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Qué significa que la derecha califique a los estadounidenses de origen indio como una “cuestión”

Por Harmeet Kaur, CNN

Recientemente, Christopher Rufo, el activista de derecha conocido principalmente por liderar la ofensiva contra la “teoría crítica de la raza”, abordó un tema de identidad diferente.

En un podcast que Rufo presenta junto a Jonathan Keeperman —una figura situada aún más a la derecha y conocida en internet como Lomez—, ambos dedicaron más de una hora a debatir lo que decidieron llamar “la cuestión india”.

Esto implicaba discutir si, a su juicio, las personas con raíces en el subcontinente indio podrían llegar a asimilarse en la sociedad estadounidense, si su cultura chocaba con la cultura de Estados Unidos y qué debía hacerse ante su creciente número y relevancia en el país.

El detonante de esta “cuestión”, según explicó Rufo en la introducción, fue una publicación del político tejano Bo French que causó revuelo en el universo MAGA durante las semanas anteriores. French, candidato republicano a comisionado de ferrocarriles de Texas y conocido por sus publicaciones extremas, había compartido en X una foto de estudiantes de la Universidad de Texas en Austin celebrando la remontada de su equipo de fútbol americano contra Ohio State. Para su disgusto, muchas de las personas eufóricas —que llevaban sombreros de vaquero, camisetas de color naranja quemado y otros artículos distintivos del equipo— parecían ser de origen surasiático.

“Me dijeron que la graduación de la UT de este año tenía este aspecto”, escribió French. “No me lo creía. Ahora es evidente que el problema es mucho peor de lo que nadie imaginaba”.

La publicación fue condenada amplia y rotundamente en todo el espectro político, incluso por muchos republicanos. Sin embargo, mientras French se reafirmaba en su postura y describía falsamente a los estudiantes como “extranjeros” que desplazaban a los “tejanos”, Rufo y Keeperman aprovecharon la ocasión para promover ideas sobre la etnia y la identidad estadounidense que llevan tiempo alimentando a ciertos sectores de la derecha política.

¿En qué consiste exactamente ”la cuestión india”? La descripción del podcast en YouTube lo planteaba así: “¿Se trata de raza, de clase social o de algo totalmente distinto? Afrontamos el debate sobre inmigración más incómodo de Estados Unidos”. Y luego, en un comentario fijado desde la cuenta de los anfitriones: “¿Fue racista el tuit de Bo French o simplemente dijo la verdad que la gente teme expresar?”.

Al utilizar ese título, Rufo y Keeperman recurrían a un recurso retórico conocido —y hoy infame—: situar a un grupo marginado o minoritario en el centro de una “cuestión” para debatir su estatus en la sociedad.

Las expresiones que se referían a tal o cual grupo como objeto de “la cuestión X” surgieron a finales del siglo XVIII y se generalizaron a principios del XIX, señaló Holly Case, historiadora de la Europa moderna en la Universidad Brown y autora de The Age of Questions (La era de las cuestiones). Panfletistas, ensayistas y legisladores del Reino Unido debatían qué debían hacer los británicos respecto a sus colonias norteamericanas bajo el rótulo de “la cuestión americana”.

Hacia finales del siglo XIX, diplomáticos, polemistas y activistas habían ampliado sus preocupaciones a todo tipo de “cuestiones”: la cuestión de la mujer, la cuestión obrera, la cuestión judía, la cuestión de Oriente. En aquella época, “la cuestión indígena” se refería a la población nativa que había ocupado Norteamérica antes de la llegada de los colonos europeos.

“En lugar de entenderse como interrogantes que requerían una respuesta, se trataban como problemas que debían resolverse”, escribe Case en su libro.

Sin embargo, las respuestas a estas “cuestiones” no estaban necesariamente predeterminadas, señaló Case. En algunos casos, la “cuestión” era planteada por el propio grupo protagonista: por ejemplo, los polacos plantearon “la cuestión polaca” para situar la perspectiva de un Estado polaco independiente en el ámbito internacional.

Del mismo modo, las mujeres hicieron valer sus derechos en los debates sobre “la cuestión de la mujer”, y los pensadores judíos abordaron “la cuestión judía” para discutir hasta qué punto sus comunidades debían integrarse en la sociedad general de los países donde residían, explicó Lila Corwin Berman, profesora de historia judía estadounidense en la Universidad de Nueva York.

Plantear una “cuestión” en un panfleto político o en las páginas de un periódico, señaló Case, era una forma segura de invitar al gran público a opinar sobre el asunto. “No se trata solo de emplear una expresión”, añadió. “Es emplear una expresión diseñada para amplificar el mensaje”.

No obstante, con el paso del tiempo, el uso del término derivó hacia algo menos participativo: un recurso retórico para que la gente declarara qué pretendía hacer con otras personas, explicó Case. El siglo XX fue testigo de cómo diplomáticos europeos y autoridades otomanas debatían sobre “la cuestión armenia”, es decir, qué destino debían correr los armenios que vivían bajo el Imperio otomano.

Más tarde, en 1942, funcionarios del Partido Nazi y del gobierno alemán se reunieron para discutir la “Solución Final a la cuestión judía”: el exterminio sistemático de los judíos. A partir de entonces, si alguien decidía plantear “la cuestión judía”, se daba por sentado que la respuesta que esa persona tenía en mente era el Holocausto.

Los neonazis actuales y otros grupos intolerantes organizados utilizan el término “la cuestión judía” —o “JQ”, por sus siglas en inglés, cuando quieren ser reservados— para manifestar su adhesión al antisemitismo.

En este contexto, la fórmula “la cuestión X” se interpreta hoy a menudo como una forma abreviada de describir a un grupo que quien plantea la cuestión desea ver excluido de la sociedad.

“Se trata de utilizar el lenguaje como herramienta política para resaltar la condición de ‘otros’ de un grupo de personas y tratar de movilizar a quienes no pertenecen a dicho grupo para que se unan y sientan cierta solidaridad”, afirmó Berman.

Durante el debate en el podcast sobre “la cuestión india”, Keeperman sostuvo que el mero hecho de que personas como French pusieran reparos a la imagen de la multitud en el partido de fútbol americano demostraba que los estadounidenses de origen indio no formaban parte de la corriente mayoritaria de la sociedad estadounidense.

“Una asimilación exitosa consiste precisamente en que no se note”, dijo Keeperman a Rufo. “El simple hecho de que podamos percibir que no se trata de un grupo asimilado —que son simplemente unos cuantos indios en el partido— implica, por definición, que aún no están asimilados”.

En otro momento, describió a los indios como personas “visiblemente llamativas, al igual que ocurre con las personas de piel más oscura”.

Al preguntarle si su intención era aludir al Holocausto en el título del episodio de su podcast, Rufo respondió por correo electrónico: “Es una comparación ridícula; cualquiera puede leer mis opiniones moderadas y convencionales sobre la inmigración aquí”, adjuntando un enlace a un artículo de opinión que publicó en City Journal, la revista de análisis político del think tank conservador Manhattan Institute, donde Rufo trabaja como investigador principal. Añadió una queja sobre CNN y expresó su deseo de que sus trabajadores perdieran sus empleos.

Rufo no respondió a una pregunta de seguimiento en la que se le pedía aclarar si era consciente del uso de la expresión “la cuestión judía” al titular el podcast. Keeperman no respondió a una solicitud de comentarios.

En el artículo de City Journal, Rufo calificó de “mentira” la idea de que “las personas de origen indio son un ‘otro’ eterno que nunca llegará a ser estadounidense” y citó la fotografía del partido de fútbol americano en Texas como prueba de que los estadounidenses de origen indio “han demostrado una gran capacidad de asimilación”.

También escribió que los estadounidenses sentían inquietud ante la inmigración a gran escala y advirtió que “la inmigración masiva siempre conlleva el riesgo de aumentar las tensiones culturales, la balcanización, el nepotismo y la desestabilización”, y señaló que hay “ciudades en Texas donde entre el 20% y el 40% de la población ha nacido en el extranjero” (es decir, entre el 80% y el 60% ha nacido en el país).

Asimismo, a pesar de que los estadounidenses de origen indio disfrutan del fútbol americano universitario, él sostenía que los inmigrantes indios importaban una “cultura de exámenes de alto riesgo” que chocaba con lo que él denominaba el enfoque estadounidense.

En el podcast, retomó este punto, aun cuando cuestionó otras posturas antiinmigración de Keeperman. “Se supone que no debes estudiar para el concurso de ortografía”, dijo Rufo, aludiendo a los estadounidenses de origen indio que destacan en estas competiciones. “Es simplemente una actividad divertida que se hace una vez al año… Esa es la cultura estadounidense. La cultura india es diferente”.

La cuestión que debatían los presentadores, al centrarse en un subgrupo específico de un colectivo de inmigrantes, era precisamente hasta qué punto los estadounidenses de origen indio resultaban incompatibles con la cultura estadounidense y en qué medida debía desincentivarse la inmigración procedente de la India.

Rufo no oculta su deseo de emplear la retórica para alcanzar objetivos políticos. “Hay que librar la batalla bajo los términos que uno mismo define”, afirmó en un discurso pronunciado en 2022 en el Hillsdale College, una institución de corte conservador. “Hay que crear el propio marco, el propio lenguaje. Y hay que ser implacable y brutal en la búsqueda de algo bueno”.

Tanto en X como en entrevistas con los medios, ha declarado abiertamente que busca emplear la propaganda para promover sus fines. Cuando se le preguntó en el programa “The Ezra Klein Show” sobre la difusión por parte de Tucker Carlson de narrativas falsas que alimentaban la teoría conspirativa racista del “Gran Reemplazo”, Rufo sostuvo que las afirmaciones subyacentes a esos prejuicios tenían fundamento.

“En realidad, se trata de una cuestión fundamental —una pregunta que la gente en Estados Unidos se plantea desde la década de 1770—: ¿Quiénes somos? ¿Qué significa ser estadounidense?”, afirmó. “Y si somos una nación soberana, tenemos no solo el derecho, sino realmente la obligación, de decidir sobre estas grandes cuestiones de quién entra y quién no”.

Aunque Rufo prefiere presentarse simplemente como alguien que plantea interrogantes sobre las inquietudes de los estadounidenses respecto a la raza y la inmigración, también fomenta prejuicios. Después de que Donald Trump afirmara falsamente en un debate presidencial de 2024 que los inmigrantes haitianos en Springfield, Ohio, comían gatos y perros, Rufo ofreció una recompensa de US$ 5.000 a quien pudiera corroborar dicha afirmación. Pocos días después se atribuyó el éxito al compartir un video de baja calidad de 2023 —grabado en Dayton, Ohio, y no en Springfield— en el que aparecía un animal no identificado de aspecto ambiguo sobre una parrilla, atribuido a un supuesto cocinero que no era haitiano.

Al plantear “la cuestión india” en su podcast, Rufo intentó mantener un tono igualmente comedido. Señaló que algunos estadounidenses de origen indio —“especialmente los de castas superiores, que son los que seleccionamos en nuestro sistema migratorio”— habían demostrado una gran capacidad de asimilación y que el valor que este grupo otorgaba al éxito, a la estabilidad familiar y a la educación resultaba admirable.

Sin embargo, según afirmó, la realidad era que demasiados inmigrantes —tanto indios como de otras procedencias— habían llegado a Estados Unidos en un periodo de tiempo excesivamente breve. Y su presencia, añadió su copresentador, amenazaba a la mayoría blanca y al carácter “angloamericano” de la nación.

“Es importante incluso preservar una mayoría blanca y mantener ese carácter blanco y anglo-protestante”, afirmó Keeperman. “Eso es, en realidad, esencial para lo que somos”.

Esa premisa es expresada cada vez más abiertamente por la derecha política en Estados Unidos, incluidos muchos de los miembros más poderosos e influyentes del Gobierno de Trump. Las actuales políticas migratorias del país están controladas por personas que creen necesario revertir la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965, la cual puso fin a las cuotas excluyentes contra inmigrantes no europeos, incluidos los del sur de Asia.

La derecha política lleva más de un año con señalamientos a los estadounidenses de origen indio y una retórica racista contra el programa de visas H1-B, los camioneros sijs y los templos y festivales hindúes.

Investigadores del Centro para el Estudio del Odio Organizado (Center for the Study of Organized Hate, en inglés) informan de un fuerte aumento del sentimiento contra las personas del sur de Asia en X y en plataformas sociales marginales desde 2025. Raqib Naik, fundador y director ejecutivo del centro, señaló que su equipo documentó una oleada de publicaciones que retratan a los surasiáticos como invasores, ladrones de empleos y una amenaza demográfica, evocando la teoría del “Gran Reemplazo” y la retórica de la “remigración”. También destacó la aparición de redes de doxxing (difusión de información privada) dirigidas contra individuos del sur de Asia, campañas de acoso lideradas por influencers y videos de estilo documental producidos por organizaciones de derecha que presentan la presencia de inmigrantes indios como un problema intrínseco.

La decisión de los podcasters de discutir sobre “la cuestión india” está contribuyendo a fabricar la idea de que los inmigrantes indios representan una amenaza para la sociedad estadounidense, afirmó Naik.

“Debemos comprender que el daño real que sufren estas comunidades no ocurre en un solo paso directo. Es un proceso”, afirmó. “Esta demonización, este lenguaje histérico, estereotipado y violento contribuyen a ese proceso, y personas con plataformas tan enormes como Chris Rufo contribuyen enormemente a ello”.

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