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Líder de una secta en Kenya fue condenado a 200 años de prisión por la muerte de 190 niños

Por Nimi Princewill, CNN

Un líder de una secta en Kenya fue condenado a 200 años de prisión por el asesinato de 191 personas, la gran mayoría niños, en una campaña de abusos y ayunos forzados.

Paul Mackenzie, fundador de la Iglesia Internacional Buenas Nuevas, fue sentenciado el viernes junto con más de dos docenas de personas en el Tribunal Superior de Mombasa.

Mackenzie predicaba que el mundo llegaría a su fin en agosto de 2023 y que sus seguidores debían ayunar para poder alcanzar el cielo. Según un informe del Senado de Kenya sobre las muertes, sus enseñanzas se basaban en creencias sobre el fin de los tiempos. Estaba previsto que los niños murieran primero, seguidos por los jóvenes y las mujeres. Se esperaba que los hombres permanecieran con vida el tiempo suficiente para enterrar los cuerpos antes de morir ellos mismos.

La sentencia contra Mackenzie es de 100 años de prisión por el asesinato de quienes murieron de inanición y otros 100 años por las muertes causadas por homicidio directo.

En sus declaraciones durante la sentencia, la jueza Diana Kavedza explicó que no impuso la pena de muerte porque esta podría reforzar la creencia de los condenados de que morir les permitiría reencontrarse con Jesús, en lugar de servir como elemento disuasorio. Asimismo, quiso dejar abierta la posibilidad de que los condenados ayudaran a localizar los restos de los niños desaparecidos.

“A juicio de este tribunal, una sentencia de ese tipo (la pena de muerte) no lograría, por tanto, un efecto disuasorio”, afirmó.

Kavedza señaló que 161 de las víctimas eran niños de 9 años o menos; 22 tenían entre 10 y 13 años, y cinco, entre 14 y 16. No fue posible determinar la edad de otras dos víctimas. Además, indicó que varios hijos de los condenados seguían desaparecidos y se les daba por muertos.

La jueza añadió que 183 de las 191 víctimas fallecieron por inanición —entre ellas, 182 niños y un adulto—, mientras que las ocho restantes, todas ellas menores, murieron por asfixia, estrangulamiento o tras recibir una paliza mortal.

Mackenzie había convencido a sus seguidores de abandonar sus hogares y trasladarse al bosque de Shakahola, en el este de Kenya, prometiéndoles que ayunar allí los acercaría a Dios y los prepararía para el cielo.

El tribunal determinó que se utilizaron enseñanzas religiosas para imponer el ayuno. Los guardias controlaban los movimientos de los seguidores y les impedían marcharse. Quienes se resistían eran obligados a cumplir, mientras que los niños eran inmovilizados, privados de alimento y castigados si intentaban comer o escapar.

Mackenzie fue declarado culpable de asesinato el mes pasado. En su fallo, Kavedza describió cómo él empleaba sermones y material escrito para convencer a sus seguidores de que el mundo exterior era malvado y que la salvación solo podía hallarse en el bosque. Los mensajes extraídos de su teléfono, incluidas conversaciones por WhatsApp, revelaron que se había comunicado con sus seguidores antes de que estos se trasladaran al bosque de Shakahola.

Kavedza señaló que la mayoría de los condenados no mostraron arrepentimiento alguno por sus actos. Mackenzie sonrió en varias ocasiones durante la lectura de la sentencia el viernes.

Según Kavedza, los supervivientes testificaron que las muertes en el bosque se celebraban como “bodas con Jesús”, y que quienes fallecían eran considerados “héroes de la fe”.

Los hallazgos de las autopsias, citados por la jueza, revelaron que la inanición no fue la única causa de muerte. Algunas víctimas fallecieron por asfixia, compresión en el cuello o lesiones en la cabeza.

Las autoridades comenzaron a exhumar cuerpos en Shakahola en abril de 2023, tras recibir informes de que varias personas habían muerto mientras seguían las enseñanzas de Mackenzie. Hasta la fecha se han recuperado más de 400 cadáveres. Las 191 condenas por asesinato corresponden a las víctimas del caso resuelto el mes pasado, aunque podrían presentarse cargos adicionales.

Stephen Mwiti, cuyos seis hijos murieron en Shakahola, relató a Reuters que su esposa había llevado a la familia al lugar para ayunar. Ella figura entre los condenados en este caso.

Al cuestionar la decisión de someter a los niños al ayuno, Mwiti planteó: “Aunque los adultos hubieran aceptado ayunar, ¿qué hay de los niños?”. Asimismo, afirmó que ninguna resolución judicial podría reparar la pérdida de su familia. Rodgers Shibutse, un residente de Nairobi que identificó los restos de su madre entre los exhumados en febrero de 2024, declaró a CNN tras la sentencia del viernes: “No puedo decir que esté satisfecho al 100%. El veredicto no basta para compensar la vida de mi madre, pero no nos queda otra opción. Al menos, él (Mackenzie) no podrá cumplir los 200 años de cárcel; tarde o temprano, morirá”.

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