La llegada del Nimitz a Panamá despierta desde elogios hasta críticas y dudas sobre la neutralidad del país
Por Elizabeth González, CNN en Español
Entre la expectativa y las críticas, el ingreso del portaaviones Nimitz, un buque de la Armada de Estados Unidos, en aguas panameñas no pasó desapercibido esta semana. Se trata de una embarcación con capacidad para alojar a 90 aeronaves, entre aviones y helicópteros, y capaz de soportar unas 100 mil toneladas. En su primera etapa de una gira por América latina, llegó a Panamá acompañado del destructor USS Gridley.
Estos buques estaban en la costa oeste de los Estados Unidos y ahora se reposicionan sobre el este, justo cuando hay tensiones entre Estados Unidos y Cuba, intensificadas después del operativo militar estadounidense que derivó en la captura del derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
La administración de Donald Trump busca estrechar alianzas con países que considera cercanos, a través de iniciativas como la Cumbre Escudo de las Américas, en la que el presidente Donald Trump convocó a una docena de líderes de la región para acordar acciones conjuntas en materia de seguridad. La llegada del Nimitz también fue leída en ese contexto en Panamá, por lo que generó divisiones en el escenario político.
Entre los primeros visitantes al Nimitz, además del embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, estuvo un grupo de diputados de la Asamblea Nacional, así como el alcalde de la ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi.
Varios de los diputados compartieron en sus redes sociales imágenes y su alegría de abordar el Nimitz y desataron una serie de cuestionamientos entre los usuarios. El mensaje del alcalde Mizrachi, sin embargo, generó incluso más críticas.
“Disney ni sabe. Locura. Qué experiencia más increíble conocer el USS Nimitz. Jamás pensé poder estar en un portaavión en mi vida y espero que mis historias te hagan sentir la experiencia como si estuvieras allí. Gracias por la invitación”, escribió el alcalde, quien también compartió fotos y videos.
Esa emoción fue cuestionada inmediatamente por defensores de causas nacionalistas en Panamá.
El comunicador Manolo Álvarez manifestó sus críticas a quienes celebraron la visita al portaaviones. “Como no jugaron con soldaditos de plomo en su infancia, ahora de “mayuyones” se exhiben felices en un barco de guerra de Estados Unidos que está en Panamá, y cuya misión es matar gente”, dijo en diálogo con CNN. “Y todo en medio de la guerra que Estados Unidos e Israel desataron contra Irán, y de la retaliación iraní”, añadió.
Pero más allá de críticas contra políticos, otros expresan un supuesto contrasentido en el discurso de neutralidad de Panamá.
“La presencia de estos buques me genera incomodidad por el simple hecho de que Panamá se supone un país neutro y la presencia de ellos (el destructor y el portaaviones) no indica esa neutralidad que tanto se profesa”, dijo a CNN Arturo Manzzo, un ciudadano que asegura, por el contrario, estos buques “comprometen al país”.
En ese sentido, el médico Xavier Sáez Llorens escribió en sus redes sociales que “Panamá ha sido tradicionalmente un país mediador de conflictos internacionales y con la neutralidad como bandera de una franja interoceánica que le sirve al globo terráqueo, sin excepciones”. Por eso, opinó, “subirse emocionado a un barco destructor estadounidense es carecer de dignidad política y nos pone en riesgo, como nación, de sufrir consecuencias imprevistas a futuro”.
CNN intentó contactó al alcalde Mizrachi para obtener comentarios sobre las críticas y está a la espera de respuesta.
Este domingo, durante una ceremonia en el destructor Gridley, un buque de guerra que navega como centinela del portaaviones Nimitz y que está anclado en el puerto de cruceros de Amador, en la ciudad de Panamá, el embajador de EE.UU. en el país se refirió a la importancia de que haya sociedad entre ambos países para proteger el Canal de Panamá.
El embajador dijo que este recorrido y los ejercicios conjuntos destacan el “compromiso con un entorno marítimo seguro, el libre flujo del comercio a través del canal y la histórica amistad” entre Estados Unidos y Panamá. “El canal es una arteria estratégica para el comercio mundial y protegerlo de amenazas como el narcotráfico y el crimen organizado, es una responsabilidad que asumimos juntos”, aseguró.
En la misma actividad en el destructor Gridley, que tiene radares y misiles de alta tecnología, CNN preguntó al ministro de Seguridad de Panamá, Frank Ábrego, sobre los señalamientos de que, supuestamente, la presencia de los dos buques compromete al país y su seguridad.
“Ellos (los militares de EE.UU.) andan en un ejercicio a nivel hemisférico. Eso es todo el mensaje que yo puedo decir. No nos compromete en nada en particular, considero yo”, dijo Ábrego.
Previamente CNN preguntó al ministro para Asuntos del Canal, Jose Ramón Icaza, sobre el mismo tema. “Esto forma parte de una travesía normal como cualquier otro buque de guerra que pasa por nuestro país. Este es un recorrido hacia el sur, Sudamérica, tiene varias paradas en Sudamérica, tanto en el lado pacífico, como el lado atlántico, hasta llegar a la costa este de Estados Unidos, o sea que no hay de qué preocuparse”, aseguró Icaza.
El portaviones USS Nimitz es una embarcación de propulsión nuclear y el más antiguo en su tipo, de Estados Unidos. Según el embajador Kevin Marino Cabrera, este buque tiene 51 años y está en su último año de servicio.
Por sus dimensiones, no cabe por el tercer juego de esclusas del Canal de Panamá, es decir, por el canal ampliado, ni tampoco pasa, por su altura, por debajo del Puente de Las Américas, en la capital panameña.
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