Jame Dimon advierte que la guerra con Irán podría aguar la fiesta
Por David Goldman, CNN
Jamie Dimon advierte que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán podría desencadenar otra ronda de inflación persistente y tasas de interés más altas, lo que podría sumir a la economía estadounidense en una recesión y redefinir el orden económico mundial.
“Aunque, por otro lado, tal vez no suceda”, matizó Dimon.
En su carta anual a los accionistas, publicada el lunes, el director ejecutivo de JPMorgan presentó un panorama mayormente optimista de la economía estadounidense de cara al año 2026. La economía comenzó el año con el viento a su favor: los recortes de impuestos y la agenda desreguladora y favorable a las empresas impulsada por el presidente Donald Trump —junto con la megaley de política interna de los republicanos en el Congreso— inyectarán US$ 300.000 millones a la economía de EE.UU. este año, impulsando el producto interno bruto (PIB) del país en aproximadamente un 1 %, según sus previsiones. Además, la inversión masiva en inteligencia artificial (IA) y tecnologías afines impulsará la productividad estadounidense.
Dimon afirmó que la economía de Estados Unidos se asienta ahora sobre bases más sólidas que en años anteriores, lo que podría proteger al país de algunos de los problemas económicos que se gestan en el resto del mundo, en primer lugar y ante todo los derivados de la guerra. No obstante, esto no descarta la posibilidad de una recesión.
“Si bien la economía podría ser menos frágil que en el pasado, este hecho por sí solo no significa que no exista un ‘punto de inflexión’. Simplemente podría significar que se necesitarían más ‘gotas que colmen el vaso’ para llegar a ese punto”, señaló Dimon en la carta de 48 páginas.
La guerra con Irán aumenta el riesgo de generar perturbaciones significativas y persistentes en los precios del petróleo y de las materias primas, advirtió Dimon. También podría alterar las cadenas de suministro globales, de manera similar a lo ocurrido tras la pandemia. Y, tal como sucedió entre 2021 y 2023, podríamos enfrentarnos a otra ronda de inflación persistente y a un repunte en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal y otros bancos centrales del mundo para contrarrestarla.
Dimon calificó el aumento gradual de la inflación y de las tasas de interés como “el aguafiestas” que podría provocar una caída en el mercado bursátil este año.
Dimon también advirtió que, si bien la economía se mantiene fuerte, depende del crecimiento y de las ganancias en el mercado de valores para seguir impulsándose. Si estos indicadores toman un rumbo negativo, algunos de los riesgos latentes en la economía podrían convertirse en un problema real.
Por ejemplo, los niveles extraordinariamente elevados de deuda pública resultan manejables siempre y cuando el PIB se mantenga robusto y las tasas de interés permanezcan relativamente bajas. Pero ese es un gran “si”, y la deuda podría dispararse hasta convertirse en una crisis en el futuro si no se gestiona adecuadamente, advirtió Dimon.
Los precios de las acciones se mantienen elevados en parte debido a la inestabilidad global. La renta variable estadounidense sigue siendo un activo refugio. Sin embargo, Dimon señaló que esto no impidió recesiones ni mercados bajistas en el pasado. En ocasiones, los mercados adversos asustan a los inversores, generando una especie de bucle de retroalimentación.
“La naturaleza humana no ha cambiado: el sentimiento y la confianza pueden variar con rapidez e impulsar los mercados”, afirmó Dimon. “La caída de los precios de los activos en un momento dado puede alterar el sentimiento de forma abrupta y provocar una huida hacia el efectivo”.
Dimon también alertó sobre el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y China, la política comercial de Trump y los problemas crecientes en el mercado de crédito privado.
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