Los votos de Chaves, “mano dura” y más presupuesto: éstas son las razones del triunfo de Laura Fernández en Costa Rica
Por Djenane Villanueva y Gonzalo Zegarra, CNN en Español
Laura Fernández será la próxima presidenta de Costa Rica gracias a un triunfo contundente en primera vuelta, incluso mayor de lo que anticipaban la encuestas, que le otorgaban algo más del 40% de intención de votos.
Para convertirse en la segunda presidenta en la historia del país, la candidata del oficialista Partido Pueblo Soberano, de derecha, hizo una campaña con un fuerte discurso de “mano dura” como respuesta a la creciente inseguridad que afecta a los costorricenses, habituados, hasta hace muy poco tiempo, a vivir en uno de los países más calmos y pacíficos y de mayor calidad democrática de América latina.
Semana tras semana, las encuestas mostraron que la prioridad para los costarricenses a la hora de definir su voto fue el número récord de delitos, protagonizados en su mayoría por el crimen organizado. Fernández, exministra del actual presidente, Rodrigo Chaves, se mostró inclinada a aplicar en Costa Rica un modelo similar al de Nayib Bukele, en El Salvador y a suspender ciertas garantías individuales en algunas zonas para capturar líderes del narcotráfico. El presidente salvadoreño fue de hecho el primer mandatario de la región en saludar a Fernández.
Otras razones explican también la victoria de Fernández. Y se resumen en algunas de las siguientes claves.
El actual presidente, Rodrigo Chaves, asumió el poder en mayo de 2022, pero en la práctica ello no marcó el fin de su campaña electoral, sino que dio inicio a otra prácticamente de inmediato.
“El movimiento político al que Laura Fernández pertenece es un movimiento con una campaña larga, es el de Rodrigo Chaves, ella como parte de ese movimiento, inicia su campaña, lleva una trayectoria de campaña de cuatro años”, dijo a CNN la politóloga María José Chinchilla, subdirectora del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica.
En el mismo sentido se pronunció el analista Constantino Urcuyo, director académico del Centro de Investigaciones y Adiestramiento Político Administrativo (CIAPA). “El presidente ha hecho una campaña permanente durante tres años, eso le ha permitido tener al gobierno una aprobación alta de 59 %”, afirmó.
El abogado y sociólogo recordó que hace un año Fernández dejó su cargo como ministra de la Presidencia, al vencer el plazo de los interesados en postularse, para ir de lleno al fortalecimiento de su candidatura. “Empezó hacer compaña informal estando detrás del presidente, en sus actos, beneficiándose de su respaldo”, afirmó.
Impedido de reelegirse por la Constitución, el mandatario consiguió junto a su delfín el traspaso sin grandes sobresaltos del respaldo de los votantes.
“(Fernández) Logró el gran desafío convertir la popularidad del presidente en el apoyo electoral necesario para ganar. Con un discurso que enfatizó ser la línea clara, inobjetable de continuidad del presidente en ejercicio”, dijo a CNN el politólogo Sergio Araya. “La campaña gravitó en instalar en sus seguidores instalar esa totalidad fidelidad al movimiento del presidente y le permite con su base de apoyo conseguir el respaldo electoral necesario para ganar”, agregó.
De esta forma, la propuesta de Fernández, de 39 años, no va por grandes cambios con respecto a la línea populista de Chaves. Su mensaje es el de la continuidad.
“El discurso anti institucional de Rodrigo Chaves pega porque las instituciones no han tenido legitimidad de ejercicio; son legales, pero han tenido resultados retardados”, señaló Urcuyo.
Por su parte, Chinchilla destacó que la estrategia se centró en zonas con amplia desigualdad social y barrios empobrecidos: “Ahí se alberga mucho del enojo con las élites tradicionales que no han avanzado en resolver sus problemas, es un enojo real”.
Chaves afirmó que estuvo “amordazado” por las disposiciones de la justicia electoral que impiden el uso de recursos del Estado en propaganda política, como las cuentas oficiales. De todas formas, el oficialismo desplegó mucho mayor poder económico que sus competidores.
“Fue una campaña (de Fernández) con mucho presupuesto, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) estaría triplicando en recursos a la de Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional que es el candidato que le sigue” en las encuestas, destacó Chinchilla.
Hasta el 9 de enero, la campaña oficialista, con unos US$ 3,4 millones, concentró el 32 % del total de los gastos electorales, según cifras divulgadas por el TSE y reportadas por el medio CR Hoy.
Frente a una candidatura fuerte como la de Fernández, la oposición estuvo lejos de alcanzar consensos. La boleta presenta 20 candidatos.
“La oposición fragmentada no logró aglutinarse en un frente común”, expresó Araya. Entre todos estaba la esperanza de que Fernández no alcance el umbral del 40 % de votos para forzar a una segunda vuelta.
“A pesar de que en la recta final de la campaña manejaron algunos de ellos un discurso orientado a tener una línea común del defensa de lo que denominaban democracia y constitucional contra lo que podría representar la amenaza del continuismo y que generó un poco de intención de voto a su favor, chocó primero con lo tardío del posicionamiento del mensaje y con el hecho que se difuminaba en diferentes alternativas electorales”, explicó el analista.
Para Urcuyo, la clase política tiene “un gran problema” que se hizo evidente en este proceso electoral. “Los dos partidos tradicionales, Liberación Nacional y la Unidad Socialcristiana, además del Partido Acción Ciudadana, no lograron incluir a nuevas élites, nuevos grupos de poder y sectores sociales y se oligarquizaron”, señaló. Según sostuvo, es en esos grupos donde “pega el discurso de Rodrigo Chaves” y Fernández lo capitalizó.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
