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Un congresista republicano enfrenta el enojo de votantes en un distrito clave: “Estoy en contra del partido que causó esto”

Por Annie Grayer, CNN

El representante republicano Brian Fitzpatrick recorría la multitud en un festival callejero de otoño cuando un hombre, enfurecido por el vertiginoso aumento de los costos que enfrenta, lo confrontó.

Dave Woods, un contratista registrado como demócrata, levantó frente al rostro de Fitzpatrick carteles rojos con grandes letras blancas para mostrarle cuánto habían aumentado los costos del combustible para calefacción y del diésel durante el último año. Sin embargo, Fitzpatrick se alejó para dirigirse al lugar donde daría su discurso.

“¿Dónde está el señor Fitzpatrick para que salga en la foto?”, le dijo Woods a CNN después del intercambio. “Estoy en contra del partido que causó esto”.

Más adelante en la calle, Ted Wassmer, un republicano registrado que había apoyado al congresista en el pasado, sopesaba su voto para las elecciones de noviembre. El negocio de carpintería de Wassmer se ha visto muy afectado por los aranceles del Gobierno de Trump y el aumento de la inflación. Veterano de combate que nunca ha apoyado al presidente Donald Trump, calificó la guerra con Irán de “una auténtica farsa”.

“Ahora mismo, Washington es un circo”, dijo Wassmer. “Puede que vote en contra de que los republicanos mantengan el control del Congreso. Esa podría ser mi decisión para poner al Gobierno bajo control. Y tampoco estoy muy contento con los demócratas. Creo que tanto la izquierda como la derecha están actuando sin freno, así que realmente tengo que analizarlo bien”.

Fitzpatrick es uno de los pocos republicanos del Congreso que buscan la reelección en un distrito que Kamala Harris ganó en 2024, y los demócratas consideran que esta es su mejor oportunidad en una década para quedarse con el escaño.

Acompañar al congresista durante una jornada reciente de campaña permitió conocer de cerca cómo este republicano vulnerable intenta conservar su distrito electoral disputado, en los suburbios de Filadelfia, pese al clima político tóxico que enfrenta su partido. Woods no fue el único votante frustrado que se acercó al congresista para expresarle sus quejas. Sin embargo, Fitzpatrick cree que puede conservar su escaño distanciándose de su propio partido e intentando encontrar puntos en común con sus adversarios.

“Si están enojados con Pete Hegseth, que se lo hagan pagar a Pete Hegseth. Si están enojados con Donald Trump, Joe Biden o Kamala Harris, que se lo hagan pagar en las urnas. Pero que no se desquiten con personas que no son ellos y que nunca han defendido sus puntos de vista”, dijo Fitzpatrick a CNN en una entrevista en la que abordó una amplia variedad de temas.

Fitzpatrick se describe como alguien políticamente desamparado dentro del sistema bipartidista y afirma que se registraría como independiente si Pensilvania permite que los votantes independientes participen en las primarias y reduce los requisitos para que los candidatos independientes puedan aparecer en la papeleta electoral.

“Estoy registrado como republicano desde que tenía 18 años, pero lo hice por Ronald Reagan. Ese partido ya no existe”, dijo Fitzpatrick.

Sin embargo, los demócratas planean utilizar su afiliación partidista en su contra. A nivel nacional, los demócratas tienen cada vez más confianza en que ganarán la Cámara de Representantes y esperan que la preocupación de los votantes por el statu quo provoque derrotas republicanas. Una nueva encuesta de CNN reveló que el índice de aprobación de Trump está en un mínimo histórico y que los votantes expresan una insatisfacción generalizada con la economía y la situación del país, cuando faltan casi dos años para completar el período de control republicano unificado del Gobierno federal.

El rival demócrata de Fitzpatrick, Bob Harvie, comisionado del condado de Bucks, espera aprovechar la frustración de los votantes y su renuencia a apoyar a los candidatos republicanos para ganar el distrito y acercar a su partido un paso más a recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes.

“Ha cambiado. Ya no es el mismo hombre que enviamos allí. Se suponía que debía luchar contra la corrupción como exagente del FBI, y este es el Gobierno más corrupto de la historia de Estados Unidos. Y no está haciendo nada al respecto”, dijo Harvie a CNN. “No ha defendido a la gente de aquí. Además, el ánimo del país y el sufrimiento que siente la gente son distintos a todo lo que hemos visto antes”.

Fitzpatrick ha resistido anteriormente vientos políticos nacionales adversos, incluida la ola azul de 2018, cuando los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes. Sin embargo, los demócratas creen que sus intentos actuales de distanciarse de su partido podrían no ser suficientes para superar la ira palpable de muchos de sus electores. Por eso, están invirtiendo millones de dólares en esta contienda por primera vez en seis años.

Desde septiembre, los demócratas han gastado más de US$ 10 millones en publicidad, de acuerdo con AdImpact. El gobernador demócrata Josh Shapiro también ha invertido mucho en la contienda y ha acompañado a Harvie en actos de campaña.

Los demócratas sabían, al entrar en la recta final de la campaña, que los votantes del condado de Bucks tienen antecedentes de tomar decisiones a última hora. Esa es, en parte, la razón por la que los grupos demócratas nacionales comenzaron a aumentar sus gastos en el distrito durante las últimas semanas, según un estratega demócrata que trabaja en contiendas por la Cámara de Representantes.

Para contrarrestar la llegada de dinero demócrata, la maquinaria de recaudación de fondos republicana ha intervenido. Según documentos presentados ante la Comisión Federal Electoral, el Comité independiente de campaña MAGA Inc. aportó US$ 100.000, mientras que el brazo de campaña republicano externo destinó US$ 4,9 millones a publicidad a principios de este mes.

Como señal de lo difícil que se ha vuelto la contienda, Fitzpatrick gastó US$ 5 millones de los fondos de su propia campaña entre julio y septiembre.

“Actúan cuando el clima político les hace pensar que es una inversión conveniente”, dijo Fitzpatrick sobre los demócratas. “Eso es lo que creen”.

Los dos aspirantes no han debatido directamente, aunque ambos han propuesto hacerlo. Fitzpatrick, exagente del FBI, ha afirmado que Harvie fue objeto de una investigación del FBI. Harvie sostiene que nunca fue investigado y acusa a Fitzpatrick de intentar reciclar acusaciones antiguas.

No obstante, toda la campaña de ataques en televisión y las poses en internet no necesariamente se han trasladado a la vida real. Este sábado, cuando ambos aspirantes se encontraron por casualidad mientras esperaban para hablar en un evento en Bristol, se ignoraron mutuamente.

Cuatro distritos electorales disputados de Pensilvania podrían ser decisivos para determinar quién controla la Cámara de Representantes en noviembre.

Sobre el papel, el escaño de Fitzpatrick debería ser el más fácil de ganar para los demócratas, dado que su distrito se inclina hacia la izquierda. Sin embargo, el historial de votaciones del congresista y la lista de personas y organizaciones que lo respaldan dificultan que los demócratas puedan encasillarlo fácilmente. En privado, los demócratas reconocen que esta es su contienda más difícil en el estado, de acuerdo con varios operadores políticos y fuentes del partido.

En julio, Fitzpatrick fue uno de los dos republicanos de la Cámara de Representantes que votaron en contra del principal paquete legislativo de Trump, que incluía recortes de impuestos y del gasto federal y que fue apodado la “gran y hermosa ley”. Esto ocurrió pese a que había votado a favor de una versión anterior de la legislación, aprobada por la Cámara en mayo, cuando su voto fue decisivo. Fitzpatrick ha votado a favor de limitar la guerra de Trump con Irán, pero solo después de que se cumpliera el plazo de 60 días para el uso de la fuerza militar sin autorización del Congreso.

Recientemente, se sumó a una nueva iniciativa para obligar a la Cámara a votar sobre la publicación de más archivos relacionados con Jeffrey Epstein. No respaldó un primer intento de forzar una votación que obligara al Departamento de Justicia a divulgar millones de páginas de documentos, pero sí votó a favor de esa iniciativa anterior cuando llegó al pleno. En varias ocasiones, también ha ayudado a los demócratas a llevar sus proyectos de ley al pleno de la Cámara. Fitzpatrick se ha sumado a más peticiones de descarga que cualquier otro republicano en este Congreso. Este mecanismo permite eludir a la dirigencia republicana de la Cámara para someter proyectos de ley a votación.

Fue uno de los primeros en advertir que los republicanos no tenían un plan para hacer frente a la crisis del costo de vida. También trabajó con los demócratas de la Cámara para intentar prorrogar los subsidios ampliados de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA, por sus siglas en inglés), que vencieron a finales de 2025. Es un firme defensor de Ucrania y prometió poner fin al fondo de compensación de US$ 1.800 millones de Trump, que sus críticos afirmaron que se utilizaría para pagar a aliados del presidente. Es el único republicano que se presenta a un cargo federal y que ha recibido el respaldo de la AFL-CIO, la mayor federación sindical del país. En 2024, Fitzpatrick votó por la exembajadora de Estados Unidos ante la ONU Nikki Haley para la presidencia, en lugar de Trump.

El exsenador Joe Manchin, quien abandonó su afiliación al Partido Demócrata para convertirse en independiente, le dijo a CNN que respaldaba a Fitzpatrick debido a la sólida relación de trabajo que ambos mantuvieron en el Congreso.

“No me fijo en el partido, sino en la persona, y tengo que ser sincero contigo: Brian es la persona indicada para ocupar el cargo. Ni siquiera conozco al otro señor. Estoy seguro de que es una persona honorable. Nunca salgo a hacer campaña contra nadie. Simplemente sé que, cuando tienes a alguien bueno, debes conservarlo”, dijo Manchin a CNN. “Los demócratas podrán trabajar con Brian tan bien como con cualquier otra persona, siempre que sea bueno para nuestro país”.

Harvie ha intentado cuestionar el historial de votaciones de Fitzpatrick y sostiene que sus votos en contra de su partido son inconsistentes o no cambian el resultado. También ha cuestionado por qué Fitzpatrick recibe dinero del Partido Republicano si afirma ser una voz independiente. Y aunque Fitzpatrick se reúne con distintos grupos en todo el distrito, Harvie ha preguntado por qué el congresista no ha organizado una asamblea pública formal en años.

“No recuerdo la última vez que votó en contra del presidente en algo que realmente importara”, sostuvo Harvie. “El presidente y Mike Johnson, el presidente de la Cámara de Representantes, han destinado millones de dólares a su campaña para impulsarlo porque temen que pierda. Así que, si realmente es tan independiente, ¿por qué no devuelve ese dinero?”.

Ambos aspirantes tienen mucho trabajo por delante durante las dos últimas semanas antes del día de las elecciones. A pesar de la avalancha de anuncios y actos de campaña, todavía hay votantes del distrito que afirman no haber tomado una decisión.

Pero algunos de los partidarios de Fitzpatrick están teniendo especiales dificultades para decidirse debido a su descontento general con Trump y el Partido Republicano.

Nathaniel Gagum, un militar retirado de la Fuerza Aérea y republicano registrado, ha votado por Fitzpatrick en el pasado, pero afirma estar horrorizado por algunas de las acciones militares del Gobierno y por el trato que reciben los veteranos. Gagum, quien se refirió a Trump como alguien que evadió el servicio militar obligatorio, está furioso porque el presidente destituyó al presidente del Estado Mayor Conjunto, el general C. Q. Brown. Considera que la guerra con Irán nunca debió haber ocurrido y no podía creer que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, describiera planes para transmitir en directo por internet la ejecución de un pelotón de fusilamiento. Trump posteriormente canceló el plan de la transmisión tras la indignación pública.

“Estoy molesto”, le dijo Gagum a CNN, al señalar que todavía no había decidido su voto. En referencia a Fitzpatrick, añadió: “Me estoy cuestionando muchas cosas por algunas de las que veo en el Congreso, por cómo votas allí, por cómo te alineas con Trump y por cómo apoyas cosas que van en contra de nuestros intereses, de los míos y de los de mis compañeros veteranos”.

Becky Berg, enfermera registrada como libertaria, ha votado por Fitzpatrick en elecciones anteriores. Sin embargo, le dijo a CNN que sus gastos han aumentado durante los últimos dos años y que le preocupan los derechos de sus amigos y familiares LGBTQ+, quienes, según afirma, han sido blanco de algunas políticas del Gobierno de Trump.

“Honestamente, estoy pensando principalmente en sacar a los republicanos de sus cargos. Antes de votar, revisaré quiénes son los aspirantes e intentaré estar lo mejor informada posible. Pero no me gusta Trump ni muchas de las políticas que ha impulsado. Así que, en cierto modo, estoy pensando en cambiar al Gobierno actual”, dijo Berg a CNN.

En una posible señal de advertencia para los demócratas, que esperan mantener el apoyo más allá de una eventual ola electoral en este ciclo, varios votantes de Pensilvania que dijeron que apoyarían a Harvie señalaron que su respaldo responde más al rechazo al clima político actual que a su opinión sobre el propio Harvie.

“Creo que lo principal es que se trata menos de apoyar a Bob Harvie y más de estar en contra de Fitzpatrick. Simplemente no creo que haga todo lo que ha dicho que quería hacer, y creo que ha llegado el momento de darle una oportunidad a otra persona”, dijo a CNN Julia Corrado, responsable de redes sociales, al explicar su intención de votar por Harvie.

Si Fitzpatrick consigue superar el clima político adverso, será gracias a votantes como Joe, un jubilado de 70 años que trabajó para la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Este sábado, Joe se acercó a Fitzpatrick para estrecharle la mano y compartir con él que puede separar su frustración con Trump, a quien calificó de “persona despreciable”, de su opinión sobre el congresista.

“Soy realista. Evalúo a cada persona individualmente”, dijo.

Algunos habitantes de Pensilvania se han sentido tan decepcionados por sus líderes que han renunciado al proceso electoral y planean no votar o escribir el nombre de otro aspirante en la papeleta.

Jason Green, propietario de un restaurante desde hace 20 años, estaba sentado en su local de cheesesteaks, en Langhorne, que se encontraba vacío en lo que debería haber sido el momento de mayor afluencia de clientes durante la cena de un fin de semana.

“Ha llegado un punto en el que casi no vale la pena seguir con el negocio”, dijo Green.

Green, registrado como independiente, votó por Trump en 2024 después de haber apoyado inicialmente a Robert F. Kennedy Jr. Le dijo a CNN que desafió tanto a Fitzpatrick como a Harvie a donar a la comunidad local el dinero que estaban recaudando para sus campañas, pero afirmó que ambos se negaron. Por ese motivo, planea escribir otro nombre en la papeleta electoral.

“Me he desconectado”, dijo Green. “Para mí, ambos son unos idiotas. Así de simple. Estoy harto”.

A aproximadamente una hora de distancia, en el extremo opuesto del distrito, John Barchard, de 43 años, tenía clara su decisión de no participar en las elecciones intermedias.

Barchard, que trabaja en mercadotecnia, nunca se ha registrado en ninguno de los dos partidos y ha votado tanto por demócratas como por republicanos. En 2024 votó por Harris; en 2020 apoyó al expresidente Joe Biden y, en el pasado, también ha respaldado a Fitzpatrick. Pero ahora su frustración con ambos partidos ha llegado a un punto crítico porque, según afirma, ninguno ha hecho lo suficiente para atender las necesidades de la clase trabajadora. Considera que los republicanos han cedido ante Trump y critica a los demócratas por no luchar con suficiente determinación.

“No es una cuestión de ‘¿para qué hacerlo?’. Es que ya no quiero tener las manos manchadas de sangre, porque cada vez que votamos en una dirección, en mi opinión, eso no se compensa con lo que ocurre en la otra. Y tiene que haber más opciones”, le dijo Barchard a CNN. “El sistema no está funcionando para nadie”.

Sin embargo, de alguna manera, Barchard dice que todavía tiene esperanza.

“Por alguna razón absurda, como millennial, sigo amando a este país y todavía creo que funciona. Creo que el experimento es magnífico, pero ha tomado un rumbo equivocado”, dijo.

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