La economía de Venezuela será un desastre para quien la dirija a continuación
Por Chris Isidore, CNN
El presidente Donald Trump cree que las empresas estadounidenses pueden reactivar la asediada industria petrolera venezolana, beneficiando tanto a la nación como a Estados Unidos. Pero incluso si eso sucede, serían solo una fracción de los cambios necesarios para que el país, desposeído, se recupere.
La turbulencia de los mercados petroleros, la corrupción gubernamental y años de sanciones agobiantes han diezmado la economía venezolana, a pesar de que el país cuenta con una de las mayores reservas de petróleo del mundo.
Todo esto representa un enorme desafío para quien gobierne el país en el futuro.
La hiperinflación de hace casi una década disparó los precios a diario. Las tasas de inflación, que alcanzaron el 65.000 %, provocaron escasez de bienes como alimentos y medicamentos, y el desplome de la moneda venezolana, el bolívar.
Los residentes se ven obligados a usar dólares estadounidenses o una mochila llena de bolívares para realizar compras básicas.
La inflación actual supera los tres dígitos, lo que deja a la mayoría de la población en situación de pobreza. Según el Programa Mundial de Alimentos, hasta el 40 % del país enfrenta inseguridad alimentaria.
Esta escasez, sumada a la represión política, ha obligado a hasta un tercio de la población a huir del país.
“Es una devastación económica comparable solo a la de países que han pasado por una guerra”, manifestó Luisa Palacios, quien nació y creció en Venezuela y fue presidenta de la petrolera venezolana Citgo. “Este es un país que necesita restablecer el estado de derecho. Es necesario establecer las reglas básicas para una economía funcional”.
Pero no habrá una solución fácil. Esto se debe a que su industria petrolera, que aún se encuentra bajo sanciones, representa más del 90 % de las exportaciones de Venezuela y una parte significativa de los ingresos fiscales del Gobierno, según Palacios, actualmente investigador principal adjunto en la Universidad de Columbia.
“Es demasiado pronto para saber cuánto tiempo tomará”, expresó. “Estamos en la primera entrada de un partido muy, muy largo”.
Aún está por determinar quién liderará Venezuela.
Podrían ser los remanentes del Gobierno del derrocado Nicolás Maduro, el líder de la oposición que muchos creen ganó las elecciones del año pasado, o la propia administración Trump, como sugirió el presidente de EE.UU. el sábado.
Trump en ese momento también desestimó el costo de arreglar la economía de Venezuela.
“No nos costará nada, porque el dinero que sale de la tierra es muy sustancial”, afirmó, refiriéndose a la riqueza petrolera del país, y agregó que reclutaría empresas estadounidenses para ayudar.
Venezuela cuenta con 303.000 millones de barriles de crudo, aproximadamente una quinta parte de las reservas mundiales, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
Sin embargo, la infraestructura petrolera del país se ha deteriorado tras años de inversión insuficiente y sanciones.
La industria produce una fracción de su producción anterior: poco más de un millón de barriles de petróleo al día, o menos de un tercio de lo que entregaba a finales del siglo pasado.
“Todas nuestras compañías petroleras están listas y dispuestas a hacer grandes inversiones en Venezuela”, declaró la portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, en una declaración a CNN.
Pero fuentes de la industria petrolera estadounidense comentaron a CNN que las compañías no considerarán seriamente reinvertir en Venezuela hasta que haya un Gobierno estable en su lugar.
“El interés por entrar en Venezuela ahora mismo es bastante bajo. No tenemos idea de cómo será el gobierno allí”, declaró a CNN el lunes una fuente influyente de la industria. “El deseo del presidente es diferente al de la industria”.
Está previsto que funcionarios de la administración, incluido Trump, se reúnan esta semana con ejecutivos de la industria petrolera.
El petróleo se descubrió por primera vez en Venezuela en 1922 y transformó la economía de una base agrícola diversificada a una casi completamente dependiente del petróleo.
El predecesor de Maduro, Hugo Chávez, nacionalizó la industria petrolera del país en 2007 bajo la compañía petrolera controlada por el gobierno, PDVSA, y confiscó los activos de las compañías extranjeras antes de expulsar a la mayoría de ellas del país.
Los Estados que basan sus economías en la extracción de recursos naturales a menudo sufren una gran disparidad de riqueza, con líderes que utilizan los ingresos petroleros para crear sistemas de corrupción y represión política para mantenerse en el poder.
Esto también vincula toda la economía de una nación a la volatilidad de los precios del crudo.
Un hecho que los venezolanos conocen desde hace décadas.
El exministro de petróleo y cofundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Juan Pablo Pérez Alfonzo, le dijo en una ocasión a la profesora emérita de la Universidad de Stanford, Terry Lynn Karl, que en lugar de estudiar a la OPEP debería analizar el impacto del petróleo en los países ricos en petróleo, a los que denominó “petroestados”, y en sus habitantes.
“Dentro de diez o veinte años, ya verás, el petróleo nos arruinará”, le comentó. “El petróleo es el excremento del diablo”.
La frase se convirtió en la pieza central de su libro de 1997, “La paradoja de la abundancia”.
“Cuando escribí eso hace mucho tiempo, sabía que Venezuela se hundiría”, afirmó. “Pero no tenía ni idea de que llegaría tan lejos”.
Reactivar la industria petrolera costará decenas de miles de millones de dólares, pero eso aún no será suficiente para arreglar toda la economía, estiman los expertos.
Es necesario reestructurar la agobiante deuda del país, afirmó Roxanna Vigil, investigadora de asuntos internacionales del Consejo de Relaciones Exteriores.
Estados Unidos también necesita levantar las sanciones contra Venezuela, añadió, y abrir las puertas a las empresas extranjeras.
Una fuente de la administración informó a CNN que las sanciones petroleras se mantendrían vigentes por ahora. La Casa Blanca no respondió a la pregunta de CNN sobre la reestructuración de la deuda venezolana.
Estados Unidos ha impuesto sanciones a Venezuela desde 2006, pero la primera administración de Trump bloqueó en 2017 todas las exportaciones desde PDVSA a la nación norteamericana. Eso desencadenó la actual crisis económica.
También hay una necesidad desesperada de asistencia humanitaria para quienes viven en la pobreza, así como de inversiones en sectores de la economía que no necesariamente producirán un retorno financiero, apuntó Alejandro Velasco, profesor de la Universidad de Nueva York y experto en Venezuela.
“La infraestructura también está deteriorada”, indicó Velasco, también venezolano. “Hay apagones, problemas de agua constantes. Y además, se necesita un cambio en la estructura legal para erradicar la corrupción”.
La Casa Blanca no respondió a la pregunta de CNN sobre la ayuda humanitaria o económica a Venezuela, afirmando que “tanto el pueblo estadounidense como el venezolano se beneficiarán de una mayor cooperación económica”.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, manifestó que Estados Unidos tomaría el petróleo venezolano que había sido objeto de sanciones y lo vendería en el mercado mundial para el “beneficio del pueblo venezolano”.
“Lo que necesitamos hacer con los ingresos de esas ventas de petróleo es estabilizar la economía venezolana… evitar que Venezuela se convierta en un estado fallido”, declaró a CNBC el miércoles. “La situación se ha vuelto bastante desastrosa en Venezuela”.
Sin embargo, los problemas en Venezuela no serán tan fáciles de solucionar, afirmó Karl.
Ella comparó la conferencia de prensa de Trump del sábado con la del presidente George W. Bush frente a una pancarta que decía “Misión cumplida” en los primeros días de la guerra de Iraq.
“US$ 2 billones y once años después, no solo no teníamos nada de su petróleo, sino que no pagaron nada, y sigue siendo un país sin democracia, poco gobernable”, señaló. “Y creo que Venezuela es como Iraq con esteroides”.
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