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Cómo se elige al nuevo secretario general de la ONU y a quiénes apoyan las potencias mundiales

Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español

La carrera para suceder a António Guterres como secretario general de la ONU comienza formalmente esta semana, con la presentación de los candidatos en audiencias públicas ante los miembros de la Asamblea General, una etapa que puede arrojar luz sobre los apoyos con los que cuenta cada uno, aunque la decisión pasará en los próximos meses por los países con asiento en el Consejo de Seguridad.

Una regla no escrita es la rotación de las regiones y sería el turno de América Latina, que solo tuvo el cargo una vez, con el peruano Javier Pérez de Cuéllar hace más de tres décadas. Además, crece el consenso de que sería el momento de elegir por primera vez a una mujer.

Hasta el momento hay cuatro candidatos, pero no se trata de una lista cerrada: alguno más podría incorporarse más adelante. Los aspirantes pasarán desde este martes por encuentros abiertos para recibir preguntas sobre su postulación.

Michelle Bachelet. La expresidenta de Chile es una de las aspirantes más voceadas y también más criticadas. Fue presentada por el entonces mandatario, Gabriel Boric, el año pasado, pero cuando asumió José Antonio Kast, su país le retiró el apoyo. Sin embargo, México y Brasil, con líderes progresistas, sostuvieron su candidatura. Cuenta con amplia experiencia en organismos internacionales como ONU Mujeres y el Alto Comisionado para Derechos Humanos.

Rafael Grossi. El Gobierno de Argentina, cercano a Estados Unidos, presentó en noviembre al actual director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), quien ya había manifestado sus aspiraciones al cargo. En entrevista con CNN, dijo que la ONU “olvidó la premisa inicial sobre la cual fue creada: velar por la paz y la seguridad internacionales”.

Rebeca Grynspan. La economista y exvicepresidente de Costa Rica fue nominada por el mandatario Rodrigo Chaves. Actualmente es secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo de la ONU y anteriormente fue la titular de la Secretaría General Iberoamericana (Segib).

Macky Sall. El expresidente senegalés es el único candidato fuera de América Latina. Su candidatura fue respaldada por Burundi, aunque no cuenta con el apoyo de su propio país.

Bachelet y Grossi se presentan este martes, mientras que Grynspan y Sall lo harán el jueves, con un mensaje inicial de 10 minutos y luego hasta tres horas de preguntas.

Los candidatos ya enviaron sus hojas de vida y una declaración de intenciones. Una vez que se realicen los diálogos interactivos convocados por la presidencia de la Asamblea General, no hay una fecha prevista para las votaciones del Consejo de Seguridad, ya que todo depende de los diálogos diplomáticos.

“Los candidatos van delineando cuáles son sus objetivos y políticas, en un momento particularmente complejo para los organismos multilaterales”, dijo a CNN el historiador Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. “Le presto atención a lo que viene después, cómo se van posicionando los miembros del Consejo de Seguridad, que hacen la decisión inicial. Serán meses en los que se realizarán votaciones informales para conocer cuánto apoyo tiene candidato y, sobre todo, ver si alguno está vetado por las potencias”, apuntó.

Para el caso de Guterres (2016) y de Ban Ki Moon (2006), las rondas informales comenzaron en julio y finalmente fueron elegidos en octubre.

Los miembros no permanentes que participan de la selección, sin derecho a veto, son Argelia, Guyana, Sierra Leona, Corea del Sur, Eslovenia, Japón, Malta, Mozambique, Suiza y Ecuador.

Una vez que el Consejo de Seguridad presenta a un candidato, debe ser aprobado por la Asamblea General, que hasta ahora nunca rechazó una propuesta.

Aranda indicó que durante este proceso las votaciones en paralelo que ocurren en la Asamblea General “pueden lastrar o potenciar ciertas candidaturas”. Como ejemplo, mencionó que el voto en contra de Estados Unidos, Israel y Argentina para una resolución que tilda la esclavitud africana del “crimen más grave contra la humanidad” puede haber “complicado” las aspiraciones de Grossi entre los miembros africanos.

En ese sentido, no descartó que sea Grynspan quien termine emergiendo como “la candidata, si hay muchas diferencias, que teja el consenso”.

Hasta ahora, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad no han dicho abiertamente a quién apoyan, pero en el caso de EE.UU. y Rusia sí enviaron algunas señales.

La semana pasada, Mike Waltz, embajador de Washington ante la ONU, dijo ante el Senado de su país que “comparte las preocupaciones” sobre la candidatura de Michelle Bachelet.

En marzo, un grupo de legisladores republicanos solicitó en una carta al Gobierno que vetara a la diplomática chilena por su postura a favor del derecho al aborto y por no haber calificado como “genocidio” las violaciones de derechos humanos en China a la minoría uigur.

Sin embargo, aunque se especula con un apoyo tácito de Washington a Grossi, Waltz no mencionó al argentino y recordó que hay una “opinión generalizada” de que se debería elegir a una mujer latinoamericana. “No estoy en posición de decir a quién apoyaremos (…). Nosotros hemos adoptado la postura de que solo necesitamos a los mejores, y esta institución necesita desesperadamente liderazgo efectivo y fuerte”, agregó. Consultado por un posible veto a Bachelet, expresó: “Creo que EE.UU. estará absolutamente preparado para asegurar que el próximo secretario general esté alineado con los valores e intereses estadounidenses”.

Para Aranda, la gran pregunta es si los reparos de Washington hacia la expresidenta chilena se plasmarán finalmente en un veto o si permitirá que su candidatura siga en pie. “Bachelet hizo gala de tener capacidad de negociación y lograr entenderse con políticos que no pensaban como ella. El ánimo de Estados Unidos no es conforme al mundo del que proviene la expresidenta, un mundo progresista, cree que es crucial la acción de los organismos, en un momento en que EE.UU. se retira de ellos. Ella no se ajusta a ese perfil”, analizó.

Ese mismo reporte de la oficina de Bachelet sobre los uigures criticado por los republicanos también despertó enojo en el gigante asiático, que lo describió como “una farsa planeada por Estados Unidos, los países occidentales y las fuerzas contra China”. De todos modos, Beijing no se ha pronunciado puntualmente sobre los candidatos.

Por su parte, Rusia dio este martes la señal más clara hasta el momento en apoyo a Grossi. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo en rueda de prensa: “Conocemos a muchos de los candidatos potenciales. Tenemos una buena opinión de Grossi”. El argentino está en permanente contacto con Moscú para abordar la situación de las centrales nucleares ucranianas, en especial la de Zaporiyia, que está bajo control de las fuerzas rusas desde 2022.

Aranda explicó que es habitual que las potencias no se pronuncien tan abiertamente sobre sus preferencias. “El camino es ser cauteloso hasta tener claro que hay un candidato que reúna la mayoría y no tenga vetos. Hoy hay más dosis de suspenso, en un momento complejo. La cautela es una actitud histórica”, remarcó.

Según analizó, Inglaterra y Francia son muy atendidos y referidos en la esfera europea, mientras que Rusia busca defender su visión diplomática. “Intentaron siempre tener una Secretaría General que no sea lesiva a sus intereses”, repasó.

De todos modos, el analista afirmó que pese a la situación de conflictos, un escenario que eleva el papel del hard power y reduce el multilateralismo, todavía hay margen para que el Sur global juegue un rol.

“Hoy el mundo es más diverso. Claramente las candidaturas tienen que, además de no representar un peligro para los cinco (miembros permanentes), saber trabajar con otras potencias regionales y atender otros pilares de la ONU”, dijo.

Aunque hay menos candidatos que en 2016, cuando fueron 13, todavía no está cerca un consenso en América Latina sobre los candidatos. Susana Malcorra, excanciller de Argentina y presidenta y fundadora de GWL Voices, un grupo de defensa del multilateralismo y la igualdad de género, recordó que hace una década el lugar le correspondía al Viejo Continente, pero más específicamente a Europa del Este, lo que no sucedió. “Con esto quiero graficar que, aunque prevalece la noción de que naturalmente debiera ser una persona procedente de Latinoamérica y el Caribe, no hay ningún mecanismo institucional que garantice que así vaya a ser”, dijo a CNN.

Sin embargo, Aranda confía en que el puesto será ocupado por alguien de la región. “América Latina tiene todavía la chance de hacerse con la secretaría general. Vamos a ver cómo se llega a aquello. No diría que hay una hiperfragmentación; en un contexto de polaridad, se irán delineando”, comentó.

El historiador destacó el rol de líder de Brasil en la región, algo que, según dijo, podría resonar también en otras latitudes, como en China y el Grupo de los 77. “(El expresidente de EE.UU. Richard) Nixon dijo que por donde camine Brasil, irá el resto de Sudamérica. Eso tiene bemoles, estamos en un giro, en algunos casos hacia el conservadurismo. Para muchos Brasil es un referente, otros lo mirarán con más distancia en un momento de polarización”, afirmó.

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Con información de Sofía Benavides, de CNN.

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