“La edad es solo un número”: el baile unió a esta pareja cubana que desafía los estereotipos sobre la vejez
Por Karen Esquivel, CNN en Español
Celina Fajardo y Filiberto Padrón recuerdan con claridad el día en que se conocieron. Su pasión por el baile dio inicio a una vida en común que los ha llevado a escenarios que jamás imaginaron, a bailar junto a reconocidos artistas, superar adversidades y demostrar que “la edad es solo un número y la vida es una sola”.
El baile unió sus pasos, pero una serie de coincidencias fue la que terminó por cruzar sus caminos.
Ambos son cubanos y llegaron a Estados Unidos en 1980 como parte del éxodo del Mariel, durante el cual cerca de 125.000 personas salieron de Cuba. En aquel momento, sin embargo, ninguno sabía de la existencia del otro.
Su historia comenzó muchos años después, cuando una amiga invitó a Celina a bailar a un centro para adultos mayores en Miami. Desde el momento en que vio a Filiberto, quedó cautivada. Ella tenía 54 años y él, 57.
“Yo le dije a mi amiga: ‘Esa cabecita blanca que está pasando por ahí va a bailar conmigo toda la noche’. Ella me dijo que no, que él bailaba con otras dos o tres señoras, pero yo le dije que bailaría conmigo o me dejaba de llamar Celina”, recuerda la mujer, hoy de 75 años.
Filiberto se acercó a la mesa donde estaba sentada Celina y allí comenzó todo. Conversaron, intercambiaron números telefónicos y, poco después, empezaron a salir.
La pareja dice a CNN que la sinceridad, el respeto y el apoyo mutuo han sido fundamentales para construir una relación duradera. Reconocen que han tenido diferencias, pero aseguran que siempre se han acompañado cuando más lo han necesitado.
“Hacemos lo que nos gusta a los dos para vivir muchos años juntos. A ella le gusta bailar, a mí me gusta complacerla; ella me hace de comer lo que me gusta y vamos a lugares a los que ella quiere ir”, explica Filiberto.
Celina cuenta que su esposo suele prepararle el desayuno y que después comparten las tareas y actividades cotidianas, como lavar, cocinar, tender la cama e incluso alistarse para comenzar el día.
La pareja también ha enfrentado dos duras pruebas que marcaron su historia. La primera llegó cuando Filiberto fue diagnosticado con cáncer de estómago. Los médicos les advirtieron que someterlo a una cirugía era riesgoso y que no había garantías de que sobreviviera, pero que, sin la operación, le quedarían apenas 15 días de vida.
Tras evaluar la situación, aceptaron el procedimiento. La intervención permitió que Filiberto, hoy de 78 años, continuara disfrutando de la vida y bailando junto a su esposa.
Siete años después, enfrentaron un nuevo desafío. Debido a la osteoporosis, Celina dejó de caminar y los médicos le advirtieron que quizá no volvería a hacerlo. El pronóstico la sumió en una profunda depresión. Sin embargo, con el apoyo y la insistencia de sus hijas y de Filiberto, decidió someterse a una cirugía de rodillas que le permitió recuperar la movilidad y, con el tiempo, regresar a la pista de baile.
“Él me ayudó en todo”, recuerda Celina. “Era el que corría conmigo para allá, para acá, en una silla de ruedas. Dos médicos me dijeron que no volvería a caminar, pero gracias a otro doctor, aquí estoy”.
Aunque el baile era una parte esencial de su vida como pareja, Celina y Filiberto nunca imaginaron que esa pasión los convertiría en un fenómeno viral admirado por millones de personas. Todo cambió la noche en que decidieron asistir al Magic City Casino de Miami.
Al principio, la música no fue de su agrado, por lo que optaron por jugar. Cuando estaban a punto de marcharse, escucharon la canción “Yo lo sé”, de Yomil y El Dany, y comenzaron a moverse al ritmo de la música.
“Empezó la canción, que dice: ‘Yo soy el rey del movimiento’, y él me dice: ‘Espérate, mi hija, que el rey del movimiento soy yo’. Eso estaba lleno, repleto de personas bailando. Y todo el mundo se apartó y nos dejaron solos en la pista”, cuenta Celina.
Salieron del lugar sin imaginar que alguien había grabado su baile y que aquel video estaba a punto de convertirlos en un fenómeno de internet.
Una semana después regresaron al mismo sitio. Al bajar de su automóvil, un grupo de policías se les acercó para pedirles una fotografía. Celina y Filiberto no entendieron el motivo hasta que los agentes les explicaron que se habían vuelto famosos gracias al video.
A partir de entonces, llegaron las entrevistas en reconocidos programas de televisión de Estados Unidos y de otros países. En 2018 participaron en “America’s Got Talent” y “Tengo talento, mucho talento”.
Actualmente, suman más de 2,5 millones de seguidores en sus cuentas de Instagram y TikTok, llamadas “Ganas con Canas”. También han compartido escenario con artistas como Maluma y Kany García, y han recibido premios y reconocimientos por inspirar a otros adultos mayores con su filosofía de vida.
El músico cubano Alexeir Conill compuso recientemente una canción inspirada en la historia de la pareja. El tema, titulado “Ellos son Ganas con Canas”, habla del amor, la perseverancia y el baile a cualquier edad.
Cuando se les pregunta qué es lo que más han disfrutado desde que alcanzaron la fama, responden sin dudarlo: el cariño de la gente.
“Cuando salimos quieren foto, quieren video, y contentos nosotros. Nos quieren mucho. Nosotros somos personas nobles; a donde vamos, siempre tenemos la humildad. Somos las mismas personas de siempre”, destaca Filiberto.
Para Celina y Filiberto, “bailar es vida”. Lo hacen cada vez que tienen oportunidad y disfrutan de todo tipo de géneros: salsa, merengue, cumbia, bachata e incluso reguetón, el ritmo con el que se volvieron virales aquella noche en el Magic City Casino.
En sus videos, la alegría y la complicidad son evidentes no solo en sus pasos y sonrisas, sino también en su vestuario: siempre combinan los colores de sus atuendos; si ella lleva un vestido rojo, por ejemplo, él lleva una camisa del mismo tono.
“Todas las canciones, todos los ritmos los hemos bailado, pero aquel día conocimos el reguetón. Nunca habíamos oído reguetón. Yo no sé de dónde sacamos los pasillos de reguetón porque no sabíamos, y eso fue lo que le llamó la atención al público”, cuenta Filiberto.
Sin embargo, la bachata ocupa un lugar especial entre sus ritmos preferidos. En cuanto comienzan a sonar sus acordes, se entregan a la música y dejan que cada paso surja de manera espontánea. No siguen coreografías ni ensayan en casa: bailan con naturalidad, guiados por el ritmo, la complicidad y el placer de compartir la pista.
“Todo el mundo nos pregunta por qué somos tan coordinados en el baile si nosotros no practicamos. Yo digo: ‘Es que eso sale del corazón’”, agrega Celina.
Pese a la fama que han alcanzado, Celina y Filiberto aún tienen sueños por cumplir. Quieren conocer otros países y ciudades, mostrar al mundo su pasión por el baile y motivar a quienes renuncian a lo que disfrutan debido a los prejuicios relacionados con la edad.
Para ellos, lo más importante es inspirar a otras personas a seguir adelante, sin importar los años que tengan ni las adversidades que hayan enfrentado. Su mensaje es sencillo: “La vida es una sola y hay que vivirla al máximo. Hay que disfrutar el momento, porque no sabemos cuándo nos vamos”.
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