Petro logra una victoria geopolítica tras mantener una reunión “positiva” con Trump en la Casa Blanca
Análisis por Stefano Pozzebon
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, logró una victoria política significativa tras mantener una reunión “positiva” con el presidente de EE.UU., Donald Trump, este martes en la Casa Blanca.
Fue apenas en octubre cuando el Gobierno de Estados Unidos acusó a Petro de estar involucrado en el narcotráfico (Petro ha negado estas acusaciones), sin presentar ninguna prueba, y revocó su visa después de declaraciones incendiarias desde la ciudad de Nueva York.
Trump dio seguimiento a esas acusaciones llamando a Petro “un hombre enfermo” y, durante algunas semanas, parecía que la Casa Blanca tenía al presidente colombiano en el mismo descrédito que al infame líder venezolano Nicolás Maduro, amenazando a ambos países con ataques armados.
Exactamente un mes después de que Maduro fuera llevado a Nueva York esposado para responder a cargos de narco-terrorismo (que el presidente venezolano rechaza), Petro fue recibido en el Despacho Oval para una reunión que, según todos los involucrados, fue un éxito.
Tres esfuerzos contribuyeron a este notable giro de los acontecimientos.
Primero, los funcionarios e instituciones colombianas trabajaron meticulosamente entre bastidores para reparar las diferencias entre los dos líderes. Expresidentes, embajadores, grupos comerciales e incluso algunos rivales políticos de Petro se pusieron en contacto con sus relaciones en Washington para enviar el mensaje de que la relación entre Colombia y Estados Unidos es la piedra angular de la política exterior de Bogotá, independientemente de quién ocupe la presidencia.
En segundo lugar está la implacabilidad de Donald Trump, el presidente estadounidense siempre dispuesto a sorprender a amigos y enemigos por igual cambiando de política en un abrir y cerrar de ojos. Cuando quedó claro que Colombia era un asunto completamente distinto al de Venezuela, solo era cuestión de tiempo antes de que Trump se sentara con su líder a hablar de negocios en vez de bombas, y de negocios se habló en el Despacho Oval: exportaciones de gas natural, alivio de sanciones para productores colombianos y la apertura del mercado venezolano ahora que Maduro se ha ido, dijo el propio Petro durante una rueda de prensa este martes por la tarde.
El tercer esfuerzo fue, quizás, el más sorprendente y provino del propio presidente: Petro, un líder notoriamente orgulloso y combativo, realmente se preparó a fondo para la reunión, aceptando dejar de lado las diferencias y el orgullo herido tras el agravio de octubre, en aras de un bien mayor.
Después de este martes, los puntos de choque permanecen, pero quizá con el entendimiento de que, incluso con diferencias, puede haber diálogo, respeto y beneficios mutuos.
En su rueda de prensa posterior a la reunión, Petro dijo que cuando Trump le regaló una gorra MAGA (Por Make America Great Again, el lema de campaña de Trump que se traduce como Hagamos a EE.UU. grande de nuevo), como ya es costumbre entre dignatarios extranjeros que visitan Washington, el ex guerrillero colombiano tomó rápidamente un bolígrafo para modificar ligeramente el acrónimo agregando el plural: Make Americas Great Again, del Norte al Sur.
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