Padre de marinero de la Armada de EE.UU. estuvo detenido por ICE. La libertad no le trajo alivio
Por Susana Erazo, CNN en Español
Mauricio Prado tenía 17 años cuando llegó a Estados Unidos. Casi 30 años después, cuenta emocionado que en este país conoció a su esposa y formó una familia de cinco hijos. Uno de ellos sirve actualmente en la Armada de Estados Unidos y fue la primera persona con la que habló tras ser detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en octubre de 2025.
“Lo que yo trato es no causarle angustias a mi niño, porque sé que con lo que tiene basta y sobra. Pero no sabía a quién llamar y le hablé a él. Lo único que le dije fue: ‘Háblale a tu mamá, dile que me detuvieron y ya estoy aquí’. Él solamente me dijo: ‘No te preocupes’”.
Mauricio Prado estuvo detenido casi cinco meses. Dice que, tras recuperar su libertad, no sintió felicidad. “Honestamente, no estás feliz. Debes de estarlo; tu familia lo ve de esa forma y tú también deberías verlo de esa forma, pero no se puede porque es un trauma. No sé cómo explicarlo”, afirmó.
En octubre del año pasado, Prado, nacido en México, fue a hacer compras a un Home Depot en Santa Ana, California, cuando vio a un grupo de amigos afuera del local y se acercó a saludarlos. “Estaba platicando con ellos y de repente volteo y veo a personas corriendo. En cuanto iba a dar el paso para ir a mi camioneta, me agarraron dos personas por la espalda y me aventaron al suelo”, relató.
Prado fue arrestado por agentes de ICE. Según su testimonio, los agentes le tomaron fotografías del rostro con sus teléfonos, aparentemente para buscar información. “Uno de ellos me sacaba fotos y le decía al otro: ‘No tiene nada, no sale nada’”, contó.
Luego fue llevado a un centro en Santa Ana y, horas después, transferido al centro de detención de California City, donde estuvo casi cinco meses, hasta que fue liberado en marzo bajo fianza.
Sin embargo, tras recuperar su libertad, su familia notó que ya no era el mismo. “Cuando salí de detención, me dice mi niña, la más chiquita: ‘Papá, ¿te sientes a gusto? ¿Estás happy?’. Y le dije: ‘No, mija’. Y es verdad, aunque es muy triste decirlo”, contó.
CNN contactó a ICE por comentarios del caso y está a la espera de una respuesta. CNN además verificó que Prado no tiene antecedentes penales.
Para Prado, la decisión de su hijo Jacob de unirse a la Armada estadounidense nunca fue de su agrado: “Yo siempre se lo he dicho y a todos se lo he dicho yo estoy orgulloso de él más no de las autoridades, porque para mí no están haciendo las cosas bien”.
Sin embargo, en el marco legal podría haber una opción para permanecer de forma legal en Estados Unidos. Karla Navarrete, abogada de la familia, dijo a CNN que Mauricio tiene dos peticiones pendientes que podrían permitir la cancelación de su deportación y acceder al permiso de permanencia temporal para familiares de militares, que —según explicó— buscarían solicitar cuando su hijo Jacob, de 19 años, cumpla 21.
Navarrete dijo que es una situación “extremadamente difícil” y que el propósito de estas figuras legales es que los soldados no sientan estrés ni se distraigan de sus funciones al defender al país, mientras enfrentan la idea de que un familiar está en una cárcel.
“Te sientes privado de tu libertad, encerrado, aunque estés libre. Realmente es una tortura, porque las personas tienen violaciones civiles por no tener papeles, pero no son criminales”, dijo.
Para su hija mayor, Kristal —quien hoy tiene dos trabajos para cubrir los gastos—, es difícil entender el actuar de las autoridades en este tipo de casos. “Su hijo está en el Ejército y, como madre, yo puedo decir que si uno de mis hijos estuviera en el Ejército y simplemente me llevaran, yo sentiría como: ‘Ok, entonces ¿por qué están haciendo esto si mi hijo está sirviendo al país para protegerlos a ustedes y a mí?’. ¿Eso no es válido para ustedes?”, relató.
Tras haber estado detenido durante varios meses, Prado perdió su trabajo en el sector de la construcción. Por ahora, Kristal está asumiendo los gastos de su hogar y también el cuidado de sus padres y de sus hermanos menores. “Es muy duro física y emocionalmente, pero vamos a seguir adelante. Aunque veamos el túnel oscuro, siempre hay una luz al otro lado”, dijo.
Kristal afirma que, como familia, están contentos de tener a su papá en libertad, pero considera injusto lo que él vivió tras pasar varios meses detenido. También recuerda que sus padres, como muchos otros, llegaron a Estados Unidos con la ilusión de construir una vida mejor: “Ellos vinieron a este país y sacrificaron todo lo que dejaron; entonces no deberían irse sin pelear”.
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