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El futuro de los precios del petróleo podría depender de China

Análisis de Stephanie Yang, CNN

Mientras Estados Unidos e Irán ultiman detalles para reabrir de forma permanente el estrecho de Ormuz y reiniciar el flujo de petróleo de Medio Oriente, el próximo movimiento del mercado puede depender de un país ausente de las negociaciones: China.

China, el segundo mayor consumidor de crudo del mundo, ha hecho todo lo posible para preservar los suministros después de que la guerra en Irán cortara el acceso de más de 11 millones de barriles de petróleo al día. Al reducir las importaciones, recurrir a vastas reservas y utilizar más energía limpia, China ha podido amortiguar el impacto de los precios más altos en el país, si no aliviarlo por completo.

Esas acciones también se han sentido en el mercado global.

Tras más de tres meses de guerra, algunos analistas predijeron que los precios del petróleo podrían dispararse hasta los U$S 200 por barril este año. Sin embargo, incluso cuando las pérdidas totales estimadas de suministro han superado los 1.000 millones de barriles de petróleo, los precios del crudo se han mantenido relativamente contenidos. Muchos analistas señalan a China como la razón principal.

“China ha desempeñado aquí un papel fundamental para amortiguar esto para el resto de Asia… y, con ello, amortiguar el impacto en la economía global”, dijo Daan Walter, director en Ember, un centro de pensamiento sobre energía.

El lunes, el Brent, referencia mundial, cayó por debajo de los US$ 78 ante las expectativas de que el estrecho de Ormuz, por el que fluye una quinta parte del petróleo mundial, reanude pronto el comercio normal. El Brent se negoció por debajo de los US$ 70 por barril en las semanas anteriores a que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, y se estableció en un máximo de cuatro años de US$ 114 por barril a principios de mayo.

Con la creciente influencia energética global de China, los analistas dijeron que su política y sus patrones de consumo serán decisivos para el mercado, independientemente de lo rápido que se reabra el estrecho de Ormuz.

En una nota de investigación a principios de este mes, analistas de Societe Generale escribieron que una pérdida del 7 % del suministro global de crudo por el embargo árabe de 1973 resultó en un aumento del 134 % en el precio del petróleo. Pero los precios no se han disparado ni de lejos tanto durante la guerra en Irán, pese a que el conflicto afecta al 14 % del suministro global.

Atribuyeron la contradicción en gran medida a China como “la mano invisible que está reequilibrando el mercado”, debido a su capacidad para frenar las importaciones de petróleo en alrededor de 3 millones de barriles por día, una cantidad casi igual a la demanda total de crudo de Japón.

China pudo recortar significativamente el consumo por varias razones. Antes de la guerra, China estaba acumulando inventarios de crudo de respaldo, ayudada por entregas baratas de petróleo sancionado procedente de Rusia e Irán, dijo Janiv Shah, vicepresidente de mercados petroleros en Rystad Energy.

Ahora tiene más de 1.000 millones de barriles de petróleo en reservas comerciales y estratégicas, de las que comenzó a tirar en mayo, dijeron los analistas.

“China ha estado poniendo un suelo a los precios”, dijo Shah. “Este año, ese patrón se ha invertido”.

El Gobierno también limitó las exportaciones de productos refinados como el diésel y la gasolina para asegurar el suministro interno. Eso ha desincentivado a las refinerías chinas, que se enfrentan a márgenes más bajos y están cortadas de los mercados exteriores, a comprar crudo en el mercado global.

Mientras tanto, el auge de los vehículos eléctricos en China ha compensado la necesidad del país de combustibles fósiles. Aproximadamente uno de cada dos nuevos ómnibus vendidos en China ahora es un vehículo de nueva energía. Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, la flota de vehículos eléctricos de China redujo el consumo de petróleo en alrededor de 1 millón de barriles por día el año pasado.

“Ha sido una válvula de escape maravillosa para el mercado global de crudo”, dijo David Fishman, director en el Lantau Group especializado en el sector energético y eléctrico de China.

Si bien es probable que los precios elevados sigan moderando la demanda de consumidores y refinerías, la capacidad de China para mitigar el shock de oferta global puede estar limitada al tiempo que pueda mantener sus reservas de combustible, dijo.

“Lo que no puede sostenerse para siempre son las reservas de crudo”, dijo Fishman. “Si los precios se debilitan, esperarías que lo primero que hicieran fuera volver a acumular reservas”.

Tras meses anticipando las consecuencias de la peor crisis petrolera de la historia, la Agencia Internacional de la Energía advierte ahora que una reapertura del estrecho de Ormuz podría desencadenar un exceso de oferta el próximo año.

En su informe mensual sobre el petróleo publicado el miércoles, la AIE pronosticó que el crecimiento de la oferta superará a la demanda el próximo año en 4,7 millones de barriles por día, a medida que la producción de crudo en Medio Oriente vuelva a niveles normales.

“Esto puede proporcionar un bienvenido respiro al mercado y una oportunidad para reponer inventarios agotados, o para crear nuevas reservas estratégicas, a medida que los países revisan sus estrategias y políticas energéticas en respuesta a la crisis”, escribió la organización en su informe.

Si bien se proyecta que la demanda mundial de petróleo crecerá el próximo año, la reciente inestabilidad ha reforzado el interés por la energía renovable, lo que también podría mermar el consumo de crudo a más largo plazo. China, líder mundial en vehículos eléctricos, baterías y energía solar, registró exportaciones récord de productos de tecnología de energía limpia en marzo tras el inicio de la guerra en Irán.

“Esta aceleración hacia la electrificación está cobrando impulso”, dijo Cosimo Ries, analista de Trivium China que cubre energía y automóviles. “Tendremos que ver cómo avanzan las negociaciones [EE.UU.-Irán], pero, en términos generales, este podría ser un gran momento para la descarbonización global”.

Muyu Xu, analista sénior de investigación de crudo en Kpler, una plataforma de inteligencia de materias primas, dijo que el exceso de oferta podría llegar tan pronto como el próximo mes. Si el estrecho de Ormuz se reabre rápidamente, eso significa que 100 millones de barriles de petróleo varado se inyectarían de nuevo en el mercado, dijo.

Mientras tanto, es probable que Irán aumente agresivamente su propia producción, en particular si se levantan las sanciones de EE.UU. Pero eso también podría hacer que el petróleo iraní sea menos atractivo para China, que lo ha estado comprando con descuento porque Irán, bajo sanciones, tiene pocas otras vías para vender.

Sin embargo, Xu añadió que muchos países ya han cubierto su demanda de crudo para el verano, y China podría volver a ser crucial para restablecer cierto equilibrio en el mercado.

“Esta es una imagen totalmente diferente a la de hace apenas dos meses”, dijo Xu. “Ahora mismo, el país que tiene la capacidad de absorber el exceso de oferta es China. Pero el problema es: ¿qué quiere comprar China?”

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