“Camaleón político”: cómo Mark Zuckerberg conquistó a Trump y consiguió lo que quería en materia de IA
Por Clare Duffy, Adam Cancryn y Hadas Gold, CNN
Fue un momento de triunfo para Mark Zuckerberg. Estaba sentado en el centro de la reunión sobre inteligencia artificial (IA) celebrada el mes pasado en la Casa Blanca, mientras los directores ejecutivos de algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo suscribían un documento que él había elaborado sobre cómo “autorregularse” e intentar gestionar los graves riesgos de seguridad de la IA. Después de la reunión, Zuckerberg la calificó de “histórica”.
“No creo que haya habido nada parecido antes”, dijo la semana pasada a las afueras de la Casa Blanca.
El acuerdo sobre IA no es el único ejemplo de la creciente influencia de Zuckerberg en Washington. Ha aprovechado sus vínculos con el presidente Donald Trump para contribuir a frenar la creación de una agencia reguladora de la IA propuesta por competidores de Meta. La Casa Blanca también ayudó a Zuckerberg a evitar que tuviera que testificar en una audiencia prevista para principios de este año ante una comisión del Senado.
La situación contrasta enormemente con la de aquel Mark Zuckerberg al que Trump amenazó en una ocasión con enviar a prisión y con la del mismo Zuckerberg que, según informes, llegó a decirles a amigos y confidentes que había terminado con la política.
La creciente influencia del director ejecutivo de Meta en Washington llega en un momento crucial. Los funcionarios del Gobierno se apresuran a definir las políticas sobre IA en medio de una creciente preocupación por la seguridad, mientras Zuckerberg lucha por asegurar un lugar para su empresa en una industria a menudo caótica y ávida de oportunidades. Meta también busca influir en el debate sobre la seguridad de los jóvenes en internet, después de dos derrotas judiciales y un acuerdo histórico relacionado con acusaciones de que creó deliberadamente plataformas adictivas y perjudiciales.
Todo esto es resultado de un esfuerzo de varios años de Meta por fortalecer su relación con la Casa Blanca y los republicanos, una estrategia que Zuckerberg y la empresa impulsaron de manera muy deliberada.
Zuckerberg ha viajado con frecuencia a Washington o ha hablado por teléfono con Trump, ha establecido alianzas con otros destacados ejecutivos tecnológicos del entorno del presidente y ha desempeñado un papel fundamental para fomentar el entusiasmo del propio Trump por el rápido desarrollo de modelos de IA, según personas familiarizadas con estas relaciones.
Trump, una exestrella de televisión que sigue prestando mucha atención a la apariencia de las personas, también ha comentado con aprobación la transformación física de Zuckerberg a lo largo de los años: de un recién llegado a Washington, delgado y vestido con sudadera con capucha, a un multimillonario musculoso que practica jiu-jitsu y trabaja con estilistas profesionales, según una de esas personas. Zuckerberg estuvo entre los aficionados a las artes marciales mixtas que asistieron junto a Trump a una pelea de UFC en el jardín de la Casa Blanca en junio.
“Mark vio que Elon (Musk) tomó una decisión de alto riesgo y alta recompensa al apoyar a Trump antes de las elecciones, y vio cuánta influencia estaba teniendo sobre la administración”, dijo Katie Harbath, consultora tecnológica y exdirectora de Políticas Públicas de Meta.
“Se dio cuenta de que, si quería tener ese mismo tipo de influencia para la empresa, tendría que encontrar la manera de reparar las relaciones. Y lo que vimos (en la reunión sobre IA de la Casa Blanca) es una señal clara de que, por el momento, lo ha conseguido”.
Como muchos en Silicon Valley a principios de la década de 2010, Zuckerberg mantenía una relación amistosa con el expresidente Barack Obama, uno de los primeros pioneros en el uso de las redes sociales con fines políticos.
Pero eso cambió en los años siguientes, cuando legisladores y funcionarios del Gobierno de ambos partidos comenzaron a exigirle explicaciones a Zuckerberg por problemas relacionados con sus plataformas.
Después, poco después del ataque al Capitolio de Estados Unidos del 6 de enero de 2021, Zuckerberg suspendió temporalmente a Trump de Facebook e Instagram, ante la preocupación por una escalada de la violencia.
Trump reaccionó con furia contra Zuckerberg, lo acusó de conspirar en su contra y lo amenazó con “cadena perpetua”.
En los meses previos a las elecciones presidenciales de 2024, Trump advirtió que perseguiría a los “ESTAFADORES ELECTORALES”, que serían “enviados a prisión durante largos períodos”.
“Ya sabemos quiénes son. ¡NO LO HAGAN! ¡ZUCKERBUCKS, ten cuidado!”, escribió Trump en julio de ese año en Truth Social.
Apenas unos días después de esa publicación, Trump sobreviviría a un intento de asesinato durante un mitin en Butler, Pensilvania. Una semana después, Zuckerberg se negó a respaldar a ningún candidato presidencial, pero dijo que “ver a Donald Trump levantarse después de recibir un disparo en la cara y alzar el puño con la bandera estadounidense de fondo es una de las cosas más impresionantes que he visto en mi vida”.
Semanas después, Trump dijo que Zuckerberg le caía “mucho mejor ahora”.
Cuando Trump ganó las elecciones, muchos en Silicon Valley decidieron apoyar al presidente electo, lo que les valió asientos privilegiados en la ceremonia de investidura.
Zuckerberg y Meta hicieron un esfuerzo deliberado por reparar las relaciones dentro del Partido Republicano y alinearse con el sector conservador de Silicon Valley, que ha logrado ejercer una amplia influencia sobre las prioridades tecnológicas de la administración.
“(Zuckerberg) es muy bueno siendo un camaleón político. Es un sobreviviente en lo que respecta a sus relaciones en Washington”, dijo a CNN una persona familiarizada con estas dinámicas.
Zuckerberg visitó Mar-a-Lago semanas después de la reelección de Trump y luego comenzó a destinar grandes sumas de dinero al presidente entrante y a sus proyectos personales.
Meta donó US$ 1 millón a la investidura de Trump, una decisión que le aseguró a Zuckerberg un lugar destacado en la tribuna junto a numerosos ejecutivos tecnológicos. La empresa también fue una de las principales financiadoras iniciales del proyecto de Trump para construir un salón de baile en la Casa Blanca. El año pasado, Meta acordó pagar aproximadamente US$ 25 millones para resolver una demanda presentada por Trump por su suspensión de las plataformas de la compañía. La mayor parte de ese dinero se destinaría a la futura biblioteca presidencial de Trump.
Los republicanos también señalan que la decisión de Zuckerberg en 2025 de nombrar al veterano operador político republicano Joel Kaplan como su principal representante ante Washington, en reemplazo de Nick Clegg, expolítico británico de centroizquierda que se había convertido en responsable de Asuntos Globales de Meta, fue clave para recomponer las relaciones políticas en el Capitolio.
La posterior eliminación por parte de Meta de políticas de moderación de contenido que los conservadores habían responsabilizado de “censurar” las opiniones de derecha en sus plataformas constituyó otro gesto explícito de acercamiento al Partido Republicano.
Más adelante, Zuckerberg contrató a Dina Powell McCormick, exalta funcionaria de Trump, como presidenta de Meta. Según las personas familiarizadas con el asunto, su incorporación fue fundamental para establecer un canal de comunicación amistoso entre la empresa y el entorno de Trump. Powell McCormick, quien fue asesora adjunta de Seguridad Nacional durante el primer mandato de Trump y también es esposa del senador republicano por Pensilvania Dave McCormick, ha mantenido una relación cercana con Trump y muchos de sus asesores, y desempeñó lo que una de las personas describió como un papel desproporcionadamente importante en el debate sobre las políticas de IA.
“Yo dije: ‘¿Cómo se le ocurrió esa?’. Fue una buena decisión, es muy inteligente”, afirmó Trump, aparentemente en referencia a la contratación de Powell McCormick por parte de Zuckerberg, mientras la elogiaba durante un discurso sobre IA la semana pasada.
La relación ha dado frutos.
A principios de este verano, la Casa Blanca intervino después de que la Comisión Judicial del Senado anunciara que convocaría a directores ejecutivos de empresas tecnológicas a testificar sobre la seguridad de los jóvenes. Posteriormente, el senador Chuck Grassley, presidente de la comisión, modificó el plan: en lugar de convocar a Zuckerberg, pasó a solicitar el testimonio de su subordinado, Adam Mosseri, director de Instagram, según dos personas familiarizadas con el asunto. La audiencia se ha reprogramado en repetidas ocasiones y actualmente no tiene una fecha establecida.
Zuckerberg también estuvo entre quienes aconsejaron personalmente a Trump que no apoyara una propuesta impulsada durante el verano por Demis Hassabis, responsable de IA de Google, para crear un organismo regulador independiente de la inteligencia artificial, según dijo a CNN una persona familiarizada con la situación.
Durante la cena de Estado en honor a China celebrada el mes pasado, Zuckerberg aprovechó el lugar privilegiado que le habían asignado junto al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, para hablar del principal asunto que preocupa a la industria de la IA y a Washington: cómo regular la inteligencia artificial y qué se debía conseguir en la reunión de la semana siguiente en la Casa Blanca entre los principales directores ejecutivos tecnológicos y los líderes del Gobierno.
Zuckerberg, en una conversación con Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, ideó el borrador del acuerdo sobre seguridad de la IA. Zuckerberg tomó la iniciativa, mientras Huang aportaba ideas sobre cómo garantizar que el acuerdo obtuviera un amplio respaldo de la industria, según una fuente familiarizada con las conversaciones.
Pronto, muchos de los ejecutivos que asistirían a la reunión en la Casa Blanca comenzaron a intercambiar mensajes sobre un “pacto que nos permita implementar estándares, establecer mecanismos de gobernanza y luego hacer que terceros los revisen y evalúen”, dijo Brandon Daniels, director ejecutivo de Exiger, quien estuvo presente en la reunión.
Mientras estaban sentados alrededor de la enorme mesa del Salón Este de la Casa Blanca la semana pasada, con Zuckerberg junto a Huang y este junto a Trump, el grupo fue ajustando la redacción del acuerdo, que se imprimió allí mismo. Al parecer, se preparó tan rápidamente que la copia publicada por Trump contenía un error tipográfico en la expresión “United States”.
Al hablar con la prensa después de la reunión, Trump instó a Zuckerberg a explicar lo que habían firmado y señaló que consideraba que el director ejecutivo de Meta “tenía una postura que, en mi opinión, era realmente muy equilibrada”.
En sus declaraciones, Zuckerberg presentó el acuerdo como una forma de que los estadounidenses pudieran tener “confianza en que la tecnología funciona de la manera que pretendemos”.
“La idea no es que esto sea lo único que vayamos a hacer, sino que es un comienzo y un acuerdo al que puede sumarse toda la industria. Y me sentí muy orgulloso de haber participado en esa conversación”, dijo.
Fuentes de la industria de la IA y de Washington afirman que no sorprende que fueran Zuckerberg y Huang quienes encabezaran el acuerdo “moralmente vinculante”, en lugar de impulsar algo con verdadero peso jurídico o regulatorio. Al igual que Zuckerberg, Huang se ha pronunciado en contra de una desaceleración generalizada de la industria y ha afirmado que el reciente aumento de las preocupaciones por la seguridad, provocado por agentes de IA que actúan fuera de control y piratean los sistemas de otras empresas, es simplemente un problema de ingeniería que debe resolverse.
“El mensaje de Zuckerberg y el de Jensen sobre sus convicciones simplemente se acerca más a lo que Trump quiere”, dijo una persona familiarizada con estas relaciones, a diferencia de otros ejecutivos, como Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, que han provocado la ira de la Casa Blanca por advertir sobre los riesgos de la IA.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo a CNN que el acuerdo “impulsará la innovación estadounidense y fortalecerá el desarrollo responsable”, y que la administración “ha trabajado estrechamente con todos los socios de la industria, incluido Meta, para equilibrar la innovación y la seguridad en la formulación de políticas sobre (superinteligencia)”.
Meta declinó hacer comentarios.
Sin embargo, incluso mientras Zuckerberg se ha acercado a Trump, sigue enfrentando un profundo escepticismo en algunos sectores del entorno del presidente. Algunos asesores preocupados por los riesgos de la IA se han quejado de la influencia que ejercen personas adineradas ajenas al Gobierno, como Zuckerberg, especialmente a medida que Trump se ha inclinado cada vez más hacia su visión favorable a acelerar el desarrollo de esta tecnología.
El acercamiento a Trump y a los republicanos también podría resultar arriesgado para Meta si los demócratas toman el control del Congreso en noviembre, o de la Casa Blanca en 2028, mientras algunos legisladores siguen pidiendo leyes que podrían afectar los resultados financieros de la empresa.
La senadora Elizabeth Warren ofreció el mes pasado un adelanto del intenso escrutinio que Meta podría enfrentar próximamente, al iniciar una investigación sobre las formas en que la empresa y otras compañías tecnológicas se han beneficiado de las políticas republicanas.
“Su empresa ha gastado generosamente para mantenerse del lado bueno del presidente Trump, y parece que ahora está viendo cómo su inversión da frutos”, escribió en una carta dirigida a Zuckerberg, firmada por otros cinco senadores demócratas, en la que exigía detalles sobre las donaciones de Meta a grupos republicanos y una larga lista de proyectos personales de Trump.
En ese sentido, algunas personas del círculo de Trump afirman que simplemente no creen que la transformación de Zuckerberg en un aliado del movimiento MAGA sea algo más que oportunismo político. También argumentan que la enorme influencia que ejercen los ejecutivos tecnológicos sobre las prioridades de la administración solo ha terminado perjudicando su imagen entre la base populista de Trump.
“Yo nunca lo habría dejado entrar”, lamentó un antiguo aliado de Trump. “No lo entiendo en absoluto. No tiene ningún sentido”.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
