Se acerca el invierno con un pronóstico de tormentas fuertes en EE.UU. por el “súper El Niño”. Aquí las predicciones
Andrew Freedman y Mary Gilbert
Este invierno se caracterizará por numerosas tormentas fuertes que afectarán a la costa oeste y a la mitad sur del país, según el pronóstico oficial de invierno publicado este jueves por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). La previsión está dominada por la influencia de un fenómeno de El Niño de gran intensidad, cercano a niveles récord.
El Niño, caracterizado por temperaturas oceánicas superiores al promedio en el Pacífico tropical que desencadenan un efecto dominó en los patrones meteorológicos de todo el mundo, probablemente alcanzará su máxima intensidad en diciembre, pero dejará sentir sus efectos a lo largo de los meses de invierno en los 48 estados contiguos de EE.UU.
Dada la influencia de El Niño este invierno, se espera que gran parte del país registre temperaturas más templadas y mayores precipitaciones que el promedio, aunque no necesariamente menos nieve de lo habitual, según los meteorólogos de la NOAA.
Considerando la intensidad casi récord del actual fenómeno de El Niño y las temperaturas oceánicas globales que han alcanzado máximos históricos, existe la posibilidad de que las tormentas invernales traigan lluvias inusualmente intensas y nevadas en zonas montañosas a las regiones que se encuentren en su trayectoria.
Las aguas más cálidas favorecen una mayor evaporación y el aire más cálido puede retener más humedad, lo que proporciona a las tormentas una mayor cantidad de humedad al tocar tierra y desplazarse por el país.
Si bien no hay dos inviernos con un fenómeno de El Niño fuerte que sean idénticos, la mayoría comparte tendencias similares en cuanto a temperatura y precipitaciones. Esto se debe a que El Niño suele dirigir la corriente en chorro —esa corriente de aire que fluye de oeste a este a través del país y guía las tormentas— hacia la franja sur de Estados Unidos.
El resultado suele ser una mayor cantidad de tormentas y un clima más húmedo y fresco en las zonas meridionales del país, mientras que los estados del norte tienden a registrar condiciones más secas y templadas de lo habitual, según la NOAA. (Sí, para los habitantes del noreste amantes de la nieve: esto suele significar menos nieve en promedio durante los inviernos con un fenómeno de El Niño fuerte, especialmente en las zonas del interior).
Sin embargo, el meteorólogo de la NOAA Jon Gottschalck señaló que algunas de las tormentas que recorren la franja sur podrían desviarse hacia el noreste a lo largo de la costa este, lo que potencialmente traería fuertes lluvias y nevadas a las grandes ciudades de las regiones del Atlántico Medio y el Noreste, dependiendo de la disponibilidad de aire frío. “Estas tormentas podrían ser muy intensas”, afirmó Gottschalck.
Además de las precipitaciones superiores a la media previstas para la costa oeste y los estados del sur, también se espera que las precipitaciones a lo largo de la costa este superen los niveles habituales.
Esto afecta al sureste y a partes de las llanuras del sur, donde la tendencia a temperaturas más frescas y el aumento de las precipitaciones asociados a El Niño crean las condiciones propicias para la nieve, el aguanieve y la lluvia helada. La cantidad exacta de precipitación sólida que reciban estas zonas dependerá de cuánto bajen las temperaturas y de si el aire frío coincide con la llegada de las tormentas.
Aunque es probable que El Niño sea el factor dominante en el clima invernal, no es el único que entra en juego. Otros elementos, como el vórtice polar, también influirán en la cantidad de aire frío y nieve, especialmente en la franja norte del país.
California podría verse fuertemente afectada por este fenómeno de El Niño, ya que las proyecciones de modelos informáticos estacionales fiables indican que el estado podría registrar precipitaciones muy por encima del promedio durante el invierno.
El gobernador demócrata Gavin Newsom ya declaró el estado de emergencia ante la llegada de este invierno bajo la influencia de El Niño, debido al riesgo de inundaciones significativas en el interior, fuertes vientos, intensas nevadas en las montañas e inundaciones costeras provocadas por olas que se superponen a mareas inusualmente altas durante las tormentas más fuertes.
La historia ha demostrado que los episodios intensos de El Niño no garantizan un invierno inusualmente lluvioso en California, pero sí aumentan las probabilidades de que esto ocurra. Además, estos eventos pueden resultar especialmente destructivos en la región: un “súper El Niño” entre 1997 y 1998 estableció récords de precipitaciones estacionales en todo el estado y provocó inundaciones generalizadas y deslizamientos de tierra.
“Si bien una mayor probabilidad de lluvia y nieve podría aliviar a las zonas afectadas por la sequía, el exceso de precipitaciones sobre suelos secos puede provocar inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra destructivos. Es el momento de que las comunidades y los ciudadanos se preparen para el próximo invierno”, declaró Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional.
El fenómeno de El Niño también influye en las tormentas eléctricas severas; tras alcanzar su punto máximo en primavera, estas suelen cobrar fuerza nuevamente cerca y a lo largo de la costa del Golfo desde finales del otoño hasta principios del invierno.
El Niño expone a Florida a un riesgo particularmente alto de sufrir estas tormentas durante el invierno. La situación cambia en otras zonas de la costa del Golfo, donde la actividad es menor de lo habitual, según Michael Tippett, climatólogo de la Universidad de Columbia.
Cabe destacar que es probable que se registren temperaturas superiores a la media en más de la mitad de los 48 estados contiguos de EE.UU. No se puede culpar a El Niño de todo; el calentamiento global provocado por la contaminación derivada de los combustibles fósiles siempre desempeña un papel. El invierno es la estación que más rápido se calienta en la mayor parte de Estados Unidos, según un análisis del grupo de investigación sin fines de lucro Climate Central.
Las zonas donde se prevé un clima más seco de lo normal no coinciden exactamente con los patrones de El Niño, pero se concentran en la franja norte, donde también se esperan temperaturas más suaves que el promedio. Y la combinación de calor y sequedad inusuales no favorece la caída de nieve.
Al igual que ocurre con las temperaturas invernales, las investigaciones demuestran que el calentamiento climático también ha afectado a las nevadas a lo largo de las décadas. La cantidad anual de nieve ha disminuido en casi dos tercios de Estados Unidos desde 1970, según Climate Central.
Solo el tiempo dirá cuán riguroso será este invierno, pero es casi seguro que El Niño desempeñará un papel protagonista junto con el calentamiento global.
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