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“Trump está hundiendo al partido”: los republicanos luchan por frenar fuertes pérdidas en las elecciones intermedias

Por Adam Cancryn, Lauren Fox y Patrick Svitek, CNN

La campaña de elecciones intermedias del Partido Republicano se ha convertido en una operación de emergencia a solo tres semanas de noviembre, mientras los funcionarios se apresuran a evitar derrotas en una serie de escaños que antes se consideraban seguros; ahora temen cada vez más que esto pueda costarles el control total del Congreso.

El deterioro del panorama ha alarmado a los operadores republicanos en varios estados clave, obligando al partido a destinar recursos a distritos y estados tradicionalmente republicanos, a costa de sus ambiciones —antes más amplias— en zonas demócratas.

Y tras meses de presionar al presidente Donald Trump para que intensificara sus viajes en apoyo a candidatos clave, algunos republicanos temen ahora que se haya vuelto tan impopular que su presencia en la campaña podría, en algunos casos, causar más daño que beneficio.

Un republicano de la Cámara de Representantes que busca la reelección comentó sobre los índices de popularidad del presidente: “Trump está hundiendo al partido”.

El sombrío panorama que afecta al Partido Republicano se produce tras semanas de encuestas que indican que los republicanos van camino de perder la Cámara de Representantes —en medio de un intenso malestar de los votantes por la guerra de Irán y el aumento del costo de vida— y que corren un grave riesgo de perder también su mayoría, antes sólida, en el Senado.

El creciente número de contiendas reñidas ha complicado los planes de los líderes republicanos de recuperar terreno inyectando cientos de millones de dólares en la recta final. A pesar de una enorme ventaja financiera, impulsada en parte por el supercomité de acción política (super PAC) a favor de Trump, MAGA Inc., el gasto realizado hasta ahora no ha logrado cambiar significativamente las perspectivas republicanas, ya que se está desviando más dinero hacia contiendas que antes se daban por ganadas cómodamente.

El Senate Leadership Fund, el principal super PAC republicano para las elecciones al Senado, ya ha suspendido sus reservas de anuncios en Carolina del Norte y ha destinado al menos US$ 10 millones a Kansas, estado que no elige a un demócrata para el Senado desde 1932. También invirtió recientemente US$ 5 millones dólares en Carolina del Sur para impulsar a la senadora titular Darline Graham, ante la preocupación de algunos republicanos de que esté perdiendo terreno frente a la demócrata Annie Andrews en este estado profundamente republicano.

Esto se suma a los más de US$ 100 millones que el Senate Leadership Fund ha gastado en Texas para apoyar a Ken Paxton, quien lucha por consolidar el respaldo republicano en su contienda contra el demócrata James Talarico tras una dura campaña de primarias. El propio Trump ha viajado ya tres veces a Texas en un mes para movilizar a los votantes a favor de Paxton.

“Todos esperábamos que la guerra hubiera terminado ya, pero no es así”, dijo un asesor de Trump. “No deberíamos tener que librar una batalla en un lugar como Texas, pero obviamente la tenemos”.

Se espera que los principales líderes republicanos que gestionan los gastos para la Cámara de Representantes restrinjan su enfoque en los próximos días, redoblando esfuerzos en contiendas que consideran ganables y recortando drásticamente la inversión en candidatos cuyas posibilidades se desvanecen, según señalaron varias personas familiarizadas con el asunto.

Esta selección de objetivos supondrá un nuevo reconocimiento del desafío que enfrentan los republicanos, así como un intento de concentrar recursos en aquellos candidatos capaces de defender sus escaños o de arrebatar distritos a los demócratas, limitando así el avance general de estos últimos.

El Cook Political Report asestó el golpe más reciente el viernes al inclinar hacia el bando demócrata 18 contiendas de la Cámara. Entre ellas figuran cinco escaños muy disputados en Iowa, Pensilvania y Washington que, según las proyecciones de este análisis de gran influencia, tienen ahora más probabilidades de ser ganados por los candidatos demócratas.

El panorama en el Senado tampoco ofrece mucho alivio al Partido Republicano. Paxton se enfrenta a una constante filtración de grabaciones de audio perjudiciales procedentes de un evento privado de recaudación de fondos, lo que aumenta la frustración de los dirigentes republicanos, quienes ya consideraban que su campaña era deficiente. Los demócratas lideran las encuestas en estados clave como Georgia y Carolina del Norte, al tiempo que protagonizan campañas competitivas en estados tradicionalmente republicanos como Alaska e incluso Kansas.

“No creo que el clima político pueda empeorar más de lo que ya está”, afirmó Jason Roe, estratega republicano de Michigan que asesora al representante Tom Barrett, quien mantiene una contienda muy reñida contra el aspirante demócrata Will Lawrence. “Si perdemos esta elección, es que era imposible ganarla”.

Dentro de la Casa Blanca, Trump y sus principales asesores son plenamente conscientes de las escasas probabilidades de conservar la Cámara de Representantes y de la creciente amenaza para la mayoría en el Senado, según personas familiarizadas con la situación.

Sin embargo, persiste el optimismo de que los republicanos puedan limitar sus pérdidas y transformar la perspectiva de una “ola azul” en poco más que una ligera marejada. Los asesores de Trump prevén que las encuestas se ajusten en las contiendas más disputadas durante los últimos días de campaña, especialmente a medida que se emitan más anuncios y los votantes republicanos menos activos empiecen a prestar atención.

“No estoy diciendo que vayamos a ganar de forma arrolladora y que todo vaya a ser maravilloso. No, no digo eso. Pero ¿vamos a sufrir una debacle? No, no vamos a sufrir una debacle”, declaró otro republicano de la Cámara que busca la reelección.

Es probable que algunos candidatos republicanos sólidos obtengan mejores resultados de los que sugieren las encuestas de intención de voto genérico, las cuales muestran a los demócratas con una ventaja considerable, argumentaron las fuentes consultadas. Al mismo tiempo, confían en que varios candidatos demócratas de extrema izquierda tengan un desempeño inferior al esperado. Además, señalan que, incluso con los márgenes actuales, la diferencia entre que los republicanos pierdan la Cámara o amplíen su mayoría depende de apenas unos pocos puntos porcentuales en un puñado de distritos.

“Esta elección se reducirá a una parte diciendo que los republicanos no han arreglado el desastre lo suficientemente rápido, frente a nuestro mensaje: ‘Sabemos que tienen dificultades, pero esto es lo que estamos haciendo para mejorar sus vidas y, por cierto, ellos están locos’”, comentó otro republicano a la CNN.

Por su parte, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, se ha comprometido a hacer todo lo posible por mantener la mayoría y está haciendo campaña en más de 40 distritos y 20 estados de cara a las elecciones.

“El presidente Johnson no baja el ritmo y está ayudando a canalizar recursos hacia todos los distritos que decidirán la mayoría”, afirmó Greg Steele, director de comunicaciones políticas de Johnson, en un comunicado a la CNN.

Aunque últimamente Trump ha evitado en gran medida los distritos indecisos, ha mostrado un renovado entusiasmo por la campaña electoral; sus asesores se han apresurado a aprovecharlo enviándolo a zonas favorables de todo el país donde creen que puede impulsar la participación republicana. Han restado importancia a las sugerencias de que Trump debería mantener un perfil bajo debido a sus bajos índices de aprobación, argumentando que las elecciones de mitad de mandato serán, en cualquier caso, un referéndum sobre su presidencia.

“El pánico es injustificado e infundado”, dijo un funcionario de la Casa Blanca respecto a la trayectoria del Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato. “Todo se reducirá a quién tenga la capacidad de movilizar a sus votantes con menor propensión a participar… Por eso vamos a donde vamos: para entusiasmar a las bases”.

En un comunicado, el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, calificó a Trump como “el líder indiscutible, el mejor portavoz y un motivador inigualable para el Partido Republicano”.

El portavoz del Comité Nacional Republicano del Congreso, Mike Marinella, declaró: “Los republicanos de la Cámara de Representantes cuentan con un mapa electoral más favorable, una estrategia de movilización territorial más sólida y ventajas históricas en recaudación de fondos y gasto, además de legisladores titulares curtidos en mil batallas; mientras tanto, los demócratas están atrapados tratando de llevar a la meta a sus candidatos socialistas, que son inviables electoralmente”.

Un alto funcionario del Comité Nacional Republicano sostuvo que los encuestadores y estrategas están descartando demasiado pronto las posibilidades del Partido Republicano en estos comicios.

“Los primeros que se apresuran a hablar con ustedes en momentos así no son quienes están librando la batalla”, dijo el funcionario a la CNN. “Prefieren decir que nadie sabe lo que hace y que todo está condenado al fracaso, en lugar de analizar objetivamente lo que está sucediendo”.

Los mítines de Trump —que incluyeron una escala en Texas el jueves y un viaje al norte del estado de Nueva York el viernes para hacer campaña a favor del candidato a gobernador Bruce Blakeman— han mejorado el ánimo de Trump y su percepción sobre las posibilidades de los republicanos, según señalaron el funcionario de la Casa Blanca y otras personas al tanto de sus comentarios.

No obstante, Trump ha reconocido tácitamente que su presencia podría no ser beneficiosa en todas partes, en un momento en que grandes mayorías se sienten frustradas con sus políticas económicas y se oponen a una guerra con Irán.

El presidente ha evitado reprender a los candidatos republicanos que se han distanciado de él en temas como la guerra y los aranceles, entendiendo que “necesitan llevar a cabo su propia campaña”, indicó el funcionario de la Casa Blanca; aunque, por lo general, dichos republicanos han consultado previamente estos movimientos con la Casa Blanca.

Trump también se ha mantenido al margen de algunas contiendas en las que republicanos vulnerables han intentado forjarse una identidad propia, distinta a la suya, como es el caso de la senadora de Maine, Susan Collins. Actualmente no se prevé que el presidente viaje a Maine antes de las elecciones de mitad de mandato, según personas familiarizadas con el asunto, si bien advirtieron que su agenda es variable y que esto podría cambiar.

Aun así, hay pocas expectativas de que algún candidato republicano pueda librarse por completo de la fuerza gravitacional que Trump ha ejercido sobre el panorama político desde su regreso a la Casa Blanca.

Y tras casi dos años de exigencias de unidad republicana, los asesores de Trump han aconsejado a los miembros del partido que su mejor opción en estas últimas semanas es exponer sus propios argumentos sobre por qué merecen otro mandato en el Congreso y, lo que es fundamental, qué planean hacer una vez allí para mitigar la frustración de los votantes.

“Ahora estamos librando la batalla de forma individual”, comentó el asesor de Trump. “La situación es complicada para ambos bandos y se tratará de un combate cuerpo a cuerpo”.

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