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Trump se enfrentará a una intervención diplomática por Groenlandia en Davos

Por Adam Cancryn y Kevin Liptak, CNN

Una intervención diplomática urgente espera al presidente Donald Trump en Davos, después de lanzar, por varios días, amenazas contra aliados de Estados Unidos por Groenlandia.

Altos funcionarios europeos planean utilizar la cumbre anual de élites mundiales de esta semana como escenario para evitar una crisis en rápido crecimiento que ha puesto al continente en vilo y que ahora podría amenazar la supervivencia de su alianza de siete décadas con Estados Unidos, según informaron a CNN tres personas familiarizadas con las conversaciones.

Ese impulso por parte de los aliados se produce mientras incluso algunas personas del entorno de Trump han expresado en privado sus reparos sobre la retórica del presidente y han buscado una vía de salida.

En el corto plazo, el esfuerzo de emergencia de los europeos busca desescalar las tensiones tras la promesa de Trump de imponer nuevos aranceles a cualquier aliado que se oponga a su aspiración de lograr el “control completo y total” de Groenlandia. Pero también apunta, de manera más amplia, a desviar al presidente de su campaña por el territorio danés.

Entre las opciones en las que se han centrado asesores de Trump y diplomáticos occidentales figura ampliar tratados existentes que permiten a Estados Unidos instalar bases militares y otros recursos en la isla, además de sumar acuerdos comerciales y económicos. Ese resultado incluiría algún tipo de ceremonia de firma que permitiría al presidente exhibir un logro, según personas familiarizadas con el asunto.

Otra alternativa que se ha discutido es colocar a Groenlandia bajo un Pacto de Libre Asociación, lo que le permitiría mantener su estatus actual y, al mismo tiempo, otorgar a Estados Unidos un acceso ampliado en materia de seguridad a cambio de asistencia financiera. Palaos, las Islas Marshall y los Estados Federados de Micronesia mantienen acuerdos de ese tipo con Estados Unidos.

También ha habido conversaciones iniciales sobre sugerir la renegociación del acuerdo de 1951 entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia para dejar claro que no habría inversiones chinas en la isla, señalaron estas personas.

Y aunque Dinamarca ha mostrado poca disposición a ceder su territorio, algunos altos funcionarios del Gobierno de Trump han trabajado en las últimas semanas en una propuesta para comprar la isla, añadieron.

Trump, que llegará a Davos el miércoles por la mañana, dijo a los periodistas antes de partir el martes que mantendrá una serie de reuniones sobre Groenlandia mientras esté allí, y predijo que alcanzará un acuerdo “muy bueno para todos”. Afirmó que la OTAN estaría “muy contenta” y que los groenlandeses, que han protestado contra las amenazas de anexión estadounidense, estarán “encantados”.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que ha trabajado para establecer una estrecha relación con Trump, es uno de los que se espera que se reúna con el presidente en privado al margen de la cumbre, según informaron fuentes familiarizadas con los planes.

Sin embargo, a pesar de las optimistas previsiones de Trump, este ha seguido insistiendo en sus controvertidas demandas, reiterando el martes que “necesitamos” Groenlandia. Al ser consultado sobre hasta dónde estaría dispuesto a llegar para obtener el control de la isla ártica, Trump respondió únicamente: “Ya lo verán”, antes de sugerir que podría considerar opciones alternativas si la Corte Suprema de Estados Unidos falla en contra del uso de aranceles.

En un comunicado, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, presentó la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos como un posible beneficio para la OTAN, al argumentar que la alianza “se vuelve mucho más formidable y eficaz con Groenlandia en manos de Estados Unidos, y los groenlandeses estarían mejor protegidos por Estados Unidos frente a las amenazas modernas en la región ártica”.

Pero entre los aliados europeos más cercanos de Estados Unidos aún no existe un consenso claro sobre cómo responder si el presidente intensifica su postura.

“Tienen que responder”, dijo Ian Bremmer, presidente de la firma de evaluación de riesgos globales Eurasia Group. “Hay muchas cosas que pueden hacer, pero tienen que estar dispuestos a hacerlas con suficiente número y fuerza como para que marque la diferencia”.

El pulso que se desarrollará en las próximas 48 horas subraya la seriedad con la que las naciones europeas están viendo ahora las amenazas de corte imperial de Trump, en medio de sus ataques sostenidos contra diversos líderes globales.

Las tensiones por Groenlandia también han obligado a recalcular posiciones en Europa, tras un año en el que la mayoría de los aliados de Estados Unidos optaron por apaciguar a Trump en lugar de resistirlo, bajo la lógica de que en muchos casos valía la pena acceder a sus demandas antes que arriesgar un conflicto directo.

Trump ha sostenido durante mucho tiempo que Groenlandia es clave para la seguridad nacional de Estados Unidos y valiosa por sus vastas reservas minerales. Pero ese impulso alcanzó un nuevo nivel la semana pasada, cuando prometió imponer aranceles a ocho países europeos y lanzó mensajes públicos contra los líderes de Noruega y Francia.

La intención del presidente de penalizar económicamente a aliados ha generado alarma en toda Europa, con funcionarios advirtiendo que una medida así podría fracturar la histórica alianza de la OTAN, que abarca a 32 países de Europa y América del Norte.

Durante un discurso en Davos, el presidente de Francia Emmanuel Macron denunció la “acumulación interminable de nuevos aranceles que son fundamentalmente inaceptables, y más aún cuando se utilizan como palanca contra la soberanía territorial”.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aprovechó su intervención en el Foro Económico Mundial para llamar a construir “una nueva forma de independencia europea”.

“Amenazar con imponer sanciones económicas significa que esto ha pasado de ser un asunto abstracto y una crisis diplomática a una crisis económica y política real”, dijo Erik Brattberg, investigador sénior no residente del Centro Europa del Atlantic Council. “Aún existe el deseo de evitar una mayor escalada, pero también sienten la necesidad de plantarse y marcar un límite”.

En los círculos diplomáticos europeos, funcionarios han sopesado una amplia gama de posibles respuestas, comenzando por la imposición de €93.000 millones (US$ 109.000 millones) en aranceles de represalia que la Unión Europea pospuso tras alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos el año pasado, según personas familiarizadas con las discusiones.

Más allá de ese primer paso, hay mucha menos certeza sobre cómo disuadir a Trump si lanza una campaña sostenida por Groenlandia. Los países podrían buscar represalias financieras aumentando la venta de bonos del Tesoro estadounidense o imponiendo restricciones adicionales a empresas de Estados Unidos. Incluso podrían limitar el acceso estadounidense a bases militares en Europa o retirarse del próximo Mundial de fútbol, que Trump ha promocionado con frecuencia como un motivo de orgullo personal, señalaron las fuentes.

La UE también cuenta con otro conjunto de duras medidas económicas diseñadas específicamente para castigar a los países que, en su opinión, intentan coaccionar al bloque. Pero el uso de esa herramienta, denominada Instrumento Anticoacción, requeriría el apoyo unánime y se considera en general una táctica de último recurso.

En cambio, los funcionarios europeos esperan en gran medida que Trump dé marcha atrás antes de llegar a ese punto.

Entre algunas personas del entorno de Trump, existe la creencia de que está fingiendo —para ver hasta dónde puede llegar para conseguir lo que quiere— y que no hay interés en una intervención militar. Pero eso sigue suscitando la preocupación de que los agresivos esfuerzos de Trump puedan dañar irreparablemente relaciones fundamentales.

E incluso mientras los funcionarios de ambos lados del Atlántico siguen adelante con las vías diplomáticas, sigue siendo un asunto delicado, dada la declaración de Trump de que la propiedad absoluta de Groenlandia tiene ahora una importancia “psicológica” y es una victoria que cada vez ansía más.

Y mientras funcionarios a ambos lados del Atlántico avanzan por canales diplomáticos, el asunto sigue siendo delicado, dado que Trump ha declarado que la propiedad absoluta de Groenlandia tiene ahora una importancia “psicológica”, y que se trata de una victoria que anhela cada vez más.

“Es inquietud”, resumió Bremmer, resumiendo el estado de ánimo de los funcionarios europeos que se preparan para la llegada de Trump a Davos. “Nadie sabe lo que va a decir, incluido, tal vez, él mismo”.

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Kristen Holmes y Kylie Atwood, de CNN, contribuyeron con este artículo.

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