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Cinco mandatarios se reúnen en Barcelona para la “cumbre progresista”. A todos los unen las tensiones con Trump

Por Mauricio Torres, CNN en Español

Barcelona será sede este sábado de una cumbre de líderes de izquierda, en la que cinco mandatarios de América Latina y España se reunirán para hablar de los problemas que enfrentan sus países y el mundo y de las alternativas para detener el avance de la extrema derecha, entre otros temas.

La cumbre, denominada Movilización Progresista Mundial, apunta a ofrecer “una alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha”, según su página web y según dijo también el anfitrión, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

La reunión se llevará a cabo seis semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezara en Florida la Cumbre Escudo de las Américas, en la que convocó a 12 líderes de derecha de América Latina con quienes acordó puntos como actuar en conjunto contra el crimen organizado.

El académico Lucas Martínez-Villalba, profesor del Tecnológico de Monterrey, consideró que el encuentro de Barcelona buscará posicionarse como un contrapeso “no formal” a la Cumbre Escudo de las Américas. En ese sentido, estimó que el resultado más probable será un pronunciamiento común sin establecer compromisos específicos.

“Vamos a encontrarnos como una especie de manifiesto, creo que ese es el mejor de los escenarios, en el cual sí se tracen como una serie de valores generales, que realmente no van a ser ni muy comprometedores ni vinculantes, pero sí van a dejar como una lectura de más o menos este es el contrapeso que hacemos ante una tendencia hacia la derecha que se está haciendo muy manifiesta no solo en América Latina sino en el mundo”, dijo Martínez-Villalba a CNN.

A diferencia de los líderes que se reunieron con Trump en Florida, los mandatarios que este sábado asisten a Barcelona protagonizaron disputas con él, por temas como la seguridad, los aranceles o la política exterior de Estados Unidos.

Lula da Silva es una de las figuras políticas más relevantes de América Latina en lo que va del siglo XXI. Ha sido presidente de Brasil en tres períodos y en octubre buscará reelegirse para un cuarto mandato.

Desde que Trump inició su segunda presidencia en enero de 2025, ha protagonizado varios momentos de tensión con él, por asuntos como la imposición de aranceles a los productos brasileños o la forma en que el Gobierno de Trump criticó el juicio contra el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, un aliado suyo que en septiembre fue sentenciado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. Bolsonaro rechaza los cargos.

Ambos mandatarios limaron asperezas en octubre, cuando se reunieron en el marco de una cumbre de líderes en Malasia. Sin embargo, esta semana Lula da Silva volvió a la carga. En una entrevista con el diario español El País, preguntado sobre la política exterior de Estados Unidos, señaló que “Trump no tiene derecho a levantarse por la mañana y amenazar a un país”.

Político cercano al fallecido expresidente uruguayo José Mujica —un referente de la izquierda en la región—, Orsi asumió la presidencia de Uruguay el 1 de marzo de 2025.

De los cinco mandatarios de América Latina y España que acudirán a Barcelona este sábado, es el que menos tensiones ha tenido con Trump, aunque ha expresado críticas. En noviembre, consideró que Trump quiere hacer sentir el “poderío geopolítico” de Estados Unidos y afirmó que Uruguay siempre peleará para que “el continente latinoamericano tenga paz”.

Petro es el primer presidente de izquierda en Colombia. Asumió el cargo en 2022 y concluye su mandato en agosto próximo.

Desde que Trump regresó a la Casa Blanca, ha tenido duros enfrentamientos con él. Un primer episodio ocurrió en enero de 2025, pocos días después de la investidura de Trump, cuando Petro dijo que Colombia dejaría de recibir aviones con migrantes deportados procedentes de Estados Unidos, con el argumento de que estaba inconforme con la manera en la que eran tratados. Trump amenazó entonces con imponer aranceles a los productos colombianos, lo que abrió una negociación en la que Colombia finalmente aceptó que se reanudaran los vuelos de deportación.

Meses después, en octubre, las tensiones volvieron a escalar. Trump acusó a Petro de ser “un líder del narcotráfico”, algo que el colombiano negó. Además, Petro repetidamente criticó los ataques militares de Estados Unidos contra embarcaciones que supuestamente transportaban drogas en aguas del Caribe y el Pacífico, que precedieron al operativo que Estados Unidos realizó para detener al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

En febrero, luego de meses de confrontaciones verbales, Trump y Petro se reunieron en Washington, en un encuentro que describieron como cordial.

Promotor de la cumbre de líderes de este sábado, Sánchez es presidente del Gobierno de España desde 2018.

Defiende varios principios contrarios a los de Trump. Por ejemplo, es partidario de una España más abierta a la migración, mientras que Trump dice que una de sus prioridades es expulsar a los migrantes indocumentados de Estados Unidos. También critica la ofensiva militar que Israel mantiene en Gaza desde octubre de 2023, en tanto que Trump respalda al Gobierno israelí.

A principios de marzo, Sánchez provocó el enojo de Trump al negar permiso a que fuerzas estadounidenses utilicen bases militares ubicadas en España para la guerra de Estados Unidos con Irán. “No a la guerra”, resumió Sánchez entonces. Trump respondió con la amenaza de romper lazos comerciales con España.

Sheinbaum es la primera mujer que ocupa la presidencia de México. Ganó las elecciones de junio de 2024 con casi el 60% de los votos, asumió el cargo el 1 de octubre de ese año y concluirá su mandato en 2030.

Desde que Trump inició su segundo período presidencial en 2025, Sheinbaum dice que su estrategia es mantener la “cabeza fría” frente a las decisiones del Gobierno de Estados Unidos, país con el que México comparte una frontera de más de 3.100 kilómetros y que es su principal socio comercial.

Sin embargo, y aunque Sheinbaum no ha llegado a entrar en confrontación abierta con Trump, las tensiones entre sus gobiernos han sido constantes.

Uno de los temas más recurrentes ha sido la seguridad, pues Trump insiste en que fuerzas estadounidenses puedan realizar operaciones contra cárteles del narcotráfico en territorio mexicano. Considera a Sheinbaum “una gran mujer”, pero afirma que los narcotraficantes controlan gran parte del país. De su lado, Sheinbaum rechaza esa afirmación, descarta que Estados Unidos vaya a poder efectuar operativos en México y asegura repetidamente que su Gobierno está dispuesto a tener “cooperación sin subordinación” en la lucha contra el crimen organizado.

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