Trump insiste en tomar el control de Cuba. Díaz-Canel responde que “ningún agresor encontrará rendición” en la isla
Por Alejandra Jaramillo, Anabella González, Mauricio Torres y Uriel Blanco, CNN en Español
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró el viernes su comentario sobre la posibilidad de que EE.UU. tome “el control” de Cuba de inmediato, sugiriendo que las fuerzas militares estadounidenses podrían avanzar sobre la isla de camino de regreso de la guerra en Irán.
“Y él viene originalmente de un lugar llamado Cuba, que estaremos tomando el control casi de inmediato”, dijo Trump en un evento en West Palm Beach, Florida, mientras señalaba a un amigo suyo entre la multitud.
Mientras pronunciaba sus comentarios sobre el tema, Trump parecía estar sonriendo ampliamente, y el público se rio.
Trump luego sugirió que cualquier acción contra Cuba seguiría rápidamente después de que concluyan las operaciones en Medio Oriente.
“Terminaremos primero una, me gusta terminar el trabajo”, dijo Trump respecto a la guerra en Irán.
“Lo haremos de camino de regreso desde Irán, tendremos uno de nuestros grandes, quizá el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo. Haremos que entre, se detenga a unas 100 yardas de la costa, y ellos dirán: muchas gracias, nos rendimos”, dijo sobre los líderes cubanos.
Previamente, Trump ya ha hecho comentarios sobre tomar el control de Cuba.
En enero, Trump le advirtió a Cuba que hiciera “un trato antes de que sea demasiado tarde”. Esta declaración la hizo pocos días después de que fuerzas militares estadounidenses realizaran un operativo en Caracas y otras ciudades venezolanas para capturar al presidente derrocado de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, por cargos relacionados con narcotráfico, señalamientos que ellos rechazan.
A finales de febrero, el mandatario estadounidense planteó la posibilidad de una “toma de control amistosa” de Cuba, al afirmar que el gobierno de la isla ha estado en conversaciones con su gobierno sobre el futuro del país. Trump no especificó cómo sería esa “toma de control” ni ofreció un cronograma para alguna acción potencial contra el país caribeño.
En marzo, Trump dijo que podría tener “el honor de tomar Cuba”, nación a la que describó como “muy debilitada”. A finales de ese mismo mes, el mandatario afirmó que Cuba es un “desastre” y un “país en decadencia”, al tiempo que dijo que la isla sería “el siguiente”, sin dar detalles a lo que se refería. “En poco tiempo, (Cuba) va a fracasar y nosotros estaremos ahí para ayudar”, añadió el presidente de EE.UU.
Ante los recientes comentarios de Trump, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió este sábado que, en caso de una agresión, no habrá “rendición” en la isla.
“Ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba. Tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo del territorio nacional”, indicó Díaz-Canel en un mensaje en X.
Díaz-Canel dijo que, con los comentarios que hizo el viernes, Trump “eleva sus amenazas de agresión militar contra Cuba a una escala peligrosa y sin precedentes”.
Por ello, el líder cubano se dirigió a la comunidad internacional para que estén al pendiente de un posible “acto criminal” por parte de Estados Unidos.
“La comunidad internacional ha de tomar nota y, junto al pueblo de EE.UU, determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico para satisfacer los intereses de un grupo pequeño pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación”, declaró Díaz-Canel.
Anteriormente en marzo, el presidente de Cuba reconoció que puede haber una agresión contra la isla por parte de EE.UU. y dijo que el pueblo cubano se prepara para defender el territorio en caso de que eso ocurra.
Al mes siguiente, Díaz-Canel llamó a los cubanos a estar listos para “enfrentar serias amenazas”, entre ellas una “agresión militar”.
Los comentarios de Trump el viernes se produjeron luego de que firmara un decreto que amplió las sanciones de EE.UU. contra el Gobierno de Cuba y sus afiliados.
Las nuevas medidas son una extensión de las que Trump anunció a finales de enero, cuando amenazó con imponer aranceles adicionales a los países que directa o indirectamente provean de petróleo a Cuba.
En enero, Trump argumentó que Cuba representa un riesgo para Estados Unidos porque supuestamente da apoyo o permite que en su territorio operen grupos que EE.UU. considera terroristas, como Hamas o Hezbollah. Desde entonces, Cuba rechaza ser una amenaza para Estados Unidos.
Ahora, las sanciones dadas a conocer este viernes señalan que Estados Unidos bloqueará, entre otras personas, a quienes operen o hayan operado en los sectores de energía, minería, defensa o seguridad de Cuba o hayan brindado apoyo material, financiero o tecnológico al Gobierno de Cuba o a otros individuos sancionados.
Según el decreto, EE.UU. también actuará para bloquear a quienes sean o hayan sido líderes o altos funcionarios del Gobierno de Cuba, sean responsables directos o indirectos de “serios abusos a los derechos humanos en Cuba” o hayan cometido actos de corrupción, “como la apropiación indebida de bienes públicos, la expropiación de bienes privados para ganancia personal o propósitos políticos, o sobornos”.
Las medidas de Trump igualmente implican que el Departamento del Tesoro, en coordinación con el Departamento de Estado, pueda prohibir la apertura de cuentas bancarias, imponer restricciones o congelar propiedades e intereses.
El decreto de Trump no menciona a ninguna persona en específico.
Díaz-Canel respondió el viernes al Gobierno de Estados Unidos y, puntualmente sobre los señalamientos de Trump, dijo que “nadie honesto puede aceptar la excusa de que Cuba sea una amenaza” para ese país.
“El bloqueo y su reforzamiento causan tanto daño debido a la conducta intimidatoria y arrogante de la mayor potencia militar del planeta”, dijo Díaz-Canel el viernes en una publicación de X.
En palabras del mandatario cubano, las medidas anunciadas por el Gobierno estadounidense evidencian “su pobreza moral” y un “desprecio a la sensibilidad y el sentido común”, tanto de los estadounidenses como de toda la comunidad internacional
Las nuevas sanciones de Trump anunaciadas el viernes se suman a la presión que Estados Unidos ejerce sobre Cuba, nación contra la que mantiene un embargo económico (que los cubanos llaman bloqueo) desde la década de 1960.
Estas presiones han ido creciendo desde enero, luego de la captura de Maduro. El derrocamiento de Maduro significó para Cuba perder al que hasta ese momento era su principal proveedor de petróleo. A esto siguió la amenaza de Trump de imponer aranceles adicionales a quienes dieran hidrocarburos al país caribeño, con lo que México suspendió sus envíos de combustible a territorio cubano.
La situación ha generado una crisis energética en Cuba, apenas aliviada en marzo con la llegada de 100.000 barriles de crudo procedentes de Rusia y a los que Estados Unidos permitió el paso.
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