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Entran en vigor aranceles de represalia de Canadá mientras Trump amenaza con prohibir venta de aviones Bombardier en EE.UU.

Por Elisabeth Buchwald y John Liu, CNN

El presidente Donald Trump amenazó este lunes con prohibir la venta de aviones Bombardier canadienses si no se fabrican en Estados Unidos, horas antes de que Canadá impusiera aranceles de represalia por valor de US$ 20.000 millones a productos estadounidenses, que entraron en vigor a las 00:01 del martes (hora de Miami).

El primer ministro canadiense, Mark Carney, se ha mantenido firme en las contramedidas del país y ha dado a entender que responderá de la misma manera ante cualquier acción comercial que Trump promulgue en el futuro.

Esta última disputa marca un nuevo capítulo, más violento, en la guerra comercial que se intensifica rápidamente entre ambos países.

Los nuevos aranceles incluyen la duplicación de los impuestos sobre el aluminio y el acero estadounidenses al 50 %, igualando la tasa que Estados Unidos aplica a los metales procedentes de Canadá.

Los productos de papel, los materiales de construcción, los electrodomésticos y los bienes agrícolas también se verán afectados por nuevos gravámenes.

Las negociaciones comerciales entre ambas naciones, principales socios comerciales, fracasaron el mes pasado en el último momento.

Trump había pospuesto inicialmente el plazo que él mismo se había fijado para los aranceles, alardeando de un acuerdo que estaba al alcance.

Sin embargo, las dos partes no lograron superar sus diferencias restantes mientras los negociadores discutían los detalles finales.

Desde entonces, Trump y Carney han intercambiado ataques cada vez más mordaces.

Trump llegó incluso a cambiar el nombre del lago Ontario a “lago América”, amenazó con duplicar los aranceles a los automóviles al 50 % el 1 de enero, y ahora ha amenazado con prohibir que una de las principales compañías aeronáuticas de Canadá venda en Estados Unidos a menos que fabrique allí.

“Si quieren nuestro mercado, deben construir aquí y dejar de tratar a Estados Unidos como una “alcancía””, manifestó Trump en una publicación de Truth Social el lunes. CNN se ha puesto en contacto con la Casa Blanca en relación con la prohibición propuesta.

En respuesta a CNN, la empresa con sede en Montreal afirmó que mantiene una importante presencia manufacturera en Estados Unidos y que ha continuado expandiéndose en el país.

“La industria aeroespacial estadounidense es una clara ganadora en materia de comercio y exportaciones. Bombardier contribuye significativamente al sector, creando decenas de miles de empleos en todo Estados Unidos”, declaró.

A lo largo de las negociaciones comerciales, Carney ha acusado a los estadounidenses de no negociar con seriedad.

“Cuando los estadounidenses dejen de usar memes, de lanzar indirectas, de intentar hacerse los duros y empiecen a tomarse en serio esas conversaciones, podremos tenerlas”, indicó Carney la semana pasada.

La creciente guerra comercial entre ambos países vecinos se desarrolla a tan solo dos meses de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, lo que obliga a los republicanos que compiten en distritos electorales reñidos a explicar su postura sobre los aranceles impuestos por el presidente.

Entre ellos se encuentra la senadora Susan Collins de Maine, quien se enfrenta a una difícil contienda por la reelección y ha criticado los aranceles de Trump.

La ministra de Industria de Canadá, Mélanie Joly, declaró que el Gobierno está diseñando específicamente sus contramedidas para “ejercer presión política” sobre la administración Trump y lograr que reconsidere sus acciones.

Sin embargo, Ottawa eximió a los productos del mar estadounidenses del arancel del 25 %, una medida que evitó un impacto potencialmente significativo en industrias de estados clave como Alaska y Maine.

Es casi seguro que Trump responderá a estas contramedidas, lo que provocará otra respuesta de Carney. Este próximo intercambio de represalias podría afectarle más directamente.

El primer ministro de Ontario, Doug Ford, ha declarado que su provincia podría imponer restricciones a las exportaciones de electricidad a los estados fronterizos a los que abastece, como Nueva York y Michigan.

Funcionarios canadienses afirmaron que sus homólogos estadounidenses presionaron a Canadá para que modificara las normas que regulan la visibilidad del contenido canadiense y en francés en las plataformas de streaming, así como los requisitos de etiquetado de productos en inglés y francés.

Carney ha defendido estas protecciones como fundamentales para la cultura canadiense.

“Para los estadounidenses, las preguntas sobre el idioma francés, la cultura quebequense, la cultura francófona y la cultura canadiense son motivo de irritación. Aquí en Quebec, aquí en Canadá, son derechos, derechos fundamentales”, señaló Carney el mes pasado.

Mientras tanto, Trump declaró: “¡Jamás interferiría con los canadienses que hablan francés!”. Añadió en una publicación de Truth Social que consideraba la postura de Carney hacia Estados Unidos como un intento de fortalecer su base política.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha negado que las discusiones sobre los requisitos del idioma francés fueran la causa del fracaso de las negociaciones.

Carney lo presentó como un cambio radical respecto a las conversaciones previas. “De repente, ya no les importan el idioma ni la cultura canadienses ni esos elementos. Si no les importaran, no deberían haberlos incluido en el acuerdo”, declaró Carney la semana pasada.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, afirmó que el acuerdo fracasó debido a las peticiones de última hora de los funcionarios comerciales canadienses, entre ellas la exención de aranceles para camiones.

Actualmente, Estados Unidos impone un arancel del 25 % a estos vehículos, con exenciones para la parte de cada vehículo que cumple con el acuerdo comercial trilateral entre Estados Unidos, Canadá y México, negociado por Trump durante su primer mandato.

El mismo arancel del 25 % se aplica a los automóviles y sus autopartes.

Como parte del acuerdo preliminar, Estados Unidos accedió a reducir los aranceles a los automóviles al 15 %, “con la posibilidad de bajarlos al 7 %”, declaró Greer en una entrevista con CBC News en agosto. También mencionó que acordaron reducir a la mitad los aranceles al acero y al aluminio, hasta el 25 %.

Al margen de la cumbre del G20 la semana pasada, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, sugirió que su país tiene ventaja en la guerra comercial. “No creo que se pueda entrar en un intercambio de represalias con alguien que es 13 veces más grande que uno”, declaró en una entrevista con CNBC el 31 de agosto.

Si bien es cierto que la economía estadounidense fue 13 veces mayor que la canadiense en términos de producto interno bruto el año pasado, eso no significa que Estados Unidos pueda salir ileso.

Sin embargo, Trump declaró el viernes que Estados Unidos ahorraría dinero cortando el comercio con Canadá. “Si no comerciamos con Canadá, si simplemente ponemos fin a todo el comercio con Canadá, nos ahorraríamos US$ 90.000 millones”.

Sin embargo, la relación comercial entre Estados Unidos y Canadá es tal que ambas partes dependen la una de la otra para obtener bienes que no pueden sustituirse fácilmente con otros socios comerciales, lo que multiplica el perjuicio que sienten ambas partes, independientemente del tamaño de sus economías.

En general, cuando estalla una guerra comercial, la economía más pequeña tiene más que perder que la más grande, afirmó Ari Van Assche, profesor de negocios internacionales en HEC Montréal, especializado en comercio internacional.

Esto se debe a que las economías más grandes tienden a depender menos del comercio para acceder a bienes y servicios que las economías más pequeñas.

Tomemos, por ejemplo, la fábrica de automóviles de Ford en Windsor, Canadá, que produce motores especializados para algunos de los camiones más grandes del fabricante estadounidense.

“Para Ford es difícil decir: ‘Ah, no hay problema. Ahora lo importaremos de México’, porque los componentes fabricados en México son muy diferentes”, declaró Van Assche a CNN.

Dado que las empresas suelen negociar los contratos de precios con mucha antelación a la llegada de las mercancías a los puertos, es poco probable que los consumidores de ambos lados de la frontera vean los efectos inmediatos de los nuevos aranceles, afirmó Gordon Hanson, profesor de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard que estudia el comercio y la inmigración.

Pero para el próximo verano, podrían ver precios notablemente más altos.

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