¿Por qué perdieron los demócratas en 2024? Esto revela un informe interno
Análisis de Aaron Blake, CNN
Desde las elecciones de 2024, los demócratas han buscado respuestas sobre qué salió tan mal como para permitir el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.
Y durante gran parte de ese tiempo existió expectativa por una especie de “autopsia” elaborada por el Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés) que analizara precisamente esa pregunta.
Excepto que ese informe nunca llegó a publicarse. Y, con el tiempo, el presidente del DNC, Ken Martin, dijo que no lo divulgaría.
Pero ahora Martin revirtió esa decisión y publicó una versión incompleta del documento, después de las críticas de algunos sectores del partido.
Martin dijo a CNN que el informe no estaba ni cerca de estar listo para consumo público y que la falta de material de respaldo implicaría prácticamente rehacerlo desde cero. Señaló que no quería publicar algo así ni crear una distracción, aunque ahora concluyó que terminó generando una distracción al no divulgarlo.
“Por total transparencia, estoy publicando el informe tal como lo recibimos, en su totalidad, sin editar ni resumir”, dijo Martin. “No cumple con mis estándares y no cumplirá con los suyos, pero hago esto porque la gente necesita poder confiar en el Partido Demócrata y confiar en nuestra palabra”.
De hecho, el documento contiene imprecisiones fácticas y, en ocasiones, resulta difícil de seguir. Además, no presenta una estrategia coherente hacia el futuro, sino más bien una serie de puntos de análisis dispersos.
Una nota aclaratoria al inicio del documento señala que el informe refleja las opiniones de su autor, el consultor demócrata Paul Rivera, y no las del DNC. Rivera, quien, según personas familiarizadas con el asunto, redactó el informe como voluntario de medio tiempo, declinó hacer comentarios. Después de la publicación de la historia de CNN y de la difusión del informe, Martin informó al personal del DNC que Rivera ya no estaba vinculado con el comité, según una persona familiarizada con el tema.
Esto es lo que muestra el documento.
Al comienzo del informe, el documento reconoce que las elecciones recientes, incluidas las de 2024, fueron bastante reñidas. También admite que eso podría llevar a algunos demócratas a defender cambios superficiales, en lugar de replantear por completo la estrategia del partido.
Pero rechaza ese enfoque más optimista.
“Este tipo de pensamiento —negacionista en esencia— impide que el partido busque una verdadera rendición de cuentas y realice los cambios necesarios para cumplir nuestras promesas al pueblo estadounidense”, señala el informe.
El documento afirma que, desde la gran victoria de Barack Obama en 2008, el partido ha “oscilado entre el estancamiento y el retroceso”. También sostiene que, en términos generales, los demócratas han perdido terreno de manera sostenida desde el éxito de Obama.
“Estas pérdidas son el resultado directo de oportunidades desperdiciadas para invertir en nuestros estados, condados y partidos locales, así como en candidatos”, afirma el informe.
El informe sostiene que los “candidatos demócratas han demostrado ser incapaces de proyectar fortaleza, unidad y liderazgo, y los votantes se han alejado”.
Incluso descarta cualquier optimismo derivado de los buenos resultados en las elecciones de 2025, al argumentar que “algunas de esas elecciones fueron más reñidas de lo que los demócratas deberían considerar aceptable”.
Y añade que, cuando los demócratas han ganado contiendas importantes en años recientes, esas victorias a menudo “pueden atribuirse al rechazo partidista negativo, cuando los republicanos designaron candidatos profundamente defectuosos”.
Pero esa no fue la única crítica a la campaña de Biden.
El informe también responsabiliza a la Casa Blanca de Biden por no trabajar de manera más agresiva para “contradecir o corregir” la caracterización impulsada por sectores conservadores que presentaban a Harris como la “zar de la frontera” de Biden. (En realidad, su función estaba relacionada con las causas estructurales de la migración desde países de Centroamérica).
Además, el documento sugiere que no se impulsaron suficientemente los mensajes favorables sobre Harris.
“La campaña nacional no logró explotar eficazmente los aspectos negativos de Trump y la Casa Blanca no respaldó de forma efectiva a la vicepresidenta Harris durante tres años y medio para mejorar su imagen antes del cambio de candidatura”, señala el informe.
Pero cuando se trató de definir políticamente a Trump, aparentemente la responsabilidad fue compartida.
El informe sostiene que hubo un fracaso más amplio al recordarles a los estadounidenses por qué rechazaban a Trump durante su primer mandato.
“La idea de que los aspectos negativos de Trump ya estaban incorporados en la percepción pública representa un gran fracaso de análisis y comprensión de la realidad”, señala el documento, “considerando cómo su imagen favorable se ha desplomado en menos de un año de este mandato”.
El informe sostiene que los demócratas no igualaron la “potencia de ataque” con la que Trump logró golpear políticamente a Harris y concluye que “era esencial presentar un caso más efectivo sobre por qué Trump debía quedar descalificado para volver a ocupar el cargo”.
“Las bases existían, pero el mensaje no logró construir ese argumento”, señala el texto.
Cuando se trata de críticas más específicas hacia la campaña de Harris, el informe también es amplio.
Gran parte del documento parece señalar que se asumieron demasiadas cosas y se dieron otras por garantizadas.
Por ejemplo:
- “El enfoque de Harris en los suburbios con educación universitaria dejó brechas [con el candidato demócrata a gobernador de Carolina del Norte Josh Stein] en niveles imposibles de remontar”.
- “Harris quedó rezagada en las zonas rurales a nivel nacional, lo que resultó insuperable en los estados clave. (…) Harris descartó al Estados Unidos rural al asumir que los márgenes urbanos y suburbanos compensarían”.
- “La campaña de Harris parece haber dependido de que Trump fuera considerado inaceptable, en lugar de construir un argumento afirmativo a favor de Harris”.
Y quizá lo más significativo: el informe sostiene que no logró definirse adecuadamente ni a sí misma ni a Trump.
“Harris tuvo dificultades para construir una identidad más allá de ‘no Trump’ y ‘fiscal contra delincuente’”, afirma el documento. “El calendario reducido de campaña no ayudó, pero la campaña tampoco resolvió rápidamente cómo etiquetar a Trump y definir a Harris”.
Quizás ningún anuncio quedó tan asociado con la campaña de 2024 como el spot contra las personas transgénero de la campaña de Trump con el eslogan: “Kamala está con elles; el presidente Trump está contigo”.
Y el informe considera que ese anuncio —y los comentarios de Harris en los que se basaba— representaron un problema imposible de resolver.
Según el documento, los encuestadores de la campaña “reconocieron que el ataque era muy efectivo”.
“Si la vicepresidenta no iba a cambiar su posición —y no lo hizo— entonces no existía una respuesta que hubiera funcionado”, sostiene el informe.
Luego añade: “Los encuestadores coincidieron en términos generales con las opiniones compartidas por el liderazgo de campaña: dado el contexto y el momento, el enfoque debía estar en atacar a Trump”.
Biden ha afirmado que todavía cree que podría haber ganado las elecciones de 2024.
Pero en una evaluación poco habitual sobre la decisión de reemplazar al candidato, el informe sugiere que sustituirlo por Harris al menos ayudó a otros demócratas a ganar.
“Tener a Kamala Harris en la boleta electoral realmente ayudó a los demócratas de categorías inferiores a mantener parte de su base de apoyo”, afirma el texto. “Si Biden hubiera permanecido en la boleta, los demócratas en otras contiendas podrían haber enfrentado desafíos aún más difíciles”.
Una expresión aparece repetidamente de manera despectiva: “política de identidad”.
El informe la presenta una y otra vez como una muleta de la que los demócratas deberían alejarse para centrarse más en temas cotidianos como el costo de vida y el atractivo entre la clase media.
El documento sostiene que la amplia victoria de Stein mostró cómo “centrarse menos en temas abstractos y política de identidad, y conectar con los votantes sobre los asuntos que ellos consideran más importantes, incluida la economía, la ayuda por desastres y el acceso a la vivienda”.
También afirma que la senadora Jacky Rosen, de Nevada, y el ahora senador Ruben Gallego, de Arizona, demostraron cómo “la presencia permanente durante todo el año, los mensajes económicos y abordar las preocupaciones sobre el costo de vida generan más resonancia que la política de identidad”.
El texto recomienda a los demócratas que buscan conquistar el voto masculino utilizar voceros hombres y “no asumir que la política de identidad mantendrá el respaldo de los votantes hombres de minorías”.
Asimismo, presenta a Stein, Gallego y la senadora Elissa Slotkin, de Michigan, como candidatos capaces de conectar eficazmente con votantes de clase media, rurales y latinos de maneras que otros demócratas no lograron. También atribuye gran parte del éxito de Rosen a su intensa operación política y a sus vínculos con la crucial industria de servicios de Nevada.
El mensaje parece ser: encontrar candidatos que encajen con sus estados o distritos y que tengan verdadero atractivo entre los votantes de clase media en sus regiones.
Además de mostrarse crítico sobre el desempeño político de los demócratas, el informe presenta a los republicanos como un partido más eficaz en términos políticos.
Describe al Partido Republicano como más exitoso al inundar el espacio público con sus mensajes, mientras que los demócratas aparecen demasiado débiles y limitados para responder con la misma intensidad.
“A veces parece que los demócratas intentan ganar discusiones mientras que los republicanos se enfocan en ganar elecciones”, señala el documento. “Los demócratas operan en un ecosistema definido por la razón, incluso en ciclos electorales en los que el electorado está definido por la ira”.
El informe critica repetidamente a los demócratas por no mantener una presencia constante ni impulsar mensajes de manera más agresiva.
“La diferencia es que los intereses conservadores adoptan una estrategia de más largo plazo y amplifican mensajes polarizantes y candidatos dentro del universo demócrata con la intención de convertir a todos los demócratas en ‘los otros’”, sostiene el texto. “Sin una respuesta agresiva y tácticas contundentes, eso funciona”.
Finalmente, el informe presenta a los republicanos como mejores aprendiendo las lecciones de campañas pasadas, incluida una que los demócratas ganaron.
“La victoria republicana de 2024 se redujo en gran medida a su capacidad para aprender más de la victoria del presidente Obama que los propios demócratas”, concluye el documento. “La campaña republicana estuvo impulsada por datos, amplificada por redes sociales y respaldada por seguidores apasionados en todos los niveles”.
Quien lea este informe buscando fórmulas mágicas para los demócratas —o incluso recomendaciones concretas— probablemente terminará decepcionado.
El documento se limita principalmente a resumir lo ocurrido. Contiene numerosos juicios sobre por qué los demócratas perdieron. Pero cuando se trata de soluciones para mejorar la situación, generalmente solo sugiere que el partido necesita replantearse ciertas cosas y hacer otras mejor, sin explicar necesariamente cómo lograrlo.
Cerca del final del informe de 192 páginas aparece un párrafo revelador.
En línea con lo dicho por Martin sobre que el documento no estaba listo para publicarse, el informe contiene numerosos errores e inclusiones llamativas, incluso algunas difíciles de entender en un borrador.
Por ejemplo, menciona dos porcentajes distintos de votos para el candidato republicano a gobernador de Carolina del Norte Mark Robinson —45 % y 42,7 %—, aunque ninguno corresponde a su resultado real, que fue 40,1 %.
En otro momento presenta al gobernador de Washington Bob Ferguson como ejemplo de un candidato que hizo las cosas correctamente, antes de señalar más adelante que en realidad tuvo un desempeño inferior al de Harris.
También escribe incorrectamente los nombres de políticos como el exgobernador republicano de Kentucky Matt Bevin —a quien llama “Brevin”— y el exgobernador demócrata de Nueva Jersey Jon Corzine —mencionado como “John” Corzine—.
Los errores pueden ocurrir, pero el documento sugiere que hasta ahora no existió un nivel particularmente alto de cuidado editorial, lo que podría afectar la manera en que se toman sus conclusiones.
Sin embargo, una recomendación bastante clara es que los demócratas necesitan invertir sus recursos de manera más constante y más temprano en el ciclo electoral.
El informe señala que los demócratas han logrado recaudar más dinero que los republicanos de forma bastante consistente en las contiendas de mayor perfil y que no deberían guardar esos fondos hasta el final de la campaña.
El documento plantea cuándo los candidatos demócratas comenzarán a “invertir antes en el ciclo de campaña y entre elecciones”.
El informe conecta esto con uno de sus temas centrales: que los demócratas deben estar “siempre activos”, es decir, preparándose constantemente para la próxima campaña, desarrollando mensajes y construyendo las estructuras necesarias para ganar.
“Tenemos suficiente dinero para pensar y actuar de manera diferente”, afirma el informe. “Los demócratas deben romper con prácticas obsoletas y contraproducentes para construir con el objetivo de ganar y construir para perdurar”.
El documento guarda silencio sobre algunos de los aspectos más importantes y potencialmente más delicados de la campaña de 2024.
Eso incluye cualquier evaluación sobre la decisión de Biden de buscar la reelección, el impacto de la guerra en Gaza (que dividió a los demócratas) y el hecho de que Harris asumiera la candidatura sin un proceso electoral formal para elegir un reemplazo.
Tampoco analiza el hecho de que Harris no concediera una entrevista al conductor de pódcast Joe Rogan, algo que muchos analistas consideraron un error importante.
Informes de este tipo pueden ser valiosos para entender qué ocurrió.
Pero, al igual que la “autopsia” del Partido Republicano de 2012, también pueden terminar siendo ignorados. Ese informe recomendó al partido moderar su postura sobre inmigración para ganar el voto latino; Trump adoptó prácticamente la estrategia opuesta en 2016 y aun así ganó.
Y esta nueva revisión demócrata señala, de hecho, que el partido realizó un análisis después de las elecciones intermedias de 2022, pero no actuó en consecuencia.
El texto sostiene que miembros clave del personal del DNC intentaron identificar áreas de mejora y elaboraron un informe con siete conclusiones y cinco recomendaciones.
“Lamentablemente, ninguna de estas recomendaciones se implementó dentro del plazo propuesto, o siquiera llegó a implementarse”, señala el informe.
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Con información de Edward-Isaac Dovere, de CNN.
