Abelardo de la Espriella, a CNN: “Estados Unidos nos necesita tanto a nosotros como nosotros a ellos”
Por Fernando Ramos, CNN en Español
El 31 de mayo los colombianos acuden a las urnas, en primera vuelta, para decidir con su voto si el país consolida el proyecto del Gobierno de izquierda del actual mandatario o si, por el contrario, el péndulo se inclina a quienes defienden las ideas de derecha. Y en ese escenario irrumpió Abelardo de la Espriella, un abogado penalista y empresario de 47 años que ha pateado el tablero de la política tradicional bajo el sello de su movimiento independiente “Defensores de la Patria”.
Le gusta que le digan el Tigre y, de hecho, parte de su campaña política la ha hecho en redes sociales aludiendo a ese apodo, que le ha dado reconocimiento popular. CNN lo entrevistó en medio de un recorrido en el sur de Bogotá en donde se reunió con pequeños empresarios y emprendedores que, cansados de la extorsión económica de las bandas criminales que operan en la zona, le expresaron su respaldo a cambio garantías de seguridad en sus negocios.
“Colombia sufre hoy una pandemia de inseguridad, el crimen está disparado: la extorsión, el abigeato, el contrabando, el narcotráfico. Es un verdadero desastre lo que está ocurriendo y necesitamos recuperar la seguridad por la razón o por la fuerza en el marco de la constitución y de la ley”, dijo de la Espriella en su visita al barrio Restrepo, en donde se ubican la mayoría de las fábricas de zapatos en la capital colombiana.
Es un candidato polémico y directo. En varias ocasiones, de la Espriella se ha enfrentado a periodistas que lo cuestionan por sus posturas ultraconservadoras. Insulta a sus rivales políticos en la plaza pública y en redes sociales. No oculta su admiración por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el de El Salvador, Nayib Bukele, y por el expresidente de Colombia Álvaro Uribe, contra quien ha marcado distancia previo a estas elecciones; el exmandatario es el líder del partido Centro Democrático y tiene como candidata a la senadora Paloma Valencia.
En la entrevista con CNN, el candidato presidencial hizo alarde de sus relaciones con sectores políticos afines en Washington y se mostró convencido de poder reestablecer las relaciones diplomáticas plenas con EE.UU. para enfrentar de manera conjunta la guerra contra las drogas en el país.
“Acojo esa postura de la lucha contra las drogas, la nueva política que salió, yo estoy totalmente de acuerdo con eso. Hay que perseguir el narcotráfico como el cáncer que es. Mano de hierro y acabarlos como las alimañas que son, fumigando, bombardeando los campamentos, los cultivos ilícitos, como corresponde. Y esa relación se arregla el día que salga el Gobierno actual y yo coja un teléfono y esas relaciones se reestablecen con más profundidad, con más compromiso y con la visión clara que Estados Unidos nos necesita tanto a nosotros como nosotros a ellos”, sostuvo de la Espriella.
Se considera a sí mismo un independiente que viene a “cambiar la política para siempre”, tiene un tono caribe estridente y muchos sectores políticos le cuestionan haber defendido a presuntos narcotraficantes, paramilitares y al polémico empresario Alex Saab, actualmente detenido en Estados Unidos. A todo esto, de la Espriella responde que hace parte de su trabajo como penalista y que no ha cometido ningún delito. Y asegura que va a luchar de frente contra la corrupción.
“Yo no voy a dejar que nadie robe, porque es tan bandido el que roba como el que deja robar. Y ese dinero que se recupere será para el pueblo colombiano, que realmente lo necesita”, indicó de la Espriella en medio de un grupo de escoltas con más de 30 hombres del ejército y la policía fuertemente armados.
Y es que esta campaña electoral ha estado marcada por las amenazas y la violencia contra diferentes actores políticos, militantes de partidos y la población civil. El 7 de junio de 2025 se registró el atentado contra Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial del partido Centro Democrático quien murió dos meses después en la Clínica Fundación Santa Fe de Bogotá a causa de los disparos recibidos mientras adelantaba un encuentro político con seguidores en el suroccidente de la ciudad.
Desde entonces, el Gobierno ordenó reforzar la seguridad de los candidatos. “Amenazas todos los días, hermano. Pero aquí estamos protegidos por el fervor del pueblo y la gracia de Dios”, dijo. “Así que yo sigo adelante, refuerzo la seguridad por supuesto, pero estoy en la calle con la gente, escuchando los problemas y mirando a mis compatriotas a los ojos. Porque yo no soy un político, soy un emprendedor. Los políticos prometen, los empresarios nos comprometemos. Y me comprometo con el pueblo colombiano a liberarlos de esa esclavitud a la que los han sometido los políticos de siempre”, sostuvo el candidato.
Consultado sobre si está o no de acuerdo con promover una asamblea nacional constituyente como la que defiende el candidato del partido de Gobierno Pacto Histórico se mostró totalmente opuesto a esa posibilidad. ”Defendemos la constitución de 1991 y nos oponemos a cualquier constituyente”, dijo de la Espriella, al tiempo que descartó cualquier posibilidad de aferrarse al poder en caso de ser elegido. “Cuatro años, vine a pagar el servicio militar. Cuatro años, 20 horas al día y luego me retiro para siempre de la vida pública”.
El discurso del candidato ultraderechista es directo y se articula sobre dos grandes ejes: el orden radical y la desregulación económica. Su programa de Gobierno, bautizado como “Patria Milagro”, promete lo que él denomina un “Plan Colombia 2.0”. En sus discursos en la plaza pública insiste en superar la crisis del sistema de salud pública, reducir el tamaño burocrático del estado, bajar los impuestos a los empresarios y enfrentar sin tregua a los grupos armados ilegales.
La recta final de la campaña consolida un escenario fragmentado, donde la contienda presidencial se ha reducido esencialmente a tres nombres: Iván Cepeda, del partido oficialista Pacto Histórico; Paloma Valencia, del Centro Democrático; y de la Espriella. En casi todas las encuestas aparece liderando Cepeda. La gran incógnita de cara al 31 de mayo es quién acompañará al candidato oficialista a la segunda vuelta, que se da por descontada.
De la Espriella y Valencia compiten directamente por el mismo nicho ideológico. Mientras Valencia representa la estructura orgánica y tradicional del uribismo en su partido Centro Democrático, de la Espriella atrae al electorado más radicalizado e inconforme con los partidos tradicionales.
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