¿Está India a punto de hacer que los medicamentos para bajar de peso similares a Ozempic sean más baratos?
Por Ayushi Shah, CNN
En cualquier mañana en el parque Shivaji de Mumbai, los caminantes rápidos recorren la pista de atletismo, con relojes inteligentes vibrando a cada paso. Minutos después, algunos se acercan a los puestos de comida cercanos, en los que el aceite chisporrotea y samosas calientes y jalebis empapados en almíbar caen en platos de papel. Es una instantánea de la compleja relación de la India con la salud y el placer, y el telón de fondo de una fiebre médica y comercial en rápido crecimiento.
Esa fiebre gira en torno a la inminente expiración de una patente que protege la semaglutida, una proteína que imita una hormona que le dice a tu cerebro que no tienes hambre. Es el ingrediente clave del popular medicamento inyectable para bajar de peso Ozempic, de Novo Nordisk.
La patente de Novo Nordisk en la India expirará en marzo. Y la colosal industria farmacéutica del país se está preparando para aprovechar la oportunidad vendiendo versiones genéricas.
Analistas predicen una guerra de precios que podría reducir el costo de algunos medicamentos para bajar de peso hasta en un 90 % en la India, y posiblemente en otros países también. Jefferies, el banco de inversión, lo describe como un “momento de píldora mágica” para la India, proyectando que el mercado de semaglutida podría crecer hasta US$ 1.000 millones.
“Estamos completamente preparados y listos”, dijo a CNN Namit Joshi, presidente del Consejo de Promoción de Exportaciones Farmacéuticas de la India (Pharmexcil). “Habrá una avalancha de este producto en cuanto expire la patente”.
Así como la India —conocida como la “farmacia del mundo”— ayudó a que los medicamentos contra el VIH fueran más baratos y accesibles hace décadas, los analistas dicen que podría convertirse en el proveedor clave y de bajo costo de una nueva revolución global de salud contra la obesidad.
El cambio también podría ser transformador para la India, actualmente la capital mundial de la diabetes y uno de los mercados de más rápido crecimiento para tratamientos y medicamentos contra la obesidad. Para 2050, se proyecta que 450 millones de adultos en la India tendrán sobrepeso, según una estimación de la revista médica The Lancet.
La semaglutida imita una hormona que regula el apetito y el azúcar en sangre; esencialmente, le dice a tu cerebro que estás lleno. Es el componente principal de populares medicamentos comerciales contra la obesidad como Ozempic, que suele venderse precargado en una jeringa para que los pacientes se autoinyecten.
Es un método que los gigantes farmacéuticos de la India confían en poder replicar a partir de marzo.
Al menos 10 empresas indias, incluidas Dr. Reddy’s Laboratories, Cipla y OneSource Specialty Pharma, han comenzado procesos para fabricar medicamentos para bajar de peso a base de semaglutida, según documentos revisados por CNN.
OneSource dice que está invirtiendo cerca de US$ 100 millones como parte de sus planes para aumentar la capacidad de producción cinco veces en los próximos 18 a 24 meses, especialmente para productos combinados de medicamento y dispositivo, como jeringas preparadas con medicamentos para bajar de peso, incluida la semaglutida.
Otra empresa india, Biocon, dijo a CNN que ha puesto en marcha una planta de inyectables en la ciudad de Bengaluru, diseñada para atender tanto al mercado nacional como internacional, con una inversión total de alrededor de US$ 100 millones.
La empresa espera lanzar los productos en 2027, añadió el CEO Siddharth Mittal, y tiene planes de exportar a Brasil y Canadá.
La empresa rival Dr. Reddy’s dijo a Reuters que planea lanzar la versión genérica de la semaglutida en 87 países, incluida la India, el próximo año. Su CEO, Erez Israeli, dijo que espera que el medicamento genérico genere “cientos de millones de dólares” en ventas para la compañía.
Joshi, de Pharmexcil, cree que el precio promedio de una dosis mensual en la India podría caer a US$ 77 dentro de un año tras la expiración de la patente, y eventualmente a unos US$ 40.
Ese tipo de precios no se verá en los estantes de Estados Unidos en el corto plazo: la patente de Ozempic en ese país no expira hasta la década de 2030.
A sus 70 años, Mahesh Chamadia casi había renunciado a la idea de perder peso. El contador de Mumbai se despierta a las 4:30 a.m. para jugar bádminton, tiene una caminadora en casa y ha probado gimnasios, dietas y yoga. Pero el peso siempre volvía.
Después de 25 años intentándolo, necesitaba encontrar una solución, y rápido. “No quería cargar con este peso a medida que envejecía”, dijo a CNN.
Luego, en 2024, Chamadia comenzó a leer sobre una nueva clase de medicamentos inyectables que acaparaban titulares en el extranjero. Cada semana, revisaba los periódicos en busca de novedades. En sus chequeos, le preguntaba a su médico: ¿Cuándo llegarán a la India?
Para marzo de 2025, cuando la tirzepatida de Eli Lilly (comercializada como Mounjaro) llegó a las farmacias indias, fue el primero en la fila. “Le dije a mi médico, quiero probarlo”, recuerda.
Nueve meses después, ha perdido 10 kg, más de lo que había perdido en décadas. Su nivel de azúcar en sangre a veces baja a 100, el número soñado para los diabéticos, algo que dice “nunca había sucedido en sus 25 años de diabetes”.
Sus triglicéridos —el tipo más común de grasa corporal— bajaron por primera vez, su energía aumentó y hasta sus antojos disminuyeron. “Todos los domingos durante 25 años llevaba samosas a casa después del bádminton. Ahora ya no. Mis antojos se han vuelto insignificantes”.
Según la firma de investigación Pharmarack, Mounjaro se ha convertido rápidamente en la segunda marca farmacéutica más grande de la India en septiembre de 2025, apenas seis meses después de su lanzamiento. El auge en las ventas de medicamentos para bajar de peso ha transformado a Eli Lilly en un peso pesado de Wall Street, con sus acciones subiendo más del 35 % este año y su valor de mercado superando recientemente los US$ 1.000 millones.
El medicamento no es barato. Chamadia dice que gasta alrededor de 25.000 rupias indias (US$ 280) al mes en sus inyecciones, más que el salario de muchos trabajadores.
“Sí, es caro”, dice, “pero no importa demasiado. Mis dosis de insulina han bajado, y algunos de mis otros medicamentos para la diabetes se han reducido”.
Estos medicamentos no están exentos de riesgos. Según el sitio web de Wegovy, otra marca popular, los efectos secundarios más comunes incluyen náuseas, diarrea, vómitos, estreñimiento, dolor abdominal y dolores de cabeza.
Y en un país donde las estrellas de Bollywood y los influencers de las redes sociales influyen mucho en la imagen corporal, los médicos temen que los medicamentos puedan ser mal utilizados.
Algunas clínicas ya han comenzado a publicitar estas inyecciones como parte de programas exprés de adelgazamiento previos a bodas para ayudar a novias o novios a ponerse en forma rápidamente para su gran día.
“Siempre que hay un aumento en la demanda, especialmente con medicamentos para bajar de peso, es inevitable que haya mal uso”, dijo a CNN el especialista en obesidad Dr. Rajiv Kovil.
“Estos no están destinados para adelgazar con fines cosméticos antes de una boda o una fiesta”, advirtió.
“El manejo de la obesidad es un paquete; la semaglutida es solo una herramienta”, dijo el Dr. Atul Luthra, endocrinólogo del Hospital Fortis, cerca de la capital Nueva Delhi.
“La actividad física regular y una dieta adecuada no solo mejoran la eficacia de la semaglutida, sino que también ayudan con su tolerancia. Si las personas no siguen las precauciones dietéticas necesarias, experimentarán más efectos secundarios relacionados con el estómago y los intestinos”.
De vuelta en el consultorio de su médico, Chamadia revisa su teléfono, buscando alertas de noticias sobre las inyecciones de dosis más alta que pronto saldrán al mercado. “Ya debería haber llegado a la India”, dice, mirando al médico. Para él, cada entrega es más que una reposición de receta: es una medida de progreso, de finalmente tomar el control de su salud.
Mientras tanto, los médicos se preparan para una avalancha de nuevos pacientes que buscan las inyecciones: algunos, como Chamadia, que califican médicamente, y otros atraídos por la promesa de una solución rápida.
Para los médicos y los responsables de políticas, la cuenta regresiva tendrá una urgencia diferente: si esta nueva era de medicamentos para bajar de peso puede abordar de manera una epidemia de obesidad que se proyecta afectará a casi 500 millones de indios, o si dejará al país persiguiendo una solución en una jeringa mientras ignora el trabajo más difícil de cambiar dietas y estilos de vida.
Chamadia, por su parte, está convencido. Ya está animando a su hijo de 38 años, que también lucha contra la obesidad y la diabetes, a que lo acompañe en el uso de medicamentos inyectables supresores del apetito.
“Esto no es solo para perder peso”, insiste Chamadia. “Se trata de controlar todo lo demás: el azúcar, el hígado graso, los lípidos”.
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