Skip to Content

La muerte del árbol que dio vida a Robin Hood: cómo el bosque de Sherwood mantiene viva una leyenda de siglos

Por Julia Buckley, CNN

Durante los últimos 30 años, Ade Andrews ha aprendido el secreto para viajar en el tiempo: adentrarse en el bosque de Sherwood y encontrarse en la Edad Media.

El hogar mítico de Robin Hood ocupó titulares la semana pasada tras la muerte del Major Oak, un árbol de 1.000 años de antigüedad ubicado en el bosque y considerado el lugar donde, según la leyenda, el célebre héroe se escondía junto a sus alegres compañeros.

Aunque este vínculo físico con la leyenda ha desaparecido, la fascinación mundial por el hombre que robaba a los ricos para dar a los pobres sigue tan viva como siempre. Desde las baladas medievales hasta las películas, el mundo continúa cautivado por esta escurridiza figura. Una nueva interpretación cinematográfica, esta vez protagonizada por Hugh Jackman en “The Death of Robin Hood”, se estrenó en Estados Unidos el 19 de junio. Hoy, Robin Hood es mucho más que folclore: es un destino de peregrinación que atrae a viajeros, aficionados a la historia y fans del cine al bosque inglés.

Pero, ¿quién fue el verdadero Robin Hood? ¿Era el forajido honorable y romántico popularizado por los medios modernos o un brutal delincuente medieval que actuaba sin provocación?

La muerte del Major Oak marca un punto de inflexión simbólico para una leyenda que evolucionó de un bandido desacreditado del siglo XIII a un fenómeno global de la cultura popular valorado en miles de millones de dólares y en un importante motor turístico para Inglaterra.

Desde su copa de 28 metros de altura, el árbol fue testigo de gran parte de la historia inglesa moderna: desde la conquista normanda hasta la Guerra Civil inglesa, la Revolución Industrial e incluso el Brexit.

Y lo hizo en un entorno que parece haber cambiado muy poco desde su apogeo medieval: 400 enormes robles centenarios siguen en pie, rodeados de sicómoros, abedules plateados, fresnos y brezales. El bosque de Sherwood actual puede ser solo una fracción de su tamaño original —se redujo de 100.000 acres a los 800 actuales—, pero conserva su núcleo histórico original, explica Andrews. Entrar en él es como ingresar en otro mundo.

“Es un paisaje mágico”, dice Andrews. “Se siente como un lugar completamente diferente. En la ciudad estás en el siglo XXI, en una jungla de concreto. En Sherwood Forest, en cuanto dejas el centro de visitantes y tomas el sendero entre los robles, retrocedes en el tiempo”.

“No necesitas imaginarlo. Tu mente está receptiva a la experiencia de estar en el pasado”.

Andrews ha recorrido Sherwood Forest durante más de tres décadas. Trabajó seis años como guardabosques patrimonial antes de convertirse en Robin Hood. Historiador y actor, se viste como el forajido más famoso del mundo para guiar a los visitantes por el centro de Nottingham y llevarlos a lo que él describe como el “mundo mágico y medieval” de Sherwood Forest, situado a unos 40 kilómetros, o una hora en automóvil, al norte de la ciudad.

Aunque la ciudad moderna de Nottingham guarda pocas similitudes con la localidad medieval mencionada en las leyendas —aunque todavía conserva un sheriff ceremonial—, el bosque es el lugar donde el pasado cobra vida.

Al partir desde el moderno centro de visitantes, los viajeros retroceden diez siglos durante los 20 minutos que toma llegar al Major Oak.

“Se percibía que su fuerza vital estaba disminuyendo, que se acercaba su final”, afirma Andrews, quien desarrolló una estrecha relación con el árbol durante décadas. “Pero eso también forma parte de la vida, ¿no es así? Incluso después de morir, sigue dando vida al bosque, y su historia continúa desarrollándose”.

La historia del árbol está inseparablemente ligada a la de Robin Hood. El forajido que robaba a los ricos para ayudar a los pobres ha dado origen, a lo largo de los siglos, a innumerables leyendas.

El nombre de Robin Hood apareció por primera vez en la conciencia pública de la Inglaterra medieval tardía, explica Allen W. Wright, quien creó el sitio web Bold Outlaw dedicado a Robin Hood en 1997.

En “Piers Plowman”, un poema de la década de 1370, un personaje menciona que no conoce el Padrenuestro, pero sí conoce algunos poemas sobre Robin Hood.

Se trata de un recurso literario útil para presentar a este personaje como alguien de mala reputación: no solo es irreligioso, sino también admirador de bandidos. El Robin Hood al que se alude aquí ciertamente no es la fuerza para el bien que Andrews —quien hoy encarna al personaje en Nottingham— cree que fue.

“Desde la primera referencia literaria tiene una reputación poco respetable”, dice Wright sobre Robin Hood. Pero, ¿significa eso que realmente existió?

Existen algunos rastros de un posible Robin Hood en la vida real, y aparecen antes de esa primera mención literaria, lo que sugiere que la referencia en “Piers Plowman” quizá no era pura ficción. En 1262, un hombre llamado “William Robehod” fue juzgado por hurto en Reading, una ciudad situada al oeste de Londres y a unos 190 kilómetros al sur de Nottingham.

Más personas con “Robynhod” como apellido aparecen mencionadas durante el siglo XIII. De acuerdo con el historiador David Crook, se trataba de un apellido poco común, lo que podría sugerir una conexión histórica. “Esto apunta a que la leyenda ya era conocida 100 años antes de que tengamos una referencia clara en relatos o rimas”, afirma Wright sobre estas primeras menciones.

Robin Hood aparece tanto en textos históricos como en baladas de ficción. En un texto de 1420 que sitúa los hechos en la década de 1280, Robin es mencionado como un forajido que vivía junto a Little John en Barnsdale, en Yorkshire, en el norte de Inglaterra y a unos 100 kilómetros al norte de Nottingham. Cuarenta años después, otro libro histórico, el Scotichronicon, lo describe como un “famoso degollador” que vivió en 1266.

Hasta aquí, nada particularmente atractivo.

Sin embargo, llámese el atractivo del chico malo, durante la segunda mitad del siglo XV comenzaron a aparecer por toda Inglaterra baladas que romantizaban a Robin Hood. Seguía siendo un forajido, pero ya no era presentado como un asesino despiadado. De hecho, era un yeoman, una figura social situada entre un campesino y un noble.

En “A Lytell Geste of Robyn Hode”, una balada escrita en inglés medio alrededor de 1450 —también conocida como “A Gest of Robyn Hode”— se establecieron muchos de los elementos centrales de la historia: los orígenes de su vida fuera de la ley (tras disparar contra algunos sirvientes del rey durante una competencia de tiro con arco), la presentación de sus alegres compañeros y su muerte a manos de una monja intrigante. La balada pide que descanse en paz, “porque fue un buen forajido”.

“Era entretenimiento popular”, afirma Wright.

A partir de entonces, la leyenda despegó. Desde finales del siglo XV, Robin Hood se convirtió en un personaje popular para disfrazarse durante ferias y festivales de pueblos. Las baladas de Robin Hood pasaron a formar parte habitual de las celebraciones de primavera y del 1 de mayo, explica Tom Hahn, profesor emérito de literatura inglesa de la Universidad de Rochester y fundador de la Asociación Internacional de Estudios sobre Robin Hood. La universidad también alberga el Proyecto Robin Hood, una base de datos de antiguos textos relacionados con la leyenda.

Durante el siglo XVI, un obispo escandalizado escribió que encontró cerrada la puerta de una iglesia en una festividad religiosa en una de sus parroquias porque todos los habitantes habían salido a celebrar el “día de Robin Hood”. En 1510, incluso el rey Enrique VIII se disfrazó de Robin Hood para sorprender a su esposa.

Era una señal de que la leyenda estaba llegando a las clases altas. Robin Hood se convirtió repentinamente en protagonista de obras de teatro. Pero, aunque pasó a ser entretenimiento para personas alfabetizadas, su atractivo siguió siendo amplio.

“Para finales del siglo XVII comenzaron a publicarse recopilaciones muy baratas que se vendían a bajo precio: una amplia colección de baladas que a menudo empezaban con él convirtiéndose en forajido y terminaban con su muerte”, explica Hahn. “Eso continuó durante los siglos XVIII y XIX”.

Con tantas referencias a lo largo de un período tan extenso, ¿no apunta eso a alguien que realmente existió?

“Nadie está completamente seguro de que Robin Hood haya sido real… salvo quienes tienen un libro que vender”, dice Wright, quien considera que la figura “quizás” tenga sus raíces en una persona real.

Si Robin Hood existió realmente, es posible que haya vivido lejos de Sherwood Forest. La mejor hipótesis de Wright sobre la identidad del verdadero Robin —“la mejor apuesta entre las sombras”, como él mismo la describe— apunta a un forajido de Yorkshire llamado Roberd Hood que vivió en la década de 1220. De acuerdo con Wright, este personaje aparece en registros históricos durante varios años identificado como “forajido”. Y como esos documentos son anteriores a las baladas, no puede tratarse de alguien que hubiera adoptado el nombre inspirado en la leyenda. “Las pruebas siguen siendo muy circunstanciales”, reconoce Wright sobre la posible fama histórica de Roberd Hood. “Pero es una teoría mejor que las demás candidaturas”.

Respecto a cómo la historia terminó trasladándose unos 110 kilómetros al sur, hasta Nottingham, Wright señala que un sheriff de York del siglo XIII había sido anteriormente sheriff adjunto de Nottingham, lo que podría explicar parte de la confusión.

Más importante aún, las primeras versiones de la leyenda sugieren que Robin comenzó su historia más al norte, concretamente en Barnsdale, una zona del actual South Yorkshire que también contaba con bosques, antes de que el relato se desplazara hacia Nottingham.

Si Roberd Hood fue realmente la inspiración de la leyenda, no parece haber sido una persona particularmente amable. Hahn señala que los relatos más antiguos contenían “un énfasis en la violencia, a veces sin provocación alguna”.

No obstante, como sabe cualquiera que haya visto una película de Hollywood, no todos los villanos son percibidos de la misma manera.

“Es un poco como los westerns que surgieron en Estados Unidos durante el siglo XIX. Existe una clara sensación de ser un forajido en una sociedad sin ley”, explica Hahn.

Con el paso del tiempo, la leyenda se fue suavizando, quizá debido al creciente escepticismo popular hacia las autoridades. Cuando Enrique VIII ya se disfrazaba de Robin Hood, había surgido la idea de Robin como héroe, “de la misma manera que las estrellas de los westerns o incluso algunos gánsteres pueden convertirse en héroes”, afirma Wright.

“Ayuda que las personas contra las que lucha sean más corruptas que él. El sheriff no cumple su palabra, pero el forajido sí. La leyenda prospera gracias a esa ironía: Robin sigue siendo más honorable que quienes supuestamente representan el bien”.

Del mismo modo, el romance no formaba parte de la historia original de Robin Hood. “Desde sus primeras versiones fue una historia de hombres entre hombres”, señala Hahn. Pero a medida que Robin y sus alegres compañeros dejaron de ser asesinos despiadados para convertirse en pícaros entrañables, surgió espacio para un interés amoroso: Lady Marian, quien apareció en la leyenda hacia el siglo XVIII.

Aunque Robin Hood siempre fue un héroe popular inglés, Hahn sostiene que fue un estadounidense quien lo convirtió en la figura global que conocemos hoy. En 1883, el escritor e ilustrador estadounidense Howard Pyle publicó “The Merry Adventures of Robin Hood of Great Renown in Nottinghamshire”.

No se trataba de una balada popular de bajo costo, sino de un libro de lujo publicado por Scribner’s, en el que Pyle reinterpretó el contenido de los poemas para convertirlo en una novela apta para toda la familia. La obra tuvo un “éxito inmediato”, afirma Hahn, quien añade que también “americanizó” la leyenda. Además, la suavizó. “Convirtió a Robin Hood en un buen tipo”.

Al libro de Pyle le siguió en 1922 una película muda protagonizada por Douglas Fairbanks en el papel de Robin Hood. El actor tituló modestamente la producción “Douglas Fairbanks in Robin Hood”. Fue la primera película de la historia en tener un estreno oficial en Hollywood.

A partir de entonces, la industria cinematográfica adoptó la leyenda con entusiasmo. En 1938, Errol Flynn se enfundó sus famosas mallas. En 1976, Sean Connery interpretó a un Robin Hood envejecido junto a Audrey Hepburn como Lady Marian en “Robin and Marian”. En 1991 llegó Kevin Costner como Robin Hood, mientras la canción principal de Bryan Adams, “(Everything I Do) I Do It for You”, conquistó al mundo. Permaneció durante 16 semanas consecutivas en el primer puesto de la lista de sencillos del Reino Unido, una marca que aún no ha sido igualada.

En 2010 fue el turno de Russell Crowe, bajo la dirección de Ridley Scott. Mientras tanto, algunas de las actrices más destacadas de Hollywood, entre ellas Naomie Harris, Cate Blanchett, Uma Thurman y, en la película de 2026, Jodie Comer, han acompañado a distintas versiones de Robin Hood en la pantalla. Y es imposible olvidar la adaptación animada de Disney de 1973, con el fallecido Peter Ustinov dando voz tanto al rey Juan como al rey Ricardo, y con un Robin Hood convertido en zorro e interpretado por Brian Bedford.

Hoy, Robin Hood ha impregnado la cultura popular contemporánea. Si se busca “Robin Hood” en IMDb, aparecen literalmente decenas de películas sobre el entrañable forajido que robaba a los ricos para ayudar a los pobres.

Incluso algunos simpatizantes de Luigi Mangione, acusado del homicidio de Brian Thompson, CEO de UnitedHealthcare, lo presentaron como una especie de Robin Hood moderno.

No resulta sorprendente. “La industria cinematográfica ha convertido a Robin Hood en un tema de la cultura popular internacional”, afirma Hahn.

Las diferentes versiones de Robin Hood también revelan aspectos de nuestras propias sociedades, agrega. Hasta el siglo XX, Robin Hood era un personaje principalmente abordado por hombres. No obstante, posteriormente comenzaron a aparecer novelas sobre Robin Hood escritas por mujeres. No se trata únicamente del romance con Lady Marian o de la imagen de una Marian disfrazada que puede competir en igualdad de condiciones con los hombres, explica Hahn. Incluso la idea que tenemos hoy de la hermandad entre los alegres compañeros de Robin Hood puede estar influenciada por esas autoras. De acuerdo con Hahn, ellas ofrecieron “nuevas formas de representar los vínculos y la solidaridad”.

Aunque la existencia real de Robin Hood sigue siendo motivo de debate, no faltan lugares relacionados con el personaje para visitar en Nottingham.

A unos 32 kilómetros al norte de la ciudad, Sherwood Forest alberga una de las mayores concentraciones de “robles ancestrales” de Europa occidental, una denominación que reciben los árboles cuando alcanzan los 400 años de antigüedad. Más allá de la imagen de forajidos refugiándose en sus troncos, cada uno de estos árboles puede albergar miles de especies de insectos, hongos, aves y mamíferos, y funcionar como “ciudades en miniatura”, según la Real Sociedad para la Protección de las Aves, organización benéfica que administra el lugar como reserva natural.

El Major Oak permanecerá en el lugar para descomponerse gradualmente en un proceso que tomará años. “Le llevará varias décadas degradarse, y será algo extraordinario observar cómo el ‘rey de los reyes’ se va apagando”, afirma Andrews. “Las ramas más pequeñas se desprenderán a medida que el cambio climático traiga lluvias más intensas. Las ramas más grandes permanecerán durante más tiempo. A medida que se degrade, será una obra de arte viva dentro del paisaje, con una enorme historia que contar”.

Aunque el Major Oak sucumbió al paso del tiempo, sus más de 400 compañeros continúan fuertes y siguen transmitiendo la misma atmósfera especial, dice Andrews. Uno de ellos, el Parliament Oak, también se cree que tiene unos 1.000 años de antigüedad. Su nombre proviene de que fue utilizado como lugar improvisado para reuniones parlamentarias durante el siglo XIII.

Es posible que también se cruce con Andrews durante alguna de sus visitas guiadas. Es difícil no verlo. Vestido con gastados pantalones de cuero, un jubón y un sombrero medieval tipo bycocket, empuñando una espada y un arco largo y haciendo sonar ocasionalmente un cuerno, se considera un trovador moderno encargado de mantener vivas las baladas medievales de Robin Hood. Se describe a sí mismo como una “manifestación de Robin Hood”, alguien que transmite un mensaje de caridad y buena voluntad en tiempos turbulentos.

Las visitas guiadas de Andrews por Nottingham cuentan la historia de la ciudad a través de las leyendas de Robin Hood. Y es una historia que requiere contexto. Aunque Nottingham posee una larga historia, Andrews la define como una “ciudad moderna”, marcada por algunos desarrollos urbanísticos cuestionables de la década de 1960. Encontrar a Robin Hood aquí implica mirar más allá del trazado urbano contemporáneo.

Sus recorridos incluyen la iglesia de Santa María, hoy rodeada de almacenes victorianos, pero identificada como un lugar visitado por Robin Hood en la balada medieval “Robin Hood and the Monk”.

También lleva a los visitantes al Museo Nacional de Justicia, ubicado en un edificio de finales del siglo XVIII construido sobre un emplazamiento fundado por los normandos cuando colonizaron Inglaterra por primera vez, y al castillo de Nottingham, que en realidad es un palacio del siglo XVII, aunque se levanta sobre el terreno que ocupó “uno de los castillos más poderosos de la Inglaterra medieval”.

Y como imaginar la Nottingham medieval puede resultar agotador, Andrews concluye sus recorridos en lo que se considera el pub más antiguo de Inglaterra, Ye Olde Trip to Jerusalem, que sirve cerveza desde 1189.

Al combinar la historia de Nottingham con la leyenda de Robin Hood, asegura que “la gente se sorprende por la belleza de la ciudad”.

Andrews, quien define a Robin Hood como una “figura del bien”, interpreta al personaje desde una perspectiva espiritual. Cree que Robin Hood fue “creado por la voluntad colectiva de las personas en la Inglaterra medieval temprana” y considera que su historia sigue teniendo un impacto positivo en la actualidad. Sus recorridos, afirma, ayudan a los visitantes a “encontrar el espíritu de Robin Hood dentro de nosotros mismos. La verdadera magia de Robin reside en la psique interior”.

Personas de todo el mundo viajan hasta Nottingham para seguir los pasos de Robin Hood, aunque existen otros destinos para los peregrinos de la leyenda. Para empezar, se puede visitar Barnsdale, donde se encuentra el llamado “pozo de Robin Hood”, además de otros lugares de Yorkshire mencionados en las baladas, como Sayles Plantation, Wentbridge y Doncaster.

Pero ni siquiera es necesario viajar a Inglaterra.

Dondequiera que uno se encuentre, Robin Hood parece estar presente.

“Es prácticamente imposible atravesar la vida sin encontrarse con Robin Hood en algún lugar”, afirma Hahn, quien compara la leyenda con “The Simpsons” como un auténtico “referente cultural” del mundo angloparlante.

Para Andrews, ese referente cultural sigue siendo una fuerza positiva.

“Robin Hood fue el primer superhéroe”, afirma. “Y el mundo necesita héroes”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN-Spanish

Jump to comments ↓

Author Profile Photo

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KIFI Local News 8 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.