Trump, Epstein y las acusaciones de corrupción marcan los debates por el Senado en Maine, Georgia e Iowa
Por Annie Grayer, Steve Contorno y Eric Bradner, CNN
Una republicana intentó distanciarse del presidente Donald Trump en materia de comercio y de la guerra con Irán. Otra centró sus críticas en el acuerdo de Trump con Rusia para abastecer de diésel a los mercados. Y un tercero trató de usar contra su rival demócrata una de las mayores vulnerabilidades políticas del Partido Republicano.
Los debates por el Senado celebrados este martes en Maine, Georgia e Iowa mostraron cómo los republicanos enfrentan un entorno político difícil en las últimas semanas antes de las elecciones intermedias, con el control de un Senado estrechamente dividido en juego.
En Maine, la senadora republicana Susan Collins se distanció repetidamente del presidente Donald Trump cuando su contrincante demócrata, Troy Jackson, intentó vincularla con el mandatario en temas como la guerra con Irán, los recortes en atención médica y los aranceles a Canadá. Más al sur, en Georgia, el representante republicano Mike Collins pasó a la ofensiva e intentó cambiar el rumbo del debate al atacar al senador Jon Ossoff por sus vínculos con un donante mencionado en los archivos de Jeffrey Epstein, un asunto que, en gran medida, ha puesto a los republicanos a la defensiva.
En otra contienda seguida de cerca, la representante republicana Ashley Hinson y el representante estatal demócrata Josh Turek presentaron este martes por la noche sus argumentos ante los votantes de Iowa en la disputa por el escaño vacante del estado en el Senado. Ambos discutieron sobre la política exterior de Trump y sobre cuál de los dos candidatos realmente se presentaba a trabajar.
Los tensos intercambios ponen de relieve los distintos desafíos que enfrentan los republicanos en su intento de conservar la mayoría en el Senado. Los demócratas, por su parte, necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para tomar el control de la cámara.
Estos son algunos de los momentos clave de los debates.
En Maine, Susan Collins buscó resaltar su independencia; la senadora, que ocupa el cargo desde hace cinco mandatos, busca la reelección en un entorno cada vez más difícil para los republicanos debido al desplome de la popularidad del presidente.
Tras comenzar criticando el enfoque de Trump sobre la guerra con Irán, Collins mencionó más tarde su voto en contra del proyecto de ley de Trump —al que él llamaba “One Big Beautiful Bill” (un gran y hermoso proyecto de ley)— y su oposición a los aranceles impuestos a Canadá. Su desempeño en el debate fue el ejemplo más reciente de cómo los republicanos vulnerables desafían a Trump de cara a las elecciones intermedias.
Al abordar el tema de la guerra con Irán, Collins criticó rápidamente a Trump por no tener un plan y subrayó que, una vez que el conflicto superó los 60 días, ella votó en contra de la intervención bélica.
“Voté junto a los demócratas para poner fin a la guerra, pero no hubo votos suficientes para lograrlo”, declaró la senadora. “Además, coincido en que el presidente no tenía un buen plan. Debería haber previsto el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita parte del petróleo mundial; no considero que eso se haya anticipado adecuadamente, aunque debió haberse hecho”.
Si bien Jackson intentó vincular a Collins con el proyecto de ley insignia de su partido en materia fiscal y de políticas —el cual recortaba fondos de Medicaid—, Collins señaló que, en última instancia, no apoyó dicha medida precisamente debido a esos recortes.
Cuando se le preguntó a Collins sobre su postura respecto a los aranceles impuestos por Trump a Canadá, afirmó: “He expresado abiertamente mi oposición a los aranceles a Canadá y he votado en repetidas ocasiones a favor de su derogación”.
No obstante, aunque Collins buscaba resaltar su distanciamiento de Trump, también argumentó que estaba mejor preparada que Jackson para colaborar con su administración, señalando que su cargo como presidenta de la Comisión de Asignaciones del Senado le otorgaba una ventaja estratégica en las negociaciones.
Hinson también intentó distanciarse de Trump durante el debate en Iowa al abordar dos de las principales crisis de política exterior que enfrenta el presidente: la guerra de Rusia contra Ucrania y la guerra de Estados Unidos con Irán.
Este martes por la noche, criticó el acuerdo de Trump con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, para abastecer de diésel a los mercados con el objetivo de reducir los precios, que, según ambos candidatos, están perjudicando a los agricultores de Iowa.
“Necesitamos reducir los precios del diésel, pero no creo que debamos llegar a un acuerdo con Rusia para hacerlo”, afirmó.
Hinson también mencionó la prohibición aprobada por el Congreso en 2022 sobre las importaciones energéticas procedentes de Rusia, una medida destinada a castigar a la economía rusa por la decisión de Putin de invadir Ucrania.
“Estoy orgullosa de haber votado a favor de las sanciones contra Rusia”, dijo. “Tengo prohibida la entrada en Rusia por mi postura firme frente a ese país y por mi apoyo a Ucrania, y no podemos permitir que Vladimir Putin gane esa guerra”.
También dijo que la guerra de Trump con Irán “debe llegar a un final decisivo y exitoso lo antes posible”. Sin embargo, Hinson evitó comprometerse cuando le preguntaron si volvería a votar contra una resolución de poderes de guerra que impediría a Trump continuar las acciones militares contra Irán sin la aprobación del Congreso.
“No creo que necesitemos otra resolución en la Cámara de Representantes. Creo que el presidente y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos pueden poner fin a la guerra”, dijo.
Esas diferencias con Trump fueron notables en un debate en el que el presidente tuvo un papel secundario. Esto reflejó tanto el conocimiento de Hinson sobre la caída de la popularidad de Trump como la necesidad de Turek de conquistar a una parte de los electores que votaron por Trump en 2024.
Hinson rara vez mencionó directamente a Trump. No obstante, dijo que la semana pasada lo presionó personalmente para que negociara con rapidez acuerdos comerciales sobre la soja y abriera mercados extranjeros para los agricultores del medio oeste, un reconocimiento de las consecuencias económicas de las políticas arancelarias de Trump.
Mike Collins pasó gran parte del primer debate al Senado de Georgia a la defensiva. Pero en el debate de este martes salió al ataque.
“Esta es una contienda entre Georgia y Georgetown”, dijo Collins al comienzo de su declaración inicial.
A partir de ahí, Collins calificó a Ossoff de “joven de familia adinerada que viaja por todo el mundo” y de “cobarde” que se esconde tras “videos guionizados en internet”. Días después de que Ossoff iniciara el debate anterior diciendo a los habitantes de Georgia que sometería a juicio el historial de Collins, el republicano afirmó que ahora le correspondía exponer el pasado de su rival.
“Esta noche se harán preguntas difíciles”, dijo Collins. “Nadie ha cuestionado jamás a Jon Ossoff por ninguno de sus votos”.
Collins, quien enfrenta una difícil batalla para derrotar al demócrata que ocupa el cargo, pasó gran parte de la hora siguiente criticando el historial de Ossoff en materia de inmigración, su apoyo a iniciativas de energía limpia y la ayuda que ha recibido del cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman. Acusó a Ossoff de no respaldar suficientemente a Israel y de ignorar los intereses de los habitantes de Georgia mientras construía un perfil nacional que ha alimentado conjeturas sobre una futura candidatura a la Casa Blanca.
“Nos está utilizando como plataforma”, dijo Collins en sus comentarios finales. “Los habitantes de Georgia son personas trabajadoras y merecemos un senador que trabaje tan duro como nosotros y para nosotros”.
Por su parte, Ossoff retomó sus ataques del debate de la semana anterior. Confrontó a Collins por su yerno nacionalista blanco, criticó su apoyo a los aranceles de Trump y lo vinculó con el impopular conflicto con Irán. También presionó repetidamente a Collins para que testificara en una investigación de la Comisión de Ética de la Cámara de Representantes sobre el presunto uso indebido de fondos públicos por parte de su oficina.
Cuando le preguntaron por la investigación, Collins la calificó de “ataque político”. Ossoff sostuvo que estaba evadiendo el asunto.
Un tenso intercambio de opiniones durante el debate al Senado de Georgia, centrado en los documentos relacionados con Jeffrey Epstein, puso de manifiesto cómo los delitos del fallecido financiero siguen agitando el panorama político estadounidense.
Durante el debate, Mike Collins arremetió contra Ossoff por las donaciones que este había recibido de Hoffman: “El mismo sujeto que aparece en los archivos de Epstein”.
Después de que los documentos del Departamento de Justicia sobre el caso Epstein revelaran varios mensajes entre Hoffman y Epstein, el prolífico donante demócrata reconoció haber mantenido múltiples reuniones con el desacreditado financiero.
“Solo conocí a Jeffrey Epstein a raíz de una colaboración para la recaudación de fondos con el MIT, algo de lo que me arrepiento profundamente”, escribió Hoffman en X.
“El representante de la clase de Epstein está en este escenario ahora mismo, y es usted”, dijo Collins, presionando a Ossoff para que condenara a Hoffman.
Ossoff replicó que Collins se oponía a hacer públicos los archivos de Epstein, en referencia a una votación de la Cámara de Representantes de julio de 2025 que bloqueó una medida que habría obligado al Departamento de Justicia a divulgar los registros en un plazo de 30 días.
Finalmente, Collins se unió a 426 de sus colegas para aprobar la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein en noviembre pasado, después de que Trump —quien inicialmente se había opuesto a la legislación— cambiara de postura y dijera que firmaría la medida. Con el tiempo, se divulgaron millones de documentos.
“Usted votó para ocultar las pruebas, a pesar de saber que niñas de 14 años habían sido violadas, porque Donald Trump se lo ordenó”, dijo Ossoff. “Donald Trump, quien, por cierto, aparece mencionado 1.000 veces en los archivos de Epstein”.
El debate en torno a los documentos y las revelaciones finales sobre los vínculos de Epstein con muchas figuras de alto perfil acaparó los titulares durante meses el año pasado. Ahora, los candidatos buscan sacar provecho del asunto, desde el escenario del debate en Georgia hasta los anuncios de campaña en Colorado en los que aparece la familia de una destacada denunciante de Epstein.
Ambos candidatos intentaron presentar argumentos anticorrupción, dado que este tema ha cobrado gran relevancia en la contienda por el Senado en Maine.
Cuando Collins criticó a Jackson por su ineficacia a la hora de reducir el fraude en Medicare y Medicaid durante su etapa en la legislatura estatal de Maine, Jackson inmediatamente le devolvió el argumento a Collins.
Jackson aprovechó que Collins sacó a relucir el tema del fraude para mencionar un informe de ProPublica sobre una presunta trama de intercambio de favores económicos por contratos públicos, en la que se acusaba a Collins de comprometerse a dirigir millones de dólares en contratos federales a una empresa de defensa con sede en Hawai a cambio de donaciones para su campaña de 2020.
“Me sorprende que hable de fraude, porque aquí solo hay una persona que ha sido acusada de eso por el FBI”, dijo Jackson.
Collins ha calificado el informe como un “ataque político” y su oficina ha tachado las acusaciones de “categóricamente falsas”.
Un elemento central del argumento de Jackson a lo largo del debate fueron las acusaciones de que la senadora titular, que lleva mucho tiempo en el cargo, está en deuda con multimillonarios y grupos de interés especial.
Collins afirmó que Jackson estaba insultando su integridad e intentó invertir la situación acusándolo posteriormente de no ser transparente sobre quién financia su campaña desde que reemplazó a Graham Platner en la boleta electoral este verano.
“Le entregaré el informe mañana por la mañana”, dijo Jackson, antes de la fecha límite del jueves para presentar los informes del tercer trimestre ante la Comisión Federal de Elecciones (FEC, por sus siglas en inglés).
En sus dos debates por el Senado de Iowa, Hinson y Turek se han criticado mutuamente por lo que no hicieron.
Al comienzo de su enfrentamiento de este martes por la noche, Hinson criticó repetidamente a Turek por haberse ausentado del 58% de las votaciones del pleno de la Cámara de Representantes de Iowa durante la sesión legislativa más reciente.
“Eso equivale a trabajar dos de cada cinco días”, dijo Hinson. “Si uno se presenta a trabajar dos de cada cinco días, no recibe un ascenso; lo despiden”.
Turek justificó sus ausencias diciendo que estaba haciendo campaña para el Senado. Antes de enfrentarse a Hinson en las elecciones generales, tuvo que ganar unas primarias competitivas.
“Estoy haciendo campaña. Estoy reuniéndome con personas de todo Iowa, en los 99 condados. He celebrado cientos de reuniones públicas presenciales”, dijo.
Turek, por su parte, criticó a Hinson por no celebrar reuniones públicas presenciales, una decisión adoptada por muchos republicanos del Congreso después de observar el fuerte rechazo al segundo mandato de Trump en las reuniones públicas de principios de 2025. También dijo que Hinson es “la integrante menos bipartidista de la delegación de Iowa”.
Este artículo fue actualizado con información adicional.
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