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Los dos mayores vecinos de Sudamérica llevan su relación a un mínimo. ¿Por qué Trump tiene mucho que ver?

Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español

La crisis entre Argentina y Brasil se ahondó a niveles inéditos desde el retorno a la democracia en ambos países con la degradación de las relaciones diplomáticas a la categoría de encargado de negocios, una decisión que Brasilia adoptó luego de los insultos del presidente Javier Milei contra su homólogo Lula da Silva. Pero el anuncio también va en paralelo al enfrentamiento del gobierno izquierdista con la administración de Donald Trump, que tiene una estrecha relación con la Casa Rosada en Buenos Aires y busca aumentar su asertividad en la región.

Que no haya embajadores lleva la tensión a mucho más que una nota formal de protesta para dos vecinos con una fuerte interdependencia económica.

“La relación es fundamental para ambos, para la estabilidad de Sudamérica. Consecuentemente, es un problema que hay que tratar de resolverlo”, dijo a CNN el diplomático argentino Fernando Petrella, exvicecanciller entre 1992 y 1996. Además, explicó que es un asunto que excede lo comercial. “Tiene que ver con seguridad, con la constatación de desarrollos nucleares, son temas estratégicos que afectan a todos: si empiezan a desconfiarse en cuanto al control de desarrollos nucleares, todos los vecinos se van a sentir nerviosos”, apuntó.

Para el politólogo brasileño Bruno Lima Rocha, que la tensión bilateral escale a estos niveles es “algo cercano a una insanidad”, y destacó que mientras Brasil es el mayor socio comercial de Argentina (tanto en importaciones como exportaciones en 2025), Argentina es el tercer socio solo por detrás de China y Estados Unidos. “Somos países de un desempeño económico complementario bastante grande”, resumió.

Lima Rocha apunta al tercer actor involucrado en lo que ya es un triángulo. “Brasil pasa por una situación grave: es blanco del Departamento de Estado (de EE.UU.)”, aseguró. El mismo martes, Washington canceló la visa de la embajadora brasileña en Washington, lo que el Gobierno de Lula consideró que es otro intento de interferir en las elecciones presidenciales del gigante sudamericano en octubre, como también lo hizo cuando negó el visado a dos funcionarios estadounidenses.

“Más allá de las vicisitudes e idiosincrasia de los países, hay un esfuerzo de presión diplomática continental de los países alineados con Trump y (el secretario de Estado, Marco) Rubio. Milei aprovecha la situación, se autoinstrumentaliza para ser útil a la política externa de Trump”, agregó el analista político.

Cuando Milei insultó a Lula en propio territorio brasileño, en un viaje de respaldo al candidato opositor Flávio Bolsonaro, también criticó al juez Alexander de Moraes, una figura prácticamente desconocida en Argentina. No solo es quien le negó a Milei una visita a Jair Bolsonaro durante su gira en julio, también fue objeto de sanciones del Departamento de Estado de EE.UU. por el proceso contra el exmandatario por complot golpista.

Milei, que hace eco de la política exterior de Washington y busca una simbiosis, también apunta a liderar lo que llama “la ola azul”, un grupo de mandatarios latinoamericanos de derecha alineados con la Casa Blanca.

“No se puede separar a Trump de Milei”, dijo a CNN el politólogo Maurício Santoro, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). “Las declaraciones más agresivas y las críticas al Supremo Tribunal de Justicia tienen que ver con esta coyuntura internacional, el retorno de Trump a la presidencia y su política de interferencias en América Latina”, consideró.

Además, señaló que las fuertes diferencias ideológicas entre Milei y Lula preceden al retorno del republicano a la Casa Blanca, pero ese hecho cambió el vínculo. “Con Trump en la presidencia, Milei se convirtió en alguien más agresivo, con más voluntad de interferir. No se puede separar las actitudes de este escenario”, dijo Santoro.

Santoro indicó que la crisis bilateral “es un cambio para peor”, ya que hasta ahora la mala relación entre los presidentes no había permeado en los canales institucionales. “Había un buen diálogo a nivel de embajadores, de ministerios, una cooperación muy buena entre los dos gobiernos. Por ejemplo, hicieron acuerdos sobre el gas natural de Vaca Muerta que es importante para Brasil”, subrayó.

Sin embargo, consideró que por el momento no prevé impactos en el comercio ni grandes consecuencias prácticas. “Creo que seguirá de esta manera, en contraste con lo que pasa entre Brasil y Estados Unidos, donde los conflictos también son comerciales y económicos. El Mercosur está en un momento interesante, hay negociaciones con Canadá, Corea del Sur, caminando hacia adelante, después de muchos años de estagnación”, rescató.

Petrella también consideró que la crisis bilateral no debería tener un impacto comercial y apuntó que Argentina tiene una postura “funcional” al arreglo, por las declaraciones del canciller Pablo Quirno en las que remarcó que el país no tomaría medidas diplomáticas. El miércoles, el ministro descartó en conferencia de prensa un pedido de disculpas, pero agregó: “Para pelearse hacen falta dos, no cuenten con Argentina para eso”.

Petrella reiteró que la Cancillería de Brasil tiene un servicio muy profesional y lamentó el retiro del embajador. “Es bueno que las cámaras y que todos aquellos que tienen negocios e intereses muevan un poco su reloj para que el tema no escale”, dijo Petrella.

Lima Rocha también destacó la tradición profesional y pragmática de la Cancillería de Brasil, pero apuntó a las dificultades del contexto. “Si estuviéramos en tiempos normales, nada iría a influir en la relación, pero como están las cosas, no veo muchos pasos concretos para un reacercamiento”, dijo el politólogo.

El internacionalista argentino-brasileño Gustavo Pérego, director de negocios de la consultora Abeceb, enfatizó que no habrá efectos económicos por la crisis diplomática. “Para nada afecta en lo más mínimo la relación comercial, de inversiones, etcétera. Ni por casualidad”, dijo.

Pérego, quien no cree que Washington tenga un rol protagonista en la relación de los vecinos sudamericanos, aseguró que la situación le sirve tanto a Milei como a Lula de cara a su base interna. “Ambos están ganando con esta minicrisis. (…) Lula está utilizando tanto a Trump como ahora a Milei por lo que pasó, con la idea de soberanía y que está defendiendo los intereses del país”, comentó el profesor de Análisis de Riesgo Político en la Universidad del CEMA.

Según consideró, “todo esto acá es humo hasta que pase las elecciones”, que se realizarán en octubre y una probable segunda vuelta semanas después.

En esa línea, Santoro afirmó que habrá “más incidentes desagradables, más agresividad, por lo menos hasta las elecciones”, pero que se limitarían al ámbito político.

“Lula convirtió el tema de la soberanía, la defensa de los intereses brasileños, en una de sus principales consignas. Hasta un cierto punto, es interesante el conflicto con Milei, es parte de su retórica de campaña”, coincidió. “En general el conflicto lo ayuda, pero hay un límite hasta dónde puede manejar este tipo de conflictos. Hay gente que va a quedar sin trabajo (por los aranceles de Estados Unidos)”, advirtió.

La injerencia de Trump ya se había medido bajo esa lectura desde hace un año, pero todavía está por verse cómo puede influir la participación directa de Milei en campaña.

Para Lima Rocha, el “ya no está el encantamiento” de algunos sectores con el líder ultraderechista. “La percepción era de haber contenido la inflación, que el tipo de cambio no se disparó, que la economía seguía estable y sería un mérito de Milei, pero ahora los medios dicen que el costo de vida es altísimo, que crece la informalidad y la reforma laboral cayó muy mal”, comentó. Según analizó, la cautela del votante indeciso podría alejarse del planteamiento “disruptivo y rabioso” del presidente argentino.

Desde que Trump volvió a la Casa Blanca, ninguno de los candidatos apoyados abiertamente por Trump ha sufrido una derrota en América Latina y Brasil se presenta como el mayor desafío.

La apuesta de Milei puede tener un doble triunfo en noviembre o una doble derrota, con las presidenciales en Brasil y las elecciones de medio término en Estados Unidos. Petrella dijo que es pronto para saber si le sumará o restará a Bolsonaro, pero remarcó que “los pueblos reaccionan con instinto nacional”, por lo que afirmó: “Puede ser un tiro por la culata”.

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