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Dentro del laboratorio secreto de la DEA que vigila la crisis de los opioides

Luis Ernesto Quintana Barney

(CNN) — Ubicado entre unos almacenes de Dulles, Virginia, se encuentra uno de los laboratorios forenses de la Administración de Control de Drogas de EE.UU. (DEA). Es uno de los ocho en todo el país donde los científicos analizan las drogas ilegales y tratan de adelantarse a las causas de las sobredosis mortales.

Comenzando a fines de la década de 1990 con la prescripción excesiva de narcóticos recetados, la epidemia de opiáceos ha seguido azotando a Estados Unidos durante décadas. Lo que ha cambiado es el tipo de sustancias que han matado a más de medio millón de personas durante los últimos 20 años.

A CNN se le otorgó acceso excepcional al laboratorio secreto donde la DEA hace pruebas con las drogas ilícitas incautadas para para comprender lo que viene después.

“El mercado cambia constantemente, por lo que tratamos de hacer todo lo posible desde una base científica para mantenernos al día”, dijo Scott Oulton, administrador asistente adjunto de la Oficina de Ciencias Forenses de la DEA, al corresponsal médico en jefe de CNN, el Dr. Sanjay Gupta.

El Dr. Sanjay Gupta habla con el agente de la DEA Scott Oulton en el laboratorio de pruebas de drogas.

Sosteniendo una bolsa blanca de polvo precursor de fentanilo, uno de los productos químicos utilizados para fabricar el opioide, Oulton explicó que el analgésico fabricado de forma ilícita sigue siendo una presencia dominante en las drogas que los funcionarios están encontrando.

“Este kilogramo se puede convertir en fentanilo para hacer aproximadamente 800 gramos”, dijo. “Por lo tanto, no se necesita tanto material, es bastante barato, es económico de obtener”.

El fentanilo es la droga más letal en Estados Unidos y, a menudo, se encuentra en combinación con otras sustancias ilícitas, como la cocaína y la heroína. Pero cada vez más, el fentanilo aparece en píldoras ilícitas disfrazadas de medicamentos recetados comunes como oxicodona, hidrocodona e incluso el Adderall.

Los usuarios que compran drogas en la calle que parecen píldoras recetadas pueden terminar con una droga altamente potente y potencialmente mortal que nunca tuvieron la intención de tomar.

“Más del 99% de lo que vemos es falso. Contienen fentanilo”, dice Oulton sobre las pastillas que la agencia incauta.

Los 800 gramos de fentanilo que tenía Oulton podrían convertirse en 400.000 a 500.000 pastillas potencialmente letales.

“Fue asesinado”

A medida que circulan más y más de estas píldoras letales, la epidemia de opiáceos llega a una mayor parte de la población.

Deena Loudon de Olney, Maryland, es una de las personas que viven con sus efectos.

“Realmente me encanta compartir a Matthew con el mundo”, dice Loudon mientras mira fotos de su hijo.

Uno de sus recuerdos favoritos es el de Matthew jugando al hockey, algo que Loudon llama su lugar feliz.

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Pero también recuerda sus luchas con la ansiedad, lo que lo llevó a recurrir a las drogas. Comenzó a incursionar en ellas en el décimo grado. Al año siguiente, sus calificaciones comenzaron a bajar y no pudo mantenerlas lo suficientemente altas como para permanecer en el hockey.

“Usaba Xanax para ayudarse a automedicarse y creo que para ayudar a deshacerse de esa angustia para poder vivir una vida normal”, afirmó Loudon.

Matthew siempre fue honesto, casi hasta el extremo, dice Loudon. “Me dijo que lo intentó todo. Todo. Heroína, metanfetamina, crack, lo que sea, cocaína, lo que sea, hasta que supongo que encontró lo que lo hacía sentir mejor, y fue Xanax”.

Y por mucho que una madre pueda preocuparse, dice Loudon, Matthew siempre trató de tranquilizarla. “Sé lo que estoy haciendo”, le decía.

Había oído que en su área había aparecido fentanilo en pastillas.

“Pero nunca piensas que te va a pasar a ti”, dijo Loudon.

Comentó que incluso tuvieron una conversación sobre el fentanilo el día antes de su muerte. “Fui un poco ingenua, quería meter la cabeza en la arena y pensar ‘Apuesto a que él sabe lo que está haciendo’”.

El 3 de noviembre de 2020 encontró a Matthew, de 21 años, en el piso de su sótano.

El informe de la autopsia de Matthew enumera la causa de su muerte como intoxicación por fentanilo y despropionil fentanilo.

“No digo que haya tenido una sobredosis. Digo que murió por envenenamiento con fentanilo. … A decir verdad, al final del día, para mí, fue asesinado, ¿verdad? Porque pidió una cosa. Le dieron algo diferente. Y le quitó la vida”.

Para un padre, dijo, lo más difícil es enterrar a su hijo. Es un dolor del que habla con la esperanza de mantener seguras a otras familias.

“Es la ruleta rusa”, les advierte. “Nunca sabes lo que te vas a encontrar”.

Una pastilla puede matar

El número de pastillas incautadas por la DEA se disparó en solo tres años, de 2,2 millones en 2019 a 50,6 millones en 2022.

El gran volumen de píldoras ha sido uno de los mayores desafíos para el laboratorio de la DEA, dice Oulton. A medida que la amenaza del fentanilo crece, la instalación en Virginia se amplía para realizar los análisis necesarios.

El laboratorio puede examinar algo tan simple como la presencia de fentanilo, pero algo llamado pureza de la píldora también ofrece información importante. Esto significa cuánto fentanilo hay realmente en una de estas píldoras ilícitas.

“Recientemente, hemos visto un aumento en la pureza durante el último año, donde solíamos decir que aproximadamente cuatro de las 10 incautaciones que recibíamos contendrían una dosis letal de más de 2 miligramos. A partir de octubre del año pasado, comenzamos a informar que hemos visto un repunte. Ahora decimos que seis de cada 10 decomisos que recibimos contienen más de 2 miligramos”, afirmó Oulton.

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Asegura que encuentran un promedio de 2,3 miligramos de fentanilo en cada píldora.

Dos miligramos pueden ser el límite para lo que se considera letal, pero Oulton dice que eso no significa necesariamente que una pastilla con 1,99 miligramos de fentanilo no pueda ser mortal.

“Una pastilla puede matar” es su advertencia.

“El mensaje que me gustaría enviar es, no lo tomen”, dijo. “No te arriesgues. No vale la pena tu vida.

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Más pastillas, nuevas drogas

Oulton dice que él y su equipo constantemente encuentran drogas y sustancias nuevas y diferentes en pastillas, cosas que nunca antes habían visto.

Una máquina en el laboratorio es casi el equivalente a una resonancia magnética en un consultorio médico, que muestra la estructura y los detalles de una píldora.

“Haremos lo que llamamos elucidación estructural para determinar que esta es una versión diferente de un fentanilo que tiene un nuevo compuesto y una molécula que se le ha agregado”, explicó Oulton.

Han visto “cientos y cientos de combinaciones únicas”, dijo.

“Observamos una que contiene fentanilo, una con fentanilo y xilazina, una con fentanilo y cafeína, otra con fentanilo y paracetamol, y nadie sabe lo que está obteniendo”.

La xilazina, un tranquilizante veterinario, plantea un problema único. No es un opioide, por lo que incluso cuando se mezcla con fentanilo, es posible que los medicamentos diseñados para revertir una sobredosis de opioides no funcionen.

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Narcan o naloxona, una de las drogas más comunes para revertir la sobredosis, se ha vuelto cada vez más necesaria a medida que aumenta la prevalencia y la potencia de las drogas ilícitas. Las farmacias minoristas dispensaron alrededor de 1,2 millones de dosis de naloxona en 2021, según datos publicados por la Asociación Médica Estadounidense, casi nueve veces más que las dispensadas cinco años antes.

Oulton quiere ser claro: el problema no son las píldoras recetadas por su médico y dispensadas por una farmacia, son las píldoras en el mercado ilícito.

Esas, advierte la madre de Matthew, son fáciles de conseguir.

“Las primeras pastillas que [Matthew] recibió fue en la escuela secundaria. Y simplemente se volvía loco, andando por ahí, y era fácil para él que llegaran a sus manos”, comentó.

El mensaje de Loudon para los padres ahora: mantengan los ojos abiertos.

“Solo tengan en cuenta lo que están haciendo sus hijos. Tienes que mantener los ojos abiertos. E incluso a veces, cuando mantienes los ojos abiertos, puedes pasar por alto algunas de las señales de advertencia, pero creo que un padre conoce mejor a su hijo, así que sigue hablando”.

Deidre McPhillips de CNN contribuyó a este informe.

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