El Niño se encamina hacia una intensidad que batirá todos los récords, según la NOAA
Por Andrew Freedman, CNN
Existe una probabilidad cercana al 70 % de que el “Súper El Niño” que se está gestando se convierta en el evento de este tipo más intenso jamás registrado, según un pronóstico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) publicado el jueves.
Anteriormente, la NOAA proyectaba que este fenómeno probablemente se situaría “entre los eventos de El Niño más grandes del registro histórico”.
El cambio en el pronóstico se debe en gran medida a la rapidez con la que se está intensificando este El Niño, así como a las predicciones de los modelos informáticos que, casi por unanimidad, indican que alcanzará su punto máximo a finales del otoño y principios del invierno con una intensidad mayor a la prevista inicialmente. Los registros de intensidad de El Niño de la NOAA se remontan a 1950.
El Niño es un ciclo climático caracterizado por temperaturas oceánicas superiores a la media en el Pacífico tropical central y oriental. Estas aguas más cálidas transfieren enormes cantidades de calor a la atmósfera a través de la formación de nubes y precipitaciones intensas. Esto, a su vez, contribuye a alterar los patrones meteorológicos en todo el mundo, favoreciendo sequías en Indonesia y Australia, inundaciones en partes de Sudamérica y otros impactos en diversas regiones.
La intensidad de un evento de El Niño se determina comparando las temperaturas oceánicas con el promedio en una región de referencia del Pacífico tropical. La NOAA prevé que este fenómeno supere incluso al enorme “Súper El Niño” ocurrido entre 1982 y 1983, que hasta ahora ostentaba el récord de intensidad.
En concreto, los meteorólogos de la NOAA prevén que las anomalías en la temperatura de la superficie del mar en la región de El Niño superen en 2,5 grados Celsius la media, en mediciones a lo largo de un periodo de tres meses para descartar la variabilidad a corto plazo.
El cambio climático de largo plazo ha provocado un aumento de las temperaturas en el fondo de los océanos tropicales durante las últimas décadas, lo que puede atenuar la señal característica de El Niño.
Por ello, la NOAA utiliza un nuevo índice de El Niño conocido como Índice Oceánico de El Niño Relativo (RONI, por sus siglas en inglés), que tiene en cuenta esa tendencia de calentamiento más amplia. No obstante, incluso teniendo en cuenta este factor, este episodio de El Niño va camino de ser inédito.
“Se trata de un fenómeno verdaderamente extraordinario”, afirmó Daniel Swain, climatólogo de la Universidad de California, en una sesión informativa sobre El Niño emitida esta semana en YouTube.
“Ya nos encontramos en niveles que igualan o superan los récords históricos, y se espera que las cifras se disparen”, señaló.
Los efectos de cada episodio de El Niño suelen ser únicos, y con este fenómeno nos adentramos en territorio desconocido. Nunca antes se había registrado un El Niño de tal intensidad, ni tampoco uno tan potente en un contexto climático tan cálido como el actual. Según los expertos, estos factores hacen que sus repercusiones sean impredecibles, ya que los efectos del calentamiento global actúan en combinación con El Niño para agravar la intensidad de las olas de calor y otros desastres.
El hecho de que se prevea que este “Súper El Niño” alcance una intensidad récord no significa necesariamente que sus efectos vayan a ser mucho peores o que vayan a producirse con certeza en la mayoría de las zonas habitualmente afectadas, advirtieron los meteorólogos de la NOAA en su última actualización.
Sin embargo, sí aumenta la probabilidad de que se produzcan los efectos típicos de El Niño, especialmente durante los meses de otoño e invierno, cuando su influencia en el clima del hemisferio norte alcanza su punto álgido.
En Estados Unidos, esto puede traducirse en condiciones inusualmente húmedas desde California hasta Florida, atravesando toda la franja meridional del país. Además, los inviernos bajo la influencia de El Niño tienden a ser más suaves y secos de lo habitual en algunas zonas del Medio Oeste.
El Niño eleva las temperaturas medias mundiales; su señal se superpone a la tendencia de calentamiento global de origen humano, como si se tratara de una escalera mecánica en ascenso. Los episodios de El Niño representan los peldaños que suben, mientras que el cambio climático provocado por el ser humano constituye la tendencia ascendente constante y a largo plazo de la propia escalera. Debido a la intensidad de este fenómeno de El Niño, es prácticamente seguro que 2027 batirá el récord del año más cálido jamás registrado, y es posible que 2026 también lo haga.
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