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Gavin Newsom dejará el cargo en enero. En Carolina del Sur, da un adelanto de lo que podría venir después

Por Edward-Isaac Dovere, CNN

El gel para el pelo resistió, en su mayor parte, el sudor pegajoso del Lowcountry.

Entre eventos en Carolina del Sur, ahora plenamente consolidado como el primer estado en celebrar primarias presidenciales demócratas, Gavin Newsom reconoció que el viaje de la semana pasada sí formaba parte de sus esfuerzos por tantear el terreno para una posible campaña.

“Obviamente, es uno de los primeros estados del calendario, pero, ya saben, yo ya tenía esto en mente antes de venir”, dijo a CNN el gobernador de California durante una entrevista en la cocina del personal de un centro cultural, después de su encuentro con votantes. “Estaría mintiendo”, admitió, si negara que 2028 fue un factor en la visita, aunque insistió en que estaba más abajo en la lista de razones para realizar su cuarto viaje al estado en otros tantos años.

Los demócratas de Carolina del Sur están en una situación tan difícil que su gran aspiración es simplemente ganar suficientes escaños en la legislatura estatal para romper la supermayoría republicana. Pero Newsom dijo que está verdaderamente comprometido con el estado y explicó que decidió regresar al lugar donde hizo campaña tanto por Joe Biden como por Kamala Harris y que visitó durante la gira de promoción de su libro debido a las relaciones que ha cultivado con los líderes estatales del partido. La presidenta del partido, Christale Spain, por ejemplo, decidió celebrar este jueves su cumpleaños número 50 viajando en una camioneta delante de la pequeña caravana de Newsom para presentarlo en los eventos, y destacó que los US$ 370.000 que él ha recaudado literalmente los ayudaron a mantener encendidas las luces de la sede del partido. (En una de las paradas, Newsom llegó con una tiara y una banda de cumpleaños como regalo para ella, y en otra, con guantes de boxeo).

Mientras los miembros del personal colocaban sillas adicionales y subía la temperatura en salones poco acostumbrados a ese nivel de asistencia, estaba claro que había interés por un gobernador muy californiano en esta parte tan diferente del país. Pero incluso antes de este viaje, el equipo de Newsom ya sabía que tendría trabajo por hacer para conectar con los votantes negros —que suelen representar más de la mitad del electorado de las primarias demócratas en Carolina del Sur— si decide seguir adelante con una candidatura presidencial (o con lo que algunos de sus asesores han empezado a llamar “lo próximo”).

Newsom dice que esa es parte de la razón por la que comenzó su recorrido por el sur visitando el Legacy Museum, dedicado a la historia de la injusticia racial, en Alabama, a pocos metros del Capitolio estatal donde Jefferson Davis juró como presidente de la Confederación. Es el tipo de contraste cargado de simbolismo que suele atraer al gobernador de 58 años.

“Si eres demócrata, tienes que volver al sur, tienes que conectar con lo que está pasando en este país”, dijo.

Para un partido inmerso en un interminable dilema sobre si habla demasiado de lo que está haciendo el presidente o no habla lo suficiente de él, Newsom intenta moverse entre ambos extremos: pasa de relatar cómo contraatacó a Trump mediante la propuesta electoral de California para una redistribución de distritos en represalia a explicar cómo aquello le demostró que los demócratas necesitan luchar de otra manera ahora.

Ante públicos de más de un centenar de personas, en su mayoría jubilados y con algunos antiguos residentes de California, en Hardeeville y St. Helena Island, en Summerville y West Columbia —todos lugares elegidos por los líderes del Partido Demócrata estatal porque intentan conseguir victorias lejos de los centros tradicionales de población demócrata—, Newsom hizo un llamado a enfrentar a la “especie invasora” que, según él, representa Trump.

En un discurso de campaña de tono espontáneo y asociativo, con notas aspiracionales al estilo de Bill Clinton o Barack Obama, describió a un país golpeado, pero resiliente. Los demócratas, y en realidad la mayoría de los estadounidenses, necesitan un abrazo, dijo, antes de abrazar a una mujer joven del público que sostenía un cartel amarillo brillante con el mensaje “ABRÁZAME” para que Newsom lo viera. Describió la ofensiva de Trump contra las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión como antinegra y afirmó que “el capitalismo tal como lo conocemos no está funcionando”, aunque se concentró principalmente en enumerar de manera detallada cómo, según él, los estadounidenses están pagando el precio de las ganancias de Trump con las criptomonedas, las mejoras al avión regalado por Qatar y otras cuestiones, lo que a menudo provocó expresiones de asombro entre el público.

Pero era difícil no reparar en quiénes estaban y quiénes no entre el público en el Center for African American History, Art and Culture de Aiken, ubicado en un edificio construido a finales del siglo XIX para educar a niños negros, pero donde la audiencia que acudió a ver a Newsom era predominantemente blanca y de mayor edad.

“Le estaba diciendo a mi esposa: ¿dónde estamos? ¿Ya no somos parte del Partido Demócrata?”, dijo Bradley Taylor, recientemente jubilado de la planta de residuos nucleares de Savannah River, mientras buscaba con la mirada a otros asistentes negros antes de las declaraciones de Newsom. Taylor dijo que Newsom todavía no lo convencía y que tenía la mirada puesta en el exsecretario de Transporte Pete Buttigieg por su “conexión humana”.

Su esposa, Jacqueline Taylor, enfermera titulada, se mostró más receptiva al gobernador de California: “Verlo trolear a Trump… eso me entusiasma”.

Después de escuchar el discurso de 20 minutos de Newsom, Taylor dijo a CNN que se sintió inspirada al escuchar sobre el esfuerzo de redistribución de distritos de California y la manera en que Newsom lo vinculó con la necesidad más amplia de que los demócratas “marquen un límite” a lo que permitirán hacer a los republicanos.

“Estoy muy agradecida con él. Si quieren manipular los distritos electorales y hacer trampa… hay que combatirlos con sus mismas armas”, dijo Taylor.

Dijo que Newsom la hizo pensar en lo que podría hacerse para ayudar a sus nietos: uno es camionero y trata de ganarse la vida mientras los costos del diésel son elevados; otro está en el ejército.

Después de escucharla, su esposo modificó su reacción inicial —“Básicamente dijo todo lo que yo ya sabía”— y afirmó que su esposa lo había convencido.

“Simplemente está diciendo cosas que nos llegan”, dijo Bill Clyburn, veterano legislador estatal de 85 años y primo del influyente congresista del estado Jim Clyburn, quien ayudó a asegurar el voto negro en Carolina del Sur para Biden en 2020. Si Newsom se postula a la presidencia, añadió Clyburn, “puede hacerlo tan bien como se espera”.

Al preguntarle qué se esperaría, en concreto, del desempeño de Newsom en el estado, Clyburn se limitó a soltar una breve risa.

A una hora de distancia, la tarde del viernes, Zyon Khalifa, candidato al Congreso de 25 años, escuchó el discurso de Newsom en West Columbia. Le gustó ver a un político más joven recorrer el salón con energía y la forma en que habló explícitamente de que las personas negras estaban siendo blanco de ataques.

“No lo escuchas tratando de cambiar su forma de hablar según el público”, dijo Khalifa. “En lugar de tratar de suavizarlo, de decirlo de una manera que resulte aceptable para todos los públicos, simplemente dice lo que está pasando”.

Khalifa, al igual que los Taylor y Clyburn, se tomó una foto con Newsom. Cuando le preguntaron si la usaría en su campaña contra el representante republicano Joe Wilson, hizo una mueca y admitió: “Probablemente no”.

Jermaine Johnson, candidato demócrata a gobernador, hizo el cálculo contrario: Newsom encabezó el jueves por la noche un evento de recaudación de fondos para él y luego participó junto a Johnson en una conversación informal en la histórica Allen University, una institución tradicionalmente negra en Columbia, la tarde del viernes. Para el último evento de Newsom ese viernes, en Lancaster, había una mayor proporción de personas negras entre el público.

“No necesito grandes multitudes, no necesito dar un discurso. Me encanta esta conexión, me encanta la conexión humana, me encantan los detalles. Me gusta leer entre líneas, me gustan estos pequeños grupos de personas con los que nos estamos reuniendo”, dijo Newsom a CNN. “Aprendo mucho”.

La capacidad de Newsom para atraer a los votantes negros ya está impulsando algunas deliberaciones internas, dicen sus asesores, mientras analizan el respaldo entre los votantes negros a posibles rivales en las primarias, desde Harris hasta el senador de Georgia Jon Ossoff, cuyos anuncios para la reelección suelen emitirse en medios que llegan al otro lado de la frontera estatal. La importancia de los votantes negros en las primarias demócratas de Carolina del Sur también ha sido señalada en la cobertura reciente de CNN sobre la visita de Newsom.

Newsom dijo que no le preocupaba la composición del público durante esta visita y explicó que le habían dicho que esa era la desventaja de programar eventos mientras muchas personas estaban trabajando.

“Vienes los fines de semana y es completamente diferente”, dijo. “Por cierto, la última vez que estuvimos aquí, el público era casi exclusivamente afroestadounidense”.

Cuando un accidente de tránsito retrasó una hora las declaraciones de Newsom en el salón de recepciones de un edificio del condado la tarde del jueves, Spain, la presidenta del partido estatal, improvisó para hacer tiempo y pidió a los asistentes que dijeran en voz alta qué otros políticos les gustaría que visitaran el estado. Mencionaron a Ossoff y Buttigieg, quien estuvo en Carolina del Sur el mes pasado, seguidos por el senador de Arizona Mark Kelly, quien ya ha visitado el estado y pasará parte del fin de semana del Día del Trabajo haciendo campaña en New Hampshire. Cuando otra persona sugirió al gobernador de Pennsylvania, Josh Shapiro, Spain dijo que le habían comentado que no iría hasta enero. Otra mencionó al gobernador de Kentucky, Andy Beshear, quien estará en el estado a principios de octubre como parte de la gira de promoción de su libro.

Pero esperaron a Newsom y después hicieron fila para tomarse fotos con él. Algunos llevaban botones no oficiales de “Newsom 2028”, vendidos por US$ 5, y gorras de “Gavin 2028”, de US$ 30, que ofrecían vendedores ambulantes que lo siguieron durante todas las paradas.

“Por supuesto que consideraría todas las opciones, pero creo que tiene posibilidades”, dijo Keri Whitaker, recientemente jubilada, después de posar para una foto con Newsom usando una de las gorras azul brillante con su nombre y el oso de California.

La mayoría de los posibles candidatos de 2028 tendrán un cargo que desempeñar durante el periodo previo a las elecciones. Pero Newsom —al igual que Buttigieg— es una excepción: en enero dejará el cargo por primera vez en una trayectoria de 30 años que lo llevó de supervisor de San Francisco a alcalde, vicegobernador y gobernador. Si bien eso significa, como señaló a CNN, que ha tenido que empezar a resolver el seguro médico de su familia, también podría permitirle llenar sus semanas con eventos como estos, estableciendo conexiones más allá de los demócratas de base que ya lo conocen por televisión o por las constantes burlas a Trump del equipo de Newsom en redes sociales.

La senadora estatal Margie Bright Matthews dijo que verlo en persona ya la había sorprendido.

“Pensé que era solo un vaso alto de té dulce”, dijo al público en un salón de reuniones de una iglesia en el condado de Jasper. “Me di cuenta de que es más que una cara bonita. Tiene carácter”.

Sus enfrentamientos con Trump por la ofensiva migratoria, la federalización de la Guardia Nacional y la redistribución de distritos electorales son parte de lo que hizo que Newsom estuviera presente en la mente de muchos de los demócratas que acudieron a verlo. Desde Carolina del Sur, dio un adelanto de cómo pretende mantener ese enfrentamiento una vez que termine su mandato como gobernador. La visita ha sido presentada por CNN como parte de los movimientos de Newsom mientras considera una posible candidatura presidencial en 2028.

Ese esfuerzo quedó en evidencia cuando volvió a relatar su llamada telefónica nocturna con el presidente en junio de 2025, mientras agentes de inmigración se enfrentaban con manifestantes en Los Ángeles.

Newsom ha llamado mentiroso al presidente por afirmar que lo reprendió durante esa conversación y contó su versión de la historia varias veces en Carolina del Sur, con mayor detalle en Aiken.

La llamada comenzó con Trump hablando de la contienda de 2024 contra Harris, dijo Newsom, y afirmando que había ganado el debate y que había sido un escenario de “cuatro contra uno”, con los presentadores, los camarógrafos y Harris en contra de Trump.

Al ser consultado sobre este relato, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, no lo contradijo directamente, pero dijo a CNN por correo electrónico: “El único mentiroso aquí es Gavin, quien sigue fallándole a su estado y engañando al público en lugar de ayudar a un estado que está sufriendo por sus políticas radicales. El presidente llamó a Gavin Newsom para decirle que se pusiera las pilas, pero Gavin decidió ponerse, de manera repugnante, del lado de los alborotadores violentos en lugar de proteger a los californianos. Es un perdedor de la peor calaña y sigue haciendo el ridículo a diario”.

Newsom, anticipando una respuesta de ese tipo, dijo que ya entregó las notas que tomó en el momento de la llamada al presidente de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, el representante Jim Comer, de Kentucky, y que también forman parte de su demanda por difamación contra Fox News, que ahora entra en la fase de presentación de pruebas, por la cobertura de la cadena sobre la llamada telefónica. Fox ha negado haber actuado indebidamente y ha prometido combatir las acusaciones.

“Estoy en esto a largo plazo”, dijo Newsom. “Pueden decir lo que quieran. Estos hechos están bien establecidos ante los tribunales y en el Congreso, y no se ha dicho una palabra para refutar esas afirmaciones y esos hechos. Y los he presentado bajo pena de perjurio”.

Un asesor del gobernador se negó a proporcionar a CNN una copia de las notas. Comer no respondió a una solicitud de comentarios.

Pero Newsom mantuvo su atención en Carolina del Sur, incluso cuando algunos manifestantes aparecieron en varias de las paradas para sostener, sin demasiado entusiasmo, carteles con frases como “Estás ladrándole a la palmera equivocada” y “Dios te bendiga, Gavin”, o cuando el candidato republicano a gobernador Alan Wilson publicó “No conviertas mi Carolina del Sur en California” antes de su llegada.

Cuando CNN le pidió que respondiera, Newsom intentó entrelazar su gestión como gobernador y sus ataques contra Trump con algunos de los argumentos más específicos y orientados al futuro que probablemente plantearía si regresa a Carolina del Sur para la siguiente etapa de una campaña.

“Salario mínimo, atención médica universal, cuidado infantil subsidiado, reducir el costo de los medicamentos con receta, asegurarnos de que las familias reciban apoyo o tengan acceso a Medicaid… imagino que esas cosas no son populares, según [Wilson], lo cual es bastante sorprendente”, dijo con sarcasmo.

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Con información de Annie Grayer, de CNN.

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