Premios Oscar, Emmys y ahora el Super Bowl: ¿por qué los grandes eventos se mudan al streaming?
Por Gonzalo Jiménez, CNN en Español
La promesa del streaming es que el espectador decide cuándo y cómo ve un contenido, una diferencia fundamental con la televisión de señal abierta o la televisión por cable, en la que el contenido se emite a una hora fijada del día.
A esa promesa del streaming se le escapaban los eventos en vivo, como un encuentro deportivo o una gala de premios, por ejemplo, que requieren una transmisión en directo, mientras sucede.
Pero una serie de anuncios recientes indican que los eventos en vivo están migrando en tropel hacia las plataformas de streaming. En diciembre pasado, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, que concede los premios Oscar, anunció que a partir de 2029 emitirá en YouTube la ceremonia de entrega de estos premios.
La Academia de Hollywood subastó a finales de 2025 los derechos de las futuras retransmisiones televisivas de los premios Oscar, y YouTube superó la oferta de ABC, el canal de señal abierta que emitió esta gala durante décadas. El nuevo acuerdo con YouTube estará vigente hasta 2033.
El 6 de octubre otro anuncio similar sacudió a la industria: la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión anunció que los premios Emmy se emitirán en la plataforma Prime Video de Amazon a partir de septiembre de 2027. Este acuerdo sustituye al convenio por el que las cadenas ABC, CBS, Fox y NBC se turnaban para emitir los premios Emmy en señal abierta en Estados Unidos.
Un día después, el 7 de octubre, Disney+ anunció en un comunicado que transmitirá en vivo en streaming junto con ESPN el Super Bowl LXI el sábado 14 de febrero de 2027. El partido se verá en señal abierta en ABC, en cable por ESPN y suma ahora a una plataforma de streaming.
Es un acuerdo con la NFL que abarca a los suscriptores de Disney+ en Estados Unidos. Fuera de EE.UU., “Disney+ transmitirá el Super Bowl de ESPN en más de 55 mercados internacionales, incluidos los países hispanohablantes de América Latina, Brasil, el Caribe, Sudáfrica y Australia/Nueva Zelandia”, según el comunicado.
Finalmente, el martes caía otra pieza dominó cuando Netflix anunció en un comunicado que firmó un acuerdo con la FIFA para transmitir en exclusiva todos los partidos de la Copa del Mundo 2030 para España y Andorra.
La Copa Mundial de la FIFA 2030 tendrá tres países anfitriones —España, Marruecos y Portugal— y Netflix ofreció en su comunicado que brindará cobertura en directo del torneo, incluidos programas previos a los partidos, un resumen diario los días de los encuentros y programación adicional durante la antesala del torneo.
Además, Netflix también selló otro acuerdo con la FIFA para ser la plataforma exclusiva en Estados Unidos y Canadá de la Copa Mundial Femenina de la FIFA en 2027 y 2031.
¿Qué razones hay para esta migración? ¿Ha sido la pérdida de audiencia de las transmisiones de grandes eventos en vivo las que impulsan a sus organizadores a buscar a las plataformas de streaming? ¿O son las plataformas de streaming las que cortejan a los suscriptores con estos eventos en vivo?
Elena Neira, autora del libro “Streaming Wars: La nueva televisión” (2020) y profesora de Comunicación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y de Distribución Audiovisual en la International University of Catalonia (IUC), lo plantea en términos de win/win para ambos sectores.
“Las plataformas consiguen incorporar un activo valioso para complementar la oferta y los organizadores acceso a una audiencia que, progresivamente, ha ido migrando de la televisión a este tipo de servicios”, comentó.
El streaming pareciera ir, lentamente, adoptando algunas de las características de la televisión por cable, como introducir anuncios y licenciar contenidos de otras plataformas. ¿Es correcta esta percepción?
“El modelo del cable me parece económicamente caro, pero con mucho menos riesgo. Depender de la producción original o pagar por exclusividad de contenidos ofrece muchas menos garantías que estos formatos, típicamente televisivos, que ya tienen una audiencia creada. Además, creo que estos contenidos les permiten diferenciar más su oferta y quitarse de encima esa percepción de homogeneización que suele acompañar a las plataformas más generalistas”, dice Neira.
Se entiende entonces que los grandes eventos en vivo, como la gala de los premios Oscar y Emmy, así como el Mundial de la FIFA o el Super Bowl, vienen con una audiencia segura y son, a la vez, contenidos exclusivos que diferencian a una plataforma de streaming de su competencia.
Es un nuevo paradigma para el streaming. Los eventos en vivo logran algo que sus series o películas no logran: reúnen a grandes audiencia en un mismo momento, dominando en tiempo la conversación en redes sociales. Netflix, por ejemplo, ya probó este modelo en la transmisión del combate de boxeo entre Jake Paul y Anthony Joshua en diciembre de 2025.
Las nuevas generaciones ya están familiarizadas con esta tendencia, pues desde hace años ven eventos en vivo transmitidos en Twitch, YouTube Live y Facebook Gaming. La firma global de contabilidad PricewaterhouseCoopers (PWC) estimó que en 2025 el número de espectadores estadounidenses que ven un evento deportivo en streaming al menos una vez al mes aumentaría a más de 90 millones, un gran incremento con respecto a los 57 millones de 2021.
El deporte impulsa esta tedencia, lo que se comprueba al analizar las alianzas de Prime Video para transmitir partidos de la NBA (durante 11 años, según el comunicado de la NBA) y la WNBA, así como carreras de Nascar; los derechos de transmisión por cinco años de carreras de la Fórmula 1 por parte de Apple TV; y el acuerdo de Netflix con la WWE para transmitir el programa “Raw”. La tendencia, sin duda, ya no es una novedad, pues parece haber llegado para quedarse.
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