Ucrania se apresura a desarrollar nuevos interceptores mientras drones y misiles rusos devastan el país
Por Tim Lister, Victoria Butenko y Svitlana Vlasova, CNN
Ucrania intenta desarrollar con urgencia interceptores capaces de contrarrestar una nueva generación de drones rusos propulsados a reacción que han causado estragos en todo el país en los últimos meses.
Junto con las armas balísticas del Kremlin y un nuevo tipo de misil de crucero, los drones a reacción han causado enormes daños en la capital, Kyiv, y sus alrededores.
También se han utilizado para atacar almacenes, gasolineras, instalaciones postales y fábricas, en lo que se está convirtiendo en una guerra mucho más amplia en cuanto a sus objetivos.
Los drones Shahed propulsados a reacción —conocidos como Geran-4 y Geran-5— son más difíciles de interceptar debido a su velocidad y cantidad. Son tres veces más rápidos que los Shahed originales que Rusia adquirió de Irán.
“Los ataques con drones son constantes, con muchos Shahed propulsados a reacción”, dijo el domingo el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky. Casi 1.500 drones de todo tipo fueron lanzados contra Ucrania durante los cuatro días anteriores, más de la mitad de ellos propulsados a reacción, afirmó.
El gran despliegue de drones propulsados a reacción se ha acelerado durante los últimos dos meses. En julio se utilizaron alrededor de 1.500 y en agosto más de 2.500, según Serhiy Beskrestnov, asesor de Zelensky.
Estaban “siendo lanzados contra Ucrania prácticamente directamente desde la fábrica”, dijo en una publicación de Facebook durante el fin de semana. La Inteligencia de Defensa de Ucrania sostiene que los drones propulsados a reacción contienen cientos de componentes fabricados por empresas extranjeras, incluidas compañías de EE.UU., Reino Unido y China.
Muchos de los drones propulsados a reacción han sido lanzados contra la capital, mientras Rusia ha comenzado a efectuar andanadas contra Kyiv tanto de día como de noche. El sábado, las fuerzas armadas ucranianas dijeron que Rusia lanzó 224 drones contra Ucrania durante las horas diurnas, la mayoría de ellos propulsados a reacción. El domingo, Kyiv registró ocho alertas de ataques aéreos entre la medianoche y el anochecer.
El objetivo del Kremlin es agotar las defensas aéreas ucranianas y minar la moral de los civiles, mientras amplía su lista de objetivos para incluir almacenes de alimentos y tiendas, y continúa atacando la infraestructura energética, según funcionarios ucranianos.
“El enemigo trata de paralizar la actividad económica en la capital y las principales ciudades, por lo que nuestros enfoques y mecanismos de respuesta deben cambiar”, dijo durante el fin de semana el primer ministro ucraniano, Serhii Koretskyi.
La intensidad de los ataques rusos durante el día también se produce justo cuando los niños se preparan para el nuevo año escolar.
La oficina municipal de Kyiv dijo el lunes que era probable que las clases se vieran interrumpidas e instó a los padres a hablar con sus hijos sobre “algunas cuestiones sencillas pero importantes: cómo deben actuar en caso de una alerta, dónde deben refugiarse y qué deben hacer si se ven atrapados en una situación peligrosa camino a la escuela”.
“En las circunstancias actuales, esto forma parte de la preparación para el nuevo año escolar tanto como preparar una mochila o tener listo el uniforme escolar”, señaló.
Por ahora, Zelensky ha reconocido que son principalmente los aviones de combate los que protegen contra los drones propulsados a reacción. Pero la pequeña fuerza aérea de Ucrania ya está sobrecargada y utilizar aviones de combate contra los drones resulta costoso.
Así, la carrera está en marcha en otro episodio más de la competencia tecnológica de avances sucesivos que ha caracterizado la guerra de casi cinco años.
Cuatro empresas han desarrollado drones interceptores pertinentes, una de las cuales contaba con “la tecnología más exitosa”, dijo Zelensky durante el fin de semana. Ya comenzaron las pruebas de campo de los cuatro competidores, según el ministro de Defensa, Evgeniy Khmara. “El objetivo es llevar estas soluciones al nivel requerido lo antes posible y aumentar la producción a miles de unidades”, afirmó el sábado.
Pero idear la tecnología y desplegarla son dos desafíos muy distintos. “Las capacidades ofensivas siempre van un paso por delante de las defensivas”, dijo el viernes el subjefe de la Oficina del Presidente, Pavlo Palisa. “Sin duda tendremos que adaptarnos. Esto llevará tiempo”.
Uno de los interceptores de fabricación ucraniana que muestra resultados prometedores, llamado Sting, habría derribado dos de los drones propulsados a reacción en los últimos días.
Otra empresa ucraniana, F-Drones, actualizó su interceptor. “Rusia despliega ahora drones Shahed propulsados a reacción, así que construimos el LITAVR+. El interceptor mejorado alcanza velocidades superiores a los 400 km/h”, afirmó en X.
Contrarrestar los drones propulsados a reacción también encabeza la agenda del exministro de Defensa ucraniano Mykhailo Fedorov, quien visita Estados Unidos para explorar áreas de cooperación con empresas de tecnología de defensa “y organizaciones que puedan convertirse en socios de nuestros nuevos proyectos y ayudar a fortalecer a Ucrania”.
“También planeamos crear nuevas empresas desde cero en torno a las tecnologías que se necesitan con urgencia en el campo de batalla actual”, publicó Fedorov en X, incluida la robótica para “retirar al personal de los sectores más peligrosos del frente”, y misiles de bajo costo guiados por inteligencia artificial.
La batalla por obtener una ventaja tecnológica en el conflicto no tiene fin. Aunque Ucrania ha ampliado con éxito el alcance de sus drones de ataque de mediano y largo alcance, Rusia desarrolló un misil de crucero económico al que bautizó Banderol.
El misil, de cinco metros de largo, tiene una velocidad máxima de entre 620 y 650 km/h y un alcance reportado de hasta 500 kilómetros. Transporta una ojiva de 150 kilogramos.
Su alcance es suficiente para cubrir gran parte del sur de Ucrania cuando es lanzado desde helicópteros sobre Crimea. Decenas de Banderol se han utilizado contra el puerto de Odesa en las últimas semanas, lo que ha interrumpido las exportaciones de granos de Ucrania.
Desde principios de agosto, Ucrania ha exportado 1,4 millones de toneladas de granos y semillas oleaginosas, según Taras Vysotskyi, ministro de Política Agraria, apenas cerca de un tercio del volumen potencial de exportación.
Los ataques con Banderol han ralentizado significativamente las operaciones a lo largo del corredor marítimo de Ucrania a través del mar Negro, afirmó a principios de agosto Dmytro Pletenchuk, portavoz de la Armada ucraniana. Los constantes ataques encarecen demasiado los seguros para los cargamentos de granos, según fuentes del sector.
Los analistas afirman que las fuerzas armadas rusas podrían estar preparándose para lanzar el Banderol desde plataformas terrestres, además de drones y helicópteros.
El exministro de Defensa Fedorov, quien fue destituido por Zelensky en julio y ahora trabaja en el sector privado, advirtió que Ucrania está “perdiendo” la guerra “de forma gradual y lenta”.
Durante su estancia en Washington, dijo al Financial Times que la situación cambiaba mes a mes, pero advirtió que los recientes ataques aéreos de Rusia y el uso cada vez más intenso de misiles y drones avanzados constituían desafíos críticos.
“Ahora mismo, si no respondemos a estos problemas, nos aplastarán”, afirmó.
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