Trump contó historias interesantes sobre George Washington y el canal de Panamá. Ambas son falsas
Análisis de Daniel Dale, CNN
La semana pasada, la declaración financiera anual del presidente Donald Trump reveló que ganó más de US$ 1.000 millones gracias a iniciativas relacionadas con las criptomonedas en 2025. El lunes, tras recibir una pregunta de un periodista sobre el tema de las criptomonedas, Trump terminó desviando la conversación hacia una pintoresca anécdota sobre el primer presidente de la nación.
Trump afirmó que George Washington “tenía dos escritorios en su despacho previo a la Casa Blanca”. Y continuó: “Estaban justo uno al lado del otro. Uno era para asuntos privados y el otro para la presidencia. Tenía dos escritorios en la misma habitación. Así que está permitido hacerlo. Pero yo decido no hacerlo. No hablo con mis hijos sobre… ya saben, estas cosas”.
Es una historia interesante sobre Washington. Lamentablemente, es una historia ficticia.
Si bien es cierto que Washington gestionó algunos asuntos personales mientras ocupaba la presidencia, no disponía de escritorios separados para los negocios privados y los asuntos oficiales. Los historiadores desmintieron la historia de los dos escritorios cuando Trump la contó por primera vez hace más de seis años. Uno de ellos declaró a CNN que era “un completo disparate”, otro la calificó de “afirmación absurda” y un tercero comentó: “No sé de qué está hablando”.
Podría considerarse una anécdota irrelevante más que un asunto de actualidad importante. Sin embargo, Trump utilizó esta historia para intentar contrarrestar las serias preocupaciones sobre cómo ha aumentado su fortuna durante su mandato: si el venerado primer presidente podía dedicar un escritorio exclusivo a sus negocios mientras ejercía el cargo, ¿por qué no iba a poder él realizar grandes negocios mientras ocupa la presidencia? Y no se trató de un desliz aislado.
Más bien, forma parte de la larga trayectoria de Trump inventando hechos históricos. Desde hace años, y por diversas razones tácticas, ha difundido relatos imaginarios sobre la historia de Estados Unidos, la historia universal y su propia historia personal. La anécdota sobre Washington es solo una de al menos cuatro afirmaciones falsas que ha realizado tan solo en la última semana.
Exageró enormemente la cifra de muertes de estadounidenses durante la construcción del canal de Panamá. Afirmó erróneamente que nadie antes que él había donado el salario oficial de la presidencia. Y, como de costumbre, mintió al decir que ganó las elecciones de 2020.
Durante su discurso del 4 de julio con motivo del 250º aniversario de la nación, Trump habló sobre el papel de los estadounidenses en la construcción del canal de Panamá, la vía fluvial vital que, según ha dicho anteriormente, Estados Unidos no debería haber cedido a Panamá el siglo pasado. “Y, por cierto”, añadió Trump, “38.000 estadounidenses murieron para darnos una de las mayores hazañas de ingeniería de todos los tiempos: el canal de Panamá”.
Esa cifra está lejos de ser cierta.
Si bien los registros de hace un siglo son imprecisos, indican que unas 5.600 personas murieron durante la fase de construcción estadounidense del canal, entre 1903 y 1914; y “de ellas, la gran mayoría eran afrocaribeños”, como trabajadores de Barbados y Jamaica, según explicó a CNN Julie Greene, profesora de Historia de la Universidad de Maryland y autora del libro “The Canal Builders: Making America’s Empire at the Panama Canal”, después de que Trump hiciera una afirmación similar en su discurso inaugural el año pasado.
El fallecido historiador David McCullough, autor de otro libro sobre la construcción del canal, determinó que “el número de estadounidenses blancos que murieron fue de unos 350”.
Miles de trabajadores más —quizás unos 22.000— murieron durante la fase de construcción francesa que precedió a la estadounidense. Sin embargo, Trump dijo, tal como lo había hecho anteriormente, que se refería específicamente a las muertes de estadounidenses.
En una entrevista con CNBC la semana pasada, Trump dijo: “Dicen que soy el único presidente que ha renunciado a su salario. Renuncié a mi salario”.
No tenemos idea de quiénes podrían ser los que dicen, pero la afirmación de Trump no es cierta. John F. Kennedy y Herbert Hoover donaron sus salarios presidenciales, tal como señalaron los medios de comunicación cuando Trump hizo afirmaciones similares en repetidas ocasiones durante su primer mandato. (Trump volvió a hacerlo —esta vez sin la coletilla de “dicen que”— al inicio de este mandato).
Además, si bien Trump presentó pruebas de que donó la totalidad de su salario presidencial anual de US$ 400.000 durante la mayor parte de su primer mandato, no está claro el alcance de sus donaciones salariales en lo que va de este mandato (la Casa Blanca no respondió de inmediato a la solicitud de CNN del lunes para obtener pruebas de sus donaciones correspondientes a este segundo mandato). La Asociación Histórica de la Casa Blanca —organización sin fines de lucro a la que Trump dijo en agosto de 2025 haber donado su “primer cheque de pago”— informó en octubre de 2025 que Trump había donado un total de US$ 66.000 a la entidad desde enero de 2025.
El lunes, Trump entró en un almuerzo en la Casa Blanca al ritmo de la canción patriótica que suele sonar cuando sale al escenario en sus mítines de campaña: “God Bless the U.S.A.”, de Lee Greenwood. Como si estuviera recordando el pasado, Trump comentó: “Esa canción me ha acompañado durante mucho tiempo. Ganamos tres elecciones con ella”.
Ganó dos elecciones presidenciales con esa canción —en 2016 y 2024— y perdió otra, en 2020. Sin embargo, nunca ha dado señales de querer abandonar su relato falso sobre aquella derrota de 2020.
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