Un médico venezolano que trabajaba en comunidades rurales del sur de Texas fue detenido por la Patrulla Fronteriza
Por Rocío Muñoz-Ledo y Michal Ruprecht, CNN en Español
Ezequiel Véliz había perdido su trabajo como médico en una zona rural de Texas con escasez de doctores hace unos cinco meses. Esta semana, mientras viajaba hacia Houston con su esposo, fue detenido por agentes de la Patrulla Fronteriza, en medio de la ofensiva migratoria de Donald Trump que ha dejado a médicos extranjeros en un limbo legal.
Véliz llegó a Estados Unidos desde Venezuela años atrás, buscando continuar su formación médica. Con el tiempo logró integrarse a un programa de residencia en medicina familiar en el Valle del Río Grande, una región en la frontera sur de Texas donde los doctores son escasos.
Allí atendía a pacientes con enfermedades crónicas muy comunes en la zona, como diabetes, hipertensión y obesidad, cuyas tasas superan el 30 %. “Cada vez que veía a un paciente diabético que mejoraba gracias a mi atención, realmente me llenaba de alegría y satisfacción”, contó el médico de 32 años en una entrevista con CNN antes de ser detenido. “Sentía que estaba haciendo algo bueno por esta sociedad”.
“Todo esto ha sido una pesadilla total y absoluta”, cuenta a CNN Joseph Williams, su esposo. “De verdad desearía poder cambiarme de lugar con él porque es una persona increíble. Realmente no merece esto”, añadió Williams, quien es ciudadano estadounidense.
Williams recuerda que el viaje a Houston había sido tranquilo, incluso hicieron bromas durante el camino. “Pensamos que iba a ser una mudanza rutinaria, honestamente”, dijo previamente en una entrevista con Jake Tapper.
Pero al llegar al punto de control los agentes preguntaron por su estatus migratorio. Según Williams, Véliz explicó que su esposo era ciudadano estadounidense y que él estaba en proceso de obtener una nueva visa y presentó documentos. Sin embargo, le pidieron que bajara del coche para una revisión.
Desde el vehículo, Williams esperó sin información clara durante horas, mientras intentaba saber qué ocurría con su esposo. Finalmente, Véliz regresó para decirle que estaba siendo detenido por supuestamente haber excedido su estadía de visa, algo que él negó, según su esposo.
Le dio un abrazo y un beso antes de que los agentes lo separaran. Véliz le pidió que llamaran a su abogado y a una amiga. Luego fue escoltado por los agentes y se lo llevaron, según Williams.
La Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) dijo en un comunicado enviado a CNN que Véliz Cáceres se presentó a inspección en el punto de control Javier Vega Jr., ubicado cerca de Sarita, una comunidad al sur de Texas, donde mostró una solicitud de visa J-1. “Cuando se le preguntó si tenía una visa válida en su poder, el señor Veliz-Caceres declaró que no la tenía”, dice el comunicado.
La CBP añadió que una solicitud de J-1 “no califica como un estatus migratorio que le permita estar o permanecer en Estados Unidos” y ahora se encuentra bajo custodia de la Patrulla Fronteriza pendiente de deportación. CNN consultó a la CBP si el médico sería deportado, cuándo podría ocurrir, detalles sobre su estatus migratorio y si su detención tenía relación con la cobertura mediática, y espera respuesta.
CNN contactó al abogado de Véliz para conocer más detalles del caso y espera respuesta.
Todo cambió cuando el Gobierno de Trump suspendió el año pasado las protecciones contra la deportación para los venezolanos y amplió las restricciones migratorias a ciudadanos de 39 países considerados de “alto riesgo”, lo que dejó a Véliz sin estatus legal para trabajar.
Desde entonces, Véliz había contado a CNN que llevaba meses sin poder ejercer tras perder su trabajo como médico. En ese momento vivía con un amigo en Houston, sin poder pagar la renta y tratando de regularizar su estatus para volver a trabajar. “Perderlo ha sido muy duro, y parece que a nadie le importa”, dijo. “Esto se trata de pacientes y de vidas personales, pero estamos dejando que la política interfiera con todo esto”.
“Extraño mi trabajo. Amo lo que hago”, añadió entre lágrimas. “He dedicado mi vida a la medicina, y ahora me lo han quitado”.
Los médicos de su equipo lo describían como “uno de los mejores” residentes con los que habían trabajado y como un aporte “extraordinario” para el equipo. Muchos también coincidieron en que confiarían en él para atender a sus familiares y amigos.
Williams añade que es “extremadamente generoso”, alguien que siempre está dispuesto a “ir más allá por los demás y muestra un profundo compromiso tanto con las personas como con su trabajo”.
El caso de Véliz es el de muchos otros médicos como él que quedaron atrapados en un limbo debido a los cambios en la política de inmigración: sin respuestas sobre visas, permisos de trabajo o residencias, y en algunos casos sin poder seguir trabajando.
Véliz permanece detenido actualmente en un centro de detención en Texas. Su familia está a la espera de que sea debidamente registrado en el sistema para poder continuar con su proceso legal y conocer los siguientes pasos de su caso.
Su esposo dijo a Jake Tapper que las condiciones son duras, aunque asegura que él intenta mantenerse tranquilo.
“Dijo que las condiciones no son las ideales, pero supongo que es lo esperado. Dijo que allá es muy sombrío. Está durmiendo en el suelo con algo de papel aluminio; dijo que lo llaman manta, pero que parece papel aluminio. Pero en general está de buen ánimo”.
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