Varios colaboradores personales de confianza acompañaron a Trump en su vuelo secreto desde Turquía, según una fuente
Por Kevin Liptak, CNN
Varios colaboradores personales de confianza acompañaron al presidente Donald Trump a bordo de un avión más pequeño que salió de Turquía el mes pasado, después de que el mandatario abandonara en secreto una aeronave más grande, según una persona familiarizada con los preparativos. Mientras tanto, varios miembros del gabinete permanecieron en el antiguo Air Force One, que despegó sin él.
Entre quienes acompañaron a Trump en el avión más pequeño estaban Natalie Harp, una asistente ejecutiva que suele viajar con él; Dan Scavino, vicesecretario general de la Casa Blanca; y Walt Nauta, director de Operaciones de la Oficina Oval, quien también acompaña con frecuencia al presidente.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también viajó con el presidente en el C-32A más pequeño que despegó de Ankara, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, permanecieron en el avión de mayor tamaño.
El operativo contrarreloj para sacar a Trump del país en secreto y a bordo de otro avión se puso en marcha debido a una amenaza específica contra el Air Force One con un misil portátil disparado desde el hombro, según la persona familiarizada con el asunto. La amenaza surgió el último día de la cumbre de la OTAN celebrada el mes pasado en Turquía.
La amenaza era tan concreta que los funcionarios temían que la vida de Trump corriera un enorme riesgo si salía del país en el antiguo Air Force One o en el avión donado por Qatar que había utilizado para viajar a la cumbre.
La persona se negó a revelar el origen de la información sobre la amenaza, pero dijo que fue considerada seria, en parte, porque los iraníes parecían conocer con gran precisión los detalles de los desplazamientos de Trump en Turquía. El presidente pasó una noche en Ankara, la capital turca, en un hotel de lujo de una cadena internacional situado en el centro de la ciudad, y se trasladó varias veces entre el hotel y las sedes de la cumbre.
Funcionarios de las Fuerzas Armadas y del Servicio Secreto, entre otros, prepararon en cuestión de horas un plan para trasladar a Trump hasta otro avión mediante un camión de catering y sacarlo del país. Trump había viajado a Turquía acompañado de varios altos funcionarios, entre ellos Rubio, Bessent, Hegseth y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine. Sin embargo, no todos acompañaron al presidente cuando abandonó el país.
Un análisis de video de CNN mostró que funcionarios del aeropuerto de Ankara comenzaron a colocar el camión de catering junto al Air Force One antes de que la caravana presidencial llegara a la pista.
Después de que Trump abordó el avión, bajaron el contenedor del camión de catering. El vehículo se alejó de la aeronave más grande y se dirigió al C-32A.
El avión de mayor tamaño, ya sin el presidente a bordo, despegó aproximadamente a las 8:44 p.m., hora local, y pasó junto al avión más pequeño en el que estaba Trump. El C-32A comenzó a desplazarse por la pista un minuto después.
Cuando llegó el momento de cambiar de avión, Rubio y Bessent permanecieron en el Boeing 747 azul y blanco junto con otros empleados de la Casa Blanca, militares y periodistas, según funcionarios estadounidenses.
La mayoría de los pasajeros desconocía que Trump no estaba a bordo.
Después de que todos los aviones aterrizaron en una base militar británica, Hegseth, Nauta y Harp aparecieron en video junto a Trump mientras el presidente caminaba desde el antiguo Air Force One hasta el nuevo avión qatarí para regresar a Washington.
Este martes, Trump confirmó las líneas generales del operativo, pero restó importancia a la maniobra.
“Yo simplemente hago lo que ellos quieren. Sigo las indicaciones del Servicio Secreto y de las Fuerzas Armadas. Querían que viajara en otro vuelo, en otro avión, con el mismo nivel de seguridad. Querían que lo hiciera, así que lo hago. Hago lo que ellos dicen”, declaró Trump a los periodistas este martes, después de aterrizar en la Base Conjunta Andrews procedente de Ohio.
Trump dijo que no recibió muchos detalles sobre las razones del operativo secreto y afirmó no estar preocupado por la posibilidad de un ataque con un misil portátil durante su salida de Turquía.
“No me preocupa nada, para ser honesto”, dijo. “Sea lo que sea, ¿saben cuál es mi actitud? Lo que sea”.
Trump había parecido preocupado por las amenazas iraníes contra su vida durante el último día de la cumbre de la OTAN y mencionó el asunto repetidamente ante los periodistas. El Gobierno de Estados Unidos ha advertido desde hace tiempo que Irán podría intentar matar a Trump en represalia por el ataque con dron que ordenó en 2020 y que mató al alto general iraní Qasem Soleimani.
En los días previos a la visita de Trump a Turquía, multitudes de iraníes pidieron su muerte durante los funerales del líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, quien murió al comienzo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Hamid Rasaei, clérigo conservador y miembro del Parlamento de Irán, escribió mientras Trump se encontraba en Turquía que el presidente estadounidense debía ser atacado durante su estancia en la región: “Mi sugerencia es esta: ahora que el bastardo de Trump está a nuestro alcance y ha viajado a Turquía para la cumbre de la OTAN, deberíamos atacar oficialmente y sin vacilaciones, con un misil, el lugar donde se alojan Trump y varios otros criminales en Turquía”.
CNN informó en los días posteriores a la cumbre que Israel había compartido con Estados Unidos información de inteligencia según la cual Irán había preparado recientemente un nuevo plan para matar a Trump.
No obstante, algunos funcionarios expresaron entonces dudas sobre la información de inteligencia israelí y sugirieron que el informe era visto, en parte, como un elemento de una iniciativa más amplia de Israel para influir en las decisiones de Trump sobre Irán.
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