El discreto líder opositor de Venezuela: por qué Edmundo González está al margen de la lucha por el poder
Por Alessandra Freitas, CNN
En las semanas posteriores a la captura militar del presidente de Venezuela Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, la atención del mundo se centró en quién estaba mejor posicionado para dirigir un país que pasó 13 años bajo su régimen autoritario.
Desde el derrocamiento de Maduro por fuerzas especiales estadounidenses el 3 de enero, el derecho a sucederlo ha sido reclamado por: Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro y actualmente juramentada como presidenta encargada con el aparente respaldo del presidente de EE.UU., Donald Trump; el propio Trump, quien anteriormente afirmó estar “a cargo” de Venezuela; y la oposición venezolana, cuyo liderazgo recae en María Corina Machado, quien afirmó el mes pasado que su coalición debería liderar el país. Machado ganó el Premio Nobel de la Paz 2025 por enfrentar una elección turbulenta que la puso en la lista de los más buscados del Gobierno de Maduro.
Sin embargo, una voz clave no ha asumido el protagonismo en este momento decisivo: Edmundo González Urrutia, el hombre que sustituyó a Machado en las elecciones presidenciales de 2024 después de que se le prohibiera participar y quien, según la oposición y varios países occidentales —incluido Estados Unidos—, en realidad ganó la votación.
Desde esa disputada elección, Machado experimentó un ascenso meteórico en el plano internacional, no solo por su audaz salida de Venezuela para viajar a Noruega a recibir su Premio Nobel, sino también por haberle obsequiado posteriormente el galardón a Trump cuando se reunió con él en la Casa Blanca en enero. Es ella quien ha estado dialogando directamente con funcionarios estadounidenses mientras la oposición intenta asegurar su posición en la Venezuela post-Maduro.
González, en cambio, se ha mantenido casi por completo alejado del ojo público. Entonces, ¿qué ocurrió con él?
Exiliado en España desde finales de 2024, González permaneció en gran medida en silencio tras la operación estadounidense que expulsó a Maduro. Publicó un comunicado al día siguiente del ataque —cuando Machado aún no se pronunciaba— en el que señaló que el momento era “un paso importante, pero no suficiente” y pidió la liberación de los presos políticos.
Desde entonces, ha dicho poco sobre la transición de poder en Venezuela y se ha concentrado más bien en la liberación de esos prisioneros, un tema cercano a su corazón, ya que su yerno, Rafael Tudares, fue arrestado y condenado a 30 años de prisión por las autoridades venezolanas durante la presidencia de Maduro.
Tras la liberación de Tudares junto con decenas de otros presos políticos, por orden de Rodríguez en lo que el gobierno venezolano calificó como un gesto de “paz”, González hizo uno de sus pocos comentarios públicos sobre la elección de 2024 en una entrevista con News Fox, donde afirmó: “Más de 7 millones de venezolanos votaron por nuestra candidatura, y es a partir de esa realidad que debe comenzar el proceso de normalización democrática en Venezuela”.
Fuera de eso, desde la elección ha sido un hombre de pocas palabras, como siempre lo ha sido.
Diplomático retirado que fue embajador de Venezuela en Argelia y Argentina, se siente mucho más cómodo negociando tras bastidores. De hecho, no fue la primera, ni la segunda, ni siquiera la tercera opción de la coalición opositora conocida como la Plataforma Unitaria Democrática. Después de que el Gobierno de Maduro inhabilitara a Machado, se consideró como posibles sustitutos tanto a la académica Corina Yoris como al ex candidato presidencial Manuel Rosales.
González terminó siendo el último recurso para que la oposición pudiera inscribir una candidatura dentro del plazo electoral.
“El hecho de que haya mantenido un perfil bajo ha sido en realidad algo muy positivo para la oposición. Y por eso fue elegido, porque no era polarizante y era mucho menos probable que lo bloquearan”, dijo Rebecca Bill Chavez, presidenta y directora ejecutiva del Inter-American Dialogue. “Fue una cualidad que ayudó a la oposición. Pero también es una de las razones por las que hoy es menos visible”.
Quienes conocen de cerca el entorno de González saben que en realidad nunca quiso la presidencia, como él mismo ha reconocido en varias ocasiones. “Nunca imaginé que me encontraría en esta situación”, dijo a medios venezolanos a finales de abril de 2024, poco después de que se formalizara su candidatura.
Poco después de ese comentario, se volvió viral un retrato de la fotógrafa de Bloomberg Gaby Oraa que lo mostraba alimentando guacamayas silvestres. Así, la última esperanza de la oposición se transformó rápidamente en la imagen de un abuelo querido por los votantes.
Los expertos dicen que hay una estrategia política detrás de que González permanezca al margen. “Los movimientos políticos, en general, tienden a proyectar una sola voz clara. Y en este momento, es Machado”, señaló Chavez.
“El hecho de que haya ganado el Premio Nobel es una parte importante. Al mismo tiempo, creo que es fundamental reconocer que él es central para la legitimidad democrática de la oposición. Él es quien tiene el mandato electoral”.
Esa lógica explicaría por qué Machado utiliza con tanta frecuencia el “nosotros” en sus declaraciones, aunque eso no impide que algunos votantes se pregunten por qué escuchan tan poco al hombre que consideran el verdadero presidente electo.
Y no es solo que González sea tan silencioso; incluso los actores clave a veces actúan como si no existiera. Trump, por ejemplo, ha hablado ampliamente tanto de Rodríguez como de Machado: desde afirmar que la ganadora del Nobel no era “lo suficientemente respetada” en Venezuela para asumir el poder, hasta decir más tarde en enero que estaba considerando involucrar a la oposición venezolana “de alguna manera” en el liderazgo del país.
Pero Trump ha sido notablemente reservado respecto a González, y sigue sin estar claro cuáles serán los próximos pasos en la transición en Venezuela. En una entrevista con NBC News publicada el 12 de febrero, Rodríguez dijo que Venezuela tendrá elecciones “justas y libres”, aunque no ofreció un calendario.
A pesar de la aparente preferencia de González por mantenerse lejos de los reflectores, esa decisión tiene un costo.
“La oposición básicamente ha estado dividida durante un par de décadas en dos grupos. La diferencia esencial no ha sido ideológica; ha sido estratégica”, explicó Phil Gunson, analista de Venezuela para el International Crisis Group, quien vive en Caracas desde hace más de dos décadas y conoce personalmente a González.
Los sectores más duros, como Machado, creen en acciones políticas más agresivas —como movilizaciones masivas y protestas— y tienen menos fe en los procesos electorales, mientras que los moderados como González se inclinan por aprovechar cualquier apertura política que exista, incluidas las elecciones.
“Políticamente, Edmundo es moderado. No pertenece al mismo sector de la oposición que Machado”, afirmó Gunson. Después de que González se exiliara y Machado pasara a la clandestinidad tras la votación de 2024, la relación se volvió más compleja.
“Ella es quien toma todas las decisiones. Ella da las órdenes. Ella emite los comunicados. Y a menudo publica declaraciones en su nombre o en nombre de ambos, y él se entera después de que ya salieron”, señaló Gunson. “Es bastante autocrática en su estilo político”.
Según Gunson, quien solía ser vecino de González, a Machado le gusta que todas las decisiones sean tomadas por ella y su círculo cercano. “Y (González) simplemente no es parte del círculo cercano”, le dijo a CNN.
En Washington, donde Machado es bien conocida en ambos lados del espectro político, el centro oficial de información de Venezuela lleva los nombres tanto de Machado como de González. “Ellos dicen que lo representan, pero no es así. No lo consultan”, dijo Gunson.
Mientras tanto, al otro lado del mundo, en Madrid, González está rodeado de muchos exiliados venezolanos que quieren una acción política más agresiva. “Su posición no es cómoda”, dijo Gunson. “Está geográficamente aislado de la toma de decisiones. Es, en gran medida, una especie de prisionero de las cosas que dice (Machado)”.
Para Gunson, es poco probable que esa dinámica cambie. Como alguien que en realidad nunca quiso la presidencia en primer lugar, González se encuentra desempeñando en silencio el papel que le fue asignado: la figura que le da a la oposición una apariencia de legitimidad.
“Debemos ver esto como un sacrificio que él hizo porque sintió que era su deber hacerlo”, dijo Gunson.
“Pero incluso ahora, probablemente ni siquiera sueña con llegar a ser presidente”.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.
