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Exclusivo: Estados Unidos considera usar la “madre de todas las bombas” contra Irán, según fuentes

Por Zachary Cohen, Haley Britzky y Kevin Liptak, CNN

Según varios funcionarios estadounidenses familiarizados con el asunto, las Fuerzas Armadas ha desarrollado nuevos planes de ataque que incluyen el posible uso de la llamada “madre de todas las bombas” para atacar la infraestructura energética y los emplazamientos nucleares iraníes si el presidente Donald Trump ordena reanudar las operaciones de combate antes o después de las elecciones intermedias.

El uso por primera vez de la bomba GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast Bomb (MOAB), la bomba no nuclear más grande del arsenal estadounidense, en el conflicto con Irán supondría una escalada notable, aunque existen dudas sobre su eficacia para lograr cualquiera de los opciones para atacar objetivos iraníes que aún no han sido alcanzados declarados por Trump o para inclinar la balanza de la guerra, según múltiples fuentes familiarizadas con las discusiones internas de planificación militar sobre el posible despliegue de esta arma.

Trump se enfrenta a presiones para poner fin a la guerra, profundamente impopular, mientras los republicanos se preparan para una posible reacción política adversa por parte de los votantes en las próximas elecciones intermedias y hay pocos indicios de que los dos países estén cerca de una resolución negociada después de más de seis meses de bombardeos estadounidenses.

Si bien las fuerzas de EE.UU. continúan ofreciendo a Trump opciones para posibles ataques contra objetivos iraníes pendientes, algunos funcionarios siguen cuestionando en privado si la Casa Blanca tiene una estrategia que incorpore esos planes de manera que realmente pueda poner fin a la guerra, algo que solo el presidente tiene el poder de hacer.

Durante meses, Trump y sus asesores han discutido opciones que podrían constituir un final “definitivo” para la guerra, al menos desde el punto de vista del mensaje, conscientes de lo impopular que se ha vuelto el conflicto entre los estadounidenses.

Si bien algunas figuras de la administración han descrito la guerra como prácticamente ganada, Trump se ha mostrado más cauto en sus declaraciones recientes, evitando declarar la victoria y afirmando que Estados Unidos aún tiene asuntos pendientes en el país.

Tras bambalinas, Trump también ha puesto en duda a algunos aliados extranjeros que lo han instado a retirar las tropas estadounidenses y pasar página que lo han animado a simplemente repatriar a las tropas estadounidenses y dar por zanjado el asunto. Según Trump, hacerlo parecería una derrota.

En las últimas semanas, los asesores de la Casa Blanca se han reunido para analizar diversas opciones respecto a Irán.

Si bien Trump anunció públicamente que no tomaría nuevas medidas antes de las elecciones intermedias, varios asesores comentaron en privado que desconocían si esa declaración era definitiva o si podría cambiar antes del día que abran las urnas en noviembre.

Trump ordenó a las fuerzas armadas desarrollar paquetes de ataque adicionales contra objetivos iraníes que incluyen “una gran cantidad de infraestructura energética” y el posible uso de una bomba MOAB, según una fuente de CNN.

La misma fuente indicó que la formulación utilizada fue que este ataque se produciría “antes del repliegue de las fuerzas estadounidenses del área de responsabilidad del CENTCOM”, lo que sugiere que la administración podría lanzar los ataques adicionales, intentar declarar la victoria y evacuar rápidamente a todas las tropas.

Una segunda fuente declaró a CNN que los planes militares para atacar instalaciones nucleares iraníes, incluido el Monte Pickaxe, también contemplan explícitamente el uso de la bomba MOAB.

En los últimos meses, Trump ha amenazado repetidamente con atacar Pickaxe, donde Estados Unidos e Israel creen que Teherán almacena componentes de su programa nuclear, incluso después de suspender las operaciones de combate a gran escala a principios de este año.

Trump sigue insistiendo en que su objetivo es garantizar que Irán nunca obtenga un arma nuclear.

Otro funcionario estadounidense señaló que, al planificar, las fuerzas militares elaboran un abanico de opciones para los responsables políticos, que abarcan desde las más sofisticadas hasta las menos sofisticadas.

Los objetivos que requieren ataques de mayor potencia, incluidos los situados a gran profundidad, exigen bombas más grandes, incluidos los que se encuentran a gran profundidad, requieren bombas más grandes, y la MOAB es la más grande, añadió el funcionario.

Sin embargo, existen dudas sobre si la MOAB sería una munición eficaz contra las instalaciones nucleares iraníes y otros emplazamientos subterráneos.

Si bien la bomba guiada por GPS es capaz de destruir un área equivalente a nueve manzanas, probablemente carece de la capacidad de penetrar lo suficiente como para destruir las presuntas instalaciones nucleares de Pickaxe, que se cree que están fortificadas con capas de granito, y otros emplazamientos nucleares iraníes que aún permanecen en pie, según fuentes consultadas.

  • Llamada bomba GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast, o bomba MOAB.
  • Apodada la “madre de todas las bombas”.
  • Es la bomba no nuclear más potente de Estados Unidos
  • Pesa 21.600 libras.

“La MOAB es un arma de gran envergadura, concebida para operaciones de información y muy eficaz para despejar grandes extensiones, pero poco útil para otros fines”, declaró a CNN una tercera fuente familiarizada con las discusiones sobre planificación militar en torno a Irán. “Definitivamente no está diseñada como una ojiva de penetración profunda”.

De utilizarse, la MOAB tendría efectos devastadores en la zona afectada, aunque probablemente solo superficiales, según indicaron las fuentes.

Además, su enorme radio de explosión casi con toda seguridad suscitaría preocupación por la posibilidad de víctimas civiles, sobre todo si se utilizara contra objetivos de infraestructura iraníes situados cerca de zonas pobladas y próximos a instalaciones no militares.

Aun así, Trump podría optar por usar la MOAB como arma psicológica en un momento en que el régimen iraní parece atrincherado y reacio a ceder ante sus exigencias diplomáticas.

Si bien los funcionarios estadounidenses advierten que su despliegue difícilmente forzará la capitulación de Irán o logrará una victoria militar estratégica, podría brindarle a Trump una opción adicional, sin necesidad de reanudar las operaciones de combate a gran escala, para alterar el statu quo actual del conflicto.

“Lamentablemente, el presidente se puso en una situación en la que prácticamente se ve obligado a hacer algo y, sin la munición diseñada para alcanzar ese nivel… hay que tener en cuenta los efectos psicológicos, para los que la MOAB está bien equipada”, añadió la tercera fuente familiarizada con las recientes conversaciones de planificación.

Muchos dentro de la administración, así como analistas externos, coinciden en que la única forma de derrotar decisivamente a Irán sería mediante una operación a gran escala con tropas terrestres, una intervención que podría costar miles de vidas estadounidenses.

El Pentágono contempla todos los escenarios, por lo que existen planes al respecto, pero hasta el momento nadie en la administración aboga por una acción tan drástica.

Trump ha indicado que tiene poco interés en enviar tropas estadounidenses a Irán, pero su deseo de poner fin al conflicto lo antes posible plantea un dilema político para un presidente que es muy consciente de lo impopular que se ha vuelto la guerra, pero que no ha podido lograr un acuerdo diplomático que le ponga fin.

Altos funcionarios de la administración Trump y planificadores militares se han centrado durante semanas en encontrar una salida que le proporcione a Trump una victoria “simbólica” —como mínimo— que pueda intentar vender al pueblo estadounidense sin impedir un posible avance diplomático, empezando por un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, según ha informado CNN.

Una cuarta fuente familiarizada con las recientes discusiones de planificación del Pentágono sobre Irán declaró a CNN que los oficiales militares habían desarrollado algunas opciones que equivaldrían a un “espectáculo de fuegos artificiales”, con el objetivo de proporcionarle a Trump una vía de escape del conflicto, incluso si esos ataques no logran los objetivos declarados que el presidente planteó para iniciar la guerra.

Y a pesar de la reciente promesa de Trump de no lanzar ataques adicionales antes de las elecciones de mitad de mandato, las fuerzas militares estadounidenses ya parecen estar preparándose para una posible represalia iraní si el presidente da la orden.

También se prevé que el próximo relevo de tropas estadounidenses desplegadas en el CENTCOM tenga lugar en las próximas semanas, según una quinta fuente, un funcionario estadounidense que reconoció la posibilidad de que parte del personal que abandona la región no sea sustituido por nuevos efectivos.

Al ser consultado sobre los planes, un funcionario de la Casa Blanca declaró a CNN que no hacen comentarios sobre planes militares delicados que puedan existir o no, y agregó: “El presidente Trump mantiene todas las opciones sobre la mesa para garantizar que Irán nunca pueda tener un arma nuclear”.

En respuesta a la solicitud de comentarios de CNN, un funcionario del Pentágono declaró: “El Departamento de Guerra planifica una amplia gama de escenarios operativos para ejecutar las directrices del presidente y del secretario de Guerra, y garantizar el éxito de las misiones en cualquier entorno operativo”.

Desarrollada durante la guerra de Iraq, la MOAB es una ojiva de tipo explosivo aéreo que detona antes de impactar contra el suelo, proyectando una explosión masiva desde todas las direcciones.

Durante las fases finales de las pruebas en 2003, los oficiales militares declararon a CNN que la MOAB fue concebida principalmente como un arma empleada para “operaciones psicológicas”.

Los oficiales militares dijeron entonces que esperaban que una explosión tan grande conmocionara a las tropas iraquíes y las presionara para que se rindieran o incluso para que no lucharan.

En su concepción original, el MOAB estaba diseñado para usarse contra grandes formaciones de tropas y equipo, o contra búnkeres reforzados en superficie. La lista de posibles objetivos se ha ampliado para incluir objetivos enterrados bajo capas más blandas, como cuevas o túneles.

Trump fue el primer presidente estadounidense en desplegar la MOAB, durante su primer mandato, cuando autorizó al ejército a utilizar su bomba no nuclear más potente contra posiciones del ISIS en Afganistán en 2017.

El ataque tuvo como objetivo una red de túneles subterráneos fortificados que ISIS utilizaba para lanzar ataques contra las fuerzas gubernamentales, causando la muerte de 36 combatientes de ISIS, informaron funcionarios afganos.

La explosión destruyó tres túneles subterráneos, así como armas y municiones, pero ningún civil resultó herido, añadieron en su momento funcionarios afganos y estadounidenses.

En aquel momento, el bombardeo marcó un cambio drástico en la actitud de Trump, quien durante su primera campaña electoral abogó por una política exterior aislacionista de “Estados Unidos primero”.

Tras el ataque de 2017, funcionarios militares estadounidenses tuvieron que responder preguntas sobre si era necesario utilizar una bomba de 21.600 libras para ese objetivo en particular, y probablemente se enfrentarían a preguntas similares si la munición se utilizara contra Irán.

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