Trump está utilizando su estrategia arancelaria contra Irán, pero no está funcionando
Análisis por David Goldman, CNN
“Estados Unidos también tiene posturas, mucho más firmes y de mayor alcance. Simplemente no he optado por utilizarlas; nunca tuve motivos para hacerlo, ¡HASTA AHORA!”.
Esa impactante amenaza de fuerza sin precedentes por parte del presidente de EE.UU., Donald Trump, causó una caída de casi el 3 % en la Bolsa de Valores, el 10 de octubre de 2025.
En una publicación de dos partes en Truth Social, hace seis meses, Trump dijo que Estados Unidos cortaría las exportaciones cruciales a China y aumentaría los aranceles sobre los productos chinos al 100 %, una amenaza maximalista para recuperar la influencia estadounidense perdida.
Si todo esto te suena familiar, es por una buena razón.
Actualmente, Estados Unidos se enfrenta a una amenaza económica por parte de Irán sorprendentemente similar a la que sufrió por parte de China el año pasado. En respuesta, Trump está empleando la misma estrategia extrema que utilizó contra China y otros socios comerciales: intensificar la amenaza al máximo, exigirle al mundo entero y conformarse solo si consigue algo más de lo que Estados Unidos tenía inicialmente.
Trump ha amenazado con aplicar duras represalias contra Irán si no abre el estrecho de Ormuz, la vía marítima crucial por donde transita el 20 % del crudo mundial. El domingo, Trump volvió a subir la apuesta cuando anunció que la Marina estadounidense bloquearía el estrecho.
El problema es que esto no es una guerra comercial; es una guerra real, y el último cambio de estrategia podría poner en peligro a más tropas estadounidenses.
Hasta ahora, las amenazas extremas de Trump contra Irán no están surtiendo efecto, lo que conlleva el riesgo de un sufrimiento económico duradero para los consumidores y una guerra mortal, que ya ha costado la vida a miles de personas.
Durante el último año y medio, Trump lanzó con frecuencia amenazas contra diversos socios comerciales, cuyos resultados variaron. Si bien Trump se ganó una merecida reputación por retractarse de sus amenazas más alarmantes (como tomar el control de Groenlandia u obligar a Brasil a retirar la acusación de fraude electoral contra el expresidente Jair Bolsonaro), muchos socios comerciales cedieron a sus condiciones.
Pero Irán está siguiendo el modelo de China.
La primavera pasada, Trump elevó tanto los aranceles a China que prácticamente impusieron un embargo a los productos chinos destinados a Estados Unidos. China respondió restringiendo las exportaciones de minerales de tierras raras, esenciales para una amplia gama de productos electrónicos, lo que puso en peligro a las empresas, los consumidores e incluso las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Trump cedió y redujo drásticamente los aranceles a cambio de la promesa de China de reabrir las compuertas a los minerales de tierras raras. Pero China nunca dio marcha atrás, y se afferó a su as bajo la manga, a pesar de las repetidas amenazas de Trump de volver a subir los aranceles, un poder que la Corte Suprema limitó recientemente.
De manera similar, Irán considera que el control del estrecho de Ormuz es la única baza que puede ejercer sobre Estados Unidos como herramienta para detener una guerra existencial y llevar a Estados Unidos a la mesa de negociaciones.
Tal vez aprendiendo de su aliado, Irán no parece dispuesto a ceder tan fácilmente.
“Disfruten del precio actual de la gasolina”, escribió Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, en una publicación en X. “Con lo que se denomina un ‘bloqueo’, pronto echarán de menos la gasolina a US$ 4 o 5”.
La amenaza de Trump del domingo de bloquear el estrecho de Ormuz podría estrangular las ventas de petróleo de Irán y los peajes multimillonarios que estaban ayudando a financiar su guerra contra Estados Unidos.
Pero esas ventas de crudo iraní, de aproximadamente 2 millones de barriles diarios, también contribuían a mantener los precios del petróleo bajo control, al aportar la oferta tan necesaria al mercado mundial.
La respuesta del mercado a la amenaza de bloqueo de Trump fue instantánea: los futuros del brent, la referencia internacional, subieron un 8 %, el domingo por la noche, hasta alcanzar los US$ 103 el barril, y el bloqueo de Trump podría hacer que los precios suban otros US$ 10, acercándose a sus máximos recientes, dijo Jay Hatfield, CEO de Infrastructure Capital Advisors.
Según Hatfield, los operadores preferirán la amenaza de bloqueo a la promesa anterior de Trump de destruir el petróleo y la infraestructura de Irán. Sin embargo, si el mercado cree que la guerra se prolongará durante semanas o meses, los precios del petróleo podrían superar rápidamente los US$ 120, alcanzando su valor más alto en cuatro años, afirmó Homayoun Falakshahi, analista principal de Investigación de Crudo en Kpler.
Como consecuencia, los estadounidenses deberían prepararse para pagar aún más. En parte debido al aumento del precio del combustible, el hogar estadounidense promedio gasta US$ 233 más al mes en los mismos bienes y servicios que hace un año, según los análisis de Moody’s.
Según Joe Brusuelas, economista jefe para Estados Unidos de RSM, los precios de la gasolina en EE.UU. habían comenzado a bajar ligeramente, pero se revirtió la tendencia debido al bloqueo de Trump. Lo mismo ocurrirá con el diésel y el combustible para aviones, afirmó. Además, el bloqueo hará que los inversores retiren sus bonos, lo que elevará aún más los rendimientos y amenaza con aumentar las tasas hipotecarias y el costo de los préstamos para millones de estadounidenses. Las expectativas de inflación continuarán en aumento.
El control que Irán mantiene sobre el estrecho le otorga una ventaja significativa en la guerra: si bien sus fuerzas militares y su liderazgo han quedado devastados, conserva su poder económico sobre Estados Unidos y el mundo.
Por eso, al menos hasta ahora, Irán no está flaqueando.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
