso de hantavirus en las últimas décadas, para realizar capturas y análisis de roedores en áreas vinculadas al recorrido de los casos, informó el Ministerio de Salud argentino. El objetivo, agregó el ministerio, es detectar la posible presencia del virus en reservorios naturales como parte de la investigación epidemiológica.
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Con información de Gonzalo Zegarra, de CNN, y de AP.
