¿Qué es Candida auris, el hongo que contamina entornos sanitarios?
Por Diana Anos, CNN
Los casos de Candida auris, un hongo presente en centros de atención médica, están aumentando rápidamente este año, según informan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU.
Hasta el 25 de julio, se habían notificado 3.437 casos clínicos en 27 estados, según datos de los CDC. La agencia registró 4.290 casos clínicos durante todo el año pasado.
C. auris representa una preocupación principalmente para las personas hospitalizadas. El número total de casos clínicos ha ido en aumento desde su detección en EE.UU. en 2016, señalan los CDC. Aunque el ritmo de propagación se ha ralentizado en los últimos años, sigue siendo una “amenaza crítica para la salud pública”.
Candida auris es una levadura —un tipo específico de hongo— que se propaga mediante el contacto con objetos y personas contaminados, según el Dr. Graham Snyder, director médico de prevención de infecciones y epidemiología hospitalaria del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh.
Una característica común, señaló Snyder, es su capacidad para propagarse y persistir en entornos sanitarios, incluidos hospitales y residencias de ancianos, ya que puede resistir ciertos productos de limpieza. Afecta con mayor gravedad a personas con enfermedades preexistentes.
“Aprendimos rápidamente que Candida auris tiene una gran capacidad para permanecer en el entorno —algo que no ocurre con todos los tipos de patógenos o gérmenes que pueden propagarse por el ambiente—, por lo que prestamos especial atención a la limpieza y desinfección del entorno cuando sabemos que alguien tiene Candida auris”, afirmó Snyder.
El primer caso de C. auris se detectó en Japón en 2009; el primero en Estados Unidos se identificó en 2016, según los CDC. La agencia califica a C. auris como una “amenaza urgente”, ya que a menudo presenta multirresistencia a los fármacos, lo que significa que ciertas cepas pueden ser resistentes a las tres clases de medicamentos antimicóticos utilizados para tratar infecciones por hongos.
Existen dos formas en las que una persona puede tener C. auris, explicó el Dr. Scott Roberts, profesor asociado de prevención de infecciones en la Universidad de Yale. La primera, la colonización, se produce cuando el hongo aparece en la piel de la persona y, en la mayoría de los casos, es asintomática. La segunda forma, la infección, se produce cuando el microorganismo entra en el cuerpo a través de una lesión en la piel.
C. auris puede detectarse mediante un frotis de la axila o de la zona de la ingle.
“La mayoría de las veces, las infecciones se producen a través del torrente sanguíneo. Se produce una entrada a través de la piel en algún punto; tal vez el sistema inmunitario no funciona tan bien como debería. El organismo no logra combatirlo y se desarrolla una infección grave”, señaló Roberts.
Aunque la cifra de casos de este año pueda parecer alarmante, el Dr. Nitipong Permpalung, director de investigación en micología de la Universidad Johns Hopkins, señaló que también ha aumentado el número de pruebas de detección que distinguen entre las personas colonizadas por C. auris y las que presentan una infección activa, lo cual podría explicar en parte el incremento de las cifras.
“Debemos entender la diferencia entre una prueba de detección positiva y un caso clínico confirmado, y partir de ahí; no obstante, comprendo la preocupación. Es necesario obtener más datos y seguir investigando en este ámbito para mejorar la atención”, afirmó Permpalung.
El Dr. Ilan Schwartz, profesor asociado de medicina en la Universidad de Duke, explicó que este hongo puede provocar síntomas como fiebre, presión arterial baja o frecuencia cardíaca elevada, así como una afección peligrosa denominada sepsis, cuando penetra en el torrente sanguíneo. Dado que se propaga con mayor frecuencia en entornos sanitarios, indicó Schwartz, afecta principalmente a personas que ya padecen otros problemas de salud.
Al igual que muchos gérmenes que pueden ser potencialmente mortales “en las circunstancias precisas”, señaló Schwartz, estas infecciones pueden volverse graves y letales en pacientes vulnerables, como aquellos que reciben quimioterapia, se recuperan de una cirugía o toman antibióticos.
“Por lo general, esto afecta a pacientes que ya están hospitalizados y bajo supervisión médica; por tanto, el equipo de atención sanitaria debería detectar rápidamente si presentan signos de una infección generalizada. No creo que sea algo de lo que los particulares deban estar pendientes”, afirmó Schwartz.
Roberts indicó que las personas hospitalizadas o que residen en centros de atención médica deben estar atentas a los síntomas de la sepsis, tales como fiebre, ritmo cardíaco elevado y presión arterial baja.
Lo más importante que pueden hacer las personas si su médico detecta el hongo, señaló Roberts, es informar a quienes conviven con ellas o a quienes las rodean en el centro de atención. Además, es fundamental lavarse las manos y evitar compartir equipos médicos sin haberlos desinfectado previamente.
Aunque C. auris sigue propagándose, los hospitales y las residencias de ancianos pueden realizar pruebas de detección para identificar el hongo y, potencialmente, aislar a los pacientes como medida de prevención de infecciones, explicó Roberts.
“No tengo mucha confianza en que todos los centros puedan hacerlo; de hecho, ahora mismo ni siquiera sabemos la magnitud del problema, ya que muchos lugares no realizan pruebas para detectarlo o carecen de la capacidad de laboratorio necesaria para identificarlo”, comentó Roberts.
Roberts señaló que, una vez que el hongo ha colonizado a una persona, el tratamiento se centra generalmente en abordar los síntomas que vayan surgiendo.
“Lamentablemente, no hay mucho que hacer”, dijo Roberts. “Se trata más bien de ser conscientes de su presencia, ya sea en los análisis o en la habitación del paciente”.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
