Marcelo Ebrard en CNN: “Abandonar el T-MEC significa inflación, dislocar cadenas productivas y crear mucho miedo”
Por Andrés Oppenheimer y Joaquin Doria, CNN en Español
México es un actor de peso en América Latina y su economía está fuertemente atada a la de Estados Unidos. Por esto, el cambiante contexto global, con guerras en Medio Oriente, precios de la energía en ascenso y un Donald Trump que sacude el tablero de la geopolítica global no le es ajeno.
En ese marco, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, dialogó con Andrés Oppenheimer en CNN y analizó cómo una eventual prolongación de las hostilidades en Irán podría afectar al país. Además, consideró que, si bien esto podría tener “algunas ganancias de corto plazo, el saldo neto, cada semana que pasa, tenderá a ser más negativo que positivo”.
Con relación a las cuestiones regionales y a las asperezas con su principal socio comercial, habló sobre las dudas en torno a qué decisión tomará Trump respecto a la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El acuerdo multilateral, clave para las economías norteamericanas, ha estado en el centro de las discusiones luego de que el mandatario estadounidense amenazara con abandonarlo y lo criticara públicamente, siguiendo la línea de su política arancelaria.
Ebrard explicó cómo avanzan las conversaciones entre los países y aseguró que abandonar el tratado tendría efectos negativos para las tres naciones.
Otro de los puntos controversiales a los que se refirió el funcionario es la relación con Cuba: anticipó que el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum seguirá enviando ayuda a la isla pese a las presiones estadounidenses para que cese, en medio del embargo económico y energético que Washington mantiene sobre La Habana.
Además, profundizó en temas domésticos, como el crecimiento menor a lo esperado de la economía mexicana en el último tiempo y los posibles efectos la reforma judicial, aprobada en 2024, sobre la llegada de inversiones.
La que sigue es una versión editada de la entrevista de Marcelo Ebrard en Oppenheimer Presenta.
-Secretario, ¿le va a beneficiar a México el aumento de los precios del petróleo o el efecto neto podría ser negativo por otros motivos?
-Yo pienso que entre más tiempo tome este conflicto, más efectos de carácter negativo tendremos, igual que muchos otros países. Para empezar, por nuestro vínculo muy cercano con la economía de EE.UU., y si Estados Unidos tiene inflación y/o pierde dinamismo, pues nos va a afectar muchísimo. Y si bien tenemos algunas ganancias de corto plazo en cuanto al tema de petróleo, porque exportamos, somos un país exportador de petróleo, pues también importamos gasolinas. Y, finalmente, yo creo que el saldo neto, cada semana que pasa, tenderá a ser más negativo que positivo.
-Cuando usted decía a largo plazo, ¿cuánto es ese largo plazo? ¿Estamos hablando de que los precios del petróleo se mantienen altos hasta fin de año o más tiempo?
-Sí, si se mantienen este año o si llegamos más allá del verano, pienso que los efectos serán negativos para nosotros, como para Estados Unidos, son dos economías muy vinculadas.
-¿Sólo por el petróleo, o también se podría resentir el turismo? Lo pregunto porque estamos muy cerca del Mundial de fútbol, que, por supuesto, se va a jugar en Estados Unidos, Canadá y México.
-El turismo no necesariamente, porque yo lo que veo es que la mayor parte de las líneas aéreas van a tratar de no repercutir en precios a muy corto plazo por el Mundial, pero me preocuparía más cómo va a evolucionar la economía en EE.UU. y en otras partes del mundo.
Si te pones a ver dónde es el impacto mayor de esta guerra, es en Asia, porque dependen del petróleo y gas que proviene de esa zona. Entonces, esa inflación y los efectos en Asia, si a la postre significan un menor dinamismo económico, van a afectar a todo el mundo.
Lo que le da el carácter de global a este conflicto es que está el estrecho de Ormuz por donde transita buena parte del tráfico internacional de petróleo y de gas. Entonces, evidentemente, entre más tiempo dure, mayor el impacto para Asia, para Norteamérica y para nosotros.
-Pero ¿qué hay del argumento contrario? Uno podría pensar que cuanto más dure el conflicto de Irán, más empresas multinacionales van a querer reducir su dependencia de China y del resto de Asia para sus suministros, y podrían querer mudar más fábricas de Asia a México para exportar a Estados Unidos.
-Eso yo creo que es un factor que ya está ocurriendo, independientemente de la guerra de Irán y de los precios de la energía. De hecho, la energía más barata que vas a encontrar, sobre todo en términos de gas, es en México y en EE.UU. Entonces a eso agrégale un factor geopolítico. Muchas empresas cuyo mercado principal está en Norteamérica tenderán a producir lo más que puedan en México, en EE.UU. y en algún grado en Canadá, si es el caso.
Por ponerte un ejemplo: McDonald’s siempre traía sus vasos y todos los juguetitos de Asia, y este año empezaron a producir en México ya estos materiales que antes no se producían en nuestro país. Esto significa más o menos que en año y medio vas a duplicar lo que es la industria del juguete que tenemos en México. Entonces eso ya está ocurriendo.
-La revista británica The Economist dijo hace pocos días que la economía de México está estancada. La revista citó que el año pasado, durante el primer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la economía creció apenas un 0,8%, o sea, casi nada. ¿Qué responde a las críticas de que la economía de México está estancada, y lleva más de seis años estancada?
-Diría que ha sido una reflexión que ya tiene tiempo, recordarás aquel muy famoso artículo por allá de 2010. “¿Por qué México no crece más?”.
Entonces, es evidente que la explicación de corto plazo tiene que ver con esta incertidumbre que estamos viviendo. Evidentemente, el año pasado y este año hemos tenido una grave incertidumbre, además de lo que te acabo de referir, que ya es un fenómeno que venimos viendo en todo el siglo. Esta incertidumbre nos ha perjudicado mucho, me parece.
Por ejemplo, la tendencia que tenía de nearshoring (traslado de producción a otros países) en 2023, 2024, ha perdido dinamismo por los cambios en la política arancelaria y otra serie de cambios en donde no se ve claro a dónde vamos a llegar en cuanto a las nuevas reglas del juego. Eso tiene que ver ahora, lo vamos a tratar con la revisión del Tratado de Libre Comercio, pero en general para todo el mundo es claro que las reglas comerciales cambiaron y el supuesto básico es que teníamos un sistema organizado en base a una competencia donde no importa tanto dónde se hace algo, sino qué calidad tiene y qué precio tiene. Y lo estás cambiando por un sistema en donde te fijas de manera intervencionista, unilateral, fijas el costo relativo que cada uno tiene que pagar en función de dónde lo hace. Ese es otro principio de organización económica. Entonces este segundo principio ha llevado a frenar muchísimas inversiones, porque tienes un amplio margen de incertidumbre y tienes que ajustarte a esas nuevas reglas. Entonces creo que eso también está operando, jugando para frenar las inversiones tanto la inversión extranjera como la inversión nacional.
-Secretario, usted decía recién que el motivo por el que la economía de México está estancada es por la incertidumbre causada por factores externos. Obviamente, hay algo de eso. ¿Pero qué responde a los argumentos de los economistas críticos que dicen que México no está captando toda la inversión que tendría que estar captando de las empresas que se están yendo de China? Porque la inversión extranjera a China se desplomó desde el 2021, pero México captó poquísimo de eso. La mayoría de esas inversiones se fueron a Vietnam, a India, a otros países. ¿Qué responde a la crítica de que el gobierno de López Obrador y el actual gobierno no lograron captar casi nada de esa inversión?
-No, yo creo que esa crítica… tienes que, como hacer una disección en dos. Hay una inversión que se va a quedar en el perímetro de Asia porque Asia es la economía que está creciendo más rápido en el mundo. Los mercados más grandes están en Asia. Si bien la economía más grande del mundo sigue siendo EE.UU., las tendencias de crecimiento de la India, de Indonesia, de muchos países de Asia son considerables y no cabría esperar que haya una migración de toda la inversión hacia Norteamérica. No pienso que eso vaya a ocurrir.
Hoy hay una discusión de qué parte es la que puedes captar. Pensamos, con los cálculos que tenemos a la mano, que aproximadamente el 11% de lo que es la inversión instalada en Asia hoy puede ser atraída a México a partir de este año. Sobre todo, este y lo que nos resta del sexenio, una vez que hayamos reducido la ventana de incertidumbre, si es que acaso se puede reducir sensiblemente con nuestros esfuerzos. Si no se podía reducir sensiblemente, pues habrá que contar con que, aún con incertidumbre, puedes atraer ese porcentaje. Pienso que eso sí lo vamos a lograr.
Yo veo que empieza a haber un movimiento, no con la velocidad que quisiéramos. ¿Qué frena? Pues que tienes una incertidumbre muy grande. Hemos tenido anuncios de inversiones de US$ 5.000 o 6.000 millones. Pero el ritmo te lo dicen sus propios directivos, pues depende mucho de las decisiones que vayan viendo que tome el gobierno de los Estados Unidos. Entonces, eso sí frena y pienso que, pues por lógica, tendremos que ir hacia un cierre o una reducción de esa incertidumbre en los próximos meses y en los dos años por delante. Pero eso simplemente es una expectativa; es lo que sería lo lógico, lo sensato, no es algo que puedas garantizar.
Conclusión: una buena parte de la inversión extranjera va a seguir estando en Asia. Otra parte de la inversión extranjera podemos atraerla nosotros. Competimos ahí junto con EE.UU. Hay cosas que Estados Unidos no va a poder hacer. Por ejemplo, manufactura avanzada, robótica. Y México tendrá una parte de ese flujo de inversión extranjera que no sé, me parece que el argumento puede ser injusto por el corto plazo y segundo, el nivel de incertidumbre que tenemos enfrente, pero estructuralmente creo que nos va a ir bien.
-¿Qué responde a las críticas de que la economía no crece porque los empresarios no invierten y que no invierten por falta de seguridad jurídica? Dicen, por ejemplo, que la reforma judicial reciente de México le ha dado más poder al partido de gobierno en el sistema de justicia, y citan en la reciente medida de quitarle beneficios impositivos a las organizaciones no gubernamentales que luchan contra la corrupción. Entonces, ¿qué le responde a quienes critican al Gobierno por no ofrecer seguridad jurídica para que las empresas inviertan más?
-Yo creo que más bien vería, es muy pronto para evaluar una reforma tan profunda. Déjame ser muy breve sobre la reforma judicial. La última reforma judicial se hizo en la época del doctor Zedillo. ¿Por qué? Breve, porque había mucha corrupción. Te hablo de fines del siglo pasado. Después de eso, se siguieron dando muchos casos de corrupción.
Quizá el diagnóstico más drástico es el propio diagnóstico que presentó el presidente de la Suprema Corte de Justicia, (Arturo) Zaldívar, en uno de sus informes. Quizá sea el diagnóstico más duro que por lo menos yo vi no solo sobre la persistencia de la corrupción, sino la pregunta era ¿con ese Poder Judicial podemos tener los niveles de seguridad que queremos? Entonces, al final se llegó a la conclusión de decir: hagamos algo más drástico, que sea un proceso electivo, abierto y cambiemos todo el Poder Judicial. Tiene muchos riesgos. Llegaste a eso porque ya hiciste todas las anteriores. Ahora es muy pronto para dar una evaluación de todo lo que significó esa reforma.
Entonces, a mi modo de ver, está funcionando y tenemos que darle un tiempo de maduración. Es muy pronto todavía para poder hacer un corte general. Sin embargo, yo pensaría que hay ya una visión clara de que la independencia que tiene la Corte sí es real, no es algo ficticio, no pasó lo que muchos suponían. Es decir, los electos sienten que tienen la misma legitimidad que el Poder Ejecutivo y no al contrario.
-Sí, pero la oposición y muchos críticos dicen que los jueces están siendo elegidos con toda la fuerza y el financiamiento y el apoyo político del partido de gobierno, y por lo tanto ganan los jueces oficialistas…
-Pero no está subordinado al gobierno. Y esto lo estoy viendo yo en las decisiones específicas. No veo que se esté dando esa hipótesis de trabajo, porque esa es una hipótesis.
-Y qué hay del otro tema que le mencionaba, secretario, la reciente medida para quitarles beneficios impositivos a las organizaciones no gubernamentales que luchan contra la corrupción. ¿Por qué hicieron eso? ¿Qué necesidad hay? Si no hay un contrapeso, si el partido de gobierno de México tiene el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y, según la oposición, el Poder Judicial, ¿por qué no permitir contrapesos de la sociedad civil, de organizaciones no gubernamentales?
-El contrapeso no está dado porque les des una exención fiscal. Ahí habría muchos abusos también; habría que decirlo, respecto a quién sí puede tener esa exención y quién no la puede tener.
Yo no creo que vayan a desaparecer las asociaciones porque haya un cambio en su situación fiscal. La verdad no lo creo. Y tampoco pienso que el objetivo sea destruir a las organizaciones de la sociedad civil, porque van a seguir existiendo y creo que es bueno que sigan existiendo. La exención, más bien, habría sido primero muy cuestionada y, si tú revisas la lista, unos tienen y otros no tienen. ¿Por qué? No hay una explicación razonable.
Segundo, se han quitado condonaciones a todo género de instituciones, sean privadas o sean de otra naturaleza, de tipo civil, y esto es por los abusos que hubo; entonces pienso que eso es lo que animó la resolución de la Corte en ese sentido. No, no creo que su intención sea que desaparezcan las asociaciones civiles. De hecho, la mayor parte de las asociaciones civiles en México no tienen exención, Andrés, el noventa y tanto por ciento.
-Hablemos del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, que debe negociarse el 1 de julio. El presidente Trump ha dicho que no está seguro si quiere renovar el tratado. Y medios como Bloomberg han reportado que incluso Trump podría estar considerando salirse. ¿Cómo pintan las negociaciones en este momento?
-Nosotros ya tuvimos una primera ronda de conversaciones. En esa ronda de conversaciones tratamos primordialmente dos aspectos. Uno que tiene que ver con lo que acabo de explicar, de campos en los que tenemos que trabajar juntos. Y el segundo, que tiene que ver con tratar de afinar qué es lo que cada país busca en esta revisión del tratado. Entonces México presentó ya su postura, que sería que no nos conviene generar incertidumbre en Norteamérica cuando nuestros principales competidores no tienen incertidumbres. Por lo tanto, propusimos que el tratado pueda ser renovado una década más y, en todo caso, discutir cuáles son los cambios de reglas de origen que le interesan a EE.UU. Este detalle de esto último todavía no lo tenemos. Lo vamos a tener. Pero esta fue la primera reunión. En esa primera reunión, los representantes de EE.UU. nos dijeron “bueno, vamos avanzando de aquí a julio” y pues tienes diferentes escenarios.
Un escenario es que, en efecto, la revisión del tratado no concluya el día 1 de julio, sino que dure más tiempo, y en ningún caso prevemos, vimos o se nos manifestó que no se busque o no se quiera que siga adelante el tratado con las modalidades que se buscan. Ese es el punto medular, porque si no, ¿para qué hacemos conversaciones? No tendrían sentido.
-Trump también ha puesto en duda la renovación del tratado con Canadá, según se ha reportado. Si Canadá no es parte del acuerdo, ¿México podría firmar un acuerdo bilateral con Estados Unidos o uno bilateral con Canadá, o ambos?
-Vamos a suponer que EE.UU. nos dijera “no queremos que se renueve 10 años”. Está previsto legalmente que entras a un procedimiento donde cada año tienes una revisión, pero también dura una década. Es decir, no existe legalmente una vía clara para salirte intempestivamente del tratado y sustituirlo por otro tratado que no sé qué tiempo va a llevar.
A eso yo agregaría un razonamiento, pero es ya desde mi punto de vista personal, de que hacer una operación como sustituir al actual tratado por otro diferente justo antes de las elecciones puede ser sumamente complejo para la administración Trump. Yo no lo veo factible.
-¿Por qué no?
-Porque es muy complejo. Genera mucha incertidumbre. Somos los dos principales socios: México en primer lugar, y Canadá. Metes mucha incertidumbre para un gran número de empresas en EE.UU. y, más o menos, pues probablemente 10 puntos del producto interno bruto de Estados Unidos estén vinculados a esta decisión que estás documentando. Entonces no le vería yo un sentido.
-¿Pero qué impacto político tendría? ¿Aumentaría la inflación? ¿Qué pasaría?
-Creo que lo que pasaría es que le generaría muchos costos porque le vas a meter una incertidumbre, yo diría extrema, a muchas empresas que están vinculadas en los tres países.
Piensa, por ejemplo, la industria automotriz sería la más afectada en el plazo inmediato, porque no sabrías qué reglas van a imperar, puesto que desaparecería un documento, un tratado, unas reglas y el tiempo para poner otras puede tomar mucho tiempo. Entonces significa inflación, dislocar cadenas productivas, crear mucho miedo…
-O sea, afectaría los precios de los autos.
-Precios y empleos. No veo lógico hacer algo así.
Ahora la pregunta sería: si hicieras algo así, ¿para qué sería? ¿para lograr qué? Entonces no lo veo. Porque lo que tú quieras lograr, pues primero hay que plantearlo.
Nosotros llevamos trabajando ya con EE.UU. más de un año sobre este tema. Y bueno, déjame resumirte el punto de vista: entrando la administración Trump, la propuesta del presidente era aumentar 25% los aranceles a todo lo que se producía, lo que se exporta de México, con lo cual ya no tenías tratado. Eso fue el punto de entrada. Al día de hoy, más o menos 85% no están pagando aranceles. ¿Por qué? Por la interrelación extrema que hay entre México y EE.UU. Y eso va a seguir siendo válido. Cuanto más se acerque la elección, más válido será lo que acabo de decir.
-Entonces, resumiendo, secretario, para cerrar este tema: si pasara lo que usted cree que no va a pasar, pero admite que podría, teóricamente. Si el presidente Trump se retira del tratado. ¿Qué haría México?
-Tendríamos que ir, según lo dispuesto por las leyes de implementación del tratado en Estados Unidos y en el propio tratado, tendríamos que ir a un proceso anual de revisión de este.
¿Ahora, qué tan grave es eso? Pues llevamos todo este año revisando cosas del tratado y una coexistencia entre la norma 232 que establece aranceles con un tratado que establece no aranceles.
Es decir, para no ser confuso para quienes nos están siguiendo, veríamos algo similar a lo que hemos vivido este año. Es decir, cada año tienes que hacer una revisión, pues este año llevamos haciendo una prácticamente todo al año.
-Otro tema, secretario, que ha causado fricción entre Estados Unidos y México es Cuba. El presidente Trump presionó a México para que no mande más petróleo. México mandó ayuda humanitaria ¿México piensa hacer algo más?
-México va a seguir manejando ayuda humanitaria porque estamos muy preocupados.
Hay que recordar que Cuba está más cerca de México en términos físicos y en muchos otros, tal vez, que de EE.UU. Estamos muy preocupados por la crisis humanitaria que puede haber.
Es decir, imagínate tú que no tengas diésel para los hospitales, los ventiladores, todos los quirófanos, en fin. Entonces, la posición mexicana ha sido tratar de evitar el sufrimiento de la sociedad en la medida de nuestras posibilidades. Eso mismo seguiremos haciendo.
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