Coreano, con un toque latino: cómo el K-pop se abrió camino en Colombia
Por Isa Cardona, CNN
Es tarde en la noche, pero dentro del estudio de danza V14, en la capital colombiana, un grupo de bailarines sigue ensayando para un festival que podría llevarlos hasta Corea del Sur. El grupo, Empire, cuenta en voz alta mientras los espejos se empañan y la misma rutina comienza de nuevo. Ángulos precisos. Transiciones más limpias.
Se están preparando para el K-Pop World Festival, una competencia que significa mucho más que un trofeo. Para estos bailarines, es una oportunidad de subirse a un escenario global y formar parte de un movimiento cultural que conecta a Sudamérica y Corea del Sur. Lanzado en 2011, el festival es uno de los eventos de K-pop más grandes del mundo, coorganizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, y la cadena pública KBS. Cada año, casi 100 embajadas y consulados coreanos en todo el mundo realizan rondas preliminares. Miles de cantantes y bailarines compiten a nivel local en sus regiones, pero solo entre 10 y 15 equipos avanzan a la etapa final en Changwon, Corea del Sur.
Al otro lado de la ciudad, otro grupo ensaya en un entorno muy distinto: la azotea del centro comercial Plaza Claro. Con el skyline de Bogotá de fondo y transeúntes curiosos que se detienen a mirar, los integrantes del grupo masculino Double Blade practican formaciones. Las azoteas públicas y los parques se han convertido en centros no oficiales para las crews de baile de K-pop en la ciudad.
“Somos un grupo muy nuevo, con menos de seis meses juntos, y ya estamos compitiendo con grupos que tienen muchos años de experiencia”, dijo Leonardo Gómez, también conocido por su nombre artístico Drako, líder de Double Blade. “Me siento muy orgulloso de mi grupo porque son personas muy trabajadoras”.
La popularidad del K-pop en Colombia forma parte de un auge más amplio en toda América Latina, una de las regiones de más rápido crecimiento para el streaming musical y el fandom digital. El crecimiento del género es visible en todo el país, con decenas de cuentas en redes sociales dedicadas a promover artistas de K-pop, crews de baile y eventos locales para fans. Desde 2024, más grupos de K-pop y eventos oficiales han incluido a Colombia en sus calendarios, reflejando una demanda creciente y el papel cada vez mayor del país en el panorama global del K-pop.
Para muchos bailarines en todo el mundo, el K-pop se convirtió en algo más que un pasatiempo durante los años de la pandemia. Con los estudios cerrados y los eventos cancelados, las redes sociales se convirtieron en su escenario y su comunidad.
“Creo que el K-pop se está volviendo muy popular en Colombia porque después de la pandemia muchas cosas cambiaron y la ola del K-pop creció muchísimo”, dijo Juan Pablo García, o Jwamp, integrante de Double Blade. “La comunidad de baile se convirtió en una base muy importante para que el K-pop creciera aquí”.
Otros dicen que el atractivo del género va más allá de las canciones pegajosas o las coreografías difíciles.
“No es solo la música o el baile, es todo el sistema del K-pop lo que ayudó a que creciera en Colombia”, dijo Jorge David Galviz, o Danny, otro integrante de Double Blade. “Las personas que construyeron la comunidad y crearon vínculos fueron la base de esta cultura aquí”.
En toda América Latina, esa conexión ha crecido rápidamente. Los fans dicen que el K-pop se siente familiar, aunque provenga del otro lado del mundo.
“Nosotros, como latinos, amamos la fiesta, nos encanta disfrutar la música”, dijo Johanna Valentina Espinosa, líder de Empire, quien se presenta bajo el nombre artístico Vay. “El K-pop trae esa sensación de amistad y de disfrutar las cosas juntos”.
Ese sentido de comunidad es visible en toda Bogotá. Clases de baile de K-pop, random dance plays y grupos de fans en línea han convertido al K-pop en un lenguaje compartido para miles de jóvenes colombianos.
Los integrantes de Empire dicen que son conscientes de los estereotipos que a veces rodean al K-pop, especialmente la idea de que no debería tomarse en serio, pero rechazan esa percepción.
“Existe un estigma de que el K-pop no se toma en serio”, dijo Juliana León Monroy, integrante de Empire. “Pero nosotros lo tratamos como cualquier otra forma de arte”.
Algunos bailarines también dicen haberse sentido alentados al ver a artistas latinos ganar visibilidad dentro de la propia industria del K-pop. Un ejemplo que mencionan es Santos Bravos, un grupo masculino latino desarrollado bajo el sello HYBE de BTS como parte de un esfuerzo más amplio por expandir el alcance global del K-pop.
Para los fans colombianos del K-pop, el grupo representa un cambio: la prueba de que los artistas latinos ya no son solo seguidores del género, sino posibles participantes de su futuro.
“Ver grupos como Santos Bravos marca la diferencia”, dijo un bailarín. “Demuestra que también hay espacio para artistas latinos en este mundo”.
Entre bastidores, el propio festival desempeña un papel clave en el fomento de esa dedicación. Con el apoyo de la Embajada de la República de Corea en Bogotá, el K-Pop World Festival se ha convertido en una tradición anual que reúne a artistas de todo el país y destaca el lugar de Colombia dentro de un fenómeno global más amplio.
Funcionarios de la embajada describieron el festival como parte de la Hallyu, u Ola Coreana, un término utilizado para describir la expansión global de la cultura surcoreana, que incluye música, televisión, cine y moda.
“La Hallyu es más que un activo cultural”, dijo Kyungho Park, Segundo Secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea, asignado a la Embajada en Colombia. “Es un activo estratégico que fortalece la imagen nacional de Corea y promueve el intercambio entre personas”.
La embajada señala que la influencia de la Ola Coreana ahora va mucho más allá de la música. En Colombia ha crecido el interés por la comida, los cosméticos, la moda y el estilo de vida coreanos, mientras que los eventos culturales han despertado curiosidad por estudiar, viajar y trabajar en Corea del Sur. Sofía Alfonso Gaitán, de la Sección de Cultura, Educación y Cooperación Internacional de la embajada, indicó que muchos participantes en competencias de K-pop posteriormente solicitan becas para estudiar en el extranjero, convirtiendo un cover de baile en una aspiración a largo plazo.
También existe una capa histórica más profunda en la relación. Colombia es el único país latinoamericano que envió tropas a la Guerra de Corea, un hecho que, según funcionarios de la embajada, sigue influyendo en los lazos bilaterales a través de conmemoraciones y programas educativos que honran a los veteranos colombianos y a sus familias.
El día de la competencia, celebrada bajo el tema K-Pop Demon Hunters, una película animada premiada que mezcla actuaciones de K-pop con folclore coreano, el ambiente es electrizante. Competidores y seguidores llegan vestidos con atuendos inspirados en ídolos del K-pop, mientras que entre bastidores los artistas se estiran en pasillos estrechos y repasan formaciones. Un momento destacado llega con una actuación de apertura especial inspirada en los Saja Boys, con bailarines que suben al escenario vestidos con trajes tradicionales coreanos.
Cuando se encienden las luces, cada grupo presenta covers de baile de alta energía combinados con coreografía original y narrativa, arrancando ovaciones constantes del público. Aunque solo el equipo que obtiene el primer lugar consigue el pase a la siguiente etapa, Empire y Double Blade terminan en segundo y tercer lugar, reforzando su lugar dentro de la escena de K-pop en expansión de Colombia. Esa misma comunidad ahora se prepara para un momento histórico más allá de la competencia.
Se espera que el impulso cultural crezca a finales de este año, cuando el fenómeno masculino BTS tenga programada su primera presentación en Colombia. Los conciertos marcarán el regreso del grupo a los escenarios tras cumplir con su servicio militar, obligatorio en Corea del Sur, un momento largamente esperado por fans de todo el mundo y especialmente significativo para el público latinoamericano, donde las grandes giras de K-pop son poco frecuentes.
La Embajada de la República de Corea en Colombia celebró el anuncio, calificando la visita como “un reflejo de la creciente popularidad de la cultura coreana en Colombia y en toda América Latina”, y afirmando que representa “una valiosa oportunidad para fortalecer los lazos culturales y el entendimiento mutuo, especialmente entre las generaciones más jóvenes”.
Para fans como Espinosa, el momento se siente como algo más que el anuncio de un concierto. “El hecho de que un grupo tan grande y reconocido como BTS venga demuestra cómo la música puede romper barreras”, dijo. “Es raro que grandes grupos de K-pop vengan a Colombia o a América Latina, y esto abre la puerta para que más personas descubran la cultura o finalmente vean a sus artistas favoritos”.
Para los jóvenes de Bogotá y de toda América Latina que han volcado su energía en el K-pop, desde el baile hasta la construcción de comunidad, el anuncio señala que la cultura que construyeron a nivel local ahora está siendo reconocida a nivel global.
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