¿Qué aliados le quedan a Cuba en la región mientras crecen las tensiones con EE.UU.? Spoiler: no son muchos
Por Germán Padinger, CNN en Español
La captura del presidente Nicolás Maduro por parte de EE.UU. no solo trajo una oleada de cambios en Venezuela. También se sintió con fuerza en Cuba, que perdió de un día para el otro a su primer aliado y principal fuente de petróleo en la región en momentos en que las tensiones entre La Habana y Washington están, una vez más, en alza.
“Cuba está a punto de caer, es una nación que está muy cerca del colapso”, dijo el presidente de EE.UU., Donald Trump, a finales de enero, semanas después de ordenar el derrocamiento de Maduro. “Obtenía su dinero de Venezuela, obtenía el petróleo de Venezuela, pero ya no lo tienen”, agregó.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció que la isla atraviesa un “momento complejo”, pero rechazó el jueves la “teoría del colapso” de Trump, a la que consideró una “construcción” ajena a la realidad.
De cualquier manera, Cuba ya está viviendo entre apagones y faltantes en medio de una grave crisis económica que lleva años, y los habitantes de La Habana se preparaban para una crisis de consecuencias imprevisibles.
De acuerdo con una investigación del Real Instituto Elcano, un think tank ubicado en Madrid, en los últimos 10 años las exportaciones de Cuba cayeron un 47 % y las importaciones un 36 %, mientras que la inflación saltó de 2 % al 70 %, en un país habitado por 10 millones de personas que no logra salir de las dificultades económicas. En ese mismo período, el intercambio comercial con Venezuela, que ahora parece haber llegado a su fin, cayó un 60 %.
Desde la Revolución de 1959, Cuba, una isla que necesita importar alimentos y energía para satisfacer sus necesidades básicas y cuyo comercio exterior está fuertamente limitado por el embargo de EE.UU., se ha tenido que valer de relaciones estrechas con otros países para salir a flote.
Durante buena parte del siglo XX, la Unión Soviética ocupó ese lugar de garante de Cuba, comprando el azúcar cubano y proveyendo casi todo lo demás, pero tras su colapso en 1991, y la disolución del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) que regía desde Moscú las relaciones económicas entre los países comunistas, el gobierno de Fidel Castro tuvo que tejer relaciones con otros países para sortear el colapso.
A las dificultades cubanas para adaptarse a un mundo sin el apoyo de la URSS se le llamó el “período especial”, un tiempo de derrumbe económico, de auge de la pobreza y grandes flujos migratorios que marcaron la historia contemporánea cubana.
Y mucha gente en Cuba nunca salió del período especial, según dijo a CNN el economista cubano Ricardo Torres, profesor en la American University en Washington y exdocente de la Universidad de La Habana.
“Cuba venía de lo que casi todo el mundo entendía como la época dorada del socialismo, con estabilidad, servicios sociales bien desarrollados, una baja diferenciación social. Cuba llega al período especial con reservas de todo tipo, económicas, sociales, políticas”, consideró, agregando que la crisis actual “golpea a una población que ya estaba golpeada”.
Durante esa fatídica década de 1990 para Cuba, hubo primero un acercamiento con España a través de las inversiones en el turismo, que se convirtió en la principal exportación de la isla, pero no fue sino hasta la llegada de Hugo Chávez, de cercanía ideológica con Castro, al poder en Venezuela 1999 que La Habana volvió a tener un aliado en quien apoyarse.
Durante casi 25 años Venezuela proveyó petróleo a Cuba, que no posee este recurso en cantidad suficiente para abastecer a sus necesidades energéticas, en una proporción mayor a cualquier otro país.
Cuba, en tanto, ha enviado en estas décadas recusos humanos a Venezuela: médicos y soldados, tales como los 32 agentes de la guardia personal de Maduro que murieron durante su captura, el 3 de enero.
Así y todo, Venezuela era el principal pero no el único proveedor de petróleo de Cuba. Los otros son Rusia y México, el único país de Latinoamérica que siguió enviando crudo a la isla tras el cese de la ayuda venezolana.
Pero eso también podría cambiar debido la amenaza de Trump de aplicar sanciones a países que envían petróleo y derivados a Cuba.
A comienzos de febrero la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, restó importancia a estas amenazas y se mostró segura de que los envíos continuarán. “No hablamos nunca con el presidente Trump del tema del petróleo con Cuba”, dijo, agregando que estos continuarían “por razones humanitarias”.
Pero el lunes, la presidenta confirmó en conferencia de prensa que los envíos de petróleo de México a Cuba estaban “detenidos”, aunque estaban buscando “por vía diplomática” que la isla reciba el combustible.
“Están detenidos (los envíos) en este momento y estamos buscando evitar afectaciones a México, señaló Sheinbaum, antes de agregar que su país seguirá apoyando a Cuba ante el accionar “injusto” de Estados Unidos.
“El pueblo de México siempre es solidario. Nadie puede ser omiso a la situación que está viviendo en este momento el pueblo de Cuba por las sanciones que se están imponiendo a cualquier país que envíe petróleo por parte de Estados Unidos, de una manera muy injusta”, consideró Sheinbaum.
Así, México se ha convertido en el último sostén que le queda a Cuba en la región, siendo el otro Rusia, que ya tiene suficientes problemas en Ucrania y cuyos envíos han estado siempre por debajo de las expectativas de La Habana.
Si Cuba no logra reemplazar el petróleo venezolano, sufrirá faltantes y apagones. Pero si México no logra negociar con EE.UU. para restaurar sus envíos, la isla podría quedarse prácticamente sin energía y sin su última línea de vida.
Durante 2025, México envió a Cuba entre 12.000 y 17.000 barriles de petroleo al día. Según la agencia Reuters, los envíos venezolanos promediaron ese mismo año los 26.000 barriles diarios, aunque en otros momentos de la historia reciente la cifra llegó a 100.000.
Sin buscarlo, México parece haber quedado en la posición de sostén económico que ocupó Venezuela en los últimos 25 años y la URSS durante la Guerra Fría.
México parece compartir la responsabilidad de prestar apoyo material a Cuba apenas con Rusia, que aporta el petróleo que puede y demostró tras la captura de Maduro que no se enfrentará con EE.UU. por lo que ocurra en las Américas. Atrás quedaron los países de la región que alguna vez se mostraron cercanos a La Habana.
La Nicaragua de Daniel Ortega, un aliado aliado histórico e ideológicamente cercano, transita sus propias penurias económicas y no parece estar en condiciones de ayudar. Y ahora incluso ha bloqueado el ingreso de ciudadanos de Cuba sin visa al país, una medida que parece orientada a limitar el número de cubanos que llegan a Nicaragua como paso para llegar a EE.UU.
Pero además de Nicaragua, hay otros países de América Latina que antes se mostraron cercanos a Cuba y ahora, con los diferentes cambios de gobiernos y de contextos ocurridos en los últimos años, no han mostrado su presencia en esta crisis.
Durante los primeros dos gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, entre 2003 y 2010, el vínculo con Cuba, que incluyó el envío de médicos a Brasil, estuvo en primera plana, así como la relación cercana entre Fidel Castro y Lula.
La relación actual, tras los años de Jair Bolsonaro, un crítico de Cuba, en el poder e incluso tras el retorno de Lula, dista mucho de ese monento: puede que Lula dijera el sábado que Brasil se solidarizaba con Cuba, pero en ningún momento envió petróleo a la isla ni intercedió ante Estados Unidos.
Otro caso resonante es el Guatemala, que este martes anunció que pondrá fin al acuerdo que mantiene con Cuba para recibir médicos cubanos en el pais. De acuerdo con el comunicado oficial compartido con CNN, la decisión se tomó para “consolidar las capacidades propias del sistema público de salud” del país. Aunque llega pocos días después de que Guatemala firmó un acuerdo comercial con EE.UU.
Giros similares se han dado en los últimos años en Argentina, Bolivia —que también vio la salida de los médicos cubanos del país—, Honduras y Ecuador, países que en el pasado, bajo gobiernos de centroizquierda, impulsaron su relación con Cuba pero que ahora parecen haber puesto paños fríos sobre el vínculo y se han mantenido mayormente en silencio ante esta crisis.
Solo Venezuela y México se mantuvieron constantes, pero tras el derrocamiento de Maduro el peso de la relación regional parece haber caído sobre Sheinbaum.
¿Pero hasta dónde puede, y quiere, seguir México en este rol?
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Con información de Gonzalo Zegarra y Merlin Delcid.
