Trump dice que está dispuesto a hablar con el líder de Taiwán, una importante desviación de las normas diplomáticas
Por Helen Regan y Wayne Chang, CNN
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó la posibilidad de hablar con el presidente de Taiwán, Lai Ching-te, en lo que constituiría un paso sin precedentes para un líder estadounidense y una importante desviación de las normas diplomáticas.
Los presidentes de Estados Unidos y Taiwán no han hablado directamente desde 1979, año en que Washington transfirió su reconocimiento diplomático de Taipéi a Beijing.
“Hablaré con él”, declaró Trump a periodistas el miércoles en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, al ser consultado sobre si llamaría a Lai antes de tomar una decisión respecto a si autorizará una importante venta de armas a la isla, previamente aprobada por el Congreso.
“Hablo con todo el mundo. Tenemos esa situación muy bien controlada”, afirmó antes de abordar el Air Force One, y añadió: “Trabajaremos en ese problema de Taiwán”.
No está claro si la administración Trump ha avanzado en la planificación de dicha llamada.
Los comentarios de Trump sobre la posibilidad de hablar con el presidente taiwanés, Lai, se produjeron días después de su regreso de una visita a Beijing que fue seguida con gran atención. Durante ese viaje, el líder chino Xi Jinping advirtió directamente a Trump que Taiwán podría convertirse en una “situación muy peligrosa” si no se gestionaba adecuadamente.
El Partido Comunista de China (PCCh), partido gobernante del país, considera a Taiwán como parte de su territorio a pesar de no haber ejercido nunca el control sobre la isla y ha prometido desde hace mucho tiempo “reunificarla” con la China continental, recurriendo a la fuerza si fuera necesario.
En el marco de la política de “Una sola China”, Estados Unidos reconoce la postura de China de que Taiwán forma parte de su territorio, pero nunca ha reconocido oficialmente la reivindicación del Partido Comunista sobre la isla.
Washington mantiene unas relaciones no oficiales sólidas con Taiwán y, en virtud de la Ley de Relaciones con Taiwán, tiene la obligación legal de suministrar armas defensivas a la isla autogobernada. Una garantía ofrecida por Estados Unidos a Taiwán en 1982 establece que Washington no tiene por política consultar a Beijing sobre sus ventas de armas.
La forma en que Estados Unidos gestiona su relación no oficial con Taiwán ha sido, desde hace mucho tiempo, un importante punto de contención para Beijing, que ahora observa con atención si Trump dará curso a un acuerdo de venta de armas por valor de US$ 14.000 millones con la isla. El Congreso aprobó dicho acuerdo el pasado mes de enero.
El presidente chino, Xi Jinping, hace un gesto al saludar al presidente estadounidense, Donald Trump, en el jardín de Zhongnanhai, en Pekín, China, el 15 de mayo de 2026.
Tras su visita a China la semana pasada, Trump declaró a los periodistas a bordo del Air Force One que él y el líder chino, Xi Jinping, habían discutido la venta de armas a Taiwán “con gran detalle” y que tomaría una decisión al respecto “en un breve periodo de tiempo, en un futuro cercano”.
El miércoles, Trump calificó su reunión con Xi en Beijing como “asombrosa”, para luego describir a Taiwán como un “problema”.
Un alto funcionario estadounidense destacó la semana pasada el historial de la administración de EE.UU. en cuanto a la venta de armas a Taiwán —que incluyó ventas por valor de más de US$ 11.000 millones el pasado mes de diciembre, una de las cifras más altas de la historia— como una muestra del compromiso de Estados Unidos con la isla autogobernada.
Taiwán ha intensificado sus compras militares en los últimos años ante la creciente presión ejercida por Beijing. Aviones y buques chinos mantienen una presencia casi diaria en las inmediaciones de Taiwán, y realizan de manera periódica ejercicios a gran escala en las aguas circundantes y en su espacio aéreo. Cualquier llamada entre Trump y el líder de Taiwán probablemente enfurecería a Beijing y podría correr el riesgo de abrir una brecha diplomática entre Estados Unidos y China.
Como presidente electo en 2016, Trump mantuvo una conversación telefónica con la entonces presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, lo cual rompió con décadas de protocolo diplomático. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China presentó una queja e instó a Estados Unidos a apegarse a la política de “Una sola China”.
El presidente de Taiwán, Lai —quien el miércoles cumplió dos años en el cargo— afirmó que los canales de comunicación entre Taipéi y Washington “siempre han estado abiertos” y que, de tener la oportunidad de hablar directamente con Trump, le diría que su administración mantiene el statu quo en el estrecho de Taiwán.
“Es China la que actúa como perturbadora de la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán”, declaró Lai, añadiendo que la “adquisición de material militar a Estados Unidos” resultaba necesaria para salvaguardar a Taiwán.
“Esperamos que estos esfuerzos militares puedan continuar”, agregó Lai.
El portavoz del Ministerio de Defensa de China, Jiang Bin, acusó el miércoles a Lai de “dejarse llevar por la ilusión de buscar la ‘independencia de Taiwán’ mediante la dependencia de fuerzas externas” y de “intentar alterar el statu quo fundamental de que Taiwán pertenece a China”.
Lai ha sostenido desde hace tiempo que Taiwán es una nación soberana de facto que no tiene necesidad de declarar formalmente su independencia.
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Simone McCarthy, de CNN, contribuyó a este reporte.
