Los grandes bancos pasan a la ofensiva en su batalla contra las criptomonedas
Análisis de Allison Morrow, CNN
Incluso para Jamie Dimon, el titán de la banca conocido por no andarse con rodeos, resultó sorprendente el duro ataque verbal que lanzó al describir a otro financiero como alguien “lleno de mi**da”.
“Nadie se va a doblegar ante este tipo ni ante esa empresa”, declaró Dimon a Fox Business la semana pasada. Con “este tipo” se refería a Brian Armstrong, y con “esa empresa”, a la plataforma de intercambio de criptomonedas Coinbase.
La tensión entre Dimon y Armstrong no es nueva, pero ha estallado públicamente justo cuando el Senado se acerca a la votación en el pleno sobre la principal prioridad legislativa del sector de las criptomonedas: la ley conocida como “Clarity Act” o ley Clarity (ley de claridad).
Dimon, escéptico desde hace mucho tiempo respecto a las criptomonedas, apoya en líneas generales su regulación, pero discrepa con una disposición de la ley Clarity que permitiría a empresas como Coinbase “pagar efectivamente intereses por los depósitos… sin las protecciones que deberían tener”.
El comentario mordaz sobre Armstrong se produjo después de que Dimon enumerara otras preocupaciones sobre la ley Clarity, incluidas las que considera salvaguardas insuficientes contra el blanqueo de capitales y para la verificación de identidad de los clientes (know-your-customer), medidas que los bancos llevan décadas aplicando.
Poco después de que el momento en que Dimon soltó la frase “lleno de mi**da” se viralizara en las redes sociales, Armstrong respondió en X publicando un meme —aparentemente generado por inteligencia artificial— titulado “Rivalidad encendida” (Heated Rivalry, el nombre de una serie sobre la relación entre dos hombres), en el que aparecían él y Dimon caracterizados como jugadores de hockey. El miércoles, declaró a Politico sentirse “perplejo” ante la crítica de Dimon sobre un proyecto de ley que, en opinión de Armstrong, acabará siendo “beneficioso para los bancos”.
“Siento un gran respeto por Jamie Dimon, así que fue un tanto triste escuchar eso”, comentó Armstrong.
En un comunicado enviado a CNN, el director de políticas de Coinbase, Faryar Shirzad, afirmó que “al fin y al cabo, todos compartimos el mismo objetivo: mejorar la vida financiera de los estadounidenses”.
La ley Clarity está inquietando tanto a Wall Street como a los defensores de los derechos de los consumidores debido a su promesa de integrar más plenamente las criptomonedas —un sistema financiero históricamente aislado y propenso a auges y desplomes vertiginosos— en el engranaje de las finanzas tradicionales. “No es solo una historia sobre criptomonedas; es una historia sobre una desregulación generalizada de nuestros mercados de valores”, afirmó en una entrevista Hilary Allen, profesora de Derecho de la American University especializada en banca y criptomonedas. Y eso debería preocupar a todo el mundo, señala Allen, incluso a quienes no tienen ninguna inversión, ya que “si se produce una crisis financiera en este ámbito… nadie sale indemne”.
La legislación se redactó en 2025 para resolver una prolongada disputa de competencias sobre qué organismo regulador debía supervisar los activos digitales, como el bitcoin o las monedas estables (stablecoins).
Durante años, el sector de las criptomonedas ha argumentado que no puede ser regulado por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) —el organismo supervisor por excelencia del mundo de las inversiones— porque su tecnología innovadora es fundamentalmente incompatible con la normativa de la agencia, que data de hace 90 años. (Los críticos, entre ellos algunos legisladores, reguladores y defensores de los consumidores, sostienen que ese argumento es solo un intento de eludir las normas que rigen para los demás y de crear un marco a medida que apenas imponga límites a las empresas de criptomonedas).
En 2022, los legisladores presentaron la Ley de Protección al Consumidor de Productos Básicos Digitales (Digital Commodities Consumer Protection Act), conocida entonces en el Capitolio como el “proyecto de ley de Sam” o el proyecto de ley “SBF”, en referencia a su impulsor más destacado, Sam Bankman-Fried. Como era de esperar, los legisladores perdieron interés en dicha legislación a finales de 2022, cuando colapsó la plataforma de intercambio FTX, propiedad de Bankman-Fried.
La ley Clarity retoma un objetivo clave de la iniciativa anterior: garantizar que la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC), y no la SEC, sea la encargada de regular la mayor parte de los mercados de criptomonedas. A principios de este año, Bankman-Fried —que cumple una condena de 25 años de prisión por fraude y conspiración— expresó a través de un intermediario su apoyo a la ley Clarity, calificándola de “hito enorme” para el sector de las criptomonedas.
La ley Clarity se presenta como una “legislación integral sobre la estructura del mercado que establece un marco regulador claro para los activos digitales”, según sus impulsores republicanos en el Comité de Banca del Senado.
Lo que, en términos técnicos, significa que permite a las empresas de criptomonedas operar, por fin, cumpliendo la normativa estadounidense, en lugar de seguir haciendo lo que venían haciendo hasta ahora: gestionar sus negocios, esencialmente, dentro de un complejo entramado de zonas grises legales a nivel estatal y federal. En resumen: Clarity busca establecer normas generales para el sector de las criptomonedas y designa a la CFTC —en lugar de a la SEC— como el principal organismo regulador de la industria. El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Representantes el año pasado y se espera que se someta a votación en el pleno del Senado en las próximas semanas.
Dimon y otros líderes bancarios, incluida la Asociación de Banqueros Estadounidenses (ABA), apoyan en líneas generales la ley Clarity, pero discrepan de ciertas disposiciones que permitirían, en la práctica, que las empresas de criptomonedas operen como bancos sin las protecciones al consumidor ni la supervisión regulatoria a las que están sujetos los bancos tradicionales.
El proyecto de ley permitiría a las empresas de criptomonedas ofrecer recompensas financieras a los clientes por utilizar monedas estables, una especie de equivalente digital del dólar estadounidense. Esto se asemeja mucho a la forma en que los bancos autorizados, como JPMorgan, ofrecen cuentas bancarias que generan intereses.
“Si (Armstrong) acepta depósitos como un banco, debería regirse por las normas bancarias”, afirmó Dimon en la entrevista con Fox Business.
Coinbase rechaza la idea de que esté actuando como un banco simplemente por aceptar fondos de clientes.
“Si tienes una cuenta de corretaje en Charles Schwab, esta se regula de manera distinta a una cuenta bancaria”, señaló Shirzad en una entrevista. “Si tienes una tarjeta de Starbucks, su regulación también difiere de la de una cuenta bancaria, ya que son productos distintos”.
La preocupación inmediata de los bancos (y de muchos defensores de los consumidores) es que las plataformas de intercambio de criptomonedas como Coinbase —siguiendo la clásica tradición de innovación de Silicon Valley— atraigan a los clientes con grandes recompensas para luego ir eliminando dichos beneficios con el paso del tiempo.
Asimismo, los depósitos en una plataforma de criptomonedas no cuentan con el seguro del Gobierno federal que protege los depósitos bancarios; sin embargo, ese es el tipo de letra pequeña que los clientes suelen pasar por alto hasta que ya es demasiado tarde.
Trish Wexler, portavoz de JPMorgan Chase, subrayó que el banco desea que se apruebe el proyecto de ley, aunque con algunas “correcciones”, como la prohibición de ofrecer recompensas por la tenencia de monedas estables y el refuerzo de las medidas de control contra el blanqueo de capitales.
“Nuestro objetivo es educar a los senadores… y esperamos que, cuando el proyecto llegue al pleno, empiecen a surgir enmiendas que reflejen el sentido común”.
En última instancia, tanto Dimon como Armstrong desean que la ley Clarity se apruebe de una forma u otra, y el presidente Donald Trump —cuya cartera de criptomonedas ya supera en valor a sus activos inmobiliarios— ha defendido públicamente el proyecto de ley.
No obstante, abundan los detractores. La senadora Elizabeth Warren ha afirmado que el proyecto de ley “abre la veda” contra los inversores en criptomonedas al eliminar las protecciones estatales frente al fraude, a la vez que no mueve “ni un dedo para abordar la corrupción relacionada con las criptomonedas en el Gobierno de Trump”.
A muchos expertos les preocupa la forma en que el proyecto de ley aumentaría la exposición de todos a las criptomonedas, independientemente de si invierten en ellas o no.
“Lo que están haciendo es abrir la puerta a una mayor integración de las criptomonedas con los bancos convencionales”, afirmó Amanda Fischer, directora de operaciones de la organización sin fines de lucro Better Markets. Señala que el colapso de FTX en 2022 perjudicó a los inversores en criptomonedas —el bitcoin perdió casi una cuarta parte de su valor en cuestión de dos días—, pero las repercusiones se mantuvieron mayoritariamente confinadas al ecosistema de los activos digitales.
Sin embargo, a medida que más bancos tradicionales invierten en criptomonedas bajo el amparo de la regulación federal, es posible que los futuros colapsos no permanezcan tan contenidos.
“Nuestro sistema bancario está diseñado para facilitar el crédito a los hogares y a las empresas”, sostiene Fischer. “No para esta actividad propia de un casino”.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
