El voto de la Cámara sobre los poderes de guerra de Trump en Irán muestra cómo está cada vez más acorralado
Análisis por Aaron Blake, CNN
Antes de la votación que llevó adelante la Cámara de Representantes el miércoles sobre si limitar o no los poderes de guerra del presidente Donald Trump respecto a Irán, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, instó a los republicanos a oponerse a la medida.
En una entrevista con Manu Raju de CNN, Johnson reiteró en varias ocasiones que tal medida sería “peligrosa” y que mermaría el poder de negociación de Trump para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Y lo cierto es que Johnson tenía razón. Este tipo de votaciones evidencian una falta de determinación —incluso dentro del propio partido de Trump— para continuar con el conflicto bélico.
Sin embargo, cuatro republicanos votaron a favor de la resolución de todos modos, permitiendo que esta fuera aprobada por 215 votos contra 208 y propinando a Trump uno de los mayores reveses legislativos de su presidencia.
Si la resolución llegara a ser aprobada en el Senado —donde 50 de los 100 senadores parecen respaldarla—, Trump se vería obligado a retirar las tropas de Irán o a obtener la aprobación del Congreso para proseguir con la guerra.
La Casa Blanca, que ya ha dado a entender que considera inconstitucional la ley subyacente, podría intentar hacer caso omiso de la resolución.
Pero, como mínimo, la votación de la Cámara constituyó un elocuente indicio de hasta qué punto los republicanos parecen estar perdiendo la paciencia con Trump y con una guerra que les está causando un grave daño político. Fue una señal de que un grupo reducido pero indudablemente significativo de ellos está cada vez menos dispuesto a concederle tiempo para intentar encontrar una vía de salida.
El resultado es que Trump se encuentra cada vez más acorralado.
Y esa situación se está convirtiendo en algo habitual para el presidente, cuyos índices de aprobación en las encuestas han caído a mínimos históricos. Con la amenaza de una posible debacle electoral para el Partido Republicano en noviembre, y a medida que la guerra en Irán deriva hacia un atolladero, Trump está perdiendo el control de lo que le depara el futuro.
La última semana ha demostrado reiteradamente cómo Trump se ve obligado a lidiar con esta realidad política cada vez más claustrofóbica.
En primer lugar se produjo su aparente retroceso respecto al control del Kennedy Center y, lo que es más significativo, el cambio de postura de su administración en relación con el fondo de “lucha contra la instrumentalización”, destinado a compensar a aquellos que alegan haber sufrido agravios por parte de la administración Biden.
En cuanto al Kennedy Center, Trump respondió el viernes a un fallo adverso de un juez federal relativo a la presencia de su nombre en el edificio, dando a entender que permitiría que el Congreso asumiera el control del centro de artes escénicas.
Ese parece ser un sentimiento muy poco propio de Trump. Se trata de un presidente que a menudo gobierna como si deseara que las otras ramas del gobierno federal simplemente no existieran. Y, sin embargo, ahí estaba él frenado por el poder judicial y señalando que simplemente cedería el asunto al poder legislativo.
No obstante, el ejemplo más claro de que Trump se encuentra acorralado proviene del fondo de “lucha contra la instrumentalización” de la Justicia.
Además de otro fallo judicial adverso en este ámbito, ha visto cómo los republicanos del Senado se pronunciaban casi al unísono en contra de la idea, de una manera que podría poner en riesgo sus otras prioridades legislativas. Al parecer, temen que Trump utilice los US$ 1.776 millones como una caja chica sin rendición de cuentas para recompensar a sus aliados, incluidos e incluso especialmente los acusados del 6 de enero de 2021 que agredieron a la policía.
La situación evoca ecos de lo ocurrido en el salón del Ala Este de Trump, donde los republicanos del Congreso se han resistido a proporcionar los fondos que Trump solicitaba para lo que ellos consideran un proyecto predilecto políticamente problemático.
Trump y su entorno han enviado señales confusas sobre hasta qué punto han abandonado el fondo de “lucha contra la instrumentalización”: mientras que el secretario de Justicia interino, Todd Blanche, afirma que la idea está muerta, Trump se muestra menos decidido al respecto.
Pero no cabe duda de que el Congreso ha frenado a Trump y ha limitado sus opciones de una manera que rara vez lo había hecho antes, de forma muy similar a lo ocurrido con sus poderes de guerra en relación con Irán.
Dado que Trump no se ha comprometido personalmente a abandonar el fondo, incluso se habla de la posibilidad de que el Congreso vote para impedirle perseguir dicho objetivo en el futuro. Por supuesto, ese tipo de opción siempre ha estado sobre la mesa, pero es un recurso al que los republicanos se han mostrado reacios a recurrir por temor a irritar a Trump.
La capacidad de maniobra política de Trump también se ve limitada de otras maneras.
La designación de Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda (FHFA), como director interino de inteligencia nacional a pesar de su aparente falta total de experiencia en inteligencia ha sido recibida con gran rechazo entre los republicanos en el Capitolio.
Además se rumorea que, debido a las amenazas demócratas, Trump podría verse obligado a retractarse de la designación de Pulte si quiere que el Congreso renueve poderes cruciales de espionaje —la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA)— que expiran pronto y que ya estaban causando problemas al Congreso. (Se necesitarán votos demócratas para renovar la Sección 702).
Trump también sufrió un revés significativo en las primarias del martes. Tras derrotar a tres destacados congresistas y a varios senadores estatales republicanos de Indiana en las primarias recientes, vio cómo el candidato que había respaldado, el representante Randy Feenstra, perdía las primarias republicanas para gobernador en Iowa.
Algunos de esos legisladores derrotados se perfilan como un problema para Trump en el Congreso ahora que no tienen que preocuparse por la reelección, y es comprensible que estén desilusionados.
Uno de ellos, el representante Thomas Massie de Kentucky, continuó votando en contra de Trump al apoyar la resolución sobre los poderes de guerra el miércoles. Otros dos, los senadores John Cornyn de Texas y Bill Cassidy de Louisiana, están ofreciendo comentarios cada vez más directos, y Cassidy, en particular, parece que podría convertirse en un verdadero problema para Trump durante los próximos meses.
(Tras su derrota el mes pasado, Cassidy votó repentinamente a favor de que la resolución sobre los poderes de guerra siguiera adelante en el Senado).
Todo esto, por no hablar de lo que más acorrala a Trump: la propia guerra con Irán.
A estas alturas simplemente no parece haber una buena salida para el presidente.
Él actúa como si tuviera todo el tiempo del mundo para dejar que su bloqueo desangre la economía iraní y obligue a sus líderes a arrastrarse ante él en busca de un acuerdo.
Pero hay pocos indicios de que esto esté ocurriendo con la suficiente rapidez para Trump y sus intereses políticos internos. Sobran motivos para dudar que Irán acceda a algo que Trump pueda vender verdaderamente como un buen acuerdo. Y ha fanfarroneado tantas veces con reanudar los ataques militares a gran escala que Teherán ya no parece tomarse esa amenaza en serio.
“Un alto el fuego allí es muy diferente a un alto el fuego en otras partes del mundo”, declaró Trump a periodistas el miércoles, mientras intentaba defender las negociaciones en curso en medio del último intercambio de fuego. Incluso sugirió que algún tipo de acuerdo podría concretarse este fin de semana.
Por supuesto, ya ha sugerido en muchas ocasiones anteriores que un acuerdo era inminente. Y la Cámara de Representantes, al parecer, no se lo tragó. Prueba de ello son esos cuatro republicanos que protagonizaron uno de los intentos más contundentes hasta la fecha de poner límites a Trump.
Si el Senado sigue sus pasos, se encontrará verdaderamente atrapado en una encrucijada.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
